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Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Adelei D'Cielo el Sáb Ene 20, 2018 1:35 am



Monstruos
desde 1791 hasta 1792


IF YOU'R LOST
El viaje más largo

  Y parece que todo tu mundo se rompe en pedazos ¿Qué hacer? Ya no era una niña, ya no era una estudiante, ni la niña pequeña de su padre. No podía depende de nadie y lo había aprendido a las malas en los últimos años... y sin embargo, aún pese al dolor y la pérdida descubrió alguno más más grande e importante, que aunque creamos estar solos no lo estamos. Hay gente que sufre igual que nosotros, gente que nos acompaña por el camino y que pese a no haber significado nada anteriormente en nuestras vidas, ahora cobran una importancia comprensible para muchos. Pero es que dicen que los lazos más fuertes son aquellos que surgen de la adversidad, y ahora lo entendía.

 Adelei D'Cielo, mestiza... ¿Qué hacía en aquel mundo? Ella no pertenecía allí, ya no... se lo habían arrebatado todo. Le habían arrebatado su identidad, su vida, su poder, su libertad... ¿Qué le quedaba ya? Ya no tenía nada que perder y a la vez podía perderlo todo. Aquella institución que decía estar basada en el amor, en la lealtad, la honestidad, el amor al prójimo... era toda una falacia, solo les interesaba una cosa, el poder. La gente les importaba poco y menos aún sus vidas. No podía estar más asqueada con todos aquellos sucesos... aún recordaba el primer día que cruzó las puertas de la academia casi como si fuera ayer... la emoción, las esperanzas, la fe, todo lo que había aprendido y a todas las personas que había ayudado y las que le habían ayudado a ella... y ahora qué, ya no quedaba nada de todo eso. Su vida estaba completamente patas arriba. Krory ya no existía, para ella había muerto, había muerto la única institución que le daba esperanza...

 Italia no era su hogar ya, no era bienvenida. Después de todo lo vivido y luchado no podía evitar llorar al pensar que jamás podría poner un pie en Venecia sin ser perseguida y ejecutada; y lo peor era, que mucha gente, gente inocente, día a día vivía aquella situación sin haberlo pedido. Era ridículo. El dolor causado y las pérdidas incalculables ¿Cómo pensaban arreglar todo aquello el Cardenal y su adorado séquitos de semidioses? La gente no se quedaría callada y acataría en silencio por mucho tiempo, la misma historia lo había demostrado. Cuando la gente no era feliz y el descontento reinaba, el pueblo tomaba las armas y se lanzaba a la calle en búsqueda de aquel que causaba aquel dolor... Esperaba que la historia se repitiera y aquellos individuos recibiesen su merecido cuando el momento llegase.

  Por su parte ella debía decir adiós a Italia, a su padre, a la academia, a sus nuevos amigos, a la revolución, a la venganza, a la justicia... a todo. Incluso debía decirse adiós a si misma puesto que la Adelei que había aterrizado en Italia, en Venecia, se quedaba allí. Aquellos ojos inocentes llenos de energía y esperanza, todos esos sueños, su esfuerzo, su aprendizaje... todo se quedaba atrás. Recordaba con total claridad como fue aquella despedida, como se subió en aquel barco viendo como su padre lloraba desconsoladamente, mientras que se alejaba a un futuro incierto ¿A dónde iba? Solo había un lugar en el que sería recibida sin ser juzgada por su mestizaje, Resilencia en America-Latina. Estaba asustada, no sabía el idioma, no sabía cómo sería la gente allí y lo que más miedo le daba era tener que volver a huir injustamente. Iba a estar sola por completo, no había avisado a nadie de su marcha, no quería arrastrar a nadie con su desgracia... aquel viaje debía hacerlo sola. Lo sabía, era lo que debía hacer aunque terminase por romper por completo su ya frágil corazón...


There are journeys that can last forever, but however... nothing lasts forever.



KEEP GOING
El regreso


Mentiría si no aceptase el hecho de que su largo viaje a Resilencia mereció la pena, no podría explicar con palabras todo cuanto allí aconteció... pero a pesar de ser el viaje más largo de toda su existencia por fin acabó y dio paso a otro que si cabía le aterraba más que el anterior, el regreso... Jamás se imaginó regresando a Italia y menos a Venecia, pero la razón de su vuelta era importante. Tanto que hizo que su vida y su existencia ganasen sentido de nuevo.

 Una carta. Una carta fue todo lo que necesitó. Su padre no lo sabía, nadie lo sabía... volvería igual que se había ido, sin que nadie supiese absolutamente nada. Era egoísta por su parte, les había dejado sufriendo aquel terror que llamaban “orden”, la maldita inquisición... se sentía culpable por haberse ido buscando refugio, pero el fondo de su corazón algo le decía que aquel paso que dio valiente y egoistamente hacia un cambio marcaría un antes y un después. Aquella Ady que iba a Venecia no era la misma que se había ido, había habido un cambio, un cambio que le devolvió las ganas de vivir.

 El viaje en barco se hizo eterno, no parecía llegar nunca. Los segundos, los minutos, las horas, los días... pasaban y parecían no pasar en absoluto. Le dio tiempo de releer tantas veces aquella carta que casi que se la sabía de memoria. No podía dejar de darle vueltas a la idea. Regresaba, pero no por cualquier motivo y además se habían puesto personalmente en contacto con ella debido a sus antecedentes... a aquella terrorífica historia que aún resonaba en su mente cuando cerraba los ojos, una pesadilla que no la dejaba ni dormida... Cuando el barco por fin atracó en Venecia la imagen que sus ojos dorados contemplaron fue devastadora, aquel no era su hogar... ya no era Venecia ¿Qué había ocurrido allí? No pudo contemplar por mucho rato aquel panorama, no porque no pudiese soportarlo sino porque debían actuar rápidamente, si alguien sabía de su regreso no tardarían en encontrarla y exterminarla. En realidad agradecía aquel ajetreo, alejaba su mente de lo terrible de la situación. Estaban matando lentamente a Venecia y a su gente.... pronto no habría nada ni nadie que defender, por esa misma razón estaba ella allí. Ahora lo comprendía mejor.

  Fue llevada a una casa franca, era una casa antigua, en condiciones lamentables al menos exteriormente, estaba bien oculta y jamás nadie se imaginaría que allí viviese nadie. No sabía que le esperaría allí dentro, sentía curiosidad y a la vez el nudo en su estómago se agrandaba y oprimía su pecho y su garganta. Jamás había estado tan aterrada, había vuelto... había vuelto para probablemente morir y sabía que era aquello lo que le dirían, y aún así allí estaba dispuesta a hacer lo que fuera con tal de acabar con aquella injusta tiranía. No conocía a ninguno de los que la acompañaban y ni si quiera hicieron el menor esfuerzo por presentarse, aunque era cierto que tendría tiempo de sobra para conocerlos a todos cuando la situación se normalizase y ella estuviese instalada. La dejaron sola en una pequeña sala de entrada, no había mucho... una mesa de madera, unas sillas, un espejo y estanterías llenas de libros.

Primero se observó en el espejo había cambiado más de lo que ella creía, su pelo había crecido bastante y se había oscurecido, sus rasgos se habían refinado y endurecido y tosa su historia se reflejaba en aquellos felinos ojos pardos, estaba algo más alta y figura había ganado alguna que otra curva más pronunciada a parte de una cuidada musculatura. Estaba más atractiva, podía decirlo ella misma al mirarse... pero no era solo el que se viese bonita lo que le hacía mantener la mirada fija en si misma, era lo que esa cara contaba lo que llamaba la atención. Era diferente. Después de aquella pequeña reflexión fue directa a las estanterías, no sabía cuánto tardarían en volver a por ella pero quería tener la mente ocupada y obviar el hecho de que estaba donde estaba y que su tranquilidad se había acabado. Estaba preparada, pero sentía que era como su primer día de colegio. Ya no era una cría, y muchos, más pronto que tarde, se darían cuenta de ello.

 Las velas de la habitación titilaban suavemente, creando una atmósfera tranquilizadora, no habían ventanas ni nada que pudiese dejarle observar el exterior y aún así, solo por el olor sentía a Venecia rodeándola. Era su hogar, un hogar que estaban destruyendo a antojo de unos niños caprichosos... y allí estaba ella, preparada para hacerle frente a todas las rabietas y caprichos de aquellos niños, se les acababa el juego. Adelei D'Cielo, estaba de vuelta.





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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Elric Sterling el Mar Ene 30, 2018 2:59 am



Monstruos
desde 1791 hasta 1792



Madre, tu figura en frente de la mía es uno de los regalos más gratos que la vida me ha dejado.  Todo lo sucedido en Venecia, me ha llevado nuevamente a la protección de tu cariño.  Aquel que solo un hijo puede recibir de su madre. Cada día puedo notarte más jovial, me llena de energía y renueva mi espíritu.  La única pregunta es, ¿por qué mi vista es un
ojo de pez? ¿Es esto un sueño?

"Maestro Sterling, aún no terminamos la sesión de su entrenamiento. Despierte, por favor."


¿De quién es esa voz? No suena a ella. Es una voz masculina. - Matthew, estoy despierto. Si no procedemos de esta manera, dudo que me quede mucho más tiempo de vida. - Le respondí. Claro, a pesar de mi vista, me encuentro totalmente acostado, en reposo, en cuero sobre una camilla un tanto dura. Se siente frío en mi espalda. ¿Hasta qué punto de cordura puedo llegar a tener ante esta loca idea?

"Elric, esto es una locura. Debo anestesiarte para poder operarte. Tu madre no me perdonara esto. Yo, como médico, no puedo permitirme mucho menos esta forma de accionar."

Mostré una de mis manos, de la punta de un dedo comenzó a salir una cuchilla pequeña de sangre, idéntica a un bisturí pequeño.  - ¿Acaso tengo que hacerlo yo mismo? Por favor, puedo soportarlo. - Intente dar mi mejor sonrisa de panadero, pero, hay situaciones donde ni el pan puede sonreír. El marido de mi madre alcanzo un bisturí, definitivamente se dio cuenta que no había otro camino. Mire una última vez a mi querida progenitora, solo para luego cerrar los ojos al contacto helado del bisturí en mi pecho.

"Maestro Sterling, despierte ya mismo. Coopere, por favor."

Sentí el viento en mi pecho, y un fuerte roce que se llevo toda mi atención. Fue inmediato el abrir de mis ojos, jadeando con un fuerte grito de dolor. Sí, lo anterior era todo un sueño, esto es la realidad. Tres hombres alrededor, con un látigo cada uno. Un cuarto detrás, definitivamente era quien hablaba y anotaba detalles. - No hay mayor dolor, que el no poder amasar pan. Caballeros, golpean como eunucos. ¿No tienen  bolas? - Los tres hombres con látigo prácticamente no podían creer mis palabras, yo tampoco podría. No basta mirar mi cuerpo para ver cada rasguño, de aquellos que alcanzan la carne, para ver mi estado de deterioro.

"El ingrato sobreviviente de Poveglia lo ha pedido. Diviértanse."

 Les desafíe con mi grata sonrisa, así mismo, los tres levantaron al mismo tiempo y me brindaron todo el amor posible que un inculto individuo con un látigo en la mano puede brindar. Todo el suelo siguió tiñéndose de rojo, y el aroma del pan bien asegurado que no se podría sentir.

Las horas han pasado, he podido refrescar mi cuerpo. Nuevamente puedo oler en mí ese aroma que tanto amo. Incluso me han dado vendas nuevas, aunque no las necesito. Sin embargo, es cierto que cada herida es un ardor poco agradable. Como es de esperar, ropa habitualmente sucia y polvorienta, ¿soy acaso un preso? No, pero poco importa un tuberculoso socialmente. - ¿Dónde están mis prendas tradicionales? ¿Qué tiene que hacer un hombre para tener ropa decente en esta pocilga?

"Es precisamente por llamarlo pocilga, que vas a seguir vistiendo como pordiosero. Maestro Sterling, aún no reparan su traje luego de exorcista... recuerde  su último incidente. "

Lo recuerdo bien. Y ya te dije que puedes llamarme por mi nombre. El llamarme maestro me pone de... - Mis mejillas pálidas se tiñeron de un leve rojizo, me avergüenza un tanto ser tratado con respeto.  -  No me acostumbro a esto aún. - Kayn, el hombre que me hablaba, aquel que anotaba anteriormente detalles del ensayo, algo directo, sin embargo de los pocos de verdadera confianza. - Pareciera ayer que simplemente era un pendenciero.

"Por esa misma razón, seguiré llamándolo como se debe. Ha madurado Maestro Sterling, y no es el único. Venía a avisarle que hay una dama en la habitación principal. Aún con esas ropas, ¿por qué no ir a disfrutar de viejas compañías? "

Ante lo primero, un aire de grandeza me tomo por sorpresa. El inútil panadero que una vez había sido un desvirtuoso hombre sin dignidad, ahora era...bueno, soy alguien útil y ciertamente querido por algunas pocas personas. Algunas pocas, es completamente mejor que nadie. Una de ellas esperaba tan cerca, si, es ella. Mis ojos se llenaron de vida y esperanza, tanto tiempo esperando su regreso. La revolución, el Cardenal, Il jefazo, la cura de la tuberculosis, todo eso podía esperar. - El volver a ver su sonrisa ha sido mi mayor fuerza de voluntad... - Mire los grilletes de mis brazos, ensangrentados y oxidados por la misma sangre. Tantos meses de esfuerzo para convertir el sueño de una cura en realidad, todo sea por seguir vivo para ella. - Kayn, mi amigo. Es de claro conocimiento que un día desistí de seguir viviendo. He tenido días difíciles, varios de ellos lo suficientes para querer ahorcarme o volarme la cabeza. Una noche, por ejemplo, pensé en llenar mi cráneo de sangre hasta hacerlo explotar. Lo que sea rápido e indoloro, o con dolor, no importaba. Temía a morir y a su vez le tenía más miedo a continuar viviendo de esa manera...

"Maestro Sterling, es sabido eso, aunque, nadie sabe cuán profundo ha sido su sufrimiento. ¿Qué le hizo querer seguir vivo? "

Sonreí, a la vez que camine hacia la puerta. Alcance el picaporte, en ese punto, me frene. Gire el rostro con una sonrisa. - El miedo. Uno mucho peor. El temor de hacer llorar a Ady por mi culpa. Jamás me lo perdonaría. - Así es, por este mismo motivo debo lograrlo, curarme de este castigo llamado enfermedad.

Camine por varias habitaciones, cruce varias puertas maltrechas, todo eso para poder verte una vez más. Oh, el tiempo ha sido mas beneficiente para ti que para mí. Te observe, por cada cicatriz nueva en mi cuerpo, había un grano mas de vigor tu figura. - Veo que mi carta logro el cometido. ¿Debió de ser por el aroma a pan recién horneado? - Pregunte con una gran sonrisa, si, desde el otro lado de la habitación. No quiero moverme, aunque si quisiera abrazarte con fuerza. Aún no se cómo reaccionaras, no quiero apresurarme, no quiero apresurarte. El destino de ambos es indescriptible, indeseado. Irreconociblemente peligroso. ¿Tendré lugar en ese corazón para mas preocupaciones? Me doy asco, aún convirtiéndome en quien soy, no dejo de ser una rata pidiendo amor.

"We only part to meet again."







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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Adelei D'Cielo el Mar Ene 30, 2018 6:37 pm



Monstruos
El reencuentro


  Acarició el lomo del libro con su diestra, dejándolo en el hueco al pertenecía. El material del que estaba hecho era suave,agradable al tacto y resaltaba en relieve el nombre del libro. Distraídamente se mantuvo un rato pasando sus dedos por este ¿Qué iba a pasar? ¿Por qué le habían hecho volver desde Resilencia? Lo que era peor, era que ella había accedido a ir sin pensárselo dos veces... sus razones eran más que claras. No era simplemente porque extrañase Venecia. No, era no era la verdadera razón.

 Su melena negra había crecido, era fácil darse cuenta. Cuando antes esta llegaba apenas por sus hombros, ahora los cubría y bajaba lentamente por su espalda. Lo había dejado crecer con un propósito, sabía que allí en Venecia tenían una imagen muy particular de ella y si algún día debía regresar, como era el caso, le sería, al menos al principio, mucho más sencillo pasar desapercibida con una “nueva” imagen. Ni si quiera vestía con su habitual uniforme o ropas que le permitiesen moverse con facilidad, había adoptado la imagen de una señorita de clase media... algo que era claramente inesperado en ella. Llevaba un vestido. Sí, un vestido. Adelei D'Cielo con vestido, pero es que había tenido que hacer un gran viaje para llegar hasta allí y no podía permitirse el echarlo todo a perder, no solo por ella misma sino por el Ministerio. Su mirada había vuelto al espejo... casi ni se reconocía ¿Cómo alguien podría hacerlo?

 Escuchó el mecanismo de la puerta accionándose, su cabeza instintivamente se giró en dirección a la puerta. Por fin descubriría el motivo de aquella carta y aún más importante, quién había escrito aquellas palabras. Por un momento su mundo se congelo. Su mente recapituló uno años atrás a aquel último encuentro con Elric.


Eltic Sterling escribió:  – Si me rechazas, lo seguiré intentando de todos modos, por ende, ¿Qué te parece si obtengo un beneficio de todo esto? -  Pregunte cerrando los ojos, con la grata sonrisa en el rostro. – Si tú me hieres tan solo una vez, te verás obligada a una cita conmigo. Se cuan odioso puedo ser, así que, no me imagino que peor castigo habrá. – He de sonar tan estúpido, pero, tranquilizarla es el primer paso para una larga sesión de entrenamiento, y dolor… para mí. Ella lo merece, si, mi sufrir. 



  ¿Qué fue de aquella cita? De todas las promesas, de los besos en aquel encuentro y de la manera en la que su corazón latía... ¿Qué fue de todo aquello? Lo recordaba como si fuera ayer. Gracias a aquello había encontrado las energías para hacer lo correcto, marchar por una temporada a Resilencia aún sin decir nada a nadie... esperaba que no la resintieran por aquella elección. Había dejado muchas cosas a medias y esa era precisamente una de las razones por las cuales volvía. Elric había sido el que le había dado energías para continuar, para cambiar, para mejorar... para convertirse en la persona en la que debía de convertirse. Había sido su fusible durante los años que había pasado fuera de Venecia y también era la verdadera razón por la cual estaba allí.

 Su corazón dio un vuelvo. El segundo se le hizo eterno ¿Sería él? Escuchaba voces masculinas tras la puerta pero no sabía si era parte de su subconsciente o si era real lo familiar que una de aquellas voces le pareció. Esperó con el corazón en un puño, un nudo en la garganta, sin respiración... Allí estaba, sencilla y llanamente. Como siempre... bueno, no como siempre ¿Qué le había pasado? Se mantuvo solemne mirándole de arriba abajo. No sabía qué decir o qué hacer, había deseado aquel encuentro casi desde que había marchado. Sus dorados ojos pasaron primero por los grilletes y después por su rostro, que a diferencia de lo esperado dada la situación en la que se encontraba Elric , se veía mejor que nunca. Aquella enorme sonrisa en su rostro, el pelo alborotado y sus ojos rojizos brillantes de vida... No podía creérselo. Era verdaderamente él.

 Su cuerpo se accionó sin tener que poner esfuerzo alguno. Corrió hacia él y se lanzó sobre su cuerpo rodeándolo por el cuello, fundiéndose en un abrazo que pretendía decir tanto. Aquel particular olor a pan recién hecho inundó sus sentidos, estaba en casa, se sentía en casa. Las lágrimas inundaron sus ojos. No tenía control alguno sobre su cuerpo que lograba decir con acciones lo que ella no era capaz de poner en palabras. Enseguida se separó de él para coger su rostro entre las manos y poder contemplar aquella cara que tanto había extrañado. Pese a las lágrimas brillantes que asomaban peligrosamente en sus ojos, una brillante sonrisa iluminó su rostro contagiada por la sonrisa de Elric.

  - Siento mucho haberme ido sin más... aún te debo una cita... Lo siento, lo siento... Lo siento tanto, de veras pero era cuanto debía hacer para poder volver a mirarte a los ojos y que me veas con orgullo, que veas en la mujer en que me he convertido y en lo capaz que soy de protegerte. Jamás sería capaz de abandonarte.- Sostuvo aquella hermosa faz sobre sus manos un rato más, habiendo estado en Resilencia todo a cuanto se aferraba era a la flor de sangre que Elric le había regalado en su último encuentro, ahora que le tenía frente a él pensaba aprovechar el momento. Había pasado tanto sin verle y tantas veces deseando regresar que le parecía irreal que había sido él quien le había escrito aquella carta que la hizo regresar. Desde que marcho no hubo un solo día que no pensase en él y en su padre, su única familia al fin y al cabo. Marchar no era la decisión que le hubiese gustado tomar, pero debía convertirse en alguien más fuerte, alguien capaz de defenderles y por ello había hecho lo que debía. Sin embargo había regresado, sabía que a la llamada de cualquiera de ellos regresaría. Debía cumplir su misión, con ellos y con el ministerio.- ¿Cómo has estado? ¿Qué son todos estos grilletes? ¿Qué has hecho, ya te andas portando mal?

 Se separó un poco más, deslizando sus manos desde su rostro hasta sus muñecas aprovechando el movimiento. Entre sus manos sostuvo las ajenas, viendo el daño que aquellos grilletes hacían sobre su piel ¿Acaso se había dado ahora al sadomasoquismo ya que había perdido su panadería? No entendía nada. Sus ojos mostraron algo de preocupación y probablemente tristeza al ver que pese a su alegría parecía estar sufriendo. Más le valía explicarle qué era exactamente lo que estaba pasando y por qué se dejaba ser tratado de aquella manera.

Los días habían pasado con tanta rapidez a veces y otras veces tan lentamente pero por fin estaban allí juntos. Todos los miedos, las preocupaciones, el Cardenal, la Inquisición... todo eso podía esperar por ahora...  Aún así sabía que junto a Elric sería capaz de afrontar cualquier cosa. Para nada habían escrito una historia juntos, pasando de la indiferencia a la incomprensión y desagrado hasta llegar a allí. No cualquiera podía decir que tenía una historia... ellos sí.
 
-  Tienes mucho que contarme, y supongo que tu también sentirás curiosidad a cerca de lo que he estado haciendo estos años... ¿Hablamos comiendo algo? No es lo mismo que una cita, pero es todo cuanto puedo ofrecerte ahora.




Though the days fades away
I stand here now
Today I hesitantly answer the question again
That I don't even know the answer to
Is this my way? As long as if it by your side, I hope it is.



 





Última edición por Adelei D'Cielo el Vie Feb 02, 2018 1:52 am, editado 2 veces


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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Elric Sterling el Miér Ene 31, 2018 3:22 am



Monstruos
desde 1791 hasta 1792


Ahí estas, resplandeciente como de costumbre, quizás mucho más que antes. Corriendo hacia mí, juro que a pesar de no ser un pintor, este momento lo retrato fielmente en mi memoria. El impacto casi logra tumbarme, lo resistí con grata sorpresa en mi cara, seguida obviamente de la misma sonría de tonto enamorado y despreocupado que acababa de demostrar.  No me moví, siquiera cuando el rubor de mis mejillas re apareció, ese tacto, oh dios, son manos hechas para amasar mis mofletes. Aunque he de decir, jamás creería llegar a ver el día donde Ady llorase de alegría. ¿Será la nostalgia su mayor alergia? - Cada uno tuvo que hacer sus deberes. No hay porque pedir perdón. - Respondí toscamente, secando con los dedos aquellas lagrimas que humedecían su angelical rostro. Por supuesto, la cascada de preguntas no se haría esperar. - He estado...dejémoslo que sigo vivo. - No pude evitar reírme, ciertamente, a un enfermo en este punto de la vida, un nuevo día es simplemente un regalo del destino.

Me tome un instante, quise disfrutar el calor de sus manos, ¿no es acaso un derecho completamente merecido? - ¿Estos grilletes? Creí que eran brazaletes. Ese joyero me ha timado. - Reproche con la cabeza, era algo obvio que no sería verdad. Los años han pasado, el tiempo también, y sin embargo, el sentido del humor jamás he de perder.  Al escucharte, cambie los roles, fui yo quien te tomo de las manos. - Esa es la mejor idea que he escuchado en mucho tiempo. Comer. - Me siento algo débil luego de este largo día, mis heridas no sanan aún y mi estomago se siente todavía peor. - Y es cuanto necesitamos en este...ahora. - No espere una respuesta, tire de ella de inmediato para llevarla a la cocina, el pequeño santuario que al menos me han obsequiado. - Aún tengo que preparar el pan para la cena de hoy. Es una forma de pago por dejarme vivir aquí, verás...han sido tiempos mucho más que difíciles en Venecia.

Al llegar a la cocina, una pequeña habitación con simplemente un par de bancos de madera, una mesada, un horno de barro y algunos utensilios, creí que sería conveniente responder a lo que corresponde.  - Prácticamente no siento que lleve los grilletes, aunque sí los miro, recuerdo que duelen. - Reí, deje libre a Ady, no quería ser demasiado denso. Me dispuse a buscar el harina en uno de los muebles. - Me he sometido a un doloroso experimento durante varios meses. Por aquí dicen que es entrenamiento, creen que llamarlo así evita que recuerde que es...precisamente doloroso. Como suelo desmayarme seguido, después de un tabique roto al inicio del proyecto, no quedo otra que mantenerme agarrado de las paredes, de ahí los grilletes. - Comente como si fuese una costumbre cualquiera, al encontrar el harina, me acerque a la mesada. Fui veloz, constante, podrían llamarme el hombre mas rápido en preparar pan, aunque ese título no existe, o eso creo. Los ingredientes ya estaban mezclándose para formar una masa homogénea.  Obviamente no explique la clase de experimento, no quisiera tomarme la libertad de ser el único que hablase, y mucho menos quisiera llegar a tener que explicar sobre la cicatriz del pecho.

Ya me encontraba amasando, esa esponjosidad pegajosa que tanto adoro. Sí, estoy cocinando para ella, con toda la gracia y la devoción que puedo ofrecer. ¿Tengo que explicar el grado de felicidad en la que me encuentro? Sí , pero... no podría, es indescriptiblemente indescriptible.  - Me intriga mucho de que se ha tratado ese largo viaje tuyo, y todo lo que has pasado. O sea... - Pare un instante para mirarla, definitivamente el rojizo de mis ojos se incrusto en la circunferencia de los suyos. - No te darás una idea de lo que me ha costado rastrearte. Tuve que repartir bastantes panes para que alguien me contase la verdad. - Si, entiéndase eso como palizas. Proseguí en lo mío, el pan no se hace solo. - Al principio creí que te había pasado algo. Aunque, con tu fuerza deduje que no. Así que, tarde o temprano un marinero me contó una vieja anécdota. - Claramente, con opio de por medio, cualquiera puede hacerse amigo mío.

Deje reposar la masa, alcance el horno  y prepare el fuego. Luego me acerque al banco, tome asiento para descansar un poco.  - No es que diga todo eso para explicar que te extrañe demasiado, aunque lo estoy haciendo ahora.  - A la par que le sonreí, apoye el codo sobre la mesada y sostuve mi cabeza sobre el puño de mi mano. - Cuéntame todo. No hay nada más excitante que escuchar tu voz nuevamente. - Es una gran verdad, uno de los pocos regalos que todo este tiempo me ha dado. Los demás obsequios, obviamente el tiempo con mi madre y hermano. Cuanta tranquilidad, en tiempos de guerra. Tanto para contar, demasiadas anécdotas que actualizar, todo antes de comenzar a hablar de la actualidad, un tema que seguramente a nadie le gustaría alcanzar. ¿Cuáles han sido tus movimientos? ¿Qué tanto has sacrificado por tu cuenta? ¿Hasta qué punto podremos sincerarnos? Grandes preguntas sin respuesta... por ahora.








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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Adelei D'Cielo el Vie Feb 02, 2018 1:43 am



Monstruos
El reencuentro


Parecía casi mentira poder sostener aquella mano. Estaba allí frente a mí, como si nada... como siempre ¿A caso algo había cambiado? No estaba segura del todo pero sabía que en el fondo si. Elric seguía siendo el mismo en esencia pero había algo más. Detrás de las bromas y los chascarrillos, detrás de las sonrisas y las risas había algo más. Ella mejor que nadie empezaba a comprenderlo, era la manera en la que el albino tenía de afrontar la realidad. No es que fuera algo malo, mantenerse positivo en todo momento, sobre todo en los malos tiempos, era un don que no mucha gente poseía... pero a veces llegaba a ser excesivo.

  De la mano le siguió camino a la cocina. No sabía muy bien aún qué era aquel sitio ni qué hacía allí, sin embargo supuso que todo a su debido momento. Poco a poco y con buena letra llegarían a aquel tema. Hacía dos años que no se veían, les tocaba ponerse al día. Eso estaba claro. Estaban ellos dos antes que cualquier otra cosa, el presente podría esperar un ratito más. La verdad era que tenía una ligera idea de lo que estaba ocurriendo en Venecia pese a haber estado lejos, las noticias llegaban a Resilencia por muy alejado que estuviera... no vivían completamente ajenos al resto del mundo... La situación en Venecia era nefasta, mejor evitar el tema hasta que fuera inevitable. El momento era para ellos dos.

 Tenía tantas cosas que decir. Las palabras se acumulaban en su boca y temía dejarlas salir a borbotones. Quería saberlo, saber la razón real de aquellas cabezas, no la verdad a medias... no, la razón completa por la cual dejaba que alguien le atase así durante un mero entrenamiento. No le gustaba la idea de visualizarlo atado y recibiendo una paliza sumisamente... no, ese no era el estilo de Elric. Frunció el ceño levemente, no muy convencida. Aún así no le forzaría a contarle nada, si no quería contárselo ya lo haría más adelante.

  Se sentó, observando a Elric, posando la cabeza entre las manos y los codos sobre la mesa, su pelo caía en cascada sobre su espalda y se sentía algo incómoda debido al vestido, no estaba acostumbrada a aquello. Jamás le había visto cocinando, aquella sería su primera vez viéndole hacer ese famoso pan del que tanto alardeaba. Estaba hambrienta, notaba el vació en su estómago y verle amasar de aquella manera el pan con dedicación y maestría no solucionó su problema. No había sido capaz de comer apenas nada en el viaje de ida debido a sus nervios y claro, ahora su cuerpo sufría las consecuencias. Le miraba casi extasiada, jamás habría pensado que verle amasando trigo entre las manos podría llegar a resultar tan atractivo.

- Pues menudo entrenamiento... son demasiado duros. Casi creí que habías hecho algo malo y por eso te tenían castigado.- Señaló con una mano aquellos grilletes que él había llamado brazaletes, obviamente estaba claro que le dolían más de lo que aceptaría. No pudo más que reír divertida por la situación. Parecía casi absurdo, pero más que absurdo se sentía feliz de volver a estar en casa, de sentirse en casa... ya no estaba sola. Se sentía feliz.- Pero a pesar de ello te veo casi mejor que nunca, así que si que tiene que ser bueno ese entrenamiento... tu sonrisa brilla más que nunca ¿Ya encontraste eso por lo que quieres seguir hacia delante?

 Echó su cuerpo más sobre la mesa, esperando una respuesta sincera de parte de él. En parte creía saber la respuesta pero necesitaba oírlo de él. Había pasado tanto que incluso llegó a dudar de todo aquello, de lo que sea que hubiera surgido entre ambos. No temía a Elric, ni tampoco temía a lo que sentía y lo que estaba floreciendo, temía que se rompiera, que no volviera a estar así a su lado y todo por la obra de otros.

- Mi viaje ha sido largo... además de un secreto, de ahí que te costase tanto saber algo de mi. Me marché sin dar explicaciones a sabiendas de que así estaríais más a salvo, tanto tú, como mi padre. He visto lo que le hacen a la gente que conoce mestizos... no deseaba eso para nadie de los que me conocía. - Se sienta algo más ladeada, clavando la mirada en Elric. Aquella era una conversación un poco dura. No le gustaba recordar el día que marchó sola, los dos largos años que pasó sin poder ponerse en contacto con nadie y sin recibir nada de nadie. Fueron momentos duros, momentos de reflexión que le hicieron darse cuenta de muchas cosas.- Fui a Resilencia, una academia de exorcistas en las Américas... era el único sitio en el que sabía que estaría a salvo. Lejos pero a salvo.

 >> No es lo mismo que Venecia o que Krory, por mucho asco que todo esto de aquí no estoy sola. Esto si lo siento mi hogar, Resilencia no es mi hogar... el entrenamiento fue duro, no te voy a mentir y han dejado marcas ya imborrables. Que te voy a decir a ti que no sepas a cerca de un entrenamiento duro... pero es lo que hay que hacer cuando quieres proteger con todo tu ser a los que quieres. No fueron precisamente una vacaciones placenteras la verdad, pero tampoco hay mucho más que contar. Mi estancia allí se resume en entrenamiento y estudio... como un retiro espiritual.


 De repente su barriga rugió, cual bestia en celo. Sus mejillas empezaron a colorearse de rojo y no pudo evitar estallar en risas por la situación. Estaba intentando ser serie y contarle sus motivos, porqué se marchó y que significó para ella recibir la carta después de tanto tiempo fuera, pero su estómago parecía querer tener el protagonismo.

 - Perdóname, no he sido capaz de comer nada durante el trayecto... estaba demasiado impaciente y nerviosa y ahora claro, el hambre apremia. - Se señala el estómago, mirándolo avergonzada de lo que acababa de ocurrir. Había destrozado un momento intenso con sus necesidades mortales. Se llevo la mano a la cabeza, echándose el pelo para atrás suspirando, intentando no volver a reírse de si misma.- Y claro, verte amasar pan no ha mejorado la situación... ahora creo que entiendo algo mejor porque tu panadería era tan famosa.

 Le guiña un ojo con una sonrisa que iba de lado a lado de su aún joven y angelical rostro. Casi sin darse cuenta había acabado sentada cerca de él. No era su intención, pero según había ido hablando, al sentirle cerca su cuerpo parecía sentir la necesidad de acercarse. Quizás era el tiempo que habían pasado separados, jamás creyó poder extrañarle y aún así lo hizo. No pretendía si quiera tocarla, solo quería sentirle cerca. Cada uno expresaba sus sentimientos de una manera diferente, Elric era bueno con las palabras Ady no tanto y en cambio era su cuerpo el que hablaba... sus ojos, que no podían apartar la mirada de él puesto que le parecía verle más joven, más radiante... eran aquellos dos ojos del color de la miel los que le permitían afirmar con certeza que Elric estaba allí con ella y que finalmente, pese a los obstáculos, habían conseguido reunirse.



I will go to you like the first snow






Última edición por Adelei D'Cielo el Dom Feb 04, 2018 7:35 pm, editado 2 veces


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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Elric Sterling el Vie Feb 02, 2018 4:48 am



Monstruos
El reencuentro


La alegría invadía la cocina de este panadero que tanto ha vivido. Sí, es enérgico. Podría jurar que siquiera recuerdo la situación sostenida fuera de esta habitación...¡Qué gran sentimiento!  - A decir verdad, hice algo malo y me auto castigo por ello. - Acepte, las cosas como son. Los errores propios no puedo aceptarlos como si nada. Aunque, claramente la acompañe en la risa, es algo extraño poder estar distendido con alguien. Lo siguiente me tomo por sorpresa, de tal manera, es imposible ocultar el rojo de mis mejillas en este pálido rostro. Sobre todo, la cercanía...

Observe la perfección de esos labios levemente rosados, la idea de sentirlos colaboro todavía más al vergonzoso momento. Respire profundamente, casi podría decirse que fue un suspiro entero, por ende, devolví mi mirada a los ojos ajenos, definitivamente me atrapo. - Esta mi madre... su marido... mi hermano... Creo que son motivos suficientes seguir y pelear lo que se avecine. - Desvié completamente la respuesta, aunque, era totalmente sincera. Me tome unos dos segundos de silencio. Tragué algo de saliva. Por ese instante agache la cabeza y solo luego, la alce levemente para mirarla totalmente avergonzado. Seré un cabrón, pero en mi vida he dicho mis sentimientos. -Y por otro lado estas tu...la razón por la cual quiero seguir vivo.

Por lo siguiente, de la vergüenza a la dureza de la vida, un tema para devolverme un poco los pies en la tierra. ¿A qué clase de hombre le gusta pisar la baldosa de la vergüenza? A ninguno que se haga llamar hombre. Obviamente te escuche, cada palabra, cada sonido en todos sus diferentes tonos. Debió de haber sido duro, totalmente sola en una tierra completamente ajena. Puedo entenderlo, bastante parecido a mi primer día en Venecia, hace...demasiados años.

No pude evitar esta vez reír a carcajadas. Incluso alcance a taparme la cara del placer. ¿Hace tanto que no he podido pasar un momento así? La desesperación a veces se muestra de maneras extrañas. - Es totalmente entendible. Nada como un buen pan casero para aliviar las tensiones de un largo viaje. Eso,  y ni siquiera le he puesto especias. Sera totalmente clásico ...tampoco es como si me dejasen muchas cosas en esta pocilga. - Comente mas por lo bajo, claramente no quería que el buen samaritano Kayn escuchase, no le agradan esos comentarios. - ¿Ady? - ¿En qué momento se acerco tanto? Seré un panadero, de aquellos con un pasado de no nombrar, pero...sigo siendo humano. Nuevamente el enrojecimiento de mis mejillas se alzó a la vista. Los deseos de sentirle, no soy capaz de ocultarlos. Por un instante, me quede prendado de esos ojos.

¡El pan! - Comente, totalmente avergonzado. ¿Dónde está la seguridad que tan orgulloso me hace? Mis defensas están totalmente derrotadas, necesito control. Me levante de inmediato, tome la masa y la lleve al horno, sino, jamás comeríamos. Me quede mirando las llamas por un instante, el fuego ardiendo como las llamas de la vida. Oh, cuan profundo y metafórico.  - Que idiota que llego a ser. Toda una vida comportándome como un total imbécil con la gente. Y no puedo estar frente a ti sin perder la postura. ¿En qué clase de hombre me convierte? - Hice sonar el cuello, la tensión me está matando. Ciertamente, un reconocido prófugo de Venecia, de un rango medianamente elevado en la comunidad Exorcista, panadero de reconocible nombre, y  por sobre todo, un hombre que crío a una gran tortuga. Si, totalmente derrotado por una niña, no, ahora una mujer totalmente realizada. - Ady, ya está bastante claro que he de morir un día. Bastante me sorprende que día a día logre levantarme. Llevo ya más de tres años enfermo, con una enfermedad que mata en meses. Ya no me auto padezco de mi mismo, quizás esa sea la razón de mi sonrisa... - Me di media vuelta, te mire esta vez con valor, es cierto, tanto vivido, esto no es más que un paseo, uno muy lindo. - Y precisamente el deseo de tenerte cerca, ese es precisamente el motivo por el cual no me he rendido... - Y ahí fue cuando me acerqué.

Agarre algo de harina, si, de esa que tanto me encanta. Al estar cerca, lo lance hacia el aire, entre ambos. Una gran distracción de polvo blanco. Aunque mi cara se tiño algo del color de las nubes, te tome con éxtasis de ambas mejillas. Si, lo hice, me canse de juegos. El sabor  de tus labios, eso es cuanto más quiero en este momento, hoy y cada día que quede...


"My thoughts are with you
Holding hands with your heart to see you
Only blue talk and love,
Remember how we knew love was here to stay"






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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Adelei D'Cielo el Dom Feb 04, 2018 7:42 pm



Monstruos
El reencuentro


 I've come a long way to see you
 I knew it was a difficult path but
 I just walked anyway...
 Because I love you boy


  Aquel polvo blanco comenzó a caer sobre su rostro ¿A qué venía aquello? Le recordó a la nieve cuando comienza a caer en invierno, suave y fina amontonándose en las calles, haciéndolas intransitables casi. Por un momento el tiempo se detuvo, le vio acercarse... sus intenciones estaban claras, pero no se esperaba nada de aquello no así, tan repentino. No dudaría en decir que era cierto que había extrañado sus labios y que desde el momento en el que se habían encontrado había deseado besarlos una vez más, pero era una cobarde y no se había atrevido a ello.

 Sus ojos se cerraron solos, su cuerpo respondía sin tener si quiera que pensarlo. Reaccionaba de manera involuntaria a sus caricias, a aquellos labios. Ya lo conocían, sabía lo que debía de hacer...eran como dos partes opuestas que se atraen involuntariamente. Sus labios siguieron a los ajenos, ambos impregnados en aquel olor a harina que tan familiar les era. Deseó poder permanecer así durante mucho más, no separarse y quedarse congelados en aquel momento. Sus manos sosteniendo sus mejillas... aquel sentimiento inundándola. Un sentimiento para el que siempre pensó que no estaba preparada, siempre pensó que el amor no era algo para ella... y allí estaba. Con el corazón latiendo más fuerte que nunca, más vivo que nunca.

 Cuando sus labios se separaron, pudo saborear el pan más sabroso aún en estos. Separarse físicamente no era tan doloroso en aquel momento, esperaba que a partir de aquel momento todas las veces que tuvieran que separarse fueran solo así... Miró a los ojos a Elric, más brillantes que nunca. Lograba contagiarla con aquella nueva actitud pero también con sus palabras. Conseguía hacerla sonreír, nunca había sonreído tanto en su vida. Rozó su nariz con la ajena. Intentó limpiar la harina del rostro de Elric con suavidad, usando sus dedos. Apenas consiguió eliminar parte de esta, pero igualmente estaba guapo así... quizás era por aquella sonrisa.

- Creo que a pesar de todo, hemos conseguido tener una meta parecida... vivir por seguir al lado de aquellos que amamos. No somos tan distintos, queremos algo muy parecido. - Se puso de pie como pudo, no era muy elegante con aquella falda. No estaba acostumbrada por mucho que había intentado acostumbrarse. Se acercó al horno para intentar ver como se hacía el pan y como cada vez olía mejor.- Aún hay mucho que no conocemos el uno del otro, no sabía que su madre seguía con vida ni que tenía un novio, ni que eras hermano mayor. Me gustaría saberlo todo de ti, no sé que nos deparará el mañana pero por ahora quiero ir descubriéndolo todo de ti y contigo.

  Vuelve a mirarle, aún sonriendo. Sabía que no todo en aquel camino sería fácil, ni feliz pero siempre que se mantuviesen cerca todo iría bien. Ella solo necesitaba a dos personas en su vida, a su padre y a él, realmente eran la razón por la cual había deseado hacerse más fuerte. No solo quería hacer el bien y proteger a los más débiles, buscar una justicia para todas las razas... no era solo eso, era también su deber para con aquellos que quería y por eso había vuelto también. No sabía cuanto tiempo tenía a su lado, pero exprimiría aquel tiempo hasta que todo acabase.

-  El tiempo que nos quede sobre esta tierra es efímero para todos, en algún momento dejaremos de existir pero no es lo importante. Lo importante es aquello que nos hace levantarnos a diario y sonreír y solo por mantener esa sonrisa en tu rostro durante el tiempo que sea haré lo imposible. Tu eres el motivo por el cual he regresado y el motivo por el cual lucharé sin dudarlo.- Sonaba todo demasiado a cuento, lo sabía, pero era cierto. No era tan buena con las palabras como él, pero intentaba explicarse lo mejor que podía. Si algo sabía es que no pensaba dejarle ir, no iba a huir porque estuviese enfermo o porque tuvieran diferencias. Si estaban ahí juntos de nuevo era por una razón y su corazón lo sabía.-   No soy la mejor para estas cosas, al fin y al cabo nunca creí que nadie llegaría a amarme... Es solo que quiero que sepas, que pase lo que pase no me iré, no voy a huir porque... porque te quiero.

 Sonrió con las mejillas sonrojadas, jamás había pronunciado aquellas palabras dirigiéndose a alguien que no fuera su padre. Había mucho más de lo que debían de hablar ahora que las confesiones estaban ya hechas, era algo que en algún momento deberían de hablar o mientras cenaban o después. Volvió a sentarse junto a él. Después de comprobar que todo seguía siendo igual no pensaba mantener distancias, debían aprovecharlo todo hasta el final.

-  Bueno, tienes mucho que contarme, no solo de ti, sino también de Venecia. Imagino levemente que ha pasado, pero si me has hecho volver no creo que fuera solo por extrañarme ¿Me lo irás contado poco a poco? Tengo toda la noche para ti.

 Le miraba atenta, aquella velada podía ser larga. No solo por la cena, sino porque tenían mucho de lo que hablar, sobre ellos mismos y sobre Venecia. En su cabeza no dejaba de recordar aquel preciso momento, había momentos en su vida que recordaría para siempre y uno de aquellos era todo cuanto acababa de ocurrir, la confesión, el beso... el sentimiento. Todo. Aún quedaba mucho por delante, quizás no era solo un momento sino la noche entera lo que recordaría.



But now you've come to me
Because I need you boy
come by my side.








Última edición por Adelei D'Cielo el Vie Feb 09, 2018 7:02 pm, editado 1 vez


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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Elric Sterling el Mar Feb 06, 2018 12:56 am



Monstruos
El reencuentro


"Aren’t you something to admire
‘cause your shine is something like a mirror
and i can’t help but notice
you reflect in this heart of mine
if you ever feel alone and
the glare makes me hard to find
just know that i’m always
peering out on the other side"

Así estamos, unidos por nuestros cálidos labios. Un punto de contacto que en este momento, se convierte único y distante de este mundo. ¿Cómo un acto tan simple y puro, puede ser el impulso que un hombre necesita para dar otro paso en la vida? Tan larga fue la espera por este momento, tanto que siento que vuelvo a ser un humano. No es como si no lo fuese ya, siempre lo he sido, pero, esto es distinto. Uno totalmente vivo. No cerré los ojos, en lo absoluto. Los mantuve bien abiertos.  Me gustaba poder admirarte, ver el rubor de tus mejillas perfectas. Cada milímetro de esa angelical cara, no quiero imaginarte, quiero sentirte, poder verte. Sí, es lo que puedo hacer ahora, por fin.

¿Puede existir un hombre más feliz que yo en este preciso instante? No, lo dudo. Y si lo existiese, le escupiría sangre en toda la cara por incauto. Eso fue lo primero que cruzo mi mente. Ese glorioso beso, ferviente en deseo y amor, llego a su fin. No me siento avergonzado, para nada, al contrario...¿podría decirse que siento que he madurado? Seguramente, en algún lugar, más probablemente donde le enterré, mi padre debe de estar orgulloso de mí. Si, por fin, el pequeño Ric ha encontrado el pan más sabroso... y se apellida D'Cielo. - Es probable que tengas razón. Conocemos nuestros presentes, pero, nos faltan nuestros pasados. Y vivir el futuro, obviamente...

Tome nota mental de cada palabra, cuanto ha crecido aquella niña que alguna vez has sido. Recuerdo todavía la fría mirada que tenías. El desprecio que detallabas al resto, específicamente a mí. ¿Y ahora esa pequeña niña, convertida en toda una mujer adulta, acaba de decirme aquellas bellas palabras? No pude evitarlo, trague fuertemente, me encontré incomodo. Esto no de mala manera, todo lo contrario. No es simple para alguien como yo, poder escuchar esas palabras. Me enamore, es cierto, de esa sonrisa, de ese rubor en tus mejillas, pero por sobre todo, de ese tono de voz que acaba de atontarme las facetas de mi cara. - Me...me he quedado sin palabras. - Alcance a acariciarme la nuca, agachando algo la mirada. Comencé a reír un poco, solo para no llorar de la alegría. ¿En qué pedazo de maricón sensible me convertí?

Toda la noche... eso no me basta, ya no. - Le respondí algo caprichoso, aunque el tono meloso no podía deshacerme. Respire profundamente, por un instante, atisbé el fuego del horno. Me tome mi tiempo de silencio, definitivamente no es un tema tan sencillo. -  ¿Por dónde empezar?  Acepto que también estuve un tiempo afuera, por ende, tengo gran parte de la culpa. Esta habiendo mucha muerte, de todo tipo, de toda raza. - Prácticamente, una introducción con lo obvio. - El pan estaba feliz, ahora ya no y hay gente que lo orina. Algunos se lo comen ya duro. Eso, ¿resume algo de la situación? - Sí, eso es la mejor explicación que puede existir. Después de todo, es el harina lo que nos hará libre. - La santa inquisición esta cazando a ciegas, no hacen diferencia entre mestizos, demonios o humanos. Los exorcistas también. Pero, por sobre todo, ante la sospecha de algún ciudadano que haya ayudado o tenido contacto con alguien de tu... raza... - Nuevamente hice un poco de silencio, incluso una mueca, no de asco, al contrario, de duda al no saber cómo decirlo. - Digamos que, se ven afectados también... - No pude seguir, no es lindo ni mucho menos hablar de muerte.

El aroma a pan calentito esta haciéndose notar, que gran honradez a la vida. Chasquee los dedos, intente mantenerme enfocado en la conversación. - No me mantienen mucho informado, sin embargo, tengo entendido que el Ministerio va a empezar a moverse seriamente, y necesitan a cada persona que esté al alcance. Honestamente, fui egoísta con la carta. - Me tome un instante para acercarme al horno, en unos pocos minutos podría sacar el pan de ahí dentro. - Perdón, siempre fui una persona un tanto egoísta. El ministerio no te necesita tanto como yo. - Me di media vuelta,  te mire, sin miedo a ser totalmente sincero. - Ady, no estoy seguro de poder soportar lo que se avecine si no estás conmigo. Quizás nadie entiende la capacidad de mi fuerza de voluntad, pero, no es tan fuerte como yo creo que es. Por primera vez en mi vida, creo que...tengo miedo. -  Agache la mirada, me siento apenado, de la alegría a la preocupación y en parte la tristeza. ¿Dónde quedo el panadero que se cagaba en todo y todos? Bufe,  aunque eso me conllevo a sonreír nuevamente. - No quiero morir, y no veo que tenga la voluntad para... - De repente, y muy lentamente, me deshice de mi camina mugrosa. Mostré el pálido cuerpo lleno de heridas, vendas y viejas cicatrices. ¡Menos mal que he hecho ejercicio! Otro en mi situación podría parecer un anoréxico, pero no, yo como pan y del bueno. - La voluntad y la fuerza suficiente para terminar con esta enfermedad que llevo como familiar. - Mantuve mi amplia sonrisa, señalando la gran cicatriz que había en mi pecho, a la altura de los pulmones. Claramente, eso, se debía a una operación, y no a una herida de guerra. Dicen que la sonrisa cubre las lagrimas y el temor, ¿es posible que tenga la sonrisa más fuerte de Venecia? Quizás sí, quizás no, pero siempre tendré el pan más sabroso en su lugar.







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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Adelei D'Cielo el Vie Feb 09, 2018 7:03 pm



Monstruos
El reencuentro


 La verdad no es algo que siempre queramos escuchar. No todas las noticias pueden ser siempre bonitas y agradable, nada en este mundo es siempre del color de las rosas... no todo es siempre agradable. Lo sabía, sabía de sobra a lo que se atenía al hacer todas aquellas preguntas, pero no sabía si realmente estaba preparada para escuchar las palabras de la boca de Elric. Había terminado su última frase diciendo algo muy bonito, algo que les uniría aún más... Aún así, había un par de temas mucho más pertinentes que debían de discutir. El aura entre ellos dos fue cambiando lentamente, sin que si quiera se percatasen...

 Su sonrisa se ensombreció por aquella sombra llamada miedo o más que miedo rabia. Sabía de sobra, o más bien se esperaba lo que estaba pasando con aquellos que como ella eran  mestizos de ambas razas. No le parecía justo, muchos de aquellos eran niños inocentes que se estaban viendo exterminados y acosados sin razón alguna... sabía que el mero contacto de un humano o exorcista con algún mestizo sería castigado. Era una de las razones por las cuales se había marchado, no quería que su padre sufriera aquel fatal destino. Aunque quizás su marcha había empeorado la situación más que arreglarla... al fin y al cabo estaba entre los buscados, esperaba que a su padre no le hubiera ocurrido nada, que estuviera a salvo con el señor Casiragi... jamás se perdonaría a si misma que les ocurriera algo por su culpa.

 Un suspiro se escapó por entre sus labios, que hasta el momento habían estado sellados. Escuchaba lo que Elric le contaba con la cabeza gacha, mirándose sus propios pies ¿Por qué? Porque pese a que intentó evitar aquel tema, le fue imposible... Resilencia estaba excepta al conflicto, no participaba pero las noticias llegaban igual. Por un momento, prefirió no creer nada de lo que a sus oídos llegaba, prefirió permanecer en un estado de falsa “ignorancia”. Ahora lo sabía, sabía que nunca se creyó a su misma y que solo necesitó escuchar la verdad de la boca de Elric para sentir que el conflicto cada vez se hacía más fuerte y más personal. No sabía si podría cargar con todo aquello sola, sabía que no podía... pero no estaba sola. No, no lo estaba. Por primera vez en mucho no se sentía sola.  Elevó la mirada hacia Elric de nuevo...

 ¿Se estaba desnudando? Se quedó en blanco, su intención era contestarle pero lo que estaba ocurriendo frente a ella le dejó sin aire. No era que sencillamente se hubiese quitado aquel trapo sin más, sino las marcas sobre su cuerpo pálido y aquella cicatriz en su pecho... ¿Qué narices le había pasado? Se acercó a él lentamente sin pronunciar palabra alguna. Había visto mil veces cicatrices como aquellas, en su propio cuerpo sin ir más lejos... pero jamás le habían dolido tanto como ver aquellas sobre Elric ¿A qué clase de tortura se estaba viendo sometido si se podía saber? ¿Qué clase de entrenamiento hacía algo así? Era demasiado... sus fríos dedos recorrieron aquella enorme cicatriz en su pecho, pestañeando con rapidez para evitar las lágrimas... demasiadas emociones para ella en un día. No estaba acostumbrada ya a todo aquello, y en este reencuentro, estaba sintiendo todas aquellas emociones reprimidas de golpe. Amor, pena, miedo, enfado, alegría... todo conglomerado, cual masa de pan.

-  No eres el único que se ve incapaz de afrontar todo esto sola, pero se que te tendré a mi lado y por ello no dudo... Sin embargo...- Fruncíó el ceño, sin apartar la mirada de él. Ahora parecía algo molesta. Las lágrimas seguían ahí al borde de sus ojos pero había algo que le había molestado. Sí, le veía más feliz, más lleno de energía, mucho mejor en todos los sentido, pero no se esperaba aquella sorpresa. Tal era el mazazo por todo cuanto le había dicho que hasta se había olvidado de su hambre.- Por mucho que me duela escuchar de ti que realmente la situación en Venecia es la que es... era algo que ya me temía, las noticias también llegaban a Resilencia. Hay algo ahora mismo que me molesta aún más que la situación en esta ciudad, puesto que es algo que con mayor o menos esfuerzo, juntos conseguiremos hacer girar a nuestro favor. Es una de las razones por las que he vuelto, para ayudar al Miniterio y hacer justicia, dar a este pueblo lo que realmente se merece... acabar con su sufrimiento, sé que juntos podremos.

 Tomó aire, ordenando sus ideas. Tenía algo muy claro, y es que pasase lo que pasase iban a ir a por el Cardenal y todo aquellos que estuviesen de su lado. Harían justicia y devolverían Venecia a toda su gente, buscarían la igualdad de todos sin importar qué... Era la otra razón por la que había marchado a Resilencia, a entrenarse y hacerse más poderosa. Iba a convertirse en uno de esos ángeles del silencio que enmascarados llevarían acabo la misión de restaurar Venecia. No estaba segura de si todo iría según lo planeado pues siempre hay un precio a pagar. Aún así, estaba segura de su decisión y aquello no le daba miedo en lo más mínimo. Había otra cosa que le daba miedo.

-  Hay otra cosa que me da mucho más miedo... -Golpeó su pecho con el puño cerrado, sin imprimir mucha fuerza en el golpe. Seguía con el ceño fruncido y las lágrimas finalmente habían desaparecido de sus ojos. - ... que vayas por ahí dejándote hacer este tipo de cosas sin explicarme qué está pasando exactamente. Dices que no sabes cuánto tiempo tenemos debido a esa enfermedad que llevas contigo durante toda su existencia y sin embargo vas por ahí dejándote hacer esas cosas que podrían acabar contigo antes que esa enfermedad ¿Qué haría yo sola si al final te vas sin más? ¿Qué hago yo si me prometes querer seguir viviendo y cuando me gire te dejas maltratar así? No es justo. Yo estaré aquí siempre para darte la fuerza y la voluntad que necesites, no me voy a ir por muy feo que todo se ponga... pero a cambio quiero la verdad por muy dolorosa que sea.

  Su mano se mantuvo sobre su pecho, deshaciendo el puño tan solo para dejar su mano posada enteramente en su pecho, sobre la cicatriz. Sabía que algo estaba ocurriendo y que a Elric ahora no le quedaría más remedio que contarlo, sino lo hacía podría tener que hacer frente a  la furia de Ady y si toda la noche no le parecía suficiente, tendría muchas más horas las que hicieran falta para saborear aquella furia enteramente. Sus ojos perforaban los escarlatas del hombre sin reparo alguno. No le odiaba, pero le daba miedo qué podría pasar con él y no quería verle desaparecer antes ella y sin poder hacer para evitarlo.

 En aquel momento apenas podía decirse que había una diferencia de casi diez año que los separaban, Elric parecía haber rejuvenecido y Ady madurado por tanto casi parecían igualados. Era curiosa la estampa, hacía unos años ni se habría interesado por saber qué le ocurría o si estaba bien o si podría morir, eso le daba exactamente igual... sin embargo en casi tres años todo había cambiado tanto que ni si quiera se había dado cuenta. Si tan solo se tomase un segundo para analizar la situación desde fuera, sería consciente de lo mucho que Adelei D'Cielo había cambiado y lo mucho más adulta que parecía en aquel instante, era mucho más humana... era más quien debía de ser.

 - Te dije que tenías toda la noche, en realidad tienes todo el tiempo que necesites. Yo no me voy a ir de Venecia... así que más te vale contarme qué está pasando. Sino la que se encargará de acabar contigo seré yo.

 





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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Elric Sterling el Vie Feb 16, 2018 3:34 am



Monstruos
El reencuentro



Legends never die
They become a part of you
Every time you bleed for reaching greatness


Era algo esperado, prácticamente imposible de evitar. ¿Cómo impedir que lo hagas? Deje que me acaricies. Quizás es lo más cerca del cielo que jamás estaré. Así mismo, escuche esas palabras, que par de románticos melodramáticos terminaremos siendo. Respire profundamente, me siento a gusto, cálido, con tu cuerpo pegado al mío y el calor del horno en su punto más candente.  - Todavía es una situación que puede ser revertida. Es cierto. No hay razón para seguir llorando. Solo levantar la cabeza y seguir hacia adelante. - Comente, esta vez, buscando algo en mis bolsillos. No, no está. ¿Dónde habrá quedado?  ¿Por qué mierda siempre me terminan robando eso?  

Tragué saliva, sorprendido por el golpe en el pecho. Habrá tiempo para buscar sustancias luego. - ¿Diga? - Mantuve mi respiración tranquila, a pesar de ser demasiado tedioso escuchar todo eso. No necesito un sermón. Aunque... he de aceptarlo, tener a alguien que se preocupe de tal manera por mí, es simplemente hermoso. Deje que se expresara, cuanto quisiese.

"Te dije que tenías toda la noche, en realidad tienes todo el tiempo que necesites. Yo no me voy a ir de Venecia... así que más te vale contarme qué está pasando. Sino la que se encargará de acabar contigo seré yo."

Fue puro instinto, le tome de los hombros y tome algo de espació entre ambos.  No puedo culparla, ambos estamos en un momento donde cualquier cosa nos desborda. Demasiada información en poco tiempo, mucho sentimiento suelto. - Ya, un tiempo, por favor.  -  Me agarre por un instante los grisáceos cabellos, respire profundamente, y definitivamente apareció nuevamente mi grácil sonrisa. - Todo tiene una explicación. Hace un tiempo, hice un pequeño viaje a Inglaterra. Fui a visitar a mi familia. Adquirí mis poderes de mi madre, algo así como...hereditario. - Alcé ambas manos, abriendo cada uno de los dedos. Mantuve una palma separada de la otra por  unos treinta centímetros. Poco a poco, comenzó a desplegarse sangre desde la piel. Prácticamente, desde los poros. En cuestión de segundos, de cada dedo escurría un hilo del néctar rojizo. Se terminaron unificando en una esfera. - Verás, estuvimos días quemando nuestros cerebros. Tuvimos demasiadas ideas que no llevaban a ningún lado. Aunque...hubo una totalmente descabellada. - En primera instancia, la esfera de sangre, se fue transformando en un conejo. Moví las manos en el aire, y el animal pareciera ir brincando en el aire. Respire, concentrado en lo que hacía. - Esta idea, nos conlleva a modelar la sangre a mi completo antojo. Algo que, como sabrás, ya podía a hacer. Pero, ¿y si tuviese la capacidad de mantener constantemente un modelo dentro de mí? - El conejo, de inmediato dejo de tener una forma uniforme, volvió a convertirse en una esfera. Un segundo después, avanzo a tener la fiel imagen de un pulmón. Uno, que no dejaba de latir.  

- ¿No es una belleza? - Pregunte riéndome.  Qué idea mas descabellada. Aunque, inmediatamente permití que el fluido de sangre regresase por los poros. Un control perfecto. La práctica siempre hará al panadero. Todavía sigue sorprendiéndome el hecho de no quedar ni una sola mancha en la piel. - Verás, el marido de mi madre, es un respetado doctor en su país. Hicieron sus propios análisis. Suponemos que hay grandes chances de que funcione. Sin embargo... - Esta vez alcé los hombros, intentando quitarle importancia a lo que decía, solo un poco. Mi humor era increíblemente alegre y optimista al tema. - De la teoría a la práctica, hay una gran diferencia. A la hora de la operación, ¿quién podría creer que mi sistema inmunológico se sentiría atacado? Dicen que podría asesinar a quien lo intentase de nuevo. De ahí este exótico entrenamiento de dolor. Me hace falta control. - He de suponer que es demasiada información, obviamente, omitiré el hecho de estar despierto en la operación.  -  Dicen que las leyendas nunca mueren, supongo que debería de aspirar a ser una...







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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Adelei D'Cielo el Mar Feb 20, 2018 2:36 pm

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  Aquella descabellada teoría, por muy peligrosa que fuera era la primera noticia que Ady tenía acerca de Elric buscando maneras de sobrevivir a cualquier costo. Jamás se habría imaginado al panadero que amasó su camino hasta su corazón luchando por mantenerse vivo, cuando su opción más certera siempre había sido la muerte. La noticia le alegraba pero recibirla de aquella manera le hizo perder el aliento por un momento, se quedó sin aire y tuvo que apoyarse sobre la mesa para poder digerir todo aquello lentamente.

 Había una opción, una opción que podría mantenerlo vivo durante mucho más ¿Pero a qué precio exactamente? Manipular de aquella manera un cuerpo para mantenerlo con vida debía tener un precio, sobre todo para él. Puesto que sería el mismo quien estuviera sustentando a su propio cuerpo ¿Qué pasaría si es atacado y pierde sangre? ¿O si aquel trabajo extremo le lleva al agotamiento y por tanto al cese definitivo de esa habilidad suya? ¿Cuál es el precio exactamente Elric?

  Aquella ya no era más aquella romántica conversación del reencuentro de dos amantes, aquello era mucho más. Les tocaba debatir sobre vida y muerte, sobre lo que era jugar a ser Dios y lo que era posiblemente aceptable. Suspiró, echando el aire de sus pulmones y volviéndolos a llenar de aire seguidamente, necesitaba hablar y escupir por aquella boca suya todo cuanto pensaba pero su mente giraba mucho más rápido y apenas sabía como ponerlo todo en palabras. Siempre había tenido una imagen en específico de Elric, seguía pensando cuánto tiempo más seguiría Elric quemándose con tal de hacer feliz a otros, de dar luz a otros... no quería ser ella la razón de su dolor.

 - Siempre creí que la opción más segura era tratar de salvarte con tu propia sangre. Pero jamás de esta manera. Mi opción más probable era utilizar tu propia sangre como antídoto para el virus, quizás debido a su condición sería capaz de curar tu cuerpo... sin embargo, reemplazar un órgano real por uno que se sustente por tu propia habilidad. - Le miraba a los ojos  con seriedad, se replanteaba muchas cosas, su cerebro había comenzado a maquinar. Quería saber todo cuanto implicase aquel experimente, porque no era más que eso. No sabían aún si funcionaría o no, solo sabía que recorrería aquel camino junto a él. Pero antes, debía saberlo todo.- ¿Qué otros efectos tendría en ti perder tu órgano natural y reemplazarlo por uno de tu creación? A lo que me refiero es... Conozco de tu habilidad y de lo poderosa que es, aún guardo aquella rosa que me regalaste conmigo. Sé que podría funcionar, pero todo tiene sus complicaciones siempre.

Hizo una pausa, aún con la imagen de la rosa que le regaló hecha con su propia sangre en mente. Sí podría crear un órgano nuevo y podría ser implantado ¿Pero su cuerpo lo aceptaría o lo rechazaría? Ella no veía problema en que su propia habilidad, al ser como un escudo de protección, atacase puesto que era algo que podía ser domado. El problema estaba en aquellas variables que no serían posibles de controlar sino probaban la operación.

- Corres el riesgo de que tu propio organismo rechace ese órgano, o de que falle... No sé a cuantas variables estarás expuesto con esa operación. Es peligroso y no quiero que te pongas ante tales peligros solo por los demás. Quiero que lo hagas para ti, no por mi, ni por tu madre ni nadie más... quiero que lo hagas porque es algo que quieres para ti mismo. - Cruzó los brazos bajo el pecho. No estaba enfadada, solo le daba vueltas a la idea y a todo cuanto podría salir mal al igual que a todo lo que podría salir bien.- Tal y como tu has dicho, tu propio sistema inmunológico parece tener vida propia. Creí que era eso lo que te mantenía con vida pese a tu enfermedad y por ello a su vez pensé que sería la cura de la misma. El problema de lo que estáis intentando es que tu propio sistema lo rechace por alguna razón... tu mismo cuerpo podría ponerte en peligro. No quiero que sufras por una posibilidad solo por los demás.

 Se puso en pie, había recuperado las fuerzas que la noticia le había quitado. Podía parecer que no estaba contenta ante la alternativa de poder salvar a Elric de su enfermedad, pero no era así. Era algo que alegraba aquel día, un regalo más... pero temía que la misma alternativa acabaría por matarle y no quería perderle, no quería verle sufrir de aquella manera para nada. Se hizo con el torso del hombre, rodeándolo con sus brazos. Le abrazó, más bien se abrazó a él. Colocó su cabeza sobre su pecho, escuchando a su errático corazón latir bajo su piel. Ojalá pudiese quedarse así, ser egoísta y tenerle así entre sus brazos para siempre, pero no podía obligarlo a aquello, ella no era así.

-  No puedo ser egoísta contigo Elric, solo quiero lo mejor para ti. Podría obligarte a tirarte de cabeza a la operación solo por tener más tiempo a tu lado, tenerte así para siempre... pero es demasiado egoísta para mí. - Su voz era apenas un susurro y sus ojos se mantenían cerrados. Sus mejillas estaban coloreadas de rojizo, puesto que no estaba acostumbrada a hablar de sus sentimiento de aquella manera con nadie. Se sentía abrumada por toda la situación y sencillamente, pese a su vergüenza se dejaba llevar. Acariciaba su espalda con las palmas de la mano suavemente, reconfortándose más a si misma que a él. Recordaría aquel momento, su piel cálida y su olor a harina y a pan recién horneado para siempre.- Quiero que lo hagas para ti, no para los demás. No quiero verte sufriendo por algo que puede no ser la respuesta, no quiero verte luchar por algo que no te va a salvar... más que nadie quiero salvarte, pero no quiero que sea a costa de tu vida, de tu felicidad, de tu protección. La idea de tenerte para siempre me hace feliz, pero la de verte sufrir no y por ello soy tan pesada y sopeso todas las variable. Solo quiero lo mejor para ti.

Te acompañaré en tu camino cueste lo que cueste.


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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Elric Sterling el Dom Feb 25, 2018 5:27 pm



Monstruos
El reencuentro




Es obvio que una persona se preocuparía de tal manera ante descabellada idea. Esa etapa la he pasado incluso yo. No obstante, el optimismo y la voluntad son dos armas tan fuertes...a veces, más que las habilidades natas de un exorcista. - Puedo estar tranquilo. Mientras mi corazón lata, esa rosa seguirá viva. - Respondí con gracia, atenuando a una situación que no quería echar a perder. Cada palabra  que salía de su boca, no eran meses de planificación e incógnitas no resueltas. - Lamento decir que todo eso, son detalles no resueltos. Ciertamente, es mi sangre la que me ha dado fuerzas estos años para continuar, digámosle, mi combustible. He hecho tantas cosas por eliminar esta enfermedad. Hasta he llenado varias veces mis pulmones de sangre, no quisiera volver a repetirlo de ninguna manera. - Abrí los ojos, negando rotundamente. ¡Que eso es un asco asqueroso!

De inmediato sentí el abrazo, pobre animalito, tantas emociones explotando en pocos instantes. Alcance a acariciar los cabellos que caían como cascada, una tan cerca al tacto, y que para nada da frío. Nuevamente te escuche, como nunca he escuchado a nadie. Esa desatención que siempre tuve, se transformo en todo un foco de atención a esta persona que está a mi lado. - No es solo por tí, o por mi familia. Por el resto, aunque no nombraría a nadie mas...Bueno, Pinky quizás. Lo hago por mí, porque me enseñaron a vivir. Desperdicié años en mi inepta soledad, de verdad que quería estar muerto. No puedo rendirme ahora que he encontrado la luz. - Deje de acariciarte, solo para agarrarte de la mandíbula con delicadeza. Quería que me miraras, directo a estos cristalinos ojos. - Me encuentro vivo. Así seguirá siendo. Tengo una misión muy importante, una que mi padre me ha dejado. Lo había olvidado en su momento. Quiero crear un mundo en el que la gente pueda vivir sonriendo. - El rubor de mis pálidas mejillas apareció. Me siento tan...honesto, que sacrilegio. Un pequeño sueño de niño, devuelto ahora a un adulto como ninguno. - Lo que es más importante, es comprender quién eres. Y yo, comprendí quien soy, e incluso, porque estoy.

Fue fugaz, como aquellas caricias que me hacían de chico, todo un panaderito mimado. Bese tu frente, supongo que lo necesitas, no puedo ser un héroe, si no comienzo por los pequeños detalles. Me separé, omitiendo el hecho de que seguía con el torso al aire libre. Alcé ambas dedos índices para tomarme un momento. - Soy un maestro panadero, pero, sino lo saco del horno se va a quemar. - Reí levemente por  la broma. Agarre de la mesada una tabla de madera, la ingrese dentro del horno. El calor se desplegó por todo mi rostro, que hermosura. - Esto es uno de mis momentos favoritos desde pequeño. Aunque, siempre necesitaba un banquillo para alcanzar el horno. - En segundos saque el pan sabroso recién horneado, el aroma tan explicito en el ambiente que podría alimentar a cientos sin siquiera probar un bocado. Camine hasta la mesa y lo apoye. Se veía crocante, aunque, bien caliente. - Te voy a dar los honores. Y, llegado al caso que no sea lo mejor que comiste en tu vida. Voy ahora mismo y me entrego a las autoridades. Pero, si lo es, ya pensaras que premio merezco. - Flamante apuesta, de un hombre sin camisa, pero, con un anhelo, una misión y un sueño.

How do I live?

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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Adelei D'Cielo el Miér Feb 28, 2018 8:26 pm

None of us wants to be in
  calm waters
  all of our lifes




  De fondo el agradable olor a pan, a harina cociéndose lentamente con cariño bajo el fuego de aquel horno que amenizaba una inesperada velada llena de confesiones y sentimientos ¿Era aquella la magia que el pan lograba urdir?

 Un beso sobre la frente para clamar cualquier pena y un pan recién horneado sobre la mesa para llenar los estómagos vacíos que con ansias se habían olvidado de todo lo realmente importante que habían estado hablando hasta el momento. No es le robase importancia ni mucho menos, pero tendrían tiempo para discutir todo aquello con mucho más detenimiento, sus vidas no eran inmortales pero el momento contaba, llevaban demasiado tiempo sin estar a solas, juntos y la noche en algún momento tocaría a su fin. Había que aprovechar lo que se les daba, y no todo en la vida, por muy mal que Venecia estuviera, eran penas y dramas... había mucho más en la vida, había momentos para reír, para llorar, para amar, para enfadarse, para pelear y cada uno tendría su momento indicado. Aquella noche, era distinta. Era una noche de reencuentro, de sentimientos encontrados y de un adorado pan.

 Adelei se arremolinó al rededor de la mesa, subiéndose el banco en el que minutos antes estaba sentada. No pudo apartar la mirada de aquella escena. El olor del pan recién hecho la transportó a hace mucho tiempo atrás, cuando ella y su padre aún intentaban hacerse a la idea de la pérdida de su madre. En un intento por elevar los ánimos juntos cocinaron pan y galletas, las galletas se quemaron sin más, casi por arte de magia... pero el pan, el pan quedó extraordinariamente magnífico, casi de panadería. Crocante, dorado pero no en exceso, esponjoso en su interior... ¿Cómo era que jamás había recordado aquello hasta aquel instante? Así que, al fin y al cabo, aunque ella había imaginado que no... si que tenían mucho más en común, y quizás Elric jamás lo supiera o sí.

- Tenemos aún mucho tiempo para hablar de todo cuanto acontecerá, no importa si lo resolvemos todo hoy o dentro de semanas, o meses... lo importante es que pase lo que pase, estaré aquí caminando a tu lado.- Sus ojo ahora pertenecían solo al pan que sobre la mesa yacía, pidiéndola a gritos que se lo comiera. Sus tripas rugieron una vez más, recordándola que aún no había comido nada en aquel tan largo día. Sus manos pasaron por encima del pan, aún estaba caliente pero se deshacía en deseos de comer.- Aprovechemos esas ganas de vivir para exprimir cada segundo que nos regalan juntos al máximo, así pues... si este pan está tan delicioso como usted afirma, Maestro Panadero, le ofreceré una cita. Sé que no será nada muy extravagante pues ano podemos exponernos al exterior así como así... pero procuraré que sea aún así, algo bonito y solo para nosotros dos ¿Le gusta el premio?

 Sin esperarse ni un segundo más se hizo con un cuchillo con algo de sierra para partir aquel delicioso manjar y poder probarlo de una vez. Lo sostuvo entre sus manos con cuidado, dejando que calentase sus manos antes de saborearlo. Los vapores del pan impregnaron sus fosas nasales y sin saber como le pareció sentirse otra vez en su casa, en su hogar, a salvo... aunque aquel no era el caso.  Pero estar a su lado, estar al lado de Elric de nuevo, aunque le faltase su padre, ya era suficiente.

Robó un muerdo a aquella delicia mirando a Elric, más bien lo devoró de buenas a primeras. Tenía un hambre voraz, como ya hemos mencionado llevaba todo el viaje sin comer nada puesto que en el barco tiende a marearse con facilidad. Aprovechó el pan que Elric había preparado con tanto cariño hasta la última miga. Parecía la niña pequeña que nunca tuvo tiempo de disfrutar ser, aquel espíritu seguía bajo su mirada, una mirada que había madurado y cambiado mucho con el tiempo... quizás por ello mismo volvía a brillar. Ahora veía el mundo que la rodeaba de otra manera, ya no había espacio para tanto odio en su corazón, ya no se alimentaba de venganza y resentimiento. Por fin creía saber quien era.

 Mis enhorabuenas al cocinero, de verdad que se gana el título a Rey panadero y por tanto el premio que esto conlleva. Esa cita que nunca pudimos tener. Pero no será una cita para discutir y debatir sobre todo aquello oscuro que nos rodea como hoy, habrá tiempo de sobra para todo ello... quiero disfrutarte mientras pueda, antes de que todo se complique y nos veamos obligados a volver a ser alguien más que sencillamente Elric Sterling y Adelei D'cielo.



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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Elric Sterling el Mar Mar 06, 2018 11:23 pm



Monstruos
El reencuentro




El adorado pan, sabroso en su esplendor. Aquel alimento que logra unir a las personas, no importa cuánto se resistan. Aquí estamos, un amor florecido a partir de un buen plato de flauta. Una bien casera, calentita y crocante, recién salida del horno. No importa cuántos años pasen, siempre, seré el panadero que mi padre crío.

Escuche cada una de las palabras, salían de esa apetitosa boca. A pesar de ello, creo haberme perdido en parte, no puedo estar más tentado a su lado. Los instintos, ¿cómo frenarlos? - ¿Una cita? - Es todo lo que respondí, no pareciera necesario interrumpir con elocuencia. ¿Por qué? Simplemente quería dejar que satisfaga su apetito. El hambre se noto a leguas. ¡Se lo comió en segundos! No hace más que alegrar a este casi humilde panadero. - Disfrutarme mientras puedas...

¿Cómo reaccionar? Todo cuanto quiero es disfrutar el momento. - Adelei D'Cielo... - Repetí, con una amplia sonrisa, aquella que ya llevaba pegada a mi cara. Me acerqué en un impulso, agarrando tus mejillas, ¡tan suaves! - Cierra ya la boca... - Y disfruta, una fuerte afirmación, sin ir de malas. Todo lo contrario. De obsequio, nuevamente un beso, no como el anterior, este era totalmente distinto.

Lo hice, con toda la pasión que llevo dentro. La misma que mi devotas manos dan a la hora de amasar el pan. ¿Qué tan pasional puede ser un panadero? Solo la persona indicada podrá saberlo. Todo comienza con una mirada, aquella que te he dado desde que has llegado. Prosigue con una sensación, que al cerrar mis ojos, se ha intensificado. Por último, lo sentí, la pasión desbordada, ese momento que cualquiera desearía experimentar, explotar. ¿Por qué la necesidad de pensar en el futuro? Podemos disfrutar el uno del otro, ahora mismo, es todo cuando deseo. No siempre soy de palabras, algunas veces, me escudo en mis acciones. Y estas, demuestran que enamorado estoy.








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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Adelei D'Cielo el Mar Mar 13, 2018 2:22 am

Se vio perdida en aquella sonrisa que no le había parecido ver antes ¿Era real? Enmudeció con un trozo de pan entre sus manos ¿Era aquel Elric de verdad? No, no podía ser... se lo habían cambiado por completo. Se sentía completamente hechizada, no recordaba a ver visto tan brillante al hombre que contemplaba justo frente a su mirada ¿Qué hechizo era aquel? Era muy poderoso, tan poderoso que hacía que sus mejillas se coloreasen de rojo y su pulso saltase, diese saltos y revolotease con emoción. Casi le faltaba el aliento... era hermoso.

   
Adelei D'Cielo... Cierra ya la boca...


 Y bien que le había cerrado la boca. Había conseguido un hito y de la mejor manera posible. Sus labios inundaron los ajenos sin previo aviso. Perdió el control por completo, ya no pertenecía a si misma pertenecía a algo mucho básico que pese a negarse a dejarse llevar por ello... seguía ahí en la oscuridad aguardando a la oportunidad. Suspiró profundamente, cerrando los ojos. Un beso a veces decía mucho más de lo que las palabras podían expresar. Aquel beso lo decía todo, no solo que se callase sino también lo mucho que Elric estaba enamorada de ella... de ahí, que no pudiese controlar sus impulsos ¿Quién era capaz de hacerlo cuando aquel que te ama deja tan claros sus sentimientos?

 Su manos se enredaron en su pelo y lo atrajeron hacia ella misma peligrosamente. Había sido Elric quien había empezado el beso, así pues Ady dejaría en su mano cuanto terminarlo, ella sencillamente lo continuaría y se dejaría ir en él. Jamás habían actuando mutuamente de aquella manera, era algo nuevo y aunque un poco aterrador, henchía el pecho de la mestiza con un sentimiento capaz de destrozar cualquier civilización con tan solo un pestañeo. Sus labios bailaban con los ajenos, parecía sedienta como si llevase días sin beber absolutamente nada y lo único que pudiese saciarla fueran aquellos besos. Le deseaba, sí, ese era aquel extraño sentimiento... deseo ¿Pero debía dejarse llevar por él?

 Se puso en pie cerrando el espacio que los separaba. Sentía su calor y el olor a harina y pan, sentía el latir de su corazón y pulso en su pecho al descubierto ¿No era aquello demasiado? Elric estaba jugando con fuego adrede. Los dedos de Adelei tiraban con suavidad de las raíces de aquella melena plateada, no quería terminar aquel contacto que él mismo había iniciado. Estaba alimentando al monstruo, a la bestia que deseaba salir a relucir pero no era el momento... sin embargo, iría todo lo lejos que Elric le dejase. Solo había experimentado algo como aquello una vez en su vida, pero no podía jamás comprarlo con aquel sentimiento. Era poderoso. Creía que sería capaz de destrozarla en mil pedazos si no se mantenía bajo control ¿Qué le estaba pasando?

 Tomó aire, apenas separando sus labios unos milímetros. Entreabrió sus ojos dorados que ahora brillaban casi tanto como una antorcha y los clavó en Elric, sonriendo muy levemente. Sus mejillas seguían coloreadas casi del mismo tono que sus labios, y su respiración era agitada. Aquel era efecto del mejor pan que aquel panadero era capaz de amasar... se mordió el labio inferior con suavidad. Como se suele decir una imagen vale más que mil palabras ¿Qué más necesitas Elric?

 Sí, había sido ella quien lo había detenido pese a haberse decidido a que le daría a él tal poder pero no estaba segura de si quería que aquello se desarrollase de aquella manera sin más. Rozó una vez más sus labios con los del panadero, echando de menos aquella maravilla. Se apartó a regañadientes, seguiría por mucho más tiempo pero no se lo pondría tan fácil ¿Qué era fácil en aquel mundo? Sí, le aprovecharía siempre y viviría el ahora porque era todo cuanto tenían pero no por ello jugaría más fácil. Acarició sus propios labios con la yema de los dedos, aún sintiendo el sabor de los de Elric... El deseo era un sentimiento poderoso, un sentimiento que aún no controlaba y algo a lo que aún le tenía miedo.

-  Bien jugado, pero yo jugaré aún mejor. - No se alejó de él, no dio un paso atrás. Se quedó muy cerca de él. El hambre había desaparecido, el nerviosismo también y no podía borrar la sonrisa de su rostro ¿Cómo no iba a estar enamorada de semejante ser?- Hasta nuestra cita, no podrás probar más de este dulce... ¿Podrás soportarlo?




Se que en ti puedo encontrar
  esa voz que me abriga si el tiempo va mal
 todo es perfecto si estas
 a mi lado creando una nueva ciudad


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Re: Monstruos [priv. Elric Sterling]

Mensaje por Elric Sterling el Miér Mar 21, 2018 2:51 am



Monstruos
El reencuentro




Vivo, es como me siento. Rebosante de vida, gracias a este momento. ¿Cómo puedo acercar a mi lecho de muerte? Me encuentro mejor que nunca. Quizás no físicamente, pero, en espíritu, en mi corazón, jamás estuve tan fuerte. Se puede incendiar Venecia, Europa, puede quemarse todo el planeta. En brazos de ella, poco me importa el fuego, sé que voy a estar sano y salvo, porque su cariño me da fortaleza.

Me deje seducir en un juego desconocido, acercándome a ella por la simple agarre en mis pelos. Caí, a pesar de ser quien lo haya iniciado. Su cuerpo contra el mío fue fervor directo hacia mi sangre, ardiente como el sol. Acaricie esos mofletes, definitivamente, se convertirían en una de mis caricias favoritas...¡se sentían como masa de pan recién enharinada! bien suavecito.

Casi a la par, tome algo de distancia. Me encuentro totalmente extasiado, falto de aire, lleno de pasión. Despistado me encontré, ante el roce de esos labios. Saco nuevamente mi gran sonrisa, quería ponerme a reír. - Well done... - Respondí esta vez riendo con total honestidad. Verdaderamente la había pasado como nunca, quizás, el día más feliz que había vividos. Cesé mi risa, cubriendo mis ojos con los dedos de la mano. Respire profundamente, por solo un segundo, creí que lloraría de alegría.

Soy capaz de soportar el fin de los días, si eso cuesta otro beso tuyo. - Comente, liberando mis ojos rubíes, acompañados de lagrimas que escurrían por mis mejillas. Estoy feliz, como nunca. Use ambas palmas para secarlas, pestañee, con energía amplié nuevamente mi predilecta sonrisa de pan. - Ady...  - Te abrace, con todo el cariño de un panadero enamorado. Solo, para poder murmurar,  esas palabras a tu oído, con este acento que poseo. Aquellas, que jamás creí decir...

"I love you honey kisses"




TEMA CERRADO.






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