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El hombre que nunca encontré en mis libros {Priv con Ludwig}

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 10, 2015 2:55 am




El hombre que nunca encontré
                       ...en mis libros


Priv con Ludwig Hamerschmidt




¡Ya basta Angelika, deja de esconderte! ¿Dónde demonios estás?

¡Nuestras dudas son traidores que muchas veces nos hacen perder el bien que podríamos ganar si no temiéramos buscarlo! — repasé la cita del libro con la mirada y me escondí a gatas bajo mesa del salón principal — ¡William Shakespeare!

¡No son horas de estar correteando por la casa! — se remangó la flada del vestido comenzó a subir las escaleras mientras buscaba con la mirada mi voz. Era la Ama de llaves y tenía muy mal humor, quizá por eso me gustaba sacarle de sus casillas — ¡Ay! ¡Niña, sal ahora mismo o te cortaré el cabello!

¡Ni hablar! — di un respingo y salí de la mesa cuando escuché el sonido de sus tacones acercarse —. Sófocles dice que las decisiones rápidas son decisiones inseguras... — mi voz bajo el volumen conforme terminaba la frase; apenas  acabé de leer la cita cuando alcé la mirada y me topé con la figura impetuosa de Adelina, que me miraba furiosa y fruncía el ceño con desagrado. No le tenía miedo, al menos no normalmente, pero era de noche y la única luz que iluminaba la sala era la de la luna. Adelina se había puesto a contraluz y parecía un espectro —. No me cortes el pelo por favor — mi voz tembló suave, cerré el libro de golpe y me la quedé mirando como si fuera la primera vez que la veía. Un escalofrío recorrió mi espalda, y empecé a tener frío  —. Qui-quiero irme a la cama.


No se dijo nada más, en menos de un minuto ya me había encerrado en mi habitación. No tenía sueño, pero quería apartarla de mi vista, el juego terminó de ser divertido cuando ella tomó esa forma espectral. Sé que es una tontería, porque ella no es un fantasma, al contrario Adelina es una mujer muy hermosa, aunque su pelo es horrible y su nariz demasiado grande; aun así no puedo evitar que me de miedo todo todo aquello que se asimile al aspecto de un espíritu. Nunca he visto ninguno, pero en los libros los describen semi-transparentes, con vestidos blancos raídos y con el rostro oculto. ¿A quién no le puede dar eso auténtico pavor? Me recosté sobre la cama y saqué una caja raída que encontré la otra noche en el sótano. Nunca me dejaron entrar, pero me las apañé como pude. Crucé mis piernas y acomodé sobre el colchón mientras abría la caja con curiosidad, la tapa estaba completamente sucia y desprendía un olor a mierda tan fuerte que me hizo dibujar una mueca de desagrado terriblemente exagerada. En el interior pude encontrar una infinidad de notas y papeles enegrecidos, viejos y maltratados por el tiempo. Algunos hablaban de la religión católica, había uno muy extraño que hablaba de Dioses en el infierno, y también encontré algunos dibujos de animales y su anatomía. Estudié todo con atención, esa cajita guardaba mucha información interesante, y yo disfrutaba como nadie descubriendo. Alcancé una de las notas, estaba rota y escrita con una caligrafía perfecta. Era un poema, y decía así:

En el regazo de la tarde triste
yo invoqué tu dolor...
Sentirlo era sentirte el corazón!
Palideciste hasta la voz,
tus párpados de cera bajaron...

y callaste...Pareciste
oír pasar la muerte...Yo que abriera
tu herida mordí en ella -¿Me sentiste?-
¡Como en el oro de un panal mordiera!

Y exprimí más, traidora, dulcemente
tu corazón herido mortalmente;
por la cruel daga rara y exquisita
de un mal sin nombre, ¡Hasta sangrarlo en llanto!
y las mil bocas de mi sed maldita
tendí a esa fuente abierta en tu quebranto

¿Por qué fui tu vampiro de amargura?
¿Soy flor o estirpe de una especie oscura
que come llagas y que bebe el llanto?

¿Vampiro? — musité, y fruncí el ceño mientras lo volvía a leer de nuevo, intentando encontrarle algún sentido, pero fue inútil — ¿Qué significa vampiro? — bajé de la cama y salí de la habitación, llevándome la nota conmigo. Volví a releer el poema conforme me dirigía hacia la sala de estar, Adelina se quedaba siempre ahí hasta altas horas de la noche mientras tejía horrendas colchas de lana; sus colchas eran la cosa más fea y hortera que había visto jamás. Entré en la sala sin apartar la mirada en la nota —. Adelina, ¿qué significa la palabra vampiro? — y continué leyendo, impaciente y cegada por la curiosidad —. Aquí dice: "Soy flor o estirpe de una especie oscura", "tu herida mordí en ella ¿Me sentiste?" — continué, como si ella y únicamente ella me estuvira escuchando, como si fuera la misma historia de siempre... yo salgo a preguntar y ella responde fastidiosa a mis consultas, luego me manda a la cama y al día siguiente investigo hasta la saciedad. Pensé que hablaba al aire, como siempre hago, como ella, que me escucha fastidiosa; y lo peor de todo es que pensé que estábamos solas... pero no, no era cierto.


Última edición por Angelika van Beethoven el Lun Feb 09, 2015 2:11 am, editado 1 vez
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Re: El hombre que nunca encontré en mis libros {Priv con Ludwig}

Mensaje por Invitado el Dom Ene 11, 2015 12:17 am

-¿Una copa de vino mientras finaliza el viaje,Master?

La magnánima sonrisa que el pelirrojo le había dedicado al girar el rostro había estremecido de pies a cabeza al gentil asiático.Supo perfectamente que era la máscara más falsa del mundo,y como una máscara que era ocultaba algo bastante diferente de lo que reflejaba.

-¿Crees que es apropiado disfrutar de algo tan gratificante mientras el pestilente olorcillo a mierda inunda mis fosas nasales,mi buen Futóng?

-Eh...es Fa-tang,mi señor.

-Lo que sea,no vuelvas a hacerme una pregunta tan estúpida si no quieres tragarte la botella.

Su relajado e incluso agradable tono de voz no dejaba dudas el peligroso humor del vampiro.Fa-tang lo sabía,y por ello guardó completo silencio.Eran las circunstancias las que quebraban de aquella forma a su señor.Italia sacaba lo peor de él y actuaba tan susceptible como hirsuto,y así no había forma de disimular la reverenda expresión sardónica permanente de su rostro y era aquello era lo que tenía a sus dos sirvientes sumidos en una tensión insostenible.Con todo,el día era sumamente agradable en Venecia,mas el cielo encapotado ayudaba a que los rayos de sol no fuesen una molestia y que al menos pudiesen ejecutar el plan sin aparentes contratiempos.

Su mirada dorada e inhumana mantenía aquel deje primitivo y enigmático de su raza,mas era curioso que luciese de forma tan apuesta con sus rasgos aristocráticos  y su espesa melena carmín.No era de extrañar que las damas que se cruzaban en su camino mantuviesen sus ojos y sus sonrisas puestas en el vampiro coquetamente,no obstante éste parecía ignorarlas olímpicamente de una forma tan descarada que era obvio el poco interés que últimamente manifestaba por las féminas y las ganas que tenía de llegar a pisar tierra de una vez por todas- Venecia... Una ciudad infestada de mierda putrefacta en los canales.Donde hasta el más refinado gordo ricachón expone las nalgas para cagar a solas en una noche tranquila y sosegada fumándose un buen porro porque no teme demasiado por su vida,ya que los exterminadores uy,SE ENCARGAN DE PRESERVAR LA PAZ  DE SUS HABITANTES. -La exclamación había ido acompañada de un inconfundible tono sarcástico italiano,donde perfectamente imitaba el típico cliché donde los dedos unidos se agitaban continuamente para gesticular cualquier estupidez.Fa-Tang,el joven asiático de cabello zaíno apretó los labios y dirigió una mirada significativa a Alfred.El inglés no era alguien muy inteligente y siempre se las ingeniaba para sacar lo peor del amo,sabía que la sensatez no estaba entre sus cualidades- But Mastah ¿acasou no le gussta el ambientthew tan hermosow de essta ciudadt? Los canaless sson marrgavilliosoush. -El inconfundible acento británico era lo más característico de Alfred y aquello que no había perdido a pesar de los largos años de servicio con el vampiro. Fa-Tang suspiró,consciente de lo que ocurriría en los siguientes instantes- ...¿Te gustan los canales,Afred? -La pregunta del pelirrojo había resultado tan sosegada que cualquiera pensaría que tan solo dialogaba agradablemente,no obstante la excesiva suavidad de su tono y su inquietante mirada fija era más que suficiente para cagar no solo a Fa-Tang,sino al pobre italiano que manejaba la góndola.Con todo,el británico asintió con una sonrisa lerda e ingenua- Yes Mastah,it's a beauuutiful city,beautiful and...

No pudo seguir,pues la poderosa mano del vampiro le había cazado todo el careto,y todo el careto había sido sumergido de inmediato en el agua.Le había hundido la cabeza con una facilidad espeluznante que había dejado a los otros dos presentes con los ojos casi salidos de las órbitas- Me imagino,Alfred.En ese caso está muy bien degustar el miasma fresco,así disfrutarás aun más y tu paladar también.Eso que bebes,querido amigo,es la verdadera cara de Venecia ¿te sigue gustando tanto? ¿es tan BEAUUTIFUL AND WONDERFUL como dices? -El inglés no podía responder,tampoco escuchar,pues se hallaba más ocupado en removerse desesperadamente para poder sacar la cabeza y respirar de una vez por todas ; justo en el momento en el que pensaba que iba a ser asesinado por su master pudo emerger de las aguas para estornudar violentamente,con los ojos empañados de miedo y sorpresa.No fue capaz de decir nada más,pues el pellizco que recibió de Fa-Tang le hizo finalmente ver que no era el momento.

Sí,se había hecho el silencio,y había beneficiado en todos los sentidos.Habían pasado horas y por fin pisaron tierra, atravesado las calles y la muchedumbre para alcanzar los límites de la ciudad,una zona más tranquila y poco transitada donde las familias adineradas solían alojar sus suntuosas mansiones,lejos del ruido y de la molestia de la vida en ciudad ; el vampiro bien sabía que una de aquellas enormes casas pertenecían a la familia Van Beethoven,todo estaba calculado e iba directo a ella.Por fin sabía con certeza dónde se había ocultado aquella escurridiza familia,y aquella noche estaba dispuesto a tener su recompensa entre sus manos.
Caminaba con donaire y un vigor que hacía oscilar la larga gabardina oscura y la espesa melena escarlata.No era extraño verlo vestir de forma elegante,no obstante ese día se encontraba especialmente atractivo.Sus dos sirvientes lo seguían desde atrás,buscando con la mirada la lujosa casa escondida,y una vez dieron con ella se detuvieron así como lo hizo el vampiro ; la sonrisa ladina e incisiva que había esbozado no dejaba lugar a dudas el perverso placer que le ocasionaba estar frente a lo que por veinte años había estado buscando desesperadamente- Llegó el día...hoy me cobraré lo que me pertenece,y más les vale a esos dos no estar presentes,porque creo que les arrancaría la cabeza por todas las vueltas que me han hecho hacer.-Fa-Tang paseaba su mirada a través del bonito pórtico de la fachada,pensativo- Y...señor ¿Cómo va a entrar? ¿Quiere que le ayudemos? Podemos matar a los que hayan en el interior y traerte a la jovencita si lo desea. - La melena pelirroja se agitó en una negativa ; el vampiro se deslizó los dedos a través de ella,resuelto- No,esto quiero solucionarlo yo,me gustaría entrar de la forma más amena posible ; seguidme por detrás y estad tranquilos.

Dicho y hecho,el vampiro se había aproximado a la enorme puerta para golpear un par de veces con suavidad. Se aclaró la garganta y se recolocó mejor la camisa y la gabardina.Necesitaba lucir lo más inofensivo posible,así que debía parecer todo un caballero.La puerta pues se abrió,dejando paso a una mujer rolliza que entre sorprendida y curiosa paseó sus ojos a través del pelirrojo y de sus sirvientes,los cuales tras él observaban con una amable sonrisa falsa a la mujer ; el pelirrojo la había mirado con absoluto descaro de arriba abajo,y de abajo arriba,con una mueca extraña en sus labios,mas en cuanto posó sus dorados y penetrantes ojos en los suyos su encantadora sonrisa encandiló a Adelina por completo- Guten Tag...¿Se encuentran los señores de la casa disponibles? Soy un buen conocido y les anuncié que hoy vendría de visita. -El indudable acento alemán provocó que los ojos de Adelina resplandeciesen ; negó con la cabeza,y si bien aun no le había abierto la puerta no parecía sentir el mayor recelo o temor,aquello pintaba muy bien.- Sie sind deutscher! Es un placer tenerlo aquí,pero mis señores se encuentran actualmente fuera.Quizás deba venir en otro...-No pudo terminar,pues las manos de la mujer fueron capturadas por las del vampiro,el cual de inmediato se había inclinado a ella con una lentitud alarmante ; sus pestañas se entornaron y el deje conquistador que sus hipnóticas pupilas portaban sonrojaron a la mujer,la cual de inmediato apretó los labios y tragó saliva,observándolo expectante,con los ojos bolones,encogiéndose en sí misma- ¿Acaso sois su hija? habéis crecido mucho,no os acordaréis de mí pero sois el vivo reflejo de vuestra madre...

La pobre Adelina ni siquiera había prestado atención,se hallaba demasiado sorprendida y azorada por la proximidad de aquel varón que,imponente y seductor iba haciéndola retroceder y colándose en la casa.Cuando la mujer había chocado contra la mesa éste se había aproximado como un león cauteloso e intimidante que se cierne sobre su presa para arrinconarla ; posicionó su diestra sobre un lado de la mesa mientras con su siniestra acariciaba la mejilla de la mujer,deslizando con extrema suavidad el dorso de su índice a través de la misma- Angelika...sois muy hermosa. -Su voz,profunda y acariciadora provocó que la pobre mujer parpadease,extasiada por su proximidad,su descaro y el exótico perfume masculino tan perceptible.- E-E -ESPERA UN MOMENTO,YO NO...-acalló,pues la voz de la joven emergió del otro lado del pasillo,y para cuando se había asomado,preguntando aquello tan significativo el vampiro había quedado perplejo,y no solo él ; Adelina parecía digna de retratar en un cuadro Picassiano,porque las expresiones atónitas y los ojos desorbitados ahora se clavaban en aquella que parecía observarlos con un claro interrogante.

Aquella era la verdadera Angelika...

Lo supo,por su inconfundible aroma y la tierna juventud que derrochaba.Ahora que comparaba a ambas damas al pasear su mirada de una a otra arqueando de a poco una ceja se preguntó cómo había podido ser tan gilipollas de no darse cuenta que aquella mujer no era más que una criada.No solo por su edad,sino por su atuendo y,sobretodo,su constitución.Una pobre mojigata entrada en carnes pero que por ansias del vampiro la había tachado de inmediato como la joven que buscaba.No era tampoco algo de lo que se sorprendiese...
La joven no era bonita,era preciosa ; la larga melena parecía formada de finas y deslumbrantes hebras de seda.Sus pómulos altos,sus labios carnosos y la exquisita piel de alabastro ...era lo que estaba buscando sin duda,y se la llevaría,claro que se la llevaría.El perverso placer anticipado provocó que una ladina sonrisa curvase sus labios,y así como fue consciente de la manera de mirar de la joven tuvo que sacar provecho.La pregunta también lo había pillado por sorpresa ¿qué mejor cosa que aprovechar aquella ocasión? no podía aguardar demasiado.
Mantuvo pues un contacto visual intenso con la joven,no moviéndose de su sitio en ningún momento,pero retirándose de a poco de la mujer.Se llevó lentamente la diestra a su mentón donde la pelirroja barba incipiente apenas punzaba por salir y se lo acarició despacio- Vaya vaya...así que tú eres la verdadera Angelika.Tus padres me han hablado mucho de ti,querida...-Su sonrisa se acentuó,más encantadora.Por aquel entonces parecía el mayor gentleman de todo Venecia con unas pérfidas intenciones aun por determinar- ¿Y? ¿No te gustaría desentrañar ese misterio que guarda el poema de una forma más original? por ti misma...-El rostro de Adelina se iba ensombreciendo,no obstante y antes de que el recelo diese paso al miedo por parte de la mujer el vampiro hizo un gesto con la cabeza ; F-Thang se asomó atento a las órdenes del Master,y sin mayor preámbulos tomó de la mano a la mujer con una escalofriante cordialidad- Acompáñeme señorita...-De inmediato se alejó con la pálida Adelina de allí,dejando a solas a su master con la fémina.El silencio bañó la sala en donde apenas el tímido sonido de un reloj de cuco la perturbaba,su sonido...y la intensa mirada del vampiro.

Esta vez se aproximó,pero lo hizo mesuradamente ; cuando se detuvo a una breve distancia prudencial de la fémina sus ojos formaron dos finas rendijas ambarinas,una vez más había paseado sus ojos por los dulces rasgos de la joven,pero de pronto su diestra se había alzado para tomar la delicada mano ajena y se inclinó sobre ella,sin despegar su mirada de la suya en ningún minuto,y depositó un beso firme y lento sobre su piel,separándose igualmente despacio,pero sin soltarla aun - Mi nombre es Ludwig Hamerschmidt,es un placer conocerla finalmente,Angelika ¿Tendría un poco de tiempo qué regalarme? El día de hoy era una sorpresa para usted y estoy seguro que nada le gustaría más que dar un agradable paseo en góndola.-Dejó que los dedos de la fémina se escurriesen entre los suyos,pero no se privó de acariciarlos de aquel modo íntimo.Y así en el momento que volvió a incorporarse aguardó por su respuesta con una paciencia que pocas veces podría preservar alguien como él.Estaba clara una cosa ; si la joven se negaba se la iba a llevar,por la fuerza,pero si la joven accedía esa tarde sus padres podrían salvar la vida y ella podría tener un trato más delicado por su parte...

...Ese día no estaba muy dispuesto a que su máscara de caballero perdurase demasiado.


Última edición por Ludwig Hamerschmidt el Miér Feb 11, 2015 8:58 pm, editado 5 veces
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Re: El hombre que nunca encontré en mis libros {Priv con Ludwig}

Mensaje por Invitado el Lun Ene 12, 2015 2:23 am




El hombre que nunca encontré
                       ...en mis libros


Priv con Ludwig Hamerschmidt



En cuanto vi a Adelina con ese hombre arrinconándola contra la mesa sólo pude entrecerrar los ojos y torcer la cabeza hacia un lado, interrogante. ¿Qué demonios estaba pasando? No sólo estaba él, sino dos hombres más, ¡así, de repente, y en mi casa! Me quedé completamente en blanco, no sabía que decir, ni qué hacer, ni mucho menos cómo reaccionar a eso. Era la primera vez que veía a esas personas, y era tan insólito... La cara de Adelina era un poema, y me miraba con unos ojos que parecían salirse de sus órbitas. No le hice mucho caso, porque mi mirada oscilaba entre los tres hombres, haciendo especial hincapié en el pelirrojo, que me dedicaba una mirada intensa y se dirigía a mí. No le respondí, y no porque no quisiera, simplemente no pude hacerlo; sentía un nudo en el estómago. No era miedo, sino interés. Giré la mirada al ver cómo uno de los hombres se acercaba a Adelina y la tomaba para llevársela con él. Su rostro estaba completamente blanco, y se giró hacia mí por un segundo mientras tartamudeaba casi en estado shock.
N-no le hagas caso — balbuceó casi al borde de un ataque de pánico. Supongo que por aquel entonces ella ya había caído en quién era ese misterioso hombre pelirrojo y el miedo empezó a invadirle —. ¡Te encontrarán, esta ciudad está repleta de exorcistas! — gritó a el pelirrojo mientras el otro hombre le agarraba los brazos y ella se retorcía histérica — ¡Angelika, él es un…! — antes de que pudiera terminar la frase el hombre le tapó la boca y cerró la puerta tras de sí.

Entonces se hizo el profundo silencio, y fue aterrador. Clavé mi mirada en la del hombre que acababa de atacar Andelina, que se acercaba a mí con un paso lento pero firme, y yo, en vez de alejarme de él, hice lo mismo. Tomó una de mis manos para besarla. No supe cómo reaccionar y mucho menos qué decir; jamás había mantenido relación con nadie que no fueran mis padres o sirvientes de la casa; tampoco había visto nunca a nadie más. Me concentré en seguir todos y cada uno de sus movimientos con la mirada, atenta y sumida en cada roce, acercamiento, mirada o palabra. Mis labios se entreabrieron de a poco, pero no dije nada, y mantuve el terrible silencio, aunque estaba segura que se podía leer cada uno de mis pensamientos sólo con mirarme a los ojos, que estaban perdidos en cada milímetro de ese misterioso hombre y lo observaban con ese indicio de fascinación que sólo se encuentra en los niños. Él se presentó como Ludwig Hamerschmidt, y su nombre pareció retumbar en mi cabeza, como si cobrara poder después de ser mencionado por esa voz tan profunda e inamovible. Era un nuevo nombre, una nueva persona que yo jamás había conocido ni oído mencionar. Me sentía tan extraña y confusa… La curiosidad empezaba a aflorar, y se concentraba plenamente en él. Mi mano se dejó caer por su propio peso cuando este me soltó, aunque fui consciente de esa caricia sedosa e íntima. Él me transmitía frío, quizá por su tono de piel, sus suaves ojeras o esa mirada vigorosa. Sin embargo el tono cálido y rojizo de su cabellera delataba. Jamás había visto a alguien con el pelo rojo, y era algo que llamaba mi atención cuantiosamente. Como si no fuera consciente de mis propios actos, alcé la misma mano que él antes había tomado y la alargué hasta su cabellera para alcanzar uno de sus mechones de pelo y enredarlos entre mis dedos. Era novedoso, siempre había querido ver a una persona pelirroja; entre la infinidad de libros que leía en algunos de ellos se mencionaba que muchos grandes hombres de la historia eran pelirrojos, así como Galileo Galilei, Ramsés II o por ejemplo Antonio Vivaldi. Y yo, acostumbrada a ver siempre tonos castaños, negros y dorados sentía una inmensa e inexplicable fascinación hacia él.

Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo aparté la mano suavemente y me recogí un mechón de pelo tras la oreja como símbolo de incertidumbre y algo de inquietud. No sabía si eso estaba bien o mal, y mucho menos si a él le molestaría, pero no pude evitarlo. Bajé la mirada hacia la nota con el poema y tanteé.
Yo… — me encogí de hombros con inercia — ...tengo tantos misterios por desentrañar, que… no sé si empezar por la búsqueda del indescifrable vampiro, el paseo en góndola o la inspección de ese perfume que usted usa y que huele tan bien — volví la mirada hacia sus ojos, y le dediqué una sonrisa risueña —. Me está mintiendo, ¿verdad? ¿Cómo sé yo que usted no es un asesino? O un depravado mental, incluso puede ser un sociópata, o mucho peor…  — abrí los ojos como platos y me coloqué de puntillas para acercarme a su rostro y susurrarle — …un político.
En ese mismo instante pude distinguir una luz a las espaldas de ese hombre, tuve que hacerme a un lado para poder mirar tras de él; era muy alto, y ni siquiera de puntillas alcanzaba para mirar tras su hombro. En cuanto vi la puerta de la mansión abierta de par en par mis ojos se iluminaron como estrellas. Sonreí, inmensa y espléndida; sin poder aguantar ni un segundo más me aparté de él y dirigí hacia la puerta a toda prisa, como si fuera un niño pequeño que va corriendo a por sus regalos de cumpleaños. Me detuve frente a la puerta, y miré al exterior con fascinación y una sonrisa impecable. La luz de la luna iluminaba completamente las calles estrechas, a lo lejos se podía ver un canal con góndolas paseando por ellos. La brisa removió mi cabello, que se enredaba fácilmente de lo fino que era. Me quedé un rato en silencio, seguramente no fueron ni dos segundos pero a mi me pareció una vida entera. Estaba completamente fascinada, y aún no me podía creer que pudiera irme de la mansión tan fácil y sencillamente como dando un paso al frente. Me giré y miré sin poder dejar de sonreír a aquel hombre.

Gracias... — susurré, casi no me salían las palabras. Sin poder aguardar más salí al exterior. Respire profundamente y, en ese mismo instante un millón de ideas estallaron en mi cabeza. Ideas, palabras, acciones y detalles que había dejado pasar desapercibidos anteriormente; la cuirosidad e interés por ese hombre me habían cegado completamente. Recordé entonces las palabras de Adelina, el cómo forcejeaba intentado escapar de las garras de aquel hombre y  cómo se la llevaban lejos de mi, de mi protección. Mientras pensaba comencé a caminar lentamente, sin quererlo siquiera ni ser conciente de que me movía. De repente me paré en seco y me quité los zapatos con cuidado. Me había alejado lo suficiente de la puerta para que los hombres del interior no me viesen. Y entonces, me eché a correr. De repente me entró el pánico, y la idea de que habían matado a Adelina mientras yo me encegaba con el pelirrojo acribillaba mi cabeza sin piedad. Era una idea terrible, y estaba segura de que luego me matarían a mi. Giré la esquina de la calle a toda prisa y me metí por una callejuela estrecha; pude divisar una pequeña rendija en un muro que llevaba a otra zona. De inmediato me colé por ella, gracias a mi estatura y mi complexión delgada no me costó cruzarla, pero me hice un corte en el muslo contra la piedra. Ni siquiera me percaté de ello, sólo escuché el crujido de la tela y no le di más importancia; si lo hubiera hecho seguramente habría acabado desmayada al ver emanar la sangre y escurrirse por mi pierna.

Corrí, y lo hice sin conocimiento. Las farolas y casas pasaban ante mi como sombras, veloces e imparables; yo sólo miraba al frente y me aferraba a los zapatos y el poema como si fuera lo único que me quedara. Y mientras corría entre calles oscuras y puentes, recordé: <<¡Angelika, él es un…!>> la voz de Adelina me golpeaba, y esa frase se repetía una y otra vez en mi cabeza. ¿Qué? ¿Qué es él? ¿¡Qué es!? ¿Por qué está aquí? ¿Y por qué ahora? ¿Cómo he sido tan tonta de dejarme llevar por mi irremediable curiosidad y no darme cuenta antes? Empecé a sentir entonces un pinchazo desgarrador en el muslo, y paré de correr para sentarme en el suelo de entre dos calles. Me levanté la falda del vestido y entonces lo ví: un corte lo suficientemente profundo como para que se hubiera estado deslizando por mi pierna como una cascada de sangre. Aparté la mirada y apoyé la cabeza sobre la pared, sin quere mirar. Me mordí los labios con fuerza; mi corazón bombeaba sangre sin conocimiento, y mi pecho subía y bajaba agitado. Me empecé a marear, y mis párpados, como cansados, comenzaron a cerrarse lentamente.

En el regazo de la tarde triste
yo invoqué tu dolor...
¡Sentirlo era sentirte el corazón!
Palideciste hasta la voz,
tus párpados de cera bajaron...

y callaste...Pareciste
oír pasar la muerte...Yo que abriera
tu herida mordí en ella...

<<¡Angelika, él es un…!>>

...
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Re: El hombre que nunca encontré en mis libros {Priv con Ludwig}

Mensaje por Invitado el Lun Ene 19, 2015 3:15 am

Y ahí la tenía,justo frente a él,indefensa y sin escapatoria.Era indescriptible la sensación que lo embargaba al ser consciente de su éxito luego de veinte años de ardua búsqueda,en aquellos momentos se sentía como un depredador que acababa de arrinconar a su pequeña presa tras una larga carrera extenuante: sin duda el sabor de la victoria era mayor cuanto más se sufría por ella.

No podía despegar su mirada de la joven y debía admitirlo ; jamás hubiese supuesto lo sumamente hermosa  que podría ser,y eso lo había sorprendido.Había visto humanas bonitas,de rasgos muy variopintos y aun le resultaba curioso que aquella raza pudiese llegar a ser tan atractiva físicamente en algunos casos,pero ella...ella presentaba una belleza idílica y un encanto diferente,quizás fuese su rostro marfileño exquisitamente satinado,o su delgadez justa que en vez de resultar enfermiza acentuaba una delicadeza extremadamente femenina ¿O tal vez aquellos ojos grandes y almendrados carentes de la malicia que otorga la experiencia? Probablemente fuese un conjunto de todas aquellas peculiaridades.
Con todo,ni siquiera se había girado o parecía haber escuchado a Adelina.La pobre mujer había sido silenciada por Fa-Tang y había desaparecido por la puerta,de haberla dejado hablar habría acabado soltando todo a la joven y el plan se habría ido al traste.Aun así no esperaba que le fuese a salir a la perfección ; bien sabía que la situación era extraña y que podría intimidar a la muchacha y estaba preparado para ello,sin embargo le fue posible leer el interés que despertaba en ella ; poder ver con  claridad la transparencia de sus pupilas cristalinas lo cautivó en cierto modo.No muy a menudo se topaba con una fémina de un atributo tan singular.Así y posterior al beso sobre su mano no hizo más que aguardar con toda la paciencia que podía albergar a su respuesta.Le sostuvo en todo momento su mirada ámbar mientras el silencio apenas era profanado por el tímido toc toc del reloj de cuco,y cuando estuvo seguro de que acabaría por responderle de forma coaccionada  algo inesperado sucedió ; esperó cualquier reacción,menos que elevara su mano para tomar uno de sus largos mechones pelirrojos para admirarlo.Aquel gesto tan sencillo y nacido de una curiosidad casi infantil y para nada reprimida...el vampiro no pudo evitar sentirse un tanto desconcertado.Alzó una ceja con lentitud¿Acaso aquella chica nunca había visto un pelirrojo? Bueno,no era que abundasen,pero sus reacciones y su misteriosa fascinación estaba haciéndole sospechar algo que tenía bastante sentido ahora que lo pensaba ; había sido privada de la vida en el exterior.

Sí,aquella debía ser la explicación.Con todo,la dejó hacer sin mover ni un solo dedo.Sus rasgados ojos dorados formaron de a poco dos finas rendijas mientras se paseaban a través de cada cincelada facción de aquella joven,y de pronto,justo cuando iba añadir algo más ella pareció reaccionar finalmente como alguien con sensatez...a medias.Nuevamente lo desconcertó cada palabra que brotaba de sus labios.Había dejado en claro la desconfianza que sentía,pero a su vez tampoco parecía mostrar una pizca de temor. ¿Acaso aquella chiquilla era una humana en sus completos cabales? jamás había conocido tanta intrepidez en alguien que estaba en una clara desventaja.No,no le fue posible responder ¿Qué decir a alguien de personalidad tan impredecible? Desde ese mismo minuto tuvo muy claro algo; no se podía fiar de aquella preciosa muñeca pálida precisamente porque compartía una característica muy semejante a la suya.

Cuando entreabrió los labios con la finalidad de decir algo la vio partir,maravillada y emocionada ante la luz que se filtraba a través de la puerta.No le impidió en absoluto que corriese al exterior y en cierto modo era mejor que fuese haciéndose a la idea de que se la iba a llevar de allí ; aquella chica era suya,le pertenecía desde el momento de su nacimiento y jamás escaparía de él y de su yugo.Con todo,su mirada se aguzó en el momento que la vio salir por la puerta,pensativo.Bien sabía que podría esperarse cualquier cosa de ella al parecer,pero no le dio demasiada importancia al hecho de que estaba de patitas en la calle,pues su otro sirviente estaba justo a un lado de la puerta.Ahora mismo su mirada se concentró en pasearse a través de la estancia y esbozó una extraña mueca con los desabridos labios,déspota,al apreciar los ricos lujos que aquella familia parecía haber preservado- Bonita chabola,estos mortales no han estado perdiendo el tiempo ¿no crees?- Comentó con acritud mientras se entretenía en tomar con desinterés una hermosa figura tallada en madera ; Alfred,que había permanecido de pie a un margen y frente a un enorme espejo se encendía su pipa con parsimonia.Todo aquello parecía tomárselo con la mayor naturalidad del mundo ; una risilla elegante y jovial brotó de sus labios vaporosos y casi se atragantó con su propio humo e hizo amague de toser- Well,Master...esta femiliah siempre fue bastante ricaw ¿qué hawrá con sus padrues? -El inglés alzó una ceja con curiosidad,observando con ojo atento cada paso resuelto y apático movimiento del imponente pelirrojo que de a poco se aproximaba nuevamente a la puerta de entrada.Ludwig se detuvo y sonrió ladino ; aquella sonrisa taimada siempre provocaba inquietud en sus siervos,no obstante Alfred era la excepción a la regla.- No los mataré,al menos no hoy,no hay necesidad. En cuanto vuelva Fe-Tung nos iremos y nos la llevaremos por la ...-Se detuvo justo frente a la salida,y sus ojos se abrieron con lentitud de par en par.Los de Alfred parecieron ser el espejo de los de su amo,pues de inmediato allí se halló,observándolo con la misma perplejidad-....That girl...ha escapido.-Musitó el inglés con gravedad al aguzar sus sentidos y sentir que la presencia de la humana se había alejado vertiginosamente.La respuesta por parte del pelirrojo era de esperarse ; un reverendo guantazo en el rostro que le hizo saltar la pipa a la misma mierda- ESCAPADO,SE DICE ESCAPADO MALDITO ESTÚPIDO ¿Y QUÉ COJONES HAS ESTADO HACIENDO QUE NO LA HAS VIGILADO? ESTABAS AL LADO DE LA PUERTA Y TE HAS PASADO POR EL FORRO QUE ESA CHICA SALIESE A LA CALLE.¿SIEMPRE VAS A SER IGUAL DE INCOMPETENTE ALFRED? -El inglés tosió con violencia,abriendo ambos ojos desorbitadamente mientras se encogía apenas en sí mismo- I'M SORRY MASTER,I'M SO USELESS,I MAY WARN FA-TANG ABOUT...-La mesita de al lado fue volcada con violencia por parte del pelirrojo y estrellada al suelo de modo que múltiples piezas ocasionaron un irremediable estruendo- VE DE UNA MALDITA VEZ Y LLÁMALO,LO NECESITO A MI LADO,YA QUE TÚ PARECES NO TOMARTE NADA DE ESTO EN SERIO.

No hizo falta más para que el pobre británico se hallase corriendo torpemente y tropezando con la puerta en busca de Fa-Tang.Por otro lado los pasos airados del pelirrojo lo dirigieron al exterior.Ni siquiera se detuvo a pensar en la dirección que la muchacha había tomado,pues su propio instinto le indicó los pasos que probablemente había seguido.Si bien no corría como un loco tras ella su andar era fuerte e implacable.La brisa agitaba su larga gabardina oscura y su cabello con violencia,ululando en cada recóndito recoveco,meciendo la escasa arboleda que decoraba la calles  y haciendo temblar las pequeñas hojas resecas que se desprendían con tanta fragilidad.Parecía traer consigo el augurio de una noche helada ; una noche perfecta para los vampiros...podía sentir crecer su vitalidad y sus instintos despertar lentamente.La noche sin duda era la mayor aliada del depredador,pero de repente había algo mucho más poderoso que lo anterior y que le hizo frenar en seco.Un irresistible aroma; sangre...sangre tibia y fresca,pura y recién derramada. No pudo evitar cerrar los ojos y erguir con tétrica lentitud su rostro al cielo para inhalar despacio aquel aroma tan estimulante,y conforme sus labios se entreabrían unos afilados colmillos níveos crecían,sobresaliendo de su carnoso labio inferior ; cuando sus ojos se entreabrieron sus pupilas se habían encendido anormalmente de un ámbar siniestro y primitivo.En el momento que su rostro se volvió a enderezar despacio sus pasos se dirigieron con una pavorosa exactitud a través de aquel estrecho callejón para alcanzarla al otro lado de la calle : la había encontrado.

No podía controlar que aquello estimulase sus sentidos,resultaba como un afrodisíaco y ,por ende,el dominio de sus habilidades más complejas se veían alteradas por su humor,por su comportamiento y sus deseos,de esa forma una gelidez espectral se acentuaba alrededor del vampiro y se extendía como ávidas garras virulentas que enfriaron el suelo. Una espesa neblina lechosa bañó el recinto en efímeros jirones,provocando que su imponente figura pareciese una sombra etérea que conforme se aproximaba cobrara nitidez y emergiera de entre la espesura blanquecina como una criatura fantasmal; se detuvo a una distancia considerable,observándola con aquellos ojos dorados tan inhumanos e incandescentes que por entonces pertenecían más bien a una bestia que acecha a su presa en la oscuridad.Su gabardina amplia y oscura oscilaba al son de la melódica y tétrica brisa invernal,y su cabello pelirrojo flotaba semi ocultando con sus flameantes hebras su rostro.No hacía falta decir nada al respecto,ya había mostrado lo que era ; aquella chica se había dado finalmente cuenta que no era una persona,sino un monstruo.

¿Qué hacer o decir? su propia mente se hallaba embotada,sus pérfidos instintos pugnaban por hacerle comportar de forma poco decorosa y sanguinaria.A decir verdad lo que su naturaleza deseaba era tomar a aquella joven allí mismo y degustar su carne y su sangre,pero su mente divagaba en algo muy distinto,y por fortuna era más que maduro y experimentado para anteponer la razón y el autocontrol a los más bajos instintos.
Finalmente y tras aquel largo y lúgubre silencio había avanzado unos pasos hacia la joven.Su mentón erguido y su gran altura no hacía más que matizar lo intimidante que realmente resultaba.Los colmillos que sobresalían de sus labios comenzaban a ceder,obedeciendo a su propio mandato,y para cuando se agazapó frente a ella con suma lentitud y cautela tan solo el resquicio feroz de sus ojos se mantenía vigente- ...No puedes escapar de mí,Angelika.... -Su voz brotó suave,extremadamente suave,haciendo una antítesis ante su oscura presencia ; estiró sus dedos largos y marmóreos para acariciar con una siniestra dulzura la mejilla de la joven,sin siquiera despegar sus intensas pupilas de las suyas- te he buscado durante muchos años,y no voy a dejarte ir de nuevo,vendrás conmigo quieras o no quieras,y te haré aceptarlo de buenas.

Como si aquello hubiese estado estrictamente controlado tras de sí dos figuras iban cobrando nitidez al aproximarse ; Fa-Tang y Alfred se detuvieron tras su señor y observaron la escena con una serenidad estremecedora.Ambos ojos de los vampiros se hallaban despiertos de la misma manera,con la misma sed peligrosa.Alfred mantenía aquella sonrisa cortés y jovial,pero en aquella ocasión tenía un matiz macabro donde sus enormes colmillos relucían como dos cuchillas letales.Fa-Tang se hallaba inescrutable,pero a su vez la frialdad de su mirada dejaba clara la misma posición que los otros dos.De cualquier modo se aproximó despacio y se agazapó junto a su amo,dirigiendo una mirada desde él hasta la muchacha y la sangre que manaba de su muslo ; aguzó la mirada-  Hazlo. -Aquella orden provocó que el asiático volviese a mirar al pelirrojo,comprendiendo al instante lo que quería decir,y se puso de inmediato manos a la obra.
Situó su dedo índice y pulgar sobre la frente de la muchacha y casi de inmediato sus ojos se tornaron tétricamente blancos.Estaba adentrándose más allá de su mente y la concentración debía ser plena.Ludwig observaba con serenidad,sin intervenir en ningún momento.Confiaba plenamente en el asiático y sabía que todo iba a salir bien.- Ahora...nosotros somos tu familia,Angelika.-anunciaba el asiático conforme llevaba a cabo aquella modificación en su mente- no nos conoces,pero tus padres nos han mencionado a menudo como tus tíos lejanos,vendrás con nosotros a vivir,puesto que ellos deben volver a Alemania por un asunto de negocios y desean que te quedes aquí y vivas nuevas experiencias.Aprenderás con nosotros muchas cosas y te dedicarás a encontrar tu camino en esta nueva etapa de tu vida...es hora de que te independices de ellos un poco más.

Las escenas de los recuerdos,las voces...todo había sido modificado y había dado una nueva forma en la mente de la muchacha,un proceso lento pero que fue efectivo.Cuando todo hubo acabado Fa-Tang cerró los ojos y retiró con lentitud su mano de su frente.Él mismo se sentía un poco mareado,pero la joven se sentiría aun más ; Ludwig la rodeó automáticamente con su brazo para que no cayese al suelo,sosteniéndola.Ahora había llegado el turno de Alfred,el cual se aproximó para arrodillarse frente a la muchacha,sin perder aquella permanente sonrisa mesurada de su rostro.Se llevó el pulgar a sus labios y mordió la yema,brotando sangre que de inmediato situó sobre la herida femenina,deslizándolo de un extremo a otro.La hemorragia se detuvo de inmediato y la herida comenzó a cerrarse lentamente al punto en el cual no quedó resquicio de nada en absoluto ; ni una cicatriz,absolutamente nada,pero sí quedaría el dolor como prueba de lo efectuado y no desaparecería hasta pasado un rato- Buen trabajo. -Murmuró el pelirrojo.Había observado todo el proceso y ahora a la misma Angelika con atención ;  atrajo su cuerpo lánguido hacia sí,sosteniéndola tan solo en su brazo firme y poderoso y aproximó sus labios a su oído- Tan solo te has mareado un poco.Voy a llevarte en brazos hasta que puedas caminar.De ahora en adelante sabes ...-su tono se suavizó aun más,susurrando en su oído- ...que puedes confiar en mí.

Y así finalizó la búsqueda y captura con éxito.

Ahora,la góndola se había abierto paso a través de las aguas que la dirigían a una isla cercana a las afueras de la ciudad,donde lejos de la sociedad humana y el ruido descansaba el hotel Lüste Karminrot.Aquel era su hogar en Venecia,el suyo y el de todos los vampiros que pudiesen permitirse permanecer ahí como una comunidad clandestina y donde todos se protegían a todos.Aquello no era solo un hogar,sino una base ; todos sus hoteles a lo largo del mundo lo eran,pero a aquellas alturas ni siquiera los exterminadores habían dado con aquella clave,y ese era el secreto de su éxito.
Entre la espesura de la diversa gama de árboles y vegetación se había alcanzado el hotel,y en apariencia no lo aparentaba en lo absoluto,pues un enorme castillo de arquitectura neogótica y lúgubre les daba la bienvenida con gran ostentación.Así pues,cuando todos bajaron de la góndola en el pórtico de entrada de inmediato las puertas se abrieron para darles la bienvenida en un salón donde la suntuosidad parecía infinita ; las pinturas bañaban no solo las paredes laterales,sino los techos y las cúpulas.el color ébano,el bronce y la plata parecían bañar la sala pintoresca,donde la recepción predominaba al margen,controlado las idas y venidas.

El pelirrojo ya había soltado a la muchacha en el suelo hace rato y caminaba a su lado.Cuando la puerta tras ellos se había cerrado su mirada se había dirigido hacia la fémina,con interés de saber cómo reaccionaría a todo aquello tan nuevo que se había acontecido de forma repentina.- Bienvenida a tu nuevo hogar,Angelika.Aquí todo el mundo sabe...-paseó su mirada desde la recepcionista hasta sus propios siervos-...que eres mi responsabilidad de ahora en adelante y que nadie será capaz de tocarte un pelo.

Una clara advertencia hacia todos,puesto que allí la joven suponía carne fresca y no tardaría en atraer a una infinidad de vampiros.No obstante llevaba su marca ; le pertenecía,y nadie medianamente sensato se atrevería a hacerle daño alguno...o eso debían procurar.


Última edición por Ludwig Hamerschmidt el Miér Feb 11, 2015 8:47 pm, editado 1 vez
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Re: El hombre que nunca encontré en mis libros {Priv con Ludwig}

Mensaje por Invitado el Jue Ene 29, 2015 3:28 am




El hombre que nunca encontré
                       ...en mis libros


Priv con Ludwig Hamerschmidt


Cuando la figura violenta de Ludwig apareció ante mi... simplemente perdí el aliento. Sus ojos, inhumanos e implacables resplandecían entre la penumbra del callejón como si fueran los de una bestia; el viento agitaba su larga gabardina y cabello pelirrojo, dándole una imagen poderosa y sombría que me hacía encogerme del miedo y pegar mi espalda contra la fría pared de la calleja, como si buscara protección fallecida en la piedra inerte. El silencio se hizo tan profundo que podía escuchar perfectamente como el corazón me bombeaba sangre con intensidad. Sus ojos se clavaban en los míos, su mirada y aspecto inamovible lograron que mis labios temblaran temerosos ante su mera presencia. <<...No puedes escapar de mí, Angelika...>> se dirigió hacia mi con una voz sedosa, completa. Yo quería escapar, pero simplemente me había quedado completamente paralizada, asustada, débil y endeble. Nunca había visto nada igual, quise pensar que estaba soñando, que nada de lo que ocurría era real. Había pasado los veinte años de mi vida encerrada en una mansión y, de repente... aparece él... y todo cambia, todo da un giro tan drástico e inesperado que sencillamente me parecía irreal. En cuanto se acercó a mi pude apreciar cómo unos colmillos casi felinos se achicaban lentamente entre sus labios; me acarició la mejilla de esa forma íntima y tierna con la que me había tocado antes en la mansión al presentarse. Que me acariciaran de esa manera se me hacía muy extraño, pero de una forma y otra me gustaba que lo hiciera y lograba tranquilizarme.

En ese mismo momento llegaron los otros dos hombres, el rubio y el asiático que se había llevado antes a Adelina, ¿la habría matado? Estaba segura de que si, sus ojos me transmitían el mismo terror que sufrí al ver a Ludwig en esa forma, y sus colmillos sobresaliendo de sus labios me daban escalofríos. Se inclinó ante mi, y yo deslicé mi espalda sobre la pared, como si me derritiera lentamente en el suelo. No hice absolutamente nada, ¿qué demonios podía hacer con esos tres hombres arrinconándome en el callejón? Ni siquiera podía moverme por el  intenso dolor que me provocaba la raja del muslo, seguramente la herida estaba infectada y por eso me escocía tanto. Cerré los ojos con fuerza y esperé, esperé a que me mataran de una vez y terminaran con aquel tormento. Sentía que estaba empezando a perder mi cordura, todo aquello era demasiado novedoso y desconocido para mi; pero aquellas preocupaciones se evaporaron de inmediato en cuanto sentí los fríos dedos del asiático sobre mi frente. De repente todo cambió, y pasó tan rápido que ni siquiera me dio tiempo a reaccionar de ninguna manera, ni siquiera psicológica mente. En cuanto abrí de nuevo los ojos veía el mundo diferente, ya no sentía miedo, ni siquiera era capaz de recordar el por qué estaba ahí, en ese callejón, ni que había pasado... simplemente estaba tremenda mente mareada y lo único que quería era irme de ahí... con ellos.

Sentí cómo Ludwig me sostenía y susurraba en mi oído, aunque apenas pude entender lo que decía, porque aún estaba muy aturdida. Cuando me tomó en brazos yo me aferré a los pliegues de su gabardina y apoyé mi cabeza sobre su hombro, dejándome llevar. Los tres avivaron el paso y salimos de aquel callejón, Ludwig me llevaba en sus brazos con tanta ligereza y poco esfuerzo que enseguida se ganó el papel de hombre fuerte y protector. El varón rubio a veces me miraba y me sonreía agradable, familiar, y de esa manera hizo crecer en mi una sensación de confianza hacia su persona que realmente me agradaba. Sin embargo el asiático... él se mantenía frío y distante, siempre alejado y con un compostura terriblemente serena. Antes de llegar a la góndola yo me había bajado ya de los brazos de Ludde, no quería hacerlo, porque me sentía muy bien ahí, pero tampoco quería ser una carga y mucho menos con él, que era el que me había salvado del terrible destino que me adjudicaron mis padres, ¿no es así? Lo recordaba perfectamente, mis padres y Adelina siempre me habían hablado muy bien de él.

El viaje en góndola simplemente fue nefasto. Yo aún estaba muy mareada y me costó mucho volver a recuperar la consciencia, de hecho hasta que no llegamos a la pequeña isla casi no podía recordar nada, ni siquiera recordaba que me había herido la pierna, de hecho, la herida había desaparecido por completo, al igual que mis verdaderos recuerdos... Cuando la figura majestuosa del hotel apareció en el pico de aquella montaña mis ojos se iluminaron como estrellas, mi expresión triste cambió por completo a una sonrisa deslumbrante y, una extraña sensación de nostalgia recorrió cada milímetro de mi cuerpo. Enseguida entramos al hotel, el interior simplemente era precioso, tenía cuadros y decorados en cada rincón, grandes alfombras cubrían el suelo y los sillones que decoraban la entrada desprendían lujo y calidad. Me quedé completamente absorta con todo aquello, cada pintura, mueble y decorado llamaba toda mi atención y, sin dejar de repasar cada centímetro de la sala con la mirada, escuché la voz de Ludde a mi lado: <<Bienvenida a tu nuevo hogar, Angelika. Aquí todo el mundo sabe...que eres mi responsabilidad de ahora en adelante y que nadie será capaz de tocarte un pelo>> Incliné la cabeza levemente hacia un lado y le miré un tanto temerosa, su tono de voz serio y esa forma de dirigirse a los demás dejaban claro que él era el jefe de todo aquello, el líder... y aquello lograba intimidarme de alguna forma — Y-yo... querría... — tanteé, bajando el tono de voz conforme acentuaba mi mirada en la suya con especial inclinación; estaba a punto de continuar la frase cuando una voz femenina y gruñona me interrumpió.

Es un peligro tenerla aquí, Master. Sé que le pertenece... pero por favor, mírela... es como una muñequita de porcelana; no durará ni dos días en este lugar de desequilibrados — la mujer que hablaba era la recepcionista, tenía el cabello negro y largo, vestía con un rojo intenso y llevaba un escote que le subía los pechos casi hasta la garganta — ¿Dos días? Ni siquiera dos horas — un hombre con coleta y cabellos rizados se apoyó sobre el mostrador y me repasó de arriba abajo — Así que tú eres la hija del Conde van Beethoven... — continuó repasándome con soberbia y chasqueó la lengua — ... tu padre es un hijo de puta — finalizó, y me dedicó una sonrisa de lo más grosera — ¡Cállate ya, Dennis! — la recepcionista le propinó un guantazo en el pecho y comenzaron a discutir como críos. Aproveché el momento para escabullirme de ahí y ponerme a inspeccionar un poco aquella sala... esta vez con menos interés y entusiasmo. Después de lo que acababa de oír supongo que nadie tendría muchas ganas de hacer nada.

Escuchaba las voces de los demás detrás de mi, a unos dos o tres metros de distancia; se me hacían como susurros incomprensibles en la cabeza mientras me acercaba a una estantería de libros, supongo que no les entendía porque realmente no quería hacerlo. Estaba completamente distraída pasando las yemas de mis dedos por la infinidad de libros que había en una de las estanterías que decoraban la entrada cuando escuché de re filón uno de los comentarios: "No debería estar aquí". Sin querer hacerlo, me giré levemente para mirar a mis espaldas, y lo que me encontré fue una lluvia de miradas degradadas que desaprobaban mi presencia. En ese momento toda mi ilusión y entusiasmo por estar ahí se fue — hablando en plata — a la mismísima mierda, y lo único que pude hacer es volver a apartar la mirada y dejarme caer con pesadumbre sobre uno de los sillones que había al lado de las estanterías. Agaché la mirada, apoyé uno de mis hombro sobre el brazal y dejé caer el peso de mi cabeza sobre el puño de mi mano. Suspiré cansada, no quería estar en un sitio donde la gente me despreciaba de ese modo, y lo peor de todo es que no entendía el por qué, ¿qué tenía de malo? ¡Ni siquiera había abierto la boca y ya me estaban juzgando! Estaba a punto de levantarme cuando de repente sentí cómo algo me acariciaba el pelo, en cuanto me giré pude ver sentado a mi lado a un chico con el pelo blanco, al igual que sus pestañas. Llevaba una ropa de lo más extraña y... ¡que demonios! él en sí era completamente extraño! Agarraba uno de mis largos mechones de pelo para olfatearlo y, antes de que pudiera decir o hacer nada me sonrió y habló:

Tienes el pelo muy suave, huele a rosas... — afirmó, hablando con un todo de voz tan sedoso y tranquilo que daba hasta escalofríos. Me aparté un poco, y fruncí el ceño interrogante. ¿Cómo había aparecido a mi lado sin que yo me enterara? — Dennis apostó cincuenta ducados a que Master no te encontraría, y Bárbara apostó cien a que eras fea y una frígida... — se acercó más a mi, aprisionándome contra el respaldo del sillón — ...pero al contrario... pareces un ángel y desprendes mucha calor... ¿puedo tocarte-lassss...? — siseó, y entonces una lengua extremadamente larga y fina emergió de entre sus labios. Reaccioné de inmediato, echándome hacia atrás en un impulso brusco por apartarme y en consecuencia el sillón en el que estábamos ambos se calló hacia atrás junto con nosotros. Cuando me levanté del suelo el chico ya no estaba, había desaparecido. Me quedé muda, y sentí cómo las miradas que antes se dirigían hacia mi con desaprobación ahora me tachaban de completa imbécil. ¿Habrían visto ellos también a ese chico? Seguramente me estarían tomando por tonta al ver que me había caído yo sola de ese sillón. ¿Podía quedar más mal? Si ya no les agradaba antes, ahora sería mucho peor... En esos momentos sólo quería que la tierra me tragara. Me recompuse un poco, y di un soplido para apartarme un mechón que se me había puesto por la cara conforme colocaba de nuevo el sillón — ...lo... siento... — musité, y me coloqué un mechón de pelo tras la oreja, estaba completamente avergonzada, no me atrevía a mirar a nadie a la cara y lo único que quería hacer era irme a mi habitación y no salir de ahí. Estaba claro que a nadie le parecía bien que yo hubiera aparecido...

¿Era eso lo que me esperaba? ¿Malas caras por parte de todos? ¿Vivir todos los días el rechazo de las personas que me rodean? Si era así prefería quedarme encerrada en la mansión por el resto de mi vida... realmente lo prefería así. Me aparté un poco y retrocedí, agarraba uno de mis mechones de pelo con las manos y jugaba con él nerviosa. Mi tranquilidad e ilusión por estar ahí se habían evaporado demasiado rápido y, como siempre que me preocupo, empiezo a preguntarme y a cuestionarme las cosas, a acordarme de detalles y repasarlo todo como si fuera un rompecabezas engorroso y lleno de misterios. Recordé la mirada fría de Ludwig en el callejón, sus ojos, sus palabras... y esos colmillos. Me di cuenta entonces que en mi memoria había imágenes borrosas y extorsionadas, que no recordaban detalles... Estiré mi mechón de pelo y salí de mi ensimismamiento; en cuanto alcé la mirada de nuevo, me topé con la de Ludwig como si la suerte lo hubiera querido así.

¿Puedo hablar contigo? — exhalé un pequeño suspiro, y me mordí los labios nerviosa. Le mantuve la mirada, y esperé que entendiera que quería hablar con él a solas. Lejos de miradas acusadoras, que me juzgaban sin razón... o al menos sin una razón que yo pudiera comprender. Realmente quería hablar con él, y preguntarle cientos de cosas, conocerle... en parte... verle mejor, estudiarlo quizá. Ese hombre se había convertido en sinónimo de misterio para mí, y a pesar de que yo recordara que mis padres me habían hablado de él... algo no terminaba de encajarme, me mosqueaba. Tampoco era capaz de comprender por qué en el callejón había tomado esa forma tan grotesca; si era humano o no ¿podría ser así? Quería saberlo todo, que él me lo contara, pero quería que lo hiciera lejos de ahí, muy lejos; cuanto más, mejor.
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Re: El hombre que nunca encontré en mis libros {Priv con Ludwig}

Mensaje por Invitado el Miér Feb 11, 2015 9:40 pm

Si bien todos en el hotel sabían lo que se presentaría aquel atardecer estaba claro que no iba a ser una situación fácil de manejar,ni siquiera para el propio pelirrojo.
La jerarquía en el hotel estaba muy bien organizada ; todos eran una familia.Cierto era que muchos de ellos residían efímeramente, puesto que no dejaba de ser un hotel al fin y al cabo ; algunos venían de visita para ver a sus familiares,otros de vacaciones,no obstante un gran número vivía en el hotel de forma permanente. Aquella era una casa para todos y donde todos tenían lugar. Todos cuidaban de todos,y aceptar a un miembro que en principio resultaba ser humano entre una jauría de depredadores hambrientos sin pretender problemas era como pedirle a una manada de leones que convivieran en armonía con un cervatillo joven y tierno ; aquello no iba a durar mucho tiempo,y eso lo sabía.
Con todo,contaba con una ventaja,y esa ventaja se trataba del propio Alfred. Si contaba con Alfred contaba con medio hotel,y era por el mero hecho de que el rubio,a pesar de aparentar absoluta cordialidad y sumisión frente a todos era capaz de controlar con unas meras palabras gentiles e indirectamente a las grandes masas. El punto de confiar en Alfred era,sobretodo,en que poseía algo de lo que los demás en el hotel y el propio pelirrojo carecía,y ese punto era la humanidad.

En efecto,la humanidad era un valor que otorgaba a Alfred de la capacidad de ser empático tanto con los humanos como con los vampiros. Era capaz de relacionarse y sobrellevar extremadamente bien los dos polos,por una muy lógica razón ; él había sido humano,y el resquicio de humanidad en su corazón aún no se había perdido por el hecho de que no había sucumbido al pecado de probar la sangre humana y tampoco había contaminado su alma. Seguía siendo pues,puro y su corazón aun se mantenía noble y albergaba buenos sentimientos. Si bien Ludwig no entendía del todo al rubio comprendía en cierto modo el por qué,y por eso confiaba en él más que en nadie. Fa-Tang era un caso distinto y sabía que también era de plena confianza,no obstante Alfred era la salvación de Angelika ; el primer amigo que la aceptaría e introduciría en aquella peligrosa manada de estrechas relaciones.

Otro caso muy diferente eran Bárbara y Dennis.

Así como ganarse el favor de Alfred era importante también lo era ganarse a aquellos dos vampiros. Ambos eran el centro de todos los murmullos y rivalizaban como perfectos archienemigos de Alfred. Si Angelika lograba ganarse a ambos se ganaría el favor absoluto de todo el hotel,pero bien sabía el pelirrojo que aquello no iba a suceder,no tal fácilmente.Con todo,cuando la vampiresa irrumpió de aquel modo no pudo más que entornar las pestañas y girar la cabeza para mirarla de soslayo. Bárbara era una mujer de belleza fría y poseía una venenosa lengua de serpiente. Su elocuencia y su arraigado don de manipulación eran la clave para tener a medio hotel lamiéndole los pies si se lo proponía. Dennis era su leal compañero,la otra cara que iba de la mano ; aquello no iba a ser nada fácil...
Suspiró en el momento que escuchó las palabras de la implacable mujer,aquellas que ciertamente se esperaba,y si bien les dejó hablar su rostro estaba matizado con una inflexión que no dejaba dudas a que aquello se iba a llevar a cabo y las quejas y reproches no se iban a tomar en cuenta.- Bárbara...ya hemos hablado de esto antes.Espero no tener que volver a hacerlo,sabéis que no me gusta repetir las cosas. -Su tono de voz brotó frío,casi con una pizca de amenaza conforme sus penetrantes ojos dorados se clavaban en la hermosa fémina que,ahora en compañía de Dennis discutía como un par de críos de primaria. No tuvo más tiempo de reprenderlos,puesto que de inmediato Sullivan bajó las escaleras a paso vigoroso para aproximarse a él. Sullivan era un hombre de casi dos metros y de piel extremadamente oscura. Sus prominentes rasgos africanos eran matizados bajo una constitución regia y soberbia ,y sus mortecinos ojos grises difuminaban los irises de sus globos oculares. Su melena,profundamente rizada desde la raíz y con tendencia afro estaba recogida en una cola hacia atrás,donde aquellos rizos formaban una esponjosa forma redondeada.- Bienvenido Master. -Su voz,profundamente gutural y rasposa era tal que parecía más semejante al tono inhumano de un titán. Desvió su mirada en silencio desde a la humana hasta nuevamente el pelirrojo,deteniéndose en ella- Su hijo...-se aproximó para hablar en un tono más bajo y confidencial en su oído. Ludwig lo escuchó con atención,y su rostro pasó de la extrema serenidad a una peligrosa ira ; frunció el ceño terriblemente y su mandíbula se tensó- Enseguida subo, Sullivan, gracias. -Culminó,y el enorme moreno apenas inclinó el rostro antes de retirarse escaleras arriba. Para cuando volvieron a estar solos el pelirrojo lanzó una mirada pensativa a Angelika y,significativamente posó los ojos en Alfred,el cual alzó ambas cejas y se aproximó receptivo- Cuídala y no la dejes sola. Necesito que se sienta como en casa,Alfred. -Murmuró en tono serio al rubio,el cual parpadeó y asintió- Of course Master, haré todo lo que esté en mi mano. -esbozó una sonrisa de las suyas,confiado y optimista y de inmediato ladeó el rostro a la fémina,la cual se había sentado en el sofá. Posteriormente Fa-Tang se aproximó a recibir algún mandato,y el pelirrojo no dudó en entregárselo- Protégela y no dejes que nadie la toque ni le haga daño.-Esta última orden era la que más esperaba que se ejecutase,y quedó claro por su tono y su mirada dedicada al asiático ; éste asintió con formalidad y dio unos pasos hacia atrás para situarse a un lado,observando al airado vampiro que,por unos momentos había dejado a la joven a cargo de ambos  para encaminarse escaleras arriba con un peligroso vigor en su actitud.

Por el camino a través de los pasillos iba apartando a personas que se interponían torpemente y le sonreían. Su mirada ni siquiera parecía discernirlos,puesto que se hallaba clavada al frente,mantenida en un punto invisible. Ni siquiera pareció percatarse de James,aquel maldito pervertido rubicundo que salía por la puerta,gloriosamente semi desnudo para posar en el marco de la puerta,sacando culo y posicionando un brazo flexionado tras su nuca para que su figura de perfil se viese más atractiva frente al pelirrojo ; sonreía como un zorro astuto y su mirada recorrió al vampiro de arriba abajo con palpable insinuación- Guten Tag Master,wie geht es....? -El intento de resultar seductor hablando en el idioma nativo del vampiro no resultó efectivo,así como tampoco la nueva pose de su pálida figura esculpida ; Ludwig pasó de largo como una bala,ignorándolo olímpicamente y agitando con su larga melena pelirroja la cara del aludido,cosa que dejó al rubicundo francés a cuadros e hizo que esbozase un puchero infantil y frunciese la nariz graciosamente ; de un momento a otro se vio corriendo tras el pelirrojo en un femenino contoneo estúpido donde daba saltitos ralentizados y sus brazos se agitaban frente a su pecho.- MASTER SE IL VOUS PLAÎT -lloriqueó ridículamente siguiéndolo durante todo el camino. En el momento que el vampiro se detuvo en seco en la puerta de una de las habitaciones James se posicionó a su lado,y antes de que abriese la boca o le tomase del brazo el pelirrojo,sin siquiera mirarlo le había empujado al plantar la palma de su mano sobre la cara del francés para presionar,tirándolo al suelo ; su gritito chillón y marica había hecho eco junto al porrazo antes de que la puerta se cerrase violentamente en sus narices.- Pero que rudo que sois,Master...por eso os adoro.JE TE AIME BEAUCOUP -gritó a la puerta cerrada una última vez.

Y ahora la escena se había presentado totalmente diferente frente a los ojos del vampiro...

Cuando la mirada del pelinegro había cruzado la de su padre no hubo menor resquicio de sorpresa. Lánguido y con aspereza apenas movió la mano diestra que sostenía un desgastado cigarro que se retiraba de sus labios,relajado,para exhalar el humo con creciente parsimonia. Una bocanada blanquecina que difuminaba sus hermosas facciones lozanas. A primera vista Leonel podría resultar indudablemente atractivo y seductor,no obstante estaba muy lejos de aquella idea...A su lado,un joven de cabello largo y castaño compartía cama ; se hallaba con el rostro hundido en un cojín y su diestra pendía del colchón lánguidamente. Parecía dormir...salvo por las prominentes cicatrices ensangrentadas que bañaban su espalda. A su lado una joven desnuda y repleta en sangre seca y huellas de violentos mordiscos podría parecer reposar,pero sus ojos,sumamente abiertos y mortecinos reflejaban algo ; estaba muerta,y de hace horas.Ambos,mujer y hombre que compartían la cama con el joven estaban muertos.

La habitación era un desastre. La sangre seca bañaba las cortinas destrozadas en jirones. Huellas de manos desesperadas manchaban el tapiz junto con profundos surcos de lo que parecían garras. Aquello había sido una carnicería,puesto que aun una joven amordazada y amarrada a la pared,completamente desnuda y torturada lloraba desconsoladamente en silencio,horrorizada y traumatizada,mirando del joven al pelirrojo que había irrumpido ; Ludwig no se había sorprendido de ver aquella escena.- Leonel...¿se puede saber qué cojones significa esto? Tienes la habitación hecha una porquería ¿cuántas veces te tengo que decir que no destroces todo de esta forma? Ya no eres un crío para que tenga que estar reprendiéndote con esto. MIRA COMO HAS DEJADO LA PARED. - Vociferó,y la joven a su lado,la cual pensaba que sería salvada por aquella futura sentencia se encogió al percibir quién era aquel hombre.
Con todo,Leonel cerró los ojos unos instantes con pausa. Dejando que su padre lo regañase. Aquello era el pan de cada semana-Padre...¿por qué has traído a esa muchacha? ¿Acaso esa puta de Bárbara no tenía razón con lo que te ha dicho abajo?. -Presionó con calma el cigarro sobre la espalda del joven cadáver humano del chico a su lado y ladeó el rostro para recargarlo sobre el puño de su diestra. Ludwig no se sorprendía de ver que su hijo ya sabía de la chica. Leonel lo sabía todo antes que nadie ; su habilidad le permitía discernir quién se acercaba a metros de distancia,y le había dejado en claro que lo había visto absolutamente todo y era consciente de lo que se había acontecido.- ¿Te atreves a cuestionarme,Leonel? Recuerda que soy tu padre.Traeré a quien se me cante y quien rechiste más de la cuenta tendré que cerrarle la boca de una forma muy particular. -Ladeó el rostro a un lado para mirar a la humana viva que pendía de la pared- Espero no tener que comenzar con mi propio hijo.

No hubo respuesta,pues si algo sabía bien Leonel era respetar las palabras de su padre y no fomentar su irritación.Así pues,cuando el pelirrojo abrió la puerta para dejar pasar a Sullivan el enorme moreno se dirigió directamente para desatar a la muchacha viva y cargarla en el brazo.- Tú solito vas a recoger toda esta habitación.Espero que esos humanos que te has zampado no nos traigan muchos problemas.Porque ya bastantes tenemos al estar rodeados de exterminadores.Si tengo a Angelika aquí es por una buena razón. -Dirigió a su hijo una mirada dura,inflexible,antes de dirigirse hacia la puerta,haciendo oscilar con elegancia la larga capa- echa los cadáveres a Cerberus y arréglate un poco,quiero que la conozcas. -Iba a cerrar la puerta,mas de detuvo en seco- Ah...y una cosa más...-su tono sedoso alertó al pelinegro,el cual entornó las pestañas al observar a su padre mirarlo por encima del hombro- Ni se te ocurra acercarte demasiado a ella o molestarla. No olvides que ella me pertenece,no tendré piedad con nadie que trate de tocarla.

Cerró la puerta tras de sí,dejando a su hijo sumido en un profundo silencio reflexivo.

Ahora bien,cuando bajó las escaleras para volver junto a la recién llegada pudo discernir una escena de lo más extraña. Alzó una ceja al verla disculparse sobre algo,completamente sola en el recinto.Se preguntó qué demonios estaba haciendo Alfred que no se hallaba en las proximidades,no obstante se frenó al verlo hablar con Zero,el muchacho albino que aparentemente parecía haber hecho algo de lo que tenía que ser reprendido,y esta vez le había tocado a Alfred dedicarle unas gentiles palabras suaves que suponían ser una “regañina” ; el pelirrojo suspiró, masajeándose las sienes unos instantes y se acercó a la joven.Para cuando estuvo a punto de decirle algo al entreabrir los labios ella había sido más rápida. << ¿Puedo hablar contigo? >> Eso era lo que había dicho. Entrecerró los ojos despacio,observándola con atención por unos instantes.Se la veía desanimada,impotente y desorientada,y aquello era normal.Debía tratar de integrarla,y aun era demasiado pronto para exponerla tan libremente frente a la familia ; miró hacia un lado,significativamente a Alfred,el cual pareció terminar su conversación con Zero para alzar las cejas,entendiendo que debía de seguirlos en silencio- Por supuesto,Angelika.Me gustaría hablar sobre muchas cosas contigo. -Hizo un gesto suave con el mentón para que se pusiese en pie,suavizando su expresión.Quería que se sintiese más cómoda,y no ayudaba si se mostraba como normalmente lo hacía.- Acompáñame a la sala de música.Estoy seguro de que te encantará,allí podremos hablar a solas y tranquilos.Alfred nos traerá un aperitivo ¿té,unas galletas? -Preguntó,tratando de descifrar los refinados gustos de la joven.Alfred,con una cordial sonrisa hizo una leve reverencia- En seguida les traeré algo,Mastah,lady Angelika. Welcome home.Si necesitas algo sabed que siempre podéis contar conmigo.Mi nombre es Alfred y estaré a su servicio,always. -Culminó aquella simpática presentación al tomarla gentilmente de la mano e inclinarse para darle un suave beso sobre el dorso.De inmediato se incorporó para alejarse de buen humor,saludando a todo aquel que se le cruzase.- Vamos entonces. Prosiguió el pelirrojo,el cual comenzó a caminar a su lado,guiándola a través de las escaleras a la primera planta.Los pasillos comenzaban a abrirse camino,angostos,dejando un valioso margen al arte que impregnaba las paredes,los gigantescos cuadros,mosaicos,esculturas que se cernían majestuosas y silenciadas decorando las cornisas y las columnas góticas.Las lámparas de aceite comenzaban a encenderse por Walter,el menudo y calvo hombrecillo que apenas les dirigió una mirada curiosa y los siguió  con ella aun cuando se habían perdido al girar la esquina.Llegados finalmente a las enormes puertas dobles el vampiro giró del pomo para poder abrirlas,dando paso a una amplia sala de música donde los instrumentos la condecoraban allá a donde la vista se dirigiese.En el centro y al lado de unos amplios ventanales,una mesita redonda de madera de nogal y unas sillitas ce bulbosos acabados captaban la atención.En el centro,un jarrón decoraba la mesa con unos lirios frescos. El olor a madera y a papel viejo dejaban un matiz suave en el ambiente acogedor.
El pelirrojo cerró la puerta tras haber aguardado a que la joven se adentrase.La observó de espaldas con fijeza,pensativo,mientras el vivo interés por saber cómo se sentía era legible en su mirada atenta ; avanzó unos pasos serenos en la sala,haciendo un suave eco en el suelo y se dirigió hacia el ventanal para abrirlo y dejar que la brisa nocturna agitase las cortinas con timidez- ...Sé que esto no es fácil para ti,Angelika.Los comienzos no suelen ser muy afortunados y en ocasiones conllevan muchas cuestiones. -Se había dirigido a una pequeña mesita,donde una botella de vino francés reposaba junto a varias copas. Sirvió dos copas e hizo un ademán por si ella gustase,y posteriormente tomó la copa en su diestra para alzarla hacia sus labios. Por vez primera desde que se encontraron se vio frente a ella,en silencio,cara a cara. Ahora podían estudiarse sin reparos,con paciencia y con la mayor libertad.Por unos instantes se vio perdido en sus facciones,apenas haciendo oscilar el contenido de la copa suavemente al mover su diestra frente a sus labios y nuevamente clavó su mirada dorada y directa sobre la suya.- El tiempo suele solucionar estos pequeños percances. No debes temer a nada ni a nadie,y si hay algún problema solo tienes que hacérmelo saber. Alfred y Fa-Tang cuidarán de ti. Además...-caminó unos pasos hacia un extremo,deteniéndose para mirar a través del ventanal. Sus largos mechones pelirrojos oscilaron despejando sus facciones patricias,meciéndose con lentitud- Tengo preparada tu habitación,espero que sea de tu gusto.Está ubicada justo al lado de la mía.En esa planta tan solo dormimos tú y yo,así que no habrán problemas,y si los hay sabes que estaré justo a tu lado. -Ladeó el rostro para mirarla fijamente- Alfred vive en una planta más abajo,su habitación es la 501.Te pediría que...confiases tanto en él como en Fa-Tang,más que en nadie.Todos queremos que te sientas cómoda.Soy consciente de que te gusta la música y la literatura y Alfred puede acompañarte en todo ello.¿Tienes alguna pregunta? Estaré encantado de poder aclararte cualquier cosa.
Tras un largo silencio en el cual pareciese que nadie volvería a hablar,dio unos pasos más para dejar la copa sobre la mesita con lentitud y apenas alzó la mirada.Estaba intrigado por aquella mujer,aquella que aun no sabía bien por qué la tenía en ese hotel. Y que,no obstante,sabía que la quería tener cerca,que la necesitaba...

...Lo que más temía era que la fémina no solo le suscitaba interés,sino una misteriosa atracción que no le estaba dando buena espina en lo absoluto.
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Re: El hombre que nunca encontré en mis libros {Priv con Ludwig}

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