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The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Hidan Vintersson el Lun Jun 27, 2016 2:58 pm

The blood vows
— PRIVADO CON SASKIA —

                                                                                               
H
idan se estiró desperezándose después de un largo y profundo sueño. Qué bien sentaba una buena siesta. Apenas había abierto los ojos, y los primeros rayos de luz ya le deslumbraron por completo. Emitió un gruñido de desaprobación. Aún tumbado entre sábanas blancas y sedosas, colocó su brazo por encima de sus ojos, intentando evitar la luz cegadora. Con su mano derecha, se tocó el torso desnudo hasta llegar a su entrepierna. Hidan se colocó el pene correctamente. Sintió cierto dolor. Soltó un gemido imperceptible. En realidad, le dolía todo el cuerpo. Esto le habría resultado satisfactorio, pero simplemente hoy no estaba de muy buen talante.

En las blancas sábanas había manchas rojas. Y una pequeña bola de nieve humana que parecía dormir placenteramente. Se incorporó quedando sentado en la cama, irguiéndose hacia delante. No recordaba nada de la noche anterior, ni siquiera sabía dónde estaba. Ver allí a la niña dormida le alivió.

Hey, Saskia. ¿Qué coño me hiciste anoche? — Se giró hacia la chica, pegándole un empujón para hacerla despertar.  — Joder, estoy hecho mierda.

Se levantó y deambuló por la habitación. Esquivando todo tipo de cosas al andar. Estaba hecha un desastre, como él mismo. Vislumbró sus armas al fondo de la sala, entre las cortinas. Ni rastro de sus ropas. En uno de sus pasos, se pudo escuchar un crujido bajo sus pies, que enseguida tiñeron el suelo de sangre.

¡Jo-der!  — Levantó el pie y encontró abundantes trozos de cristal bajo éste. Al levantar la mirada, se encontró con un par de copas sobre la mesilla. Aún estaban llenas de vino.  — Uh...  — Las alcanzó y brindó consigo mismo.  — Skål!  — Una detrás de otra, se bebió el vino de ambas copas. Después las tiró al suelo, provocando un estruendoso estallido de cristal. — ¿¡Se puede saber dónde cojones está mi ropa!?



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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Saskia Järvi el Vie Jul 01, 2016 2:11 am

Soñaba con muerte, con sangre. Con gritos de aquellos monstruos que antes tanto terror habían provocado en personas inocentes. Soñaba que los despellejaba, que los desmembraba; que limpiaba la faz de la tierra de aquellas atroces criaturas. Soñaba que era una heroína, hasta que noté un golpe en mis costillas que me trajo de vuelta a la triste realidad. -Hmmm... ¿Por qué me despiertas tan pronto...? -Dije en un susurro que dudaba que Hidan oyese. Él seguía parloteando, así que no tuve más remedio que hacerle caso.

Me desperecé, estirándome a lo largo de la cama. ¡Pero que a gusto se estaba...! En lo que tardé en incorporarme, Hidan ya había roto algo y estaba gritando. Ay... Era taaaaaaan mono cuando se cabreaba... Con su ceño fruncido, sus músculos tensos... Suspiré, y me acerqué a él, con cuidado de no cortarme con los cristales del suelo. La habitación estaba hecha un completo desastre, llena de cosas rotas y sangre por doquier. ¿Pero que narices habíamos hecho, follar o hacer un exorcismo...?

-Creo que tu ropa esta... un poco rota -dije, abrazándole y apoyando mi cabeza justo debajo de su pecho, oliendo su sangre mezclada con su maravilloso olor de hombre. Cerré los ojos, disfrutando de esa sensación por un momento. "Gracias Dios, por tu regalo" pensé. - No te preocupes... -susurré, y levanté la cabeza para mirarle a la cara -puedo cosértela si quieres... Y la ropa también. -Reí, apartándome de él ligeramente y agarrándole del paquete sin previo aviso. Me mordí el labio y le guiñé el ojo, y  me dí la vuelta en busca de mi ropa que, esperaba, no corriese la misma suerte que la de mi compañero.

-Deberíamos volver a la Academia a informar de la muerte del vampiro... Hemos pasado la noche en su casa y nos hemos bebido hasta la última gota de su vino... Ya no hay nada que hacer aquí.-Dije, inclinándome para mirar debajo de la cama. Encontré la bota de Hidan. -Hoy es tu día de suerte... -Le lancé la bota. Con un poco de suerte, quizás lograse darle en la cabeza y sacarle del empanamiento que llevaba hoy encima.

-Salgamos de aquí cuanto antes y compremos algo rico... ¿Quién en su sano juicio bebe vino para desayunar?
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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Hidan Vintersson el Vie Jul 01, 2016 9:54 pm

The blood vows
— PRIVADO CON SASKIA —

                                                                                               
L
a joven chica se acercó a Hidan dedicándole un agradable abrazo, pero Hidan no parecía sentir tanta armonía interior como Saskia, más bien parecía molesto por algo. Aún así, le respondió con otro abrazo, estrechándola entre sus brazos hasta que la hubo levantado por encima de su cabeza. Ella apenas pesaba, y era tan pequeña junto a él… Parecía un ser puro e inocente, que jamás podría corromperse. Sus cicatrices la delataban, al igual que a él. Sus ojos violetas rosáceos chocaron con los de ella, del mismo color. Le dedicó una sonrisa que se transformó en una mueca acompañada de un pequeño escalofrío que le hizo tensar todos sus músculos cuando la muchacha le tocó la entrepierna.

¿Qué?... —bajó la mirada para comprobar horrorizado lo magullado que estaba su cuerpo. — ¡Mierda, Saskia! ¡Quieres matarme!

Al igual que ella, Hidan se dispuso a buscar su ropa, nuevamente. Encontró sus pantalones en el suelo, debajo de una mesilla de noche. Estaban hechos jirones. Resopló, mirándolos con desdén. Le dirigió una mirada cómplice a la chica. Ella le tiró su bota, dándole en la cara. Sin pensarlo dos veces, la cogió y la tiró a la cama, tumbándose sobre ella, y agarrándola por los dos brazos.

¿¡Cómo te atreves a darme en mi preciosa cara!? —se acercó a su rostro, y empezó a besar su cuello y a morderle las mejillas. — ¿Quieres que te haga sufrir como me haces sufrir tú a mí?

Aún desnudos, Hidan empezó a pasar su mano por el cuerpo de Saskia, aún tenía cuerpo de niña, apenas tenía pechos, su torso era delgado como un tallo de una flor, y su tacto era suave, con numerosas rugosidades debido a la abundancia de cicatrices de su pequeño cuerpo. Hidan, en comparación a ella, con su altura y su robusta anatomía era gigante en todos los sentidos. Cualquiera que los viese, observaría a Hidan como un claro dominante, pero él no estaba tan seguro. Tocó sus pequeños pechos mientras la besaba con impaciencia en los labios y después de nuevo en el cuello. Sin previo aviso, estaba dentro de ella. Hidan no podía evitar retorcerse sobre la chica, aquello le había dolido más que a ella, seguramente.

¿Esto es lo que querías, no?

Hablaba extasiado, con una respiración que aumentaba por momentos, al igual que el ritmo e intensidad de su cuerpo contra el de ella: en apenas unos momentos, Hidan empezó a follársela con tal fuerza que parecía que la pequeña Saskia se rompería en pedazos en cualquier momento. Pero no fue así, pues tan pronto como aquello empezó a ser terriblemente placentero, Hidan se apartó de ella en pleno auge del éxtasis, se podía observar como su miembro aún sentía el placer, palpitante.

Eso... eso es el verdadero sufrimiento — Hablaba con la respiración entrecortada, y empezó a reír a carcajadas. Tras una larga risotada, se inclinó de nuevo hacia Saskia, cogiéndola en brazos para después apoyarla contra la pared de la habitación. — ¿Quieres que siga? — Empezó a darle besos cortos en los labios, mientras rozaba su cuerpo contra el suyo. — Pídemelo.




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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Saskia Järvi el Sáb Jul 02, 2016 1:31 am

Apenas había aterrizado la bota en el suelo, y Hidan ya me tenía en la cama, debajo de él. Empezó a comerme la cara a besos y bocados, y me reí. Sin duda, aquello era algo mejor que desayunar. Cómo me gustaba esa sensación. Me encantaba. Él encima de mí, apresándome con su enorme y maravilloso cuerpo, intentando controlarme con sus manos... Qué lindo. Hiciese lo que hiciese, y fuese lo grande que fuese, yo acabaría ganando. Siempre lo hacía -Oh, tienes razón Hidan... la próxima vez debería apuntar a tu polla... Seguro que tu cara sería mas bonita con una maravillosa mueca de dolor... -Dije, mordiéndome el labio al imaginarme tal escena. 

Sus manos comenzaron a acariciarme, abarcando todo mi cuerpo. Y entonces... -Hmmm, bendito seas... -dije en un rápido susurro. Sabía que eso le había dolido. Me había cerciorado bien la noche anterior de que así fuera. -Qué lindo estás cuando sufres... -Dije, mirándole fijamente con los ojos entrecerrados. Empecé a respirar más fuerte, embestida tras embestida. Era cada vez más fuerte, más intenso, más salvaje. Justo como me gustaba...

Y entonces, se apartó. Escuché su satisfecha risotada de  estúpido pasmarote y fruncí el ceño. ¿¡Pero cómo se atrevía!? Con estas cosas no se jugaban... Y menos conmigo. -Maldito imbécil, te voy a... -No pude terminar, pues Hidan me levantó en brazos, poniéndome contra la pared. Escuché sus atrevidas palabras, mientras me provocaba rozándose contra mí. ¿Que le pidiera que? -Sigue. -Agarré con mi mano su pelo y le di un tirón corto pero tenaz, haciendo que echara la cabeza hacia atrás. Me acerqué a su oído. - Te lo exijo - Mi colmillo se clavó en el lóbulo de su oreja, y pude notar su sangre en mi boca. Que estuviera entre sus brazos no significaba que estuviese bajo su control, y lo acababa de comprobar. Y volvería a hacerlo una y otra vez.

Me encantaba Hidan. Pero más me gustaba hacerle sufrir.

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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Hidan Vintersson el Jue Jul 14, 2016 11:56 am

The blood vows
— PRIVADO CON SASKIA —

                                                                                               
L
a sangre resbaló por la cara de Hidan cuando ella le mordió, finalizando su carrera en los labios del pálido joven, que se tiñeron de rojo. Hidan pasó su lengua por estos levemente, lo suficiente para probarla. Acto seguido, sus labios se fundieron con los de ella, en un beso de un sabor metálico agresivo pero dulce, como todo lo que hacía con Saskia.

En medio de aquel beso, Hidan obedeció. De nuevo, sintió aquel intenso dolor al entrar en contacto con el sexo de Saskia, que lo acogía perfectamente, como si estuviesen creados para encajar el uno con el otro. Hidan continuó con lo que había empezado, dispuesto a acabarlo por mucho dolor que sintiera.

Estando de pie sobre los cristales ya manchados de su sangre, estos volvían a cubrirse de nuevo con ésta, excitando aún más al joven exorcista. El cual acentuó la intensidad de sus movimientos, mientras sujetaba a Saskia con ambos brazos. Su respiración se aceleraba progresivamente, hasta acabar convirtiéndose en gemidos que difícilmente se discernían entre dolor o placer. Hidan prosiguió, clavando sus ojos en los de ella, con apenas unos centímetros entre ambos.

Hidan intensificó la fuerza con la que embestía  a la pequeña chica y la abrazó más fuerte contra él, penetrándola más profundamente así.  En su rostro pudo verse reflejado el inmenso placer que sentía. Intentó mantenerle la mirada a Saskia, pero sus ojos se cerraban continuamente. Su cabeza se inclinó hacia atrás a la par que emitía intensos gemidos. Volvió a retornar a una postura normal, juntándo su cuerpo con el de Saskia a una marcha más pausada. Su cuerpo temblaba por momentos con energía. En su rostro se dibujó una sonrisa de satisfacción dedicada a ella, y acompañada de un vehemente suspiro. Hidan quedó abrazado a Saskia durante unos segundos.

Saskia...

Sin previo aviso, el cuerpo de Hidan se desprendió de los brazos de Saskia, y él cayó al suelo a los pies de ella, inconsciente.

Sube a bordo, iremos lento y velozmente.
Luz y oscuridad, abrázame fuerte y con dulzura.
Veo el dolor, veo el placer.
Nadie excepto tú, nadie excepto yo,
nadie más que nosotros y nuestros cuerpos juntos.

Me encanta abrazarte cerca, esta noche y siempre,
me encanta levantarme junto a ti.

Mi enemiga, mi aliada.
Prisioneros, y luego libres,
en el lugar donde se sienten las lágrimas,
donde perder tus miedos,
un lugar que es tan puro, tan sucio, en carne viva.

Es nuestro paraíso, y nuestro campo de batalla.







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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Saskia Järvi el Jue Jul 14, 2016 5:13 pm

La mezcla de su sangre y su saliva era mi agua bendita. Sentía poder expiar mis pecados cada vez que lo besaba, aun sabiendo que todo aquello era tan solo una enorme tentación. ¡Sí, iba a ser purificada! Solté un gemido cuando lo sentí de nuevo dentro de mí, obediente y sin dudas. Le oí soltar un quejido y sonreí. Una sonrisa sucia, insana, provocada por su dolor.

Ese era el pequeño sacrificio por estar más cerca de Dios. El dolor te recordaba que estabas viva, te recordaba que existía el placer y que te aguardaba la vida eterna. ¡El dolor era alegría! Eché la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos. Dolor… sentía dolor con una y cada embestida de sus caderas, sí; pero con cada golpe me acercaba más a Dios. Al éxtasis.


Saskia seguía aguantando las fuertes embestidas de su compañero. Su pequeño cuerpo estaba totalmente entregado a él, vibrando de placer y dolor entremezclados, pero su alma estaba muy lejos de aquella habitación: incluso estando apresada entre los brazos y las caderas de Hidan, ella sentía volar.


Los gemidos que ambos dejaban escapar de entre sus labios llegaban a ella lejanos, como ecos en la distancia; sus ojos, aun entreabiertos, no veían nada, abrumados por la felicidad que sentía en aquel momento. Las uñas se clavaron en la piel de Hidan, haciendo que la sangre brotase de nuevo de él,  maltratando aún más el cuerpo del joven. Pero la pequeña exorcista ni lo sintió. Un ronco gemido se abrió paso desde la profundidad de su cuerpo, y un escalofrío la recorrió  de arriba abajo. Podrían haberla matado en aquel instante, que ni siquiera lo hubiera sentido.


Di una enorme bocanada, recuperando el aliento a horcajadas. Notaba mi entrepierna húmeda, muy húmeda. Mi vientre ardía, y me temblaba el cuerpo.   


Bajé la mirada, justo a tiempo para ver la satisfecha sonrisa de Hidan antes de desmayarse. No me dio tiempo de cogerlo, ni tampoco intención. Por amor de Dios, ¡si casi no podía ni estar de pie! -Oh vaya, justo encima de los cristales… -Dije, mirándole desde arriba. Me paré un momento en esa posición, observando su enorme cuerpo tirado en el suelo. Estaba lleno de cortes, mordiscos, moratones, sangre, sudor... Un maravilloso amalgama de heridas y sangre adornando su cuerpo, destrozado, sanguinolento, magullado. Por mí; para mí.  Para Dios.

-Mi mártir particular... –Una pequeña sonrisa apareció en mis labios al pronunciar aquella palabra. Estaba feliz.  Aparté unos cuantos cristales del suelo con el pie y me arrodillé a su lado, notando la viscosidad del charco de sangre debajo de mis rodillas. Alargué una mano, y con suavidad, acaricié su ensangrentada mejilla mientras recorría sus facciones con la mirada. Estaba  realmente hermoso. – “Y después de que hayas sufrido, Dios te restaurará y te hará fuerte, firme y estable” –Dije en un susurro, y le besé los labios con ternura. “Quizás me haya sobrepasado un poco con él entre hoy y anoche”.

La joven se volvió  a levantar, despacio. Cogió uno de los almohadones de la cama y la sábana, aún manchados de sangre, y volvió a acercarse al cuerpo inmóvil tendido en el suelo. Con cuidado de no cortarse con los cristales del suelo, se tumbó junto a él, poniendo la almohada sobre la cabeza del hombre, y tapando ambos cuerpos con la sábana. Ella, con cuidado, apoyó su cabeza en el maltrecho pecho de Hidan, y se encogió junto a él. Cerró los ojos, dejándose mecer por la suave respiración  y escuchando los latidos de su corazón como si de una nana se tratase.


Allí tirada, hecha un ovillo junto a la enorme figura de Hidan, parecía frágil, inocente. Pero, a pesar de su sutil apariencia, había logrado secuestrar a su propio ángel. Lo había arrastrado y retenido junto a ella con lazos de carne y sangre, creyéndose su propia mentira de que algún día llegaría a ver a Dios montada en sus alas.


Él no era más que un medio para su fin; un par de alas con las que llegar al cielo. Pero, al fin y al cabo, era su ángel, y no tenía a ninguno más. Sin embargo, la joven había llegado a un punto sin retorno; la sangre y la carne estaban ya tan mezcladas que era imposible saber quién estaba atado a quién.
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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Hidan Vintersson el Vie Jul 15, 2016 4:03 pm

The blood vows
— PRIVADO CON SASKIA —

                                                                                               
E
n ese preciso instante se produjo el silencio. Ya no había cosa alguna que pudiese perturbarle ni a él, ni a su alma. La paz que sentía dentro era la certeza de su purgación. Sólo así era posible redimirse. Sólo el sufrimiento era capaz de expiar el pecado del placer.

Sintió que su cuerpo ya no le pertenecía y cómo él mismo se levantaba, quedando su cuerpo echado en el suelo, y como arrastraba a la pequeña Saskia consigo. Así sucedía siempre. Observaba aquella figura magullada. Las heridas eran como sombras oscuras entre toda aquella luminosidad. Se arrodilló junto a sí mismo, alzando sus manos, y la luz cegadora le alcanzaba, recorriendo todo su cuerpo.

De nuevo, ahí estaba; intacto, vivo y purificado. No necesitaba más indicios que ese, no existía prueba de fe mayor que aquella, había sido elegido por Dios.

Cuando Hidan volvió en sí, habían pasado al menos dos horas. Abrió los ojos mínimamente. Sentía un frío agudo y penetrante que se colaba por todos los recovecos de su cuerpo. Se incorporó, de nuevo, lo primero que veía al despertar era el rostro angelical de Saskia. Ambos tenían manchas resecas de sangre en sus pálidas pieles. Hidan retiró la sábana de su cuerpo, y se inspeccionó. Su cuerpo tenía abundantes cicatrices, la mayoría pequeñas, otras más prominentes. Ni rastro de heridas abiertas. Sólo sangre petrificada en su piel y alguna magulladura insignificante. Una sonrisa se dibujó en su rostro.

Señor, gracias por mantenerme vivo en tu gloria.

Terminó de levantarse y se dirigió a la primera puerta que vio en aquella enorme habitación. Al abrirla se encontró justo con lo que estaba buscando. Una tina gigante con patas bañadas en oro y realizada en lo que le pareció cerámica y mármol.

¡Su puta madre! Este vampiro era un jodido noble, o algo así.—se dio media vuelta y llamó la atención de Saskia dándole con el pie en el trasero.— Saskia, ¿un baño antes de largarnos de aquí?

Volvió a entrar en la sala contigua y se agachó junto a la bañera, pasando la palma de su mano por la superficie de mármol, después, contempló a su compañera de nuevo. No podía parar de reír. Los regalos del señor eran una maravilla. Dejo correr el agua templada hasta que la bañera estuvo a rebosar. Al meterse, el agua sobrante salió como una catarata directa hacia el suelo, inundándolo de agua.

¡JA-JA-JA! Tack, Gud...






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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Saskia Järvi el Dom Jul 31, 2016 5:26 pm

Entreabrí los ojos como pude. El sol se colaba entre mis pestañas, haciéndolo difícil la tarea de abrirlos al completo, pero el maldito Hidan se cercioró de que me despertara del todo. ¿Por qué era siempre tan escandaloso? Me levanté despacio, aún con los ojos entrecerrados. Tenía el cuerpo un poco agarrotado por haber dormido en el suelo, el pelo hecho un desastre, y sangre seca por todo mi cuerpo. Me estiré y me froté los ojos, intentando despejarme por completo, y desnuda como estaba, crucé la puerta tras la que provenía la voz de Hidan.
-Vaya… ¿Un baño para despejarse? Qué buena idea – Me acerqué a él con gráciles pasos, y sentí la humedad del agua en mis pies. “Cómo no…”. Le abracé por detrás, apoyando mi brazo en su pecho, mientras le acariciaba el pelo con la mano libre. Era cierto que era un desastre, era ruidoso, y a veces un poco imbécil… Pero no podía resistirme a él. Mojé mi mano en el agua y le quité un poco de sangre seca de la mejilla con el pulgar. “Heridas de guerra… los dos estamos llenos de ellas”. Sonreí. – Eres un completo idiota… mira cómo has puesto todo. – Dije, salpicándole agua en la cara, y me dirigí hasta el borde de la bañera. A diferencia que él, entré sin derramar una gota de agua, casi sin mover el agua.



-Hmmm… se siente bien… -Dije, cerrando los ojos, y escurriéndome lentamente en el agua. Una idea se me cruzó en la mente. – Cuenta cuanto tiempo aguanto… -Le dije a Hidan, antes de hundirme completamente en el agua. Cerré los ojos, y me relajé, sin pensar en nada. Sólo con la mente vacía. No pensaba ni en el agua, ni en el tiempo, ni en Hidan. Solo en la tranquilidad de estar metida por completo en la bañera.



Finalmente, saqué la cabeza del agua, respirando con normalidad. –Uf… Deberías probarlo –Me aparté el pelo de la cara, y le volvía mirar, sonriendo de oreja a oreja. -¿Cuánto tiempo he aguantado?




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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Saskia Järvi el Lun Ago 08, 2016 9:15 pm

-¡¡CABRRR…!!
Aquel improperio acabó convertido en gárgaras en cuestión de un segundo. Pataleé, intentado librarme de las manos de Hidan, que me agarraban como tenazas. Si me hubiese dejado un segundo más bajo el agua, juro que le hubiera clavado las uñas hasta el hueso. -Saatanan helveti! (Hijo del demonio) – Solté entre toses cuando se dignó a sacarme del agua. Hacía tiempo que nadie me hacía blasfemar de una manera tan fea…

Cuando logré sacar toda el agua de mis pulmones, noté como Hidan me tocaba, y no de cualquier manera. ¿Todavía quería más? A este paso acabaría perdiendo el pene. Apoyé mi cabeza sobre su hombro, y empecé a juguetear con un mechón de su pelo mojado. -¿Tregua? –Dije sonriendo al escuchar aquella palabra. -¿Ahora que me has hecho mencionar a Satanás quieres tregua? –Enredé el mechón en mi dedo, poco a poco, hasta que acabé agarrando un puñado de su pelo plateado, echando su cabeza hacia atrás. Me acerqué a su cuello, arrastrando los labios por su fina piel hasta que llegué a la altura del oído. –Rakasta minua… (Quiéreme)

Aflojé mi mano, que acabó deslizándose por su espalda, convirtiéndose en una caricia. Y de repente, acabé abrazándole, hundiendo mi cara en el hueco entre su cuello y su hombro. “¿Tocaría así a todas las demás?” Sentí mucho más el olor a metálico de la sangre que tenía el agua, y nuestra piel. Algo se había torcido en mi interior –Dime que soy tu niña preferida… -Dije; tan débil que apenas se oyó, pero mi tono de voz me delataba. Quería sonar sexual, pero en cambio, sentía que se me salía el alma en cada palabra que pronunciaba. ¿Era especial, o era una más? ¿Por qué tenía que pensar en esto ahora?

 Aquellos pensamientos repentinos hicieron que algo se agitara en mis entrañas. Me ardía el pecho, y el corazón se me aceleró. Mi cabeza comenzó a agolpar ideas horrorosas; de repente, estaba muy confusa: quería destrozar a Hidan, hacerlo pedazos con mis propias manos; quería meterlo bajo el agua y observar cómo se ahogaba. Quería hacerle mucho daño… Pero por otra parte, tan solo quería que me abrazase, que me abrazase tan fuerte que no me dejara hacer nada de aquello. No quería que me soltase jamás. –Hidan… -susurré –prométeme que jamás me dejarás sola… -Seguía abrazada a él, sin mirarle a la cara. Estaba asustada. Asustada de quererle tanto.

Me separé de él, y finalmente le miré a la cara. Era mucho peor de lo que me había imaginado. Me reí, una risa desquiciada, el perfecto reflejo de cómo me sentía por dentro. ¿Cómo era posible que aquel ser divino consiguiera pudrirme el alma de la manera en que lo hacía? Por él había caído en la lujuria, en la envidia, en la avaricia. Y sin embargo, él me hacía sentir las mejores cosas, me hacía estar más cerca del cielo. Todavía seguía preguntándome qué precio costaría todo aquello. ¿El infierno? ¿Mi alma, mi cordura?

Levanté los brazos, cogiéndole la cara con suavidad. Me daba todo igual. Sabía que estaba bien, porque sentía a Dios en él. Sonreí, esta vez con verdadera alegría, a pesar de todo lo malo, Dios había reservado algo bueno para los dos. De repente, noté como lo que se había roto en un momento se iba reparando. – Lo haría todo por ti – Dije, despacio y firme - ¿Lo harías todo por mí? –Le miré durante unos segundos, admirándole. El agua se había enfriado y enturbiado con nuestra sangre, pero todo era perfecto porque estábamos él y yo, desnudos el uno junto al otro, y amparados por la bendición del Señor. No necesitaba que dijera nada, ya no. Todo iba a salir bien, porque así era la voluntad de Dios; quisiéramos o no. –Dime que tú también lo sientes. Que estemos juntos no es una casualidad, ¡es un milagro! -Me reí, cerrando los ojos, y le besé. No dejaría que algo tan bonito lo destrozara el diablo. A partir de ahora, iba a alejar la tentación de Hidan, fuera como fuese. Nadie le miraría más bonito que yo. Nadie le recordaría el infierno como yo, pero tampoco nadie le haría sentir el cielo de la manera en que yo lo lograba.


Éramos el pecado, y la expiación; no existía tregua alguna.


Te dejo esto porque ci :retra::

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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Hidan Vintersson el Lun Ago 08, 2016 11:33 pm

The blood vows
— PRIVADO CON SASKIA —

                                                                                               
E
mitió un quejido cuando Saskia le estiró del pelo. Le dedicó una amplia sonrisa, acompañada de una risa traviesa.

Pero si yo ya te quiero, dum. (Tonta)

Su caricia hizo que Hidan se removiese en la bañera, mientras seguía riéndose junto con la chica. Ella le abrazaba, y él le devolvió el gesto, acogiéndola entre sus brazos como si fuese una muñeca. Su cuerpo parecía diminuto cuando la tenía atrapada así, sobre él, como quien sostiene en su regazo a un niño pequeño. Sentía su pelo húmedo sobre su cuello y como algunos mechones caían hacia su espalda. La voz de Saskia sonaba apagada, dudosa.

Ya lo sabes, Saskia, eres mi preferida.

Hidan empezó a sentir la tensión que se había preparado en apenas unos momentos. No era la primera vez que tenían este tipo de conversaciones, y él ya se imaginaba a dónde quería llegar la joven exorcista. Estaba en esa fase. Esa fase en la que la invadían las dudas, en la que ya no sabía si confiar en él o abandonarle a su suerte. Pero a Hidan eso no le preocupaba, porque sabía que no era capaz. Le necesitaba demasiado como para dejarle. Hidan le apartó la mirada, girando levemente su cara, y miró hacia la pared. A veces era demasiado lejos, a veces, pensaba que aquello se le había ido de las manos. Sin poder controlarlo, aquella bonita niña se había enamorado de él, y no estaba dispuesta a no sentirse amada. Hidan agarró a la chica por el cuello, apartándola unos centímetros de él.

Saskia... Basta.

Ella le dirigió la mirada entonces, le miró con ojos tristes, frustrados. Una frustración que le impedía dejarle ir, libre. Una mente enferma que se obsesionaba progresivamente y que no conocía otra forma de amar más que esa. Lo quería para él y Hidan lo sabía. No podía soportar la idea de que él compartiese lo mismo con otra persona. Pero nunca sería lo mismo, cada vez que estaba con una mujer era algo único y diferente. Especialmente con Saskia, tenía una conexión divina que le acercaba a Dios. Sólo ella era capaz de consumirle tanto como para morir y volver a nacer. Volvió a acercarse a ella, le acarició el rostro, el brazo. Se movió para pegarse a ella, quedando las piernas de ella sobre la cadera de él. Hidan la rodeó, cogiéndola por el trasero, levantándola un poco y acercándola a su cuerpo desnudo.

Vamos, pequeña. No seas así. He matado por ti... He torturado a gente por ti. He sido torturado por ti.—soltó una pequeña risa—. Te doy todo de mí cada vez que estoy contigo, ¿no? Hago cualquier cosa con tal de hacerte feliz. Todo menos renunciar a mi libertad, pero eso ya lo sabías.—permaneció unos segundos en silencio—. Ya me conocías antes de que esto empezase; antes de enamorarte, ya sabías como era.

Saskia le besó, y el siguió su beso primero más lentamente. Paciente, sin prisa alguna. La acercó a él con sus brazos mientras la besaba, sus labios se sentían suaves, carnosos y luego húmedos. Siguió besándola hasta que éstos se entumecieron, y aún después de eso, no paró. Se inclinó incluso más hacia ella, y la besó con más fuerza. Sus manos subieron por la espalda de ella hasta que se posaron sobre su cabeza. Pero no pudo dejar sus manos quietas, ya no. No podía evitarlo, ella le hacía ser así. A estas alturas, Hidan ardía por dentro, lo cual no tardó en manifestarse también por fuera.

Saskia... ¿Crees que también beso así a otras, eh?

Pronunció aquellas palabras entre besos. Sus cuerpos se rozaban y él empezó a retorcerse con ella encima. Sus manos viajaban por cada recoveco del cuerpo de la joven exorcista, las cuales acabaron en su sexo, el cual empezó a acariciar con lentitud para luego introducir sus dedos dentro de ella. Hidan la miró con lujuria, sus ojos se clavaban en el rostro de ella como si estuviese comiéndosela con la mirada.

¿Crees que tocaría así a cualquiera?





Última edición por Hidan Vintersson el Mar Ago 09, 2016 1:30 am, editado 1 vez
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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Saskia Järvi el Mar Ago 09, 2016 1:22 am

Seguí besándole, ignorando todo lo que me había dicho. Sus palabras eran como el alcohol, curaban a la vez que escocían. Y escocían porque tenía una herida, una herida demasiado grande. Escuché de nuevo su voz, formulando delicadas preguntas que no quería escuchar. ¿Cuál era la verdadera respuesta a esas cuestiones? Y lo más importante; ¿sinceramente quería conocer la verdad de aquello?

Cerré los ojos. Me agotaba pensar en eso. Me agotaba el miedo, me agotaban los celos. Me agotaba esta obsesión que llevaba dentro, las contradicciones. Pero era imparable, como el oleaje; venía una y otra vez, a veces más fuerte, a veces menos. Pero quería por un momento dejar de ir a la deriva, dejar de sumirme en ese mar del terror. Hidan era mi clavo ardiendo a la realidad, mi cruz y mi expiación… y no podía cambiar eso de ninguna manera. Prefería ahogarme en ese mar de locura antes que dejarle ir.

Dios, dame un momento de paz…” pensé, y volví a abrir los ojos. Noté la mano de Hidan en mi sexo, y le miré. Y sonreí. Sus ojos eran fuego, y en su fuego quería quemarme. Y quemar a todos mis demonios, aunque sólo fuera por un momento; aunque luego resurgieran con más fuerza. Un minuto en el cielo por una vida en el infierno me parecía más que aceptable.

Me abalancé sobre él, besándole con ansia. Nuestros cuerpos se juntaron aún más, y pude sentir el calor de su pecho a través del agua. Se me erizó la piel. Le mordí el labio, como siempre hacía y como nunca me cansaría de hacerlo, y la sangre comenzó a brotar, inundándome la boca con su sabor metálico. Hasta que se fuera, iba a ser mío, y de nadie más. Iba a marcarlo una y otra vez, e iba a hacer que volviese a mí, fuera como fuese. Y si tenía que follármelo como si fuera mi última vez, lo haría.

Si la herida ya estaba abierta, ¿qué importaba hurgar en ella un poco más? –Voy hacer que veamos el cielo… juntos… - aparté la mano con la que me estaba tocando, y me coloqué encima de él. Despacio, dejé que su miembro fuera entrando dentro de mí, entero, sin apartar mi mirada de sus ojos en ningún momento. Quería que me rompiese entera, que me destrozase…  Si  es que acaso podía romperme más aún.


Mojé mis manos en el agua, y dejé caer las gotas, enturbiadas por la sangre, sobre mi pecho. Mis pezones se endurecieron al contacto con el agua fría, y pude sentir como su pene  palpitaba dentro de mí, haciéndome esbozar una de mis mejores sonrisas. Darle placer, me hacía feliz. Verlo sufrir, también. Cogí sus manos con delicadeza, guiándolas despacio hasta mi pecho. Eran demasiado grandes para mí, pero me encantaba sentir como me agarraba entera con ellas, como si no tuviera escapatoria. Comencé a mover mis caderas despacio, pero profundo. Le sentía dentro de mí, empujando mi límite. Cerré los ojos un momento, disfrutando de la sensación, y volví a abrirlos para mirarle una vez más. – ¿No es maravilloso lo fácil que haces que me ponga cachonda? –Dije, soltando una pequeña risa que acabó en un gemido. –Fóllame hasta que se apague la última de las estrellas…
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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Hidan Vintersson el Mar Ago 09, 2016 11:56 pm

The blood vows
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S
u sonrisa era lo que estaba buscando. Aquella sonrisa cómplice que hacía cambiar tanto a Saskia. Había algo en esa pequeña chica que a Hidan le volvía loco. Y ese algo era su imprevisibilidad. Nunca sabías cómo iba a reaccionar, siempre conseguía sorprenderle. Hacía unos años, jamás habría pensado que llegaría a compartir tal intimidad con ella, y sin embargo, allí estaban ambos, besándose, abrazados y atrapados en esa loca relación de la que ninguno podía escapar.

El día que conoció a Saskia, le dedicó una sonrisa que delataba lo que pasaba por su cabeza a una chica pequeña y tierna. El día que realmente conoció a Saskia, se abrió la caja de Pandora.

Cogió su mano, apartándola. Hidan no apartaba su mirada de ella, apenas parpadeaba. Sintió como se sumergía dentro de ella, con una mueca de placer en el rostro mientras el sexo de su compañera le acogía en su ceñida calidez. No pudo evitar dejar escapar un intenso suspiro al encontrarse con el límite de la chica. Realmente era demasiado pequeña, pero no le importaba. Y a ella mucho menos. Ahora era Saskia quien tenía el control, y él se dejaba, sumiso. La sangre caía por sus labios, chocando contra la superficie del agua. Se dejó guiar por ella hasta sus pechos, los cuales masajeó con deseo mientras ella comenzaba a moverse con lentitud. Podía sentirla por dentro con total perfección, el roce era soberbio; la sensación, indescriptiblemente placentera. Qué vale decir que Hidan era un chico sensible, aunque no lo aparentase. Inclinó la cabeza hacia atrás, disfrutando del momento. Miró hacia el techo de la estancia y acto seguido cerró los ojos. Escuchaba las palabras de Saskia, su voz cuando estaba excitada era increíblemente sensual para Hidan.

- ¿Hasta que se apague la última de las estrellas? No sé si podrías soportarlo...

Le devolvió la sonrisa a la chica, mientras inclinaba sus caderas hacia ella, haciendo que sintiese su miembro incluso más. Pasó sus manos por la cintura de Saskia y se abalanzó sobre ella, besándola mientras la tumbaba y apoyaba su cuerpecito contra una de las esquinas de la tina, quedando él encima. Hidan se apartó de ella para mirar su cara de nuevo. Parecía tan inocente. Intensificó sus movimientos, embistiéndola con fuerza y de forma constante hasta que comenzó a subir el ritmo y la energía, y rozando los límites de Saskia en cada una de sus sacudidas. La respiración de Hidan se agitaba, y pronto los gemidos aparecieron, como evidencia del intenso placer que el chico sentía. Sus manos fueron a parar a los bordes de la bañera, a los cuales se agarró con fuerza, y sin perder el ritmo, prosiguió follándose a Saskia como si fuese la última vez.

- Nadie me hace gemir como tú...-empezó a besarla por el cuello, dejando un pequeño rastro de sangre por éste-. Necesitas esto, ¿verdad? -su respiración se entrecorta entre sonidos de placer-. Dime que me necesitas...

Pronto llegó aquella maravillosa y bendita sensación, Hidan sintió como un calambre le recorría la espina dorsal y hacia que se encogiese y se retorciese de placer. No sabía por qué, pero con ella no podía evitarlo, simplemente llegaba y no podía parar hasta que no terminaba. Y aún así, aquello le hizo seguir con más fuerza incluso. En unos segundos, empezó a doler, pero poco le importaba. Solo quería continuar, quería hacerla llorar de placer, quería acabar dentro o sobre ella las veces que hiciese falta, hasta que no pudiese más.

- ¿No es maravilloso lo fácil que haces que me corra?


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Re: The blood vows. — [Priv-Saskia]

Mensaje por Saskia Järvi el Miér Ago 10, 2016 3:48 am

Antes de que fuera consciente, Hidan ya estaba encima de mí, embistiéndome con tanta fuerza que no pude evitar soltar un gran gemido cuando empujó fuerte dentro de mí. Justo como a mí me gustaba. Pero si había algo que me gustase más que me rompiera con cada golpe, era que me hiciese añicos el alma con los ojos. Cogí aire en una bocanada; aquella mirada violácea me había quitado la respiración, y sus besos de sangre por mi cuello no hacían más que aumentar aquella sensación. ¡Aquello era sublime! Era dolorosamente placentero, mi castigo y mi recompensa, mi pecado capital.

Rodeé su cuello con mis brazos como pude. Sabía que estaba gimiendo fuerte, casi gritando, pero apenas podía oír nada. Sólo tenía oídos para él. Ojos para él. Sólo él podía tener mi cuerpo, de la manera que quisiese, cuando quisiese. Mis uñas se clavaron en su piel, otra vez de tantas. Y entonces, escuché sus palabras, y sentí reventar de gozo. Sonreí, sonreí mientras intentaba respirar entre gemido y gemido, entre embestida y embestida. –Tarvitsen sinua! Minä tarvitsen sinua, rakas…!! (¡Te necesito! ¡Yo te necesito, cariño!) Grité, echando la cabeza hacia atrás. Ni siquiera me di cuenta de que lo que acababa de decir estaba en finés.

Y entonces, ¡oh, gloriosa sensación!, sentí como Hidan me llenaba por dentro, como se fundía dentro de mí. Era simplemente maravilloso… Un escalofrío recorrió mi cuerpo de arriba abajo, tensando todos y cada uno de mis músculos, y culminó en un gran gemido que acabó convirtiéndose en un grito de terrible placer.

Volví a mirarle a los ojos. Mi respiración era irregular, y pensaba que el corazón acabaría saliéndoseme del pecho. Sonreí, una sonrisa sucia, malvada. Avariciosa. Quería más, ¡mucho más! ¡Jamás podría cansarme de aquello!  –Destrozame… - le rogué, y coloqué una mano en su mandíbula, acariciándole suavemente. Me fui inclinando poco a poco hacia él, haciendo que volviese a la posición anterior, con cuidado de que no se separase de mí. No quería que escapase ni una gota de su esencia. –Quiero morir contigo… -mis labios tocaron los suyos en un beso breve, pero intenso – Quiero revivir contigo… -volví a besarle de nuevo, esta vez sin parar. Había vuelto a ponerme encima de él, a mover mis caderas de nuevo. Más rápido que antes, y todo lo profundo que me permitía mi pequeño cuerpo. El agua comenzó a salpicar fuera de la bañera, y se me escapó una risa. Aquello no podía ser más decadente. Y no podía gustarme más.

- Lléname entera… hasta que no pueda más... – susurré en su oído, rogándole entre jadeos. –Quiero estar llena de ti… Así que no pares. –Mis brazos volvieron a enredarse en su cuello, mis dedos en su pelo. Mi pecho rozaba el suyo, provocándome escalofríos, y un poco más abajo, sentía como seguía atravesándome la carne, abriéndose paso entre mi estrechez. Sus labios seguían sabiendo a sangre y, aunque sonase imposible, nota que estaba perdiendo la cabeza incluso aún más de lo que ya estaba.


Iba a seguir así hasta que alguno de los dos desistiese. O quizás los dos. Cada vez que entraba en mí hacía estragos en mi pequeño cuerpo, pero a pesar del dolor, no podía parar. Este dolor era diferente a cualquier cosa que hubiera experimentado antes. Era el dolor del amor y de la lujuria; del pecado y la redención. Aquello era mi perdición.
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