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Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 05, 2015 5:46 pm



Un muy grato reencuentro

Erik Virtanen

Luna menguante. 12:15 am.
La noche italiana había pintado el cielo de un gris nebuloso donde los jirones renegridos apenas se asomaban en el cielo encapotado.Los farolillos de aceite  iluminaban tenuemente en fuertes contrastes las angostas y solitarias calles de Venecia,en donde el penetrante aroma a humedad y almizcle flotaba en la brisa suave y glacial que arrancaba lúgubres sinfonias al ulular en cada recóndito espacio por el que atravesaba.

La imponente figura inmóvil que se hallaba sumergida en las sombras de un callejón aguardaba sumido en un silencio y una quietud sobrecogedora.La amplia gabardina negra tan solo ayudaba a tiznar mejor en un camuflaje su cuerpo hercúleo y despojado de camisa,ocultando a la vez el imponente arma que se cernía a su cintura y que pugnaba por ser blandida con paciencia.El cigarro que pendía de sus labios desaboridos y enigmáticos  dejaba una estela de humo vaporoso que se fundía con el vaho procendente de la sosegada respiración del varón ; de su bolsillo izquierdo un reloj de bolsillo de exquisitos recamados de plata fue asomado y los ojos del encapuchado  resplandecieron como dos diamantes ígneos.El momento casi había llegado.
La figura brumosa y oscura de aquel demonio comenzaba a cobrar forma y nitidez conforme se aproximaba,cada vez más cerca de su persona.Con absoluto sigilo y concentración el varón extrajo el hacha despacio de su fajín  con la izquierda y,con mucha paciencia, esperó a que se aproximase lo más cerca posible ; en el momento que ya supo no podría huir de su vista de halcón dobló el filo y situó su diestra sobre un extremo.- ...Per signum Sanctae Crucis, de inimicis nostris, libera nos, Domine Deus noster. In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.- Así y conforme su voz viril y profunda rezó en latín aquella oración con solemnidad mientras deslizaba la palma de su mano a través de un extremo del filo a otro éste se cobraba un color níveo que se enfatizó conforme su energía iba siendo absorbida ; en el momento que el arma estaba lista para ser izada tomó el mango pero con su diestra,y sin más dilaciones salió a paso fuerte y poderoso hacia el vampiro,haciendo oscilar con vigor un cabello que refulgía como la nieve y su  larga capa a su paso.Aquello no iba a ser fácil.El mero rezo y la energía purificadora del arma sagrada había estremecido al vampiro,el cual se había detenido para mirar con sus ojos ensangrentados su alrededor con vivo recelo y temor.Sabía que se aproximaba su enemigo natural ; aquellos dichosos exorcistas,así que en cuanto visualizó la imponente figura de lo que era más semejante por aquellos momentos a un temible ángel exterminador emitió un estentóreo bramido salvaje e inhumano ; más rápido de lo previsto había salido huyendo,despavorido como un animal a través de las callejuelas desprovista de humanidad por aquellas peligrosas horas nocturnas.

Así pues lo que había sido un caminar férreo y persistente se había tornado en una carrera en donde el nórdico parecía más bien sacado de las antiguas incursiones vikingas ; el arma que blandía emanaba una luz tan potente que el vampiro no podía más que tropezar conforme huía...

...aquella persecución y caza solo acababa de empezar.

Sabine © Credits.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 06, 2015 12:23 am

La noche era oscura y tenebrosa, nubes semejantes a las plumas de un cuervo se ensañaban contra la luna en lo alto del cielo, hundiéndose en una batalla que tenían ganada por superar a aquella figura celestial en número. Las brujas estarían danzando alrededor de fogatas, invocando espíritus y maldiciones para los de buen corazón. Cualquier criatura mítica saldría al acecho esa noche para condena de los mortales, aprovechando el cobijo de aquellas nubes de maldad.

Pero era por eso que ellos existían, los exorcistas que se escondían entre las mismas sombras que sus enemigos utilizaban como disfraz para acechar a los humanos. Esperando... Acechando al cazador para luego asesinarle y colgar su cabeza en el muro.

Esa noche en especial, había salido de su hogar en busca de una cabeza. Hacía mucho que no se presentaba la oportunidad de cazar un vampiro con cierto nivel de dificultad, pero hacía unos días se le había informado de un caso interesante. No era un sujeto especialmente fuerte o poderoso, era solo que resultaba bastante escurridizo para la mayoría de exorcistas. Pero era de esperarse claro, ya que en su visita a la academia solo había visto niñitos debiluchos en las instalaciones que seguro no serían capaces de cazar ni a un ratón. La paga por esa cabeza no era tampoco demasiado jugosa, sin embargo era el primer reto que se topaba desde hacía ya unos meses. Aceptó sin pensarlo demasiado. Y por eso era que se encontraba en la oscuridad, esperando por el momento exacto en que aquel vampiro apareciera.

Baraka le había visto rondar la zona, así que era solo cuestión de tiempo para que apareciera en esa calle en particular. Cerró los ojos, aburrida de entretenerse en el brillo de la lámpara al otro lado de la calle. Puso todos sus sentidos en alerta y finalmente lo sintió. Una energía oscura aproximandose hacia aquel sitio. Se preparó para atacar en cuanto le viera pero... había algo más. Energía purificadora. -Tsk! -otro exorcista. No, eso si que no! No iba a dejar a su presa solo porque a algún niño bonito se le había ocurrido que podía hacerse el interesante cazando a un fugitivo como aquel.

Esperó y pronto vio pasar al vampiro en una carrera impresionante, seguido de un hombre alto envuelto en una capa negra. No esperó demasiado, ni prestó atención al hombre en realidad. No era importante de quien se trataba, solo importaba que iba tras su presa y que debía enseñarle quien mandaba en aquella zona y lo peligroso que podía resultar meterse en sus asuntos. Salió de entre las sombras dando una carrera ágil y veloz, a pesar de su metro setenta y ocho centímetros y la armadura que llevaba, el peso que manejaba le permitía una agilidad única.

Pasó al lado de aquel exorcista, que tenía un cuerpo enorme y por tanto más lento que el suyo. Lanzó a sus pies una pequeña esfera la cual en contacto con la piedra del camino hizo un estallido de gas espeso que seguramente disminuiría su visión y le haría quedar atrás. No era personal... luego le pediría disculpas si la nenaza esa era tan sensible. Pero se las pediría con la cabeza de SU PRESA, colgando de su diestra.

Desenfundó sus espadas una en la diestra y la otra en la siniestra, las cuales portaba en su espalda con el mango a la altura de su cintura. Dio un salto felino sobre un barandal en un pórtico y se impulsó con toda la fuerza de sus muslos, llegó a una farola la cual también utilizó como punto de impulso y saltó al frente girando como un tornado con las cuchillas extendidas. Paso al lado del vampiro y le ocasionó múltiples cortes al brazo derecho y finalizó de pie, frente a aquella espectral figura que ahora le veía horrorizado sosteniendo su brazo colgante, casi cercenado.

Así debían ser las cosas, una lucha de dos. Ella y su presa. Agitó con habilidad las espadas describiendo un círculo con cada una y un fuerte golpe al aire les liberó de la espesa mancha oscura que debía ser la sangre petrificada de aquel demonio.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 10, 2015 7:49 pm

Ni siquiera se había percatado de la fémina que no muy lejos acechaba a la misma presa.El exterminador se hallaba demasiado inmerso en su trabajo,y para él el escenario presentaba tan solo dos figuras : Su futura víctima y él.
Así pues y a pesar de ser un hombre muy alto y corpulento corría como un formidable vikingo en batalla. Curioso pero cierto ; era más que propicio el compararlo con algo que formaba parte de sus antepasados.Aun cuando blandía a  Blóðøx,sedienta de la sangre de aquel vampiro contra éste sus sentidos lo alertaron de otra presencia que comenzaba a tomar ventaja vertiginosamente ¿Otro exterminador? Y uno bastante rápido...si era varón debía ser joven y lo suficientemente enjuto para resultar tan expedito,pero lo más factible resultaba que fuese una mujer...

No era la primera vez que otros exterminadores se inmiscuían en la labor,pero en aquella ocasión había tenido una extraña sensación que lo llevó a mostrarse lo suficientemente curioso como para despistarse,y antes de que su mirada plateada pudiese alcanzar aquella figura acrobática la bomba de humo había provocado que abriese los ojos bastante con sorpresa.Astuto,muy astuto..; Aminoró la marcha,formando con ambos ojos dos finas rendijas.Estaba claro que aquella figura quería la recompensa y no estaría dispuesta a cedérsela a otros.Pero resultaba que él nunca se daba tampoco por vencido y que por las malas era capaz de decapitar al mismísimo Satán...

Tan solo un fuerte movimiento de  Blóðøx provocó una poderosa ráfaga de aire tan fuerte y cortante que el humo se había dispersado para dejarle el camino despejado y no tardó en verlos mucho más  adelante en plena acción.Tuvo que admitir una cosa ; aquella persona se movía con mucha agilidad y era hábil con las armas,muy hábil,no obstante aquello se iba a acabar ; sus ojos se aguzaron con una feroz astucia al percibir dónde estaba aquella fémina situada,blandiendo aquellas armas en ambas manos .En cuanto estuvo lo suficientemente cerca del campo  agitó su hacha,y nuevamente una ráfaga de viento se dirigió no hacia el vampiro,sino hacia aquella mujer ; lo controló todo,pues no quería cortarle las muñecas después de todo,y a pesar de que fue violenta no la efectuó con tanta fuerza para ocasionar tantos desastres ; uno de los peligros de  Blóðøx era su poder destructor,.el poderoso viento afilado había chocado violentamente  de lleno sobre sus armas.Su fin era conseguir  arrojarlas lejos llevadas por su corriente ;sí,  el propósito era desarmarla.Efectuado aquello se dejó fundir en las sombras para que tanto aquella mujer como el vampiro perdiesen de vista su imponente figura ; cuando resurgió tras el vampiro,habiéndose deslizado con el sigilo de un enorme felino nato y letal de un movimiento sereno y perturbadoramente silencioso lo había decapitado ; la sangre brotó a borbotones de su cuello y el cuerpo del vampiro,pesadamente el cadáver cayó al suelo,no obstante la cabeza  fue sostenida por la poderosa siniestra nervuda del exterminador.Era curioso que ni siquiera había estado observando al vampiro conforme acababa con aquello ; sus ojos,profundos y penetrantes habían estado reposando en todo momento en los de aquella persona de aspecto tan misterioso y feroz- Parece que te encontraste con la horma de tu zapato,muchacho. ¿O quizás aun peor? -Su voz,profunda y sosegada portaba un deje de misterio,casi de advertencia.Sus pupilas plateadas no mostraban sorna alguna,pues sus labios,congelados en un gesto indescifrable no solían efectuar ni una mera sonrisa.Había olvidado lo que era sonreír con verdadero júbilo,pero aquello en cierto modo le entretenía.Ladeó el rostro con relajada indolencia conforme  situaba a  Blóðøx sobre su musculoso hombro,un arma de aspecto tan pesado que manejaba con tanta facilidad y que a su vez resultaba letal ; los daños ocasionados por un hacha eran mortales,y era aquella la ventaja que tenía al blandirla - Buenos movimientos los tuyos...¿acaso querías jugar un poco más? qué travieso...deberías volver con mamá a casa ¿no crees? ¿o vas a reprocharme por haberte robado tu presa?.

Un cigarrillo,aquello era lo que le hacía falta,un maldito cigarrillo y una copa.No le gustaba demasiado jugar a la ovejita y al cazador,aquel tiempo había quedado atrás en su más alocada juventud.El ir al grano le dejaba más tiempo para descansar y pensar,y ciertamente tenía muchas cosas sobre las que pensar ; suspiró profundamente y cerró los ojos.Nisiquiera le dirigió una palabra más a aquella mujer,sino que bajó su arma para agitarla con aspereza y colgarla del cinto para luego guardar la cabeza en un rugoso saco.-Puedes quedarte con el cuerpo si gustas,quizás te den un mero ducado...-Sí ; insensible y gélido.Bien sabía que lo que solían premiar era la cabeza,y por ello se ahorraba tener que llevar el cuerpo entero.No dijo nada más,sino que apenas la guardó se limitó a sacar un cigarro del cinto y una caja de cerillas para encenderlo con una parsimonia que bien podía poner de los nervios a alguien,ignorándola olímpicamente.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 12, 2015 12:36 am

Esa había sido siempre su debilidad. Como los grandes cazadores de la naturaleza, ella también tenía el instinto de jugar con su presa antes de dar el golpe de gracia. Le gustaba demostrarle que no tenía la menor oportunidad, para el segundo siguiente dejar una rendija abierta por donde aquel ratoncillo podría escapar y de nuevo bloquear toda posibilidad de supervivencia. Pudo cortar de una la cabeza de aquel vampiro, sin duda alguna. Y eligió jugar con el vampiro un poco más, siendo esa su perdición.

Avanzó un paso dispuesta ahora a acabar con aquel asunto, cuando se percató de que el hombre se encontraba ahora más cerca de ellos. No solo eso. Sus ojos se abrieron de par en par al notar que blandía su arma y esta emitió una ráfaga de viento cortante muy fuerte. Inmediatamente cruzó las espadas frente a ella e invocó un campo de fuerza a su alrededor el cual se manifestó con una suave aura violeta que rodeó su cuerpo y sus armas, neutralizando de esta manera el golpe de aquella poderosa reliquia. Aún así la fuerza fue tal que tuvo que retroceder un paso para controlarse y no perder el equilibrio, y sin embargo aún tenía sus espadas. Sin duda era un hombre fuerte, y no se trataba de uno de esos niñatos idiotas que jugaban a ser exorcistas en la academia de la iglesia. Este, era ya un cazador experimentado y nadie a quien subestimar.

Agitó nuevamente sus espadas dejando la posición defensiva que había adoptado y para aquel momento el vampiro ya había sido decapitado. Le miró atónita. No era porque hubiese eliminado al sujeto con tanta facilidad, en realidad ese vampiro era un pusilánime superado únicamente por los exorcistas de aquel lugar que tuvieron que recurrir incluso a colocar precio sobre su cabeza. En realidad estaba sorprendida porque aquel sujeto se había atrevido a meterse en su camino, a arrebatárle a su presa y ahora encima se burlaba como si fuese ella cualquiera de esos hijitos de mama que solían jugar en la iglesia con reliquias sagradas. Afiló la mirada sin perder de vista a aquel rubio. Guardó la espada izquierda con mucha serenidad y mantuvo la derecha empuñada con firmeza pero actitud relajada.

No reaccionó ante sus burlas, permaneció calma en su sitio observando sus movimientos prestando total atención a la posición exacta en la que había colgado la bolsa en aquel cinturón. Seguramente sería raro verla de aquella manera, con una mirada fría a pesar de las burlas y aquella figura espectral envuelta en metal. Un hacha... eso le traía sin duda viejos recuerdos de un hombre al que conoció hace tiempo y sin embargo era muy diferente a aquel. Imposible que aquel muchacho se convirtiese en semejante titán. Era extraño, ese viento cortante le pareció muy familiar también. Pero de nuevo pensaba que después de 10 años era imposible que el sujeto que tenía enfrente fuese su primer amor en la juventud. No, la actitud de aquel hombre era totalmente diferente a la de Erik. No podía ser él.

Una vez tuvo memorizada la ubicación exacta del saco, lanzó la espada que sostenía aún en la diestra, aprovechando que el rubio buscaba algo en sus bolsillos. Vaya idiota subestimarla de aquella manera bajando la guardia! El arma se dirigió rápida hacia su objetivo, bendecida con la ligereza del acero forjado en las lejanas tierras orientales del Japón. Atravesó la capa negra y cortó con precisión el saco en donde se encontraba la cabeza del vampiro sin cortar nada más. Ni aún aquel cinturón de cuero oscuro fue dañado. Únicamente la tela de la capa y del saco fueron rasgadas, dejando caer la cabeza del vampiro que rodó alejándose del rubio como si fuese un melón. Una escena macabra para cualquiera, más no para ellos que vivían de la muerte como carroñeros.

Inmediatamente señaló la cabeza y brotó de esta una energía magnética poderosa, ondas de la misma aura violeta emanaban del macabro objeto y empezaron a empujar, rápidamente y sin problema, al rubio lejos de aquel objetivo. No podría alcanzarla aunque lo deseara. Bajo su mano, mas aquella fuerza aún permanecía rodeando el premio. Sacó su arco de la funda en la espalda y una flecha con la cual rompió una farola a su lado, la punta de la flecha se incineró al instante con el fuego de la lámpara, ya que el aceite en la misma le había bañado. Suavemente la madera ligera se deslizó por el arco dejando aquel sonido placentero en su oído mientras apuntaba,sonido que siempre había considerado acompañaba a la victoria y la gloria pues nunca erraba. En pocos segundos lanzó la flecha, incluso parecía que ni siquiera se había tomado la molestia de apuntar seriamente. Más la flecha impactó en la frente de aquel premio sin vida demostrando lo contrario. El fuego empezó a incinerar de inmediato la inerte bola de carne.

La fuerza magnética desapareció mientras la luz de aquella nueva hoguera iluminaba la calle y hacía refulgir la armadura de la chica con su tenue y cálido dorado, muy contrastante con su actitud de hielo. Con esta acción dejaba en claro algo, la recompensa había dejado de importarle hacía un buen rato. Desenfundó la espada con la zurda y se colocó en guardia sin temor, sabiendo que era una hábil combatiente ambidiestra. Ahora sus ojos verdes, fijos en el hielo del albino dejaban otro mensaje fuerte y claro.

"Te has convertido en mi presa".

De inmediato inició la carrera en dirección al rubio, blandiendo la espada dispuesta a darle un buen golpe si no se defendía. Debía darle una paliza y mostrarle que no debía meterse a jugar con fuego si no quería quemarse.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 16, 2015 10:08 pm

No,no se figuraba exactamente un confrontamiento,pero tampoco le pillaría de imprevisto.Su mente divagaba en sus propias especulaciones,lejanas de aquella fémina que,a su parecer,era más semejante a un muchacho.No le había prestado atención suficiente y era por ello que tampoco había sospechado de quién se podría tratar,muy a pesar de que aquellas habilidades de la contraria fueran dignas de prestar atención ; sencillamente ya había finalizado con su acometido y era hora de sentarse en la taberna a beber un par de copas y meditar sus próximos movimientos que lo acercasen a su hermano pequeño.Ahora mismo nada le importaba más que llevar a cabo esa tarea.

Con todo,tan ocupado se hallaba en encender con la cerilla el cigarro que pendía de sus labios que no pudo reaccionar ante la espada que se dirigía hacia sí mismo y cortaba el saco ;pudo sentir el peso de la cabeza liberado,y si bien sus ojos se abrieron con cierta sorpresa al verla rodar por el suelo alejándose de él no efectuó ningún movimiento brusco,es más ,se mantuvo sereno,observándola rodar y posteriormente alzando apenas sus pupilas  plateadas hacia aquella desconocida que nuevamente había atraído su atención.Su ceja se alzó con lentitud ¿acaso no iba a darse por vencida? Bueno,si lo hubiese hecho habría sido decepcionante,no obstante ese día él no tenía muchas ganas de juerga y si tenía ganas de guerra aquello iba a terminar bastante rápido.
Bien sabía que nunca debía subestimar al adversario,no obstante tenía una ventaja ; aquel reaccionaba preso de provocaciones y un comportamiento impetuoso y enardecido,y él era todo lo opuesto.La templanza de su mente era lo que siempre le había ayudado a mantener a todos sus enemigos a raya,y ahora no se llevaría a cabo lo contrario,no por los caprichos de un crío que no sabe aceptar que ha perdido su recompensa.En cierto modo aquel aura que la contraria desprendía provocaba en él un misterioso agrado ¿quizás porque le recordaba a su hermano? muy probablemente...tenían un espíritu muy semejante ; eran como dos animales salvajes ingobernables,y eso siempre lo había divertido y agradado interiormente.

De igual modo No pudo evitar quedar perplejo al percibir aquel campo de fuerza que brotaba del cuerpo femenino,y eso le trajo recuerdos,recuerdos muy lejanos de una persona conocida y que había enterrado en lo más profundo de su corazón.Aquella mujer...jamás volvería a verla,así que era imposible que se tratase de ella.Aun así sus ojos formaron dos fijas rendijas al observar como se ampliaba,empujándolo un poco más lejos de aquella cabeza rodante.Retrocedió unos pasos,analizando aquella situación con auténtica frialdad,sin efectuar movimiento alguno. Ahora mismo lo que hiciese con la cabeza tampoco le importaba en demasía,es más,en el momento que echó a arder no pareció sentirse en lo absoluto contrariado o perturbado ; el interés avivó en sus penetrantes pupilas punzantes,y en el momento que subió su mirada hacia la figura la sostuvo por largos minutos,aguardando a que efectivamente se abalanzase contra su persona.

Y eso no lo pilló desprevenido...

Lentamente y sin despegar sus ojos atentos en los de ella retiró el cigarro de sus labios para tirarlo al suelo,y su bota no tardó mucho en presionar sobre él para apagarlo y enterrarlo entre los sucios resquicios de aquella calle.su diestra extrajo con serenidad su hacha y apenas situó una pierna hacia atrás en una postura demasiado confiada y relajada,pero en guardia ; cuando la mujer arremetió contra él tan solo había paralizado aquella estocada con el enorme mango.La fuerza del mismo unida a la de su propio antebrazo había permitido que ni siquiera la fémina pudiese hacerlo retroceder o moverlo lo más mínimo.Así,un contacto visual se creó entre ambos,permitiendo que los incandescentes ojos plateados del varón se clavasen sobre los de ella.Su rostro en penumbras resultaba totalmente indescifrable,mas su mandíbula cuadrada y viril era perfectamente visible.Sus labios se entreabrieron...y en el momento que asomó muy apenas su rostro con tétrica lentitud sobre las armas inmovilizadas exhaló todo el humo que había estado reteniendo sobre el rostro femenino,nublándole la visión-...Cometes un error muchacho...-Su voz áspera y profunda brotó serena,casi en una caricia,pero con una gelidez tal que su mirada parecía enfatizar con mayor aprensión el significado de las mismas ; no aguardó mucho más. De un empujón para hacerla retroceder pudo conseguir un poco de espacio,y aprovechó  el mismo bastante bien ; movió el mango del hacha entre sus dedos en círculos hábilmente,pasando de uno a otro antes de detenerse cuando el mango acabó bocabajo y directo hacia los pies de ella al otro lado ; de un momento a otro el mango creció a una velocidad vertiginosa,hincándose sobre la tierra justo en los pies de ella y provocando un temblor y un estruendo que hundió en una circunferencia perfecta la zona sobre la cual había ido a caer.Aquello había sido un aviso obvio de que no se la andaba de rositas.

La larga magnitud del mango cesó en unos minutos,volviendo a su tamaño original.Así pues,el nórdico colocó el hacha sobre su musculoso hombro derecho y la observó al otro lado,absolutamente relajado.No tenía intención de atacar,de hecho tan solo estaba defendiéndose de sus ataques y eso es lo que haría.- ¿No te has quedado contento quemando la cabeza? Puedes descargar tu rabia infantil sobre mí si gustas,el problema es...-entornó las pestañas,afilando la mirada de una manera que resultaba una clara advertencia y amenaza.Su mentón se irguió despacio,con arraigada apatía,trasmitiendo un despotismo mortificante- Que me canso muy rápido de los mocosos...


Y así aguardó al próximo movimiento de la fémina.Dispuesto a eludirlo y,si se tornaba demasiado exigente quien sabía cómo podría reaccionar...
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 17, 2015 6:30 am

La tranquilidad con la que el otro estaba manejando toda la situación le enfermaba. No se había molestado, ni siquiera parecía sorprendido por lo que estaba sucediendo. No lo comprendía, pero tampoco se pararía a pensar en ello, era más importante darle una lección. Y mientras más rápido, mejor. Así podría ir a divertirse y celebrar el hecho en una taberna quizá no muy lejana de aquel sitio.

Al final el momento que esperaba llegó, luego de pocos segundos el metal de su espada chocó contra el hacha ajena.  Sus brazos se flexionaron a medida que intentaba utilizar más de su fuerza, incluyendo su peso, en contra de aquel hombre. En medio de la oscuridad de la ropa de ambos, de aquellas capas que utilizaban para proteger su identidad, pudo ver los ojos ajenos. Dos orbes plateados, brillantes e intensos que se fijaban en su mirada sin el menor temor. Sin la menor duda. Su ataque no pudo mover aquella imponente masa de músculos, no era que aquello fuese algo sorpresa. Claro que lo supo todo el tiempo, que en cuanto a fuerza física aquel hombre seguro le sacaría ventaja. Pero a pesar de que lo sabía, no podía molestar que el hecho le molestara y por tanto afiló la mirada.

Arrugó la nariz y las cejas casi se unieron al centro en una expresión de rabia cuando exhaló aquel humo frente a su cara, un claro signo de la falta del poco respeto que tenía por ella. Sin duda esto hizo que su sangre hirviera y empezara a nublar su razonamiento. No es que fuese menos juiciosa en sus ataques en batalla, era más bien que la ira empezaba a acallar a aquella vocecilla chillona y molesta que le recordaba que no debía matar a un compañero humano y además exorcista. Pero un movimiento de la cabeza ajena le hizo cambiar todo. En el momento en que el rubio elevó el mentón y permitió que la luz iluminara su rostro por escasos instantes, el tiempo se congeló para ella.

Lo conocía. El tiempo había agregado más músculo a ese rostro varonil, ahora el vello creaba e  la piel de su mandíbula una sombra suave que le daba un aspecto descuidado y a la vez agregaba más belleza a su rostro. Los ojos de un suave azul cerúleo brillando con la tenue luz de la farola verdaderamente parecían plateados. Las cejas y unos cuantos mechones perdidos de cabello rubio tan claro que bien podía confundirse con la melena de un albino. Los años le habían convertido en un hombre, sin duda alguna, pero aún así ella lo conocía y lo recordaba demasiado bien como para no reconocer su cara.

Ni siquiera escuchó sus palabras, lo siguiente que supo fue que la fuerza ajena le había lanzado unos pasos más lejos de aquel imponente varón. Y lo siguiente que vio fue el hacha, expandiendose hasta chocar contra el suelo a sus pies. Dio un salto ágil y esto le permitió quedar fuera del impacto de aquella arma, pero le alejó un par de pasos del rubio. No lo había visto antes porque se había negado a que aquello fuese posible, pero esa hacha.... era la suya. Después de todo ¿Cuántos exorcistas tomaban un hacha como arma?

Escuchó sus palabras y guardó silencio, permaneciendo estática en el sitio mirando fijamente la figura frente a ella. Así paso largos segundos, tan solo observándolo. Sonrió ampliamente bajo la máscara y guardó la espada en su funda por fin.

¿Se recordaría de ella? Fueron tan solo un par de adolescentes cuando tuvieron su primer encuentro. Ambos eran muy jóvenes y al parecer no solo ella había cambiado. Erik estaba diferente también. Diez años habían pasado sobre sus cuerpos y sobre sus mentes, por lo tanto todo aquello era lógico. Pero... en el fondo esperaba que lo que habían compartido en aquel entonces... fuese tan importante para aquel varón como lo había sido para ella.

Inició la marcha en linea recta, directamente hacia aquel caballero. Sus ojos verdes estaban fijos en el rostro ajeno, buscando encontrarse nuevamente con su mirada. -El tiempo te ha sentado Errik. -dijo con su voz femenina pero fuerte. Quedó sin el menor temor frente a aquel hombre, a tan solo un par de pasos de él. Bajo su capucha descubriendo su cabellera de ese pelirrojo tan exótico. Seguidamente se retiró la máscara de acero que protegía su delicado mentón, quedando así su cuerpo completamente descubierto. -Perro te ha sentado bien.... -agregó sonriendo de medio lado y mirándole fijamente a los ojos.

Si no la recordaba de ella.... juraba por el cielo y todos los santos en el, que le metería un puñetazo en toda la cara, un puntapie en la pantorrilla y un rodillazo a media ingle para que jamás pudiera olvidarla de nuevo.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 25, 2015 8:24 pm

No podía perder más tiempo con aquel joven.Su paciencia podía ser la de un santo,pero lo cierto era que esa noche no estaba dispuesto a retrasar sus quehaceres por los caprichos de un muchacho orgulloso y montado en cólera.Por otro lado ¿no debería ser él quien estuviese molesto a su vez? había echado a perder la recompensa,pero ni siquiera aquello había tocado una sola fibra de sus emociones ; estaba dispuesto a acabar con aquello,y como volviese a arremeter contra él lamentablemente tendría que ir en serio.

De cualquier forma pudo discernir un cambio bastante curioso en el otro,y que guardase su arma en su funda no hizo más que despertar un deje de interés ¿acaso se había rendido? si era así se podía dar por satisfecho finalmente y marcharse.Pero no...había algo más,algo que se le estaba escapando al parecer.Alzó una ceja con lentitud al verlo avanzar a pasos firmes y vigorosos hacia él,y si bien aun mantenía el hacha lánguidamente recargado sobre su musculoso hombro enfundado en la larga capa renegrida no hizo ningún amague de ponerse en guardia.Por alguna razón estaba seguro que aquella persona se aproximaba para decirle algo cara a cara ; lo que sí lo sorprendió fue escuchar su nombre en una voz que era,a pesar de su fortaleza,indiscutiblemente femenina.Así que se trataba de una mujer...

Y no cualquier mujer.

En el momento que la fémina se había sacado aquella máscara para mostrar su rostro cada músculo del varón pareció congelarse.Mentiría si dijese que no había más que una muda sorpresa ; había quedado atónito,y aquello muy de a poco era cada vez más perceptible.Sus ojos se abrieron lentamente de par en par y sus duras pupilas platinas parecieron dilatarse con cada rasgo reconocible de aquella mujer.Estaba petrificado y con mucha razón.Que se volviesen a encontrar era casi imposible y si era honesto consigo mismo había sufrido mucho por ella en el pasado ; ella había sido su primer amor y se había llevado una parte de él sumamente importante,y el hecho certero de que no fuesen a volver a coincidir le había hecho sentirla remota y obligado a olvidarse de ella,pero...aun a aquellas alturas jamás lo había hecho,y era por ello que el volver a verla cara a cara había provocado que una sensación desgarradora oprimiese su pecho dulce y cruelmente...
Había quedado embrujado por la increíble belleza que había madurado a lo largo de aquellos años.Aquello era un hecho.Ambos habían pasado de tener rasgos lozanos a madurar en cada rama de la sexualidad de forma radical.Que aquella joven de hace diez años fuese ahora esa mujer frente a él aun lo mantendría escéptico durante toda la noche.-...Fath. -Pronunció su nombre de forma ronca y queda,pues apenas se había podido aclarar la garganta de la impresión.Sus ojos ahora se clavaban en los suyos de forma intensa,en aquel bullicio de emociones indescriptibles ; la siguiente reacción fue menos esperada,porque se vio rodeándola con ambos brazos musculosos para abrazarla contra si con suavidad y firmeza ; no podía creer que la tuviese después de tantos años nuevamente en sus brazos.

De ese modo,el tiempo pareció congelarse a su alrededor.Era algo que siempre le sucedía con aquella fémina ; cuando estaba a su lado todo lo demás parecía pasar a un plano inferior,y en el escenario solo existía ella...y nada más importaba por aquellos momentos.Se sorprendió que aun ahora,después de haber madurado tanto hubiese quedado aquel resquicio del pasado ¿tal vez porque le traía gratos recuerdos? muy posiblemente.-...El tiempo no a pasado en vano para ti tampoco...-Acariciaba con sus largos dedos su cabello,volviendo a sentir aquel tacto suave y nostálgico,y cuando apenas se separó muy despacio para volver a verla a los ojos quedó un tanto absorto de sus facciones.Quizás porque aun se le hacía difícil ser consciente de que estaba frente a ella nuevamente.Ambas manos que recargaban sobre los hombros femeninos se separaron,no sin antes dejar una afectuosa caricia imperceptible para ella sobre la armadura- Supongo que no reconociste mi voz.Debí sospechar que eras tú por esas habilidades...parece que no has perdido el tiempo en absoluto.Te has convertido en una exterminadora excepcional.No puedo negar que me has sorprendido mucho -Entrecerró los ojos.El brillo de sus pupilas sonreía,y fue en esa ocasión,en aquellas tan contadas ocasiones que esbozó una leve sonrisa con sus labios ; su rostro varonil pareció matizarse de una forma tan apuesta que por momentos el muchacho que había sido pareció dejar a relucir el resquicio que aun preservaba ; cuando la miraba él podía resurgir de sus cenizas- Habrá mucho sobre lo que hablar,aun me resulta difícil creer que estás frente a mí. ¿No te apetecería tomar algo en la taberna?.-Ladeó el rostro a un lado,alzando una ceja levemente conforme guardaba el hacha.Estaba casi seguro de que accedería.- No estaría de más invitar a una muy vieja amiga a un par de copas...

Sabía que aquella noche algo había vuelto a ser avivado en su interior.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 01, 2015 1:33 am

Aquel rubio se había convertido en todo un hombre con el paso de los años, uno muy serio con una mandíbula ancha y viril que mantenía con cierta tensión. Los ojos se habían llenado con sabiduría y con una frialdad casi palpable. Y aún con todo esto, en el momento en que ella descubrió su rostro y le habló, todas aquellas barreras del mayor cayeron. La mirada se suavizó al igual que la tensión sobre los músculos de su cuerpo. No mencionó palabra alguna, pero ahora los ojos que ella conocía estaban a la vista, y ella sabía que en ellos reinaba la sorpresa.

Escuchó su nombre, pronunciado por aquella voz tan profunda y en un tono verdaderamente bajo pero aún perceptible para la rumana. La recordaba. Quizá no como ella, pues aquel hombre había sido el primero en su corazón, el primero en su vida y quien le había enseñado lo que era la ternura y el amar. La sonrisa se amplió y una risa baja e incluso un poco tonta broto de su garganta, risa verdadera e incluso infantil. Sus ojos brillaron, solo por el hecho de que le recordase, aunque no fuese en el mismo sentido. Y esto le dio de nuevo un matiz de la apariencia juvenil que tuvo en el momento de conocer a aquel rubio.

Lo siguiente sucedió demasiado rápido. Estaba tan cerca, pero nunca hubiese adivinado lo que iba a suceder. Aquel hombre le tomo entre sus fuertes brazos y le apretó contra su cálido cuerpo. Se sorprendió demasiado, el cuerpo se tensó con cada músculo resistiendose a un contacto al que ya no estaba acostumbrada. Los ojos verdes se abrieron de par en par, tratando de encontrar alguna señal de peligro, pues era a lo que ahora se dedicaba. Pero en el fondo, aquella llama aún ardía en su interior y los recuerdos en su piel de aquel tacto permanecían vivos. Sus músculos cedieron, y los brazos rodearon la cintura ajena con gran fuerza. Respiró profundo y cerró los ojos encontrandose ahora refugiada en su pecho. Era extraño. Estaba completamente segura de que había crecido unos 16cm como mínimo desde aquel entonces.... Y aún así su rostro siempre quedaba a la altura del pecho ancho y tibio de aquel hombre. Acunada, oculta y protegida  por aquellos músculos.

Algo extraño sucedía en aquel momento, de nuevo regresó a los días de hacía diez años en los que aquel abrazo era algo común. Incluso podía oler los pinos, el aire helado de su tierra natal. Si abría sus ojos le parecía que sería capaz de ver aquel punto en el bosque que solía ser su lugar de encuentro. Pero cuando se separaron y quedaron de nuevo cara a cara, regresó a la realidad. Pues se encontró con un rostro maduro muy similar y a la vez diferente del que solía encontrar luego de aquel contacto tan afectuoso. Y luego en cuestión de segundos, luego de aquellas palabras ese gesto, la curvatura en esos labios varoniles le regresó nuevamente en el tiempo. Allí estaba, el amor de sus días de adolescencia. El primer hombre al que había entregado su cuerpo y el único al que había entregado su corazón. Sonrió de nuevo amplia y sinceramente como respuesta.

-Clarro que no, esa voz grrave y frría de asesino nunca la utilizaste conmigo, Errik. -le recordó. El chico que recordaba era siempre dulce. Escuchó su invitación y en su interior tan solo existía una respuesta cuando alguien le invitaba a beber, y esta era "si". Entonces escuchó lo último. Hubo sin duda una palabra que le conmovió. Con un sabor dulce por el reconocimiento y a la vez amarga por el significado. "Una muy vieja Amiga". Era lógico, ella lo sabía. Después de tantos años y de aceptar el hecho de que nunca se verían, cerrando así sus corazones a aquellos sentimientos que además eran demasiado jóvenes para ser tomados en serio, ese era el título que debía permanecer entre ellos.

-Errik.... -dijo en tono muy serio y luego  de unos cuantos segundos sonrió de medio lado. -Me sentirria verrdaderramente ofedida si no me invitarras a beber. -se rió divertida. -Conoces algún lugarr cerrca de aquí? -preguntó interesada, colocándose de nuevo la máscara sobre el rostro con mucha calma. -Porrque si no... yo conozco un barr escocés verrdaderramente diverrtido no muy cerrca perro... tampoco demasiado lejos. -dijo encogiendose suavemente de hombros.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 15, 2015 2:31 am

Aquel latido fuerte en su pecho era algo que casi había olvidado.Jamás una mujer había calado en su corazón de hierro a un punto tan profundo,y ahora que la rodeaba era,más que nunca,consciente de ello.

De este modo,cuando se separó finalmente de ella y sus ojos recayeron en los suyos pareció ver,por vez primera en mucho tiempo,un cielo claro y despejado.La belleza de aquella mujer siempre había sido asombrosa,pero ahora albergaba tal que cada parte de sus facciones lo fascinaban ; podría estar mirándola horas sin cansarse,hechizado por sus ojos y sus labios carnosos hablar con aquel nostálgico acento rumano.Ella era la única que le había sonsacado la primera sonrisa en bastante tiempo,y aquello aun lo sorprendía,pero ahí estaba ...la segunda sonrisa que esbozó ante aquel comentario ; Clarro que no, esa voz grrave y frría de asesino nunca la utilizaste conmigo, Errik.- eso es algo que sin duda no habría sucedido de haber sabido que eras tú y no un muchacho insensato. -Arqueó una ceja,enfatizando aquellas palabras tan solo con el destello severo de su mirada plateada,alzando el mentón ligeramente con lentitud.Cuando su aceptación a beber en una taberna llegó a sus oídos sus pestañas se entornaron,agradado por saber que podría compartir al menos una grata charla con aquella mujer,saber de ella y de su vida,pero la pregunta era ...¿Podría posteriormente separarse de ella? Hacía muchos años de la relación que ambos habían tenido y sin embargo,en el fondo,había un pequeño resquicio de algo que la hacía sentir suya.Un gesto primitivo de posesión desconocido para el nórdico.¿Por qué después de tantos años sentía algo tan infantil como aquello? Quiso responderse a sí mismo que se trataba tan solo del capricho momentáneo y no de ...que podría albergar aun sentimientos por ella suficientemente contundentes - Bueno,en ese caso ya estamos tardando. -Apenas se colocó la capucha de nuevo para cubrir su espesa melena albina,oteando unos momentos los alrededores conforme ella se ponía nuevamente la máscara- Creo que sé de qué taberna se trata,y también pretendía llevarte a ella. -La miró de reojo,entrecerrando los ojos al verla nuevamente cubierta de aquella manera,algo que ya desde ahora veía de una forma diferente- vamos entonces.

De ese modo,el varón y la fémina no tardaron en encaminarse a través de las sombras,saliendo de aquellas angostas y solitarias calles a paso altivo y sincronizado para situarse en una zona cercana al puerto.Si bien no estaba concurrida algunas personas merodeaban,dando cierta vida al ambiente,pero en el momento de verlos a ambos y como siendo conscientes de que eran exterminadores sus ojos se abrían recelosos y se apartaban de su camino en silencio,siguiéndolos con la mirada.Podría ser normal ; ambos resultaban imponentes,tanto ella con aquella espléndida armadura y él,con su enorme figura,encapuchado y obviamente portando armas ambos que podrían ser perceptibles si se prestaba atención en sus siluetas.
Así,al fondo de una de las callejuelas y haciendo esquina un gato maullaba por el ruido que el interior de un local albergaba ; una alegre entonación celta en el interior y un filtro de luz cálida daban la bienvenida a aquella taberna que ambos,por coincidencia,habían seleccionado para poder pasar una buena noche de tragos. Cuando se adentraron al interior un inconfundible aroma a licor,a madera vieja y a sudor se almizclaban con  un bochorno de carácter leve.La mirada plateada del rubio se paseó a través de todos los presentes,los cuales si bien habían quedado hieráticos en sus asientos y con toda mirada clavada en ellos con cautela y recelo pronto se relajaron y siguieron con un ambiente animado y alegre.- ...Vamos a la barra. -Indicó el varón en un tono bajo y sereno ; se encaminó a paso contundente.haciendo rechinar la madera del suelo ante sus burdas botas,y cuando sacó una silla para sentarse sus poderosos antebrazos recayeron sobre la barra pesadamente,con marcado cansancio ; en efecto,estaba agotado,pero no lo suficiente como para no tener aquel momento con aquella mujer ; ella era el motivo del por qué seguiría bien despierto las horas que restaban.- Dos de las grandes,por favor,en jarras.-Indicó al robusto posadero ;éste sonrió anchamente,bonachón- ¡marchando! -Casi canturreó con voz ronca,llenando del barril ambas jarras enormes,entre silbidos alegres.Pronto el ambiente estaría más calmo y la música pasaría a ser un susurro de fondo,y eso era lo que ya mismo le haría falta al nórdico ; se bajó la capucha,descubriendo la espesa melena áurea y sus facciones,viriles y cinceladas de una belleza cruel e impávida.- Hace tanto que no nos vemos que supongo que una noche no dará para todo lo que tenemos que hablar. -Giró el rostro para mirarla.Allí,a la luz de las lámparas de aceite sus ojos se encontraron con mayor nitidez ; el deje de misticismo pareció fluir entre ellos,esa conexión,ese magnetismo...el rubio no pudo evitar que su mirada cobrase un matiz más intenso y que devorase los ojos ajenos casi de una manera íntima.Deseó por instantes que no se quitase la máscara,porque aquello podría empeorar las cosas ; ellos eran desconocidos que se conocían muy bien...demasiado- ¿Qué fue de ti todo este tiempo? ¿dónde has estado? supongo que hay algo que te ha traído a estas tierras.

Antes de proseguir el tabernero dejó ambas jarras con energía frente a ambos ; el nórdico tomó la suya con aspereza para aproximarla a sus labios y beber un largo trago.Posteriormente tanteó en su bolsillo en busca de un cigarro,aguardando,con sumo interés avivado por las respuestas de la fémina.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 20, 2015 3:01 am

El comentario sobre su persona en respuesta a la acusación previa le hizo rodar los ojos con dramatismo. No sabía como tomarse aquello si era sincera. Debería sentirse agradada por saber que sus habilidades estaban a la altura de cualquier hombre? O debería sentirse ofendida y carente de feminidad? Pensó incluso gritarle que él sabía bien que bajo aquella armadura era una mujer por completo de una figura envidiable, pero estaría de más. Así que optó por dejar que su risa suave llenara el vacío de aquella calle.

Pronto estaban encaminándose a la taberna preferida por la pelirroja, y que al parecer también era la del rubio. No le sorprendía que durante su caminata la gente se apartara de su camino. Siempre sucedía cuando se llevaba aquellas vestimentas, y es que parecía que ninguno de los dos se preocupaba por ocultar su identidad al mundo. Ella por el contrario, prefería ser el vivo recuerdo de que afuera en las sombras habitan criaturas perversas de las cuales los humanos deben guardarse. Si podía transmitirle ese pensamiento a los venecianos, estaría en gran parte satisfecha y su trabajo sería por tanto más sencillo. Si es que esos cabeza hueca deseaban obedecer a la advertencia.

Cuando entraron al bar, hubo silencio por escasos segundos. Era lógico, los hombres que frecuentaban ese lugar ya se habían acostumbrado a su presencia regular en aquel sitio. Al parecer, con el rubio pasaba lo mismo. -Debes vistarr mucho este lugarr... -comentó sonriendo suave bajo la máscara, una sonrisa que llegó a su mirada y seguramente había sido transmitida al mayor. Era curioso. Que ambos visitaran el lugar con frecuencia y que de alguna manera, jamás se habían visto hasta ese día en condiciones no tan agradables.

Siguió al varón hasta la barra, sentandose a su lado en un banquillo de madera oscura bastante normal. Bueno, es que ninguno de los presentes era de admirar la belleza en los objetos, especialmente luego de un par de tragos. Colocó ambos brazos sobre la madera de la barra y asintió al cantinero como saludo y a la vez aprobando la decisión del nórdico. Le miró con sus penetrantes ojos esmeralda cuando le dijo aquello y elevó suavemente una ceja. Era cierto, muchas cosas habían sucedido en su vida e imaginaba que lo mismo pasaba con su interlocutor.

Esos ojos de hielo... Los conocía demasiado bien. En el pasado no se cansaba de mirarlos, pasaba horas a su lado tan solo contemplando su viril belleza. De alguna forma estar de nuevo junto a él, llenaba su pecho de una sensación cálida. Como volver al hogar luego de un largo viaje. Escuchó el golpe de las jarras en la barra, así que rompió a su pesar el contacto visual. Ahora veía la burbujeante bebida frente a ella mientras escuchaba su pregunta.

Cerro los ojos y suspiró. Nuevamente se quitó la máscara para beber, pero esta vez bajó la capucha lo suficiente para aún mantener sus rasgos delicados en la oscuridad. -Bueno... supongo que lo más rrelevante luego de que dejaste Rrumania... es que mi padrre murrió. -inició monótona pues no gustaba de recordar aquello. -A penas dos meses luego de tu parrtida. -y por ello la pérdida había sido más difícil de asimilar, puesto que no hacía mucho también había perdido a su primer amor.

Tomo la jarra y bebió de ella, un largo trago y luego de este otro un poco más corto antes de bajar por completo el recipiente. -Luego de aquello... Morrgan tomó el mando del clan Vladesku temporralmente. Rrecuerrdas a Morrgan? -preguntó un tanto distraída. Ese jovencillo que le había hecho la vida imposible al mismo Erik, puesto que antes de la llegada del rubio... su gente había elegido a aquel moreno titánico como el mejor candidato para desposar a la jóven. -No podía tomarr el contrrol de toda la familia porr... lo sucedido. Así que perrmanecí como segunda al mando hasta que... me "rrecuperrarra". -dijo dibujando las comillas en el aire con los dedos índice y corazón de ambas manos. Hasta que superara su pérdida, le habían dicho. Pero los ancianos no habían aceptado que la frialdad de su comportamiento luego de aquello, era un signo de lograr aquel propósito.

-Luego de unos cuantos años las cosas en Rrumania se hicierron bastante aburridas. No habían demasiados vampirros porr lo que pense en independizarme y fue así que empece a rrecorrerr el mundo. -Ya había visto muchos países y no se arrepentía de su decisión. Sabía que la familia Vladesku mantendría su patria segura para los humanos. -Hace casi un año vine aquí, debido a los rrumorres de vampirros rreuniendose en esta zona. Pensé que erra algo extrraño y decidí venirr a verr lo que ocurría porr mí misma. -le explicó y tomó de nuevo la jarra bebiendo otro par de tragos largos.

Miró a su compañero mientras bajaba el vaso, y sonrió suavemente. -Y a ti Errik? Que te trrae a estas tierras? -preguntó interesada.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 14, 2015 1:29 pm

Preparó la larga pipa con esmero y calma antes de darle una lenta calada y dejar el humo blanquecino empañar sus facciones viriles conforme iba emanando de sus labios entreabiertos. La noticia del padre de Fath hizo que sus ojos se abriesen de par en par ; conocía a aquel hombre, en su juventud había representado alguien crucial para ella, y siempre le había agradado. En una etapa de su vida incluso había admirado el vigor de aquel hombre, por ello, los recuerdos lejanos volvían a cruzar su mente para hacerlo consciente de aquello que a lo largo del tiempo había perdurado vigente, a aquellas personas que sí habían significado algo para él o habían representado una figura crucial era ahora ; su padre, en menor medida o mayor, había sido una de esas personas—Lo siento de veras, Fath.—Entornó las pestañas, girando el rostro para mirarla a los ojos. Su tono suave evidenciaba que sí, en efecto sentía aquella pérdida, pero no mencionó más nada. Sabía que aquella mujer le costaba expresar sus sentimientos casi tanto como a él y era fuerte y orgullosa. Probablemente lo que menos necesitaba era recordar demasiado aquel pasado y los sentimentalismos que todo conllevaba. Escuchó de principio a fin toda su historia, tomando la jarra de cerveza de la cual bebió, vaciando casi todo el contenido. En el momento que la volvió a situar sobre la mesa dio un suspiro apenas perceptible, situando su fuerte mentón sobre la palma de su diestra para inclinarse suavemente.—Ya veo... así que todo resultó así. ¿Y no tienes planeado volver a Rumania a recuperar lo que es tuyo por derecho?—La miró de reojo, dando una calada a la pipa nuevamente con parsimonia, no obstante la pregunta de la fémina lo dejó por momentos sumido en un silencio profundo y duradero. Su ceño se frunció con suavidad y sus ojos se entrecerraron, duros, indescifrables, clavándose en la jarra de manera abstraída.—La verdad es que la vida tampoco ha sido muy considerada conmigo.—Admitió en un tono serio, rememorando aquellos recuerdos de antaño­—Cuando volví a mi tierra natal mi madre había enfermado y mi padre había partido en barco a Inglaterra por asuntos de comercio.—Hizo una pausa, exhalando el humo de sus labios, tomándose su tiempo en admitir aquello que ya había superado...a medias— Se llevó a mi hermano menor con él ; lo asaltaron unos piratas y falleció en el altercado. Mi hermano fue secuestrado.

Dicho aquello negó suavemente con la cabeza, tomando la jarra que nuevamente llevó a sus labios para beber el contenido restante del líquido—No pasó ni una semana cuando mi madre acabó por fallecer. Le prometí salir en busca de mi hermano y cuidarlo.—Sus ojos sonrieron al recordar a su hermano menor, aquel niño pequeño rubio, salvaje y cariñoso que lo seguía a todas partes. —Era tan solo un crío...no tendría más de siete años.—Su voz resonó demasiado baja, demasiado oscura y extraña. Quizás a causa del rencor, de su sed de venganza. Su mirada se clavó por meros instantes en un punto inexistente, penetrante, intensa ; de un momento a otro la apartó e inspiró despacio, haciendo una seña al tabernero para otra ronda de cervezas— Antes de partir en su busca ascendí a general. Eso me dio muchas facilidades para moverse libremente. Me mudé aquí temporalmente porque tras un largo tiempo indagando descubrí que el capitán de la banda donde muy probablemente esté mi hermano suele pasarse por Venecia. Una de sus bases preferidas.—El camarero no tardó mucho en ponerles otra ronda, así como tampoco el general tardó mucho en tomar la jarra para dar otro largo trago. Era alguien duro de pelar cuando se trataba de beber, y lo mejor era que bien sabía que ella también tenía un aguante impropio de una dama ; aquello siempre le había gustado mucho de ella.— Entonces ¿dices quedarte aquí mucho más tiempo?—Cambió de tema radicalmente ; a continuación giró el rostro hacia ella y alzó una ceja, expectante.— Eso significa que podremos trabajar juntos de vez en cuando, espero... desaprovechar la oportunidad de ver a una vieja amiga sería absurdo.

Y ahí estaba de nuevo, observando aquella belleza exótica con ojos de plata. La enigmática intensidad se difuminó en cuanto el berrido de uno de los enormes hombretones de atrás dio paso a una alegre melodía celta ; de un momento a otro se había montado una fiesta que casi impedía el poder seguir dialogando de forma tan cordial como lo estaban haciendo hasta ahora.
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Re: Un muy grato reencuentro [privado Fath]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 16, 2015 3:32 am

Miró al nórdico cuando le dijo que lo sentía. Podía ver en sus ojos que era cierto, pues a pesar de los años, ella conocía muy bien esos ojos. Nunca fue capaz de olvidarlos en realidad. Asintió suavemente para luego darle un trago a su bebida. Agradecía que no preguntara más al respecto, parecía que no era la única que recordaba detalles de su interlocutor y eso sinceramente le agradaba y mucho. Ante aquella pregunta del rubio se quedo mirando el vaso entre sus dedos recubiertos por metal. En realidad... volver a Rumania y convertirse en el General de su pueblo no era precisamente lo que quería en ese momento. No se sentía preparada para algo así. La camisa de su padre, no estaba segura si podría usarla. Pero todo eso no lo diría. No era bueno llenar el ambiente con tantas cosas tristes ahora que se había encontrado con ese hombre que pensó nunca volvería a ver.

Se acabó la cerveza mientras le escuchaba hablar. Los ojos felinos de la chica fijos en la figura de hielo que el caballero se había tornado. Ella no había conocido a la familia de Erik. Pero sabía que eran importantes para él y lo duro que debió ser enterarse de que los había perdido. -Lo lamento. -dijo, también notandose en su mirada que era sincera. Lamentaba en verdad que el hombre al que tanto quiso tuviese que sufrir tanto.

Aceptó la cerveza por supuesto, y cuando dijo eso de ser general sus ojos se abrieron de par en par mirandole fijamente -Generral? En serrio?! -pregunto sorprendida. En realidad podía esperarlo, ese hombre era muy fuerte y hábil. Siempre supo que llegaría lejos, pero quizá era un par de años más temprano de lo que esperaba. Sonrió amplio y palmeo suave el brazo ajeno. -Pues eso si merrece una felicitación. Y un brrindis. -alzó su jarra para chocarla con la ajena antes del primer trago. -Porr el Generral Virrtanen, y que los cielos nos amparren -se rió suave y bebió. Ese tipo como general debía ser terrible. Era fácil saberlo por la forma en que se había comportado con ella hace a penas unas horas. Como suponía, el chico tampoco quería hablar más de aquellos temas tan tristes. Por lo que no preguntaría más al respecto.

Se encogió de hombros suavemente. -Pues si, prretendo quedarrme en Venecia indefinidamente. -dijo bebiendo un poco más. Se rió ante eso que le decía y le miró alzando una de sus perfectas cejas, sonriendole de medio lado con picardia. -Segurro, no veo prroblema. -sin embargo posó uno de sus dedos en el mentón ajeno por la cara inferior y suavemente le hizo mirarla. Alzó ambas cejas mirandole fijamente con esa sonrisa divertida que pocos veían. -Perro como me llames "vieja" de nuevo se me olvidarra que erres Generral y te patearre el trraserro. -le aclaró dejándolo luego y regresando su atención a la bebida frente a ella.

Se escucharon unos gritos y luego una alegre tonada que indicaba empezaba la fiesta en ese sitio. Se rió suave viendo a los gigantes esos bailotear y reir, algunos otros cantando a todo pulmón. Por eso le gustaba ese bar, porque siempre había buen ambiente y buena cerveza. -Oie. -bebió más cerveza y puso su mano sobre la muñeca ajena y le miró un tanto seria de nuevo. -Lamento haberr quemado la cabeza del vampirro, no sabía que erras tu. Perro tu también me prrovocaste. -le dijo meneando suavemente el dedo índice de la otra mano como reprendiendo a un niño. -La siguiente rronda la invito yo, venga! -dijo dandole la señal al cantinero. Estaba segura que los dos podrían pasarse toda la noche bebiendo y parecería que acababan de empezar. Aunque ahora mismo, que se disculpara era señal de que el alcohol empezaba a hacerle entrar en calor.
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