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Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Elric Sterling el Sáb Ene 17, 2015 3:09 am



Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

Vayolet Merlott&Elric Sterling


Mire por la ventana al despertar luego de una larga siesta, la oscuridad se presentaba sobre el cielo, estaba anocheciendo. No podía percibir exactamente la hora, pero sabía que se estaba atrasando. – Demonios, he quedado con Vayolet para ir a pasear por la Plaza, no quiero llegar demasiado tarde. – Murmure dándome cuenta que los minutos estaban contados. Camine despojándome de mis prendas, para darme un tedioso baño ya que huelo prácticamente a harina, algo normal en mí. El agua estaba helada, pero no fue problema alguno para mí, ya los pulmones los tengo bastante dañados para preocuparme por otra enfermedad. La velocidad con la que limpie todo mi cuerpo fue espectacular, diría todo un fenómeno innatural. Salí del baño, secando mi cuerpo con unas telas que incluso estas, desprendían el aroma a pan recién horneado. Decidí apresurarme, no había motivo alguno por el cual no presentarme con ese característico aroma mío, era parte de mí. Me coloque mis prendas, con esa camisa de seda fina muy suave, blanca como la nieve, no obstante, no dispuse de la larga chaqueta de exorcista. La noche, a pesar de helada, se prestaba para demostrar la hombría de un panadero hecho y derecho.
Era la hora de partir, pero no me sentía muy cómodo con ello. Respire profundo, tal vez eran los nervios típicos de una sencilla cita, o tal vez, el miedo a desviarse uno mismo del camino de sus responsabilidades. – No puedo faltar, madre siempre decía, no pierdas el coraje… - Tome el picaporte de la habitación con seguridad y torne a salir caminando de ese sitio acojonante. En cuestión de minutos, me podía dar cuenta que estaba retirándome de los territorios delimitadores de la gran Academia. – Seguro llegare tarde, pero, padre siempre decía, hombre que se respeta, ha de hacerse esperar. Jodido cabrón. – Largue un fuerte suspiro, acompañado de una gran risa cargosa recordando cada detalle de los consejos familiares. Podía entender la situación, una mujer pirata, de un carácter algo fuerte, de seguro que le maldeciría, por ello retomo simplemente un tranquilo trote para no transpirar, pero tampoco tardar demasiado.
Llegado un rato, logre divisar tras kilómetros de edificios rústicos y callejones algo espeluznantes, la gran Plaza San Marcos, un exótico sitio donde todo lo que se podría resumir a Venecia, era vida y concentrada.  – Pensar que los incautos vienen a reubicar su grácil vida social a este lugar, no le encuentro atractivo alguno. – Murmure desacelerando el paso, a un caminar natural, ante la cercanía. Las luces cada vez eran más fuertes y en mis ojos cierto deseo de ansiedad lograba darme pavor. Divise con los ojos, lo que era el punto de reunión, justo debajo del anteúltimo faro, que daba directo a la desorbitante y enorme luna.  
Atine a eludir a las muchedumbres que paseaban tranquilas, era una noche prácticamente magnifica y mágica, sin siquiera nubes, solo una simple oscuridad iluminada por un estrellado cielo nocturno. Apresure el paso, alcanzando dicho objetivo, viendo la espalda de una dama quien creí que era Vayolet. Le alcance apoyando suavemente la mano en su hombro derecho. – Señorita Merlott, con que aquí se encontraba. Le estuve esperando por buen tiempo del otro lado de la plaza. – Mentí muy descaradamente, ya que acababa de llegar, tarde obviamente. La dama se dio vuelta y para sorpresa, no se trataba de ella, sino de una mujer con un aspecto parecido. – Oh… Tú no eres… - Trago saliva por tal inconveniente, ya que la señorita le miraba tediosamente. – Mis más sinceras disculpas, he cometido un malentendido… - Intento sonreír pero la dama le dio una bofetada, seguramente por haberle tocado sin permiso, y prosiguió por retirarse. – Dudo merecerlo… - Murmure bufando, tomando la mejilla por el leve dolor. - ¿Dónde estará ella entonces?


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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Vayolet Merlott el Sáb Ene 17, 2015 7:17 pm


Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

«Elric Esterling & Vayolet Merlott»


La noche anterior:

Son las 8 pm lo se por que al caminar hasta la iglesia puedo ver mejor las manecillas con forme me acerco al lugar, subo las escaleras hasta la entrada y toco la puerta con los aros de metal espero algunos minutos y no sale nadie, aun así doy el tiempo suficiente para que el padre suba desde su habitación y me abra o le de tiempo de terminar su oración de la noche por los podres estoy rogando por que su dios lo oiga y haga algo conmigo mas que tenerme de un lugar a otro sin rumbo fijo. 20 minutos exacto es lo que espero sentada a las escaleras de la iglesia, solo miro la oscuridad de la noche y como las calles se vacían y se llenan de peligros, suspiro hasta que escucho como la puerta rechina el hombre calvo ya mayor me extiende la mano hacia adentro para que entre, a este le debo mi vida y recuperación, le debo largas noches de asilo en la iglesia así que no puedo quejarme de el ni de lo que me ofrece.

-Buenas noches Vayolet ¿aun sigues sin conseguir un lugar donde quedarte?- niego con el rostro agachas y paso sin decir nada –recuerda que siempre tienes un lugar en la iglesia– sonrió un poco para alzar el rostro –oh vamos padre alguien como yo no seria una buena monja– jugueteo un poco con el hombre mientras este frunce el seño y me da una palmadita en la espalda me guía hasta el comedor y me sirve un cuenco de estofado que se ve delicioso me siento en la mesa y lo devoro sin mas pero al notar que no quedan más que unos centímetros en el plato lo degusto por que no se cuando vuelva a comer menos con el dinero que gano danzando –no cabe duda si no le das tu cuerpo a esos hombres no consigues mas que monedas de ínfimo valor, el viejito se sienta frente a mi con los dedos entre lazados y su rostro sobre las manos mientras apoya sus codos en la mesa me mira fijo –no has…- lo interrumpo de inmediato –vamos padre si fuera pecado ya, por lo menos tendría para arrendar algo es por eso que vuelvo aquí, no se preocupe no me acuesto con nadie por dinero– el asienta y me sonríe como si estuviese orgullosos de mi –esta delicioso me encanto la comida– le agradezco a dios para no quedar mal, después de todo este hombre me a ayudado y aunque se que también tiene sus secretos nadie es perfecto.

-Vayolet ¿hace cuanto no te cambias esa ropa?- miro mis prendas –¿están sucias? padre pero me encargo de lavarlo cuando me baño gracias a dios es cuero y no tengo que esperar a que seque– menciono con una sonrisa como si aquello no me importara –hoy me llego ropa para los pobres quieres ver si consigues algo más y ¿puedes cambiarte de vez en cuando?- arqueo mis cejas feliz por la propuesta –¿y donde están esas ropas?- pregunto de inmediato poniéndome de pie y llevando el plato a lavar. Una vez le he dado al espalda el hombre desaparece lo espero un rato pero al ver que tarda me quedo donde siempre en una de las bancas de la iglesia por que el resto esta lleno, mientras me acomodo en el lugar lo veo volver me siento de inmediato –aquí tienes Vayolet creo es lo único que hay de tu talla pero ya veras que las cosas mejoraran y esto será provisional además te tengo una noticia alguien a dejado dicho que puedes empezar a trabajar mientras el cocinero del orfanato se recupera de la fiebre que ahora tiene, es provisional pero te pagaran algo– lo miro mientras tomo el vestido que se ve bastante bien—un orfanato, bueno algo es algo– comento con una sonrisa, se que la paga no será muy buena, pero no hay que mirar mal el trabajo -sabe que este vestido me a caído en el mejor momento gracias usted siempre pendiente de mi le prometo pagarle todo con contribuciones apenas tenga un buen trabajo o halle algún tesoro escondido– el me acaricia el cabello como diciendo descuida y se va regalándome una ultima sonrisa.

Este día:

después de colaborar en la cocina del orfanato y  recibir algunos ducados por el trabajo, regreso a la iglesia para cambiarme es temprano aun serán las 5 de la tarde así que tengo tiempo no veo al padre por ningún lado me meto en algún rincón del lugar y me cambio la ropa esos lugares son tan enormes que hay miles de puntos ciegos –que Jesús me perdone si desnudarme en la iglesia es un pecado solo son unos segundos– menciono entre risitas, y en verdad tras unos momentos estoy lista escondo mis armas en el pañuelo que cuelga sobre la falta y guardo mi ropa en el bolso que es una de la pocas corsas que se quedaron conmigo después del naufragio, eso una caja de música y mi ropa de siempre –será que me reconocerá– pienso dando una vuelta jugueteando con la falda, me encojo de hombros y me dirijo a la plaza no tardo nada el sol esta ya al completo oculto, me recuesto de algún viejo farol y me cruzo de brazos alerta por que con esta ropa no debo de verme tan intimidante y los hombres no cambian siempre son unos morbosos.

Ni se cuanto espero , ya doy por hecho que el señor panadero no aparecerá –típico debí esperármelo– cuando estoy lista para darme la vuelta y largarme del lugar escucho una bofetada no tan lejos, me volteo por que si le han faltado al respeto a una dama siempre que puedo ayudar lo hago –complejo de caballero– pienso mientras me giro lentamente para ver que el abofeteado es mi querido amigo el campesino, tuerzo los ojos –¿pero que hace?- la respuesta es simple tras unos segundos mientras lo veo alejarse –se va– camino entre las personas y logro alcanzarle por la espalda, tomo una de mis armas sin sacarla de su escondite y me acerco lo suficiente como para asustarlo un poco lo apunto por la espalda y estoy que no contengo la risa –quieto caballero esta siendo usted secuestrado- le murmuro al oído ya debía notar que era yo por la voz –no debería estar molestando a señoritas en el camino– murmuro con mi voz seductora y en un tono irónica.


Vestido:

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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Elric Sterling el Lun Ene 19, 2015 3:12 am



Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

Vayolet Merlott&Elric Sterling


Ya denigrante se volvía esta noche para mí, ¿Cómo es posible que por un mísero error me golpease? Acabe confundiendo a una…cualquiera con la dama acompañante, debo de estar mal de la mente. Empece a maldecir la vida efímeramente estúpida, o más bien, las indicaciones que le había dado. Tal vez me acababa de confundir, y no era el lugar de encuentro, pero era tarde para saberlo, de seguro ya se habría marchado.  Estaba poniendo el pie para marchar de regreso, era imposible encontrarle entre tanta gente, no obstante, algo me freno, sintiendo un objeto ser apoyado en mi espalda. Me mantuve alerta e inmóvil, ¿Quién era la persona que se atrevía a frenarme de tal manera? En el silencio de mis labios, un fuerte estremecimiento ocurrió por mi piel. – Señorita Merlott… Peculiar momento para intentar atracarme. – Respondí con un tono sarcástico, mirando de reojo su bello rostro. – He de darle la razón, yo debiese de incordiar a una mujer hecha  y derecha, de una fuerte personalidad. ¿Sera mi final o podre incordiarle? – Pregunte denotando una sonrisa. Alce la mano, para acariciarle la mejilla suavemente con el dorso de esta misma. El viento era suave, favoreciendo a admirarle cada una de las facetas de su cara. – Has llegado tarde, pero, creo que al verle se me ha ido ese malestar. – Le recrimine para defenderse primero por haber tardado tanto.  Lentamente me di la vuelta, mirando primero el arma que portaba, luego dedique unos largos segundos para admirar ese vestido y la figura de quien lo llevaba puesto, dejándome con la boca algo abierta.

Baje la vista, algo avergonzado denote en mi cara, aunque no era cierto. – Le miro así vestida y he de preocuparme por estar muy… mal vestido. ¿Por qué se ha vestido tan atractivamente divina? La gente podría confundirse y pensar que yo soy el pirata… - Bromeaba esta vez tomándole la mano con delicadeza, haciendo que baje su arma, no era un favoritista de las pistolas.  Atrevidamente me acerque a ella, manteniendo una delgada distancia, con una mirada cálida y penetrante. – Espero poder cumplir alguno de sus deseos  hoy… ¿Cuál será el primero? – Pregunte con una sonrisa, para retomar la distancia entre ambos. Mis ojos rojizos, predilectos por parte materna, brillaban por el reflejo de la luna fuera de lo común, me encontraba algo extasiado por lo que deparaba la noche. – Y antes de olvidarme… - Moví mi pie izquierdo, alejándolo un poco de mi cuerpo por unos segundos. Un caballero muy bien vestido de traje oscuro, caminaba en esa dirección con un ramo de flores. Este tropezó con mi pie y en el declive tome una de sus flores con velocidad, el siquiera presto atención. Al reincorporarse simplemente le di la espalda, no soy mas que un cabrón.

Le obsequie la flor, era purpura como la parte inferior de sus prendas. – No soy alguien que sea agraciado hacia el ofrecer regalos, pero, así mismo mi abuelo no me permitiría llegar con las manos vacías a un encuentro clandestino, con semejante clase de mujer. -   Alce los hombros, mostrando una suave sonrisa. Normalmente acostumbraba a reflejar las enseñanzas de quienes en verdad alguna vez quise. – No se usted, pero mi cuerpo pide alimentos insanos. – Estire el brazo, invitándole a que se le pegue, y emprender camino hacia los exóticos lugares de comida que podrían encontrar. – Espero que tenga poca hambre, mi economía no es de la mejor actualmente. – Comente sincero, pero algo descarado, me podía permitir hacer gastos importantes, una mujer de tal linaje se merecería lo mejor, solo lo mejor.

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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Vayolet Merlott el Lun Ene 19, 2015 9:09 pm


Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

«Elric Esterling & Vayolet Merlott»


L impresión que le ocasione al joven casi me estaba haciendo perder la educación y estaba a punto de empezar a reír –yo atracándolo pero que le podía robar su corazón quizá y eso es algo que creo haber empezado a hurtar hace unos días atrás- así que solo le brinde una ligera sonrisa mientras asentaba y hacia una pequeña reverencia a modo de saludo ni en mil millones de años hubiera logrado asustarle o tal vez si logre que un escalofrió recorriera su cuerpo cuando en su oído deje escabullir el sonido de mi voz, por que justo en ese momento reacciono –ya me ha incordiado llegando tarde ¿es que olvido el numero de farol en el cual estaría detenida bajo el manto de su luz para que me encontrara?- le pregunte tras escucharlo hacer su pregunta sobre si aun podía molestar a alguien suspire un poco al sentir el tacto de su mano en mi mejilla y sus ojos calvados en los rasgos faciales de mi rostro como si me viera por primera vez aquello no hiso mas que robar un sonrojo de mi parte al no saber que tanto observaba.

Arquee una de mis cejas al escucharle decir que yo llegue tarde pero solo me limite a cruzar los brazos y mirarle o intentarlo por que no dejaba de hurga mi silueta con su mirada –¿yo llegue tarde? No seria más bien que ambos llegamos a tiempo y nos perdimos en la multitud, prefiero pensar eso a que usted a sido quien a tardado y se toma el descaro de recriminármelo, por cierto ¿es tan agradable lo que ven sus ojos que no puede despegarlos ni por un minuto de mi persona?- sonrió tras escucharle y me tomo la molestia de dar una vuelta haciendo que la falda ondee según mi paso una vez he girado por completo y me encuentro frente a el le conteste –la verdad me lo acaban de regalar no traía mas que mi ropa de la otra vez pero creí que al ser esta una posible ocasión especial debía dar merito a quien me invito lamento si opaco su persona pero no me culpe por querer darle una excelente impresión ¿o me dirá que prefiere a la chica con pantalones de cuero y corsé ajustado negro?- el me daba aquellos halagos disfrazados por sus sarcasmo no podía evitar sonreír ante cada ocurrencia del hombre que en verdad me resultaba alguien muy agradable.

Mi arma ya estaba escondida bajo mi pañuelo cuando el toma mi mano, creo que mi belleza le embeleso tanto que no había notado que yo ya la había bajado desde el mismo momento en que el susurre mi llegada al oído. su maravillosa propuesta seguida de esa mirada intensa que hurgaba mi alma, nos acortaba la distancia –el primer deseo de la noche ya se me ha cumplido que no me dejase plantada en esta salida así que si se me presenta algún otro se lo hare saber con el mayor de los gustos–  sus ojos se alejaron de mi, y yo baje la dirección de mis orbes color miel al camino de piedras en la plaza por que estaba logrando avergonzarme, mucho más al notar el entusiasmo que este traía consigo por lo que tal vez podría deparar la noche, entonces cuando un hombre va pasando por nuestro lado, el lo hace tropezar para robar una flor de entre el ramo que el caballero llevaba debía admitir que eran tantas que una menos no la notaria y lo que cuanta no es el objeto es la osadía que tiene al obtenerlo el hombre siguió su camino y yo apretaba los labios para no empezar a reír a carcajadas por lo gracioso de la situación ahora mismo, el me extendió la flor que no era mas que un lirio color malva apostaba lo que fuera a que no lo sabia pero estas eran unas de mis favoritas tenían dos significados que se lo haría saber luego la tome y la lleve hasta mi nariz para sentir su aroma tal y como lo recordaba –muchas gracias, debo admitir que los lirios malvas son mis preferidos  pero algo no he de entender ¿a que se refiere con que clase de mujer. Que clase de mujer  es esta que invade su presencia ahora mismo?- pegunte por lo que el mismo decía me consideraba normal me acerque a el y me prendí en su brazos, casi avergonzada por tal acto casi nunca tenia acercamiento así con un hombre y aquello me resultaba un tanto nuevo pero había visto parejas antes y eso hacia –no debe preocuparse caballero tengo mucha hambre pero se como, moderarme– comente sin pesarlo mucho para luego darme cuenta de la estupidez que había dicho  -como le dices que tenias mucha hambre eso debió sonar pésimo – acomode mi cabellera con mi mano libre y aparte la mirada  mientras avanzábamos a una dirección en mi caso completamente desconocida–lo siento es que a veces no pienso lo que digo, hablando de algo mas sabes lo que significa esta flor en el lenguaje de las flores ;  tus ojos me enloquecen. Deseo de seducir a la persona amada. Sin embargo en muchas culturas este lirio representa la muerte eso significan y dígame eso es lo que quiere con esta dama o solo ha sido una casualidad– comento mirando al flor y haciéndola girar entre mis dedos con aquel tono irónico sabia que era casualidad pero disfrutaba de juguetear con el con las palabras creo era lo más divertido y por lo cual aquella vez me había atraído.


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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Elric Sterling el Mar Ene 20, 2015 1:24 am



 Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

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Gloriosa es la noche, por lograr hacer que le encontrase, o más bien, viceversa. Me encontré acariciando su mejilla, sacando a luz un tenue rubor en el rostro de Vayolet. No hice respuesta alguna, prosiguiendo con admirar ese exótico vestido.  – No, usted llego tarde… - Afirme con un tono burlón, dando a entender que si había sido quien llego tarde, pero no lo aceptaría porque soy un cabrón de aquellos. Mire como se regodeaba de su atuendo, la realidad es que no sabía si era el lindo, o ella sola lograba hacer que se viera bien. Le escuche atento, me estaba directamente coqueteando, como claramente yo me encontraba haciendo. – No soy aficionado a la indumentaria. Si fuese por mi, iría desnudo por la vida, pero sería un problema un tanto…legal. – Afirme ya que no iría preso por imbécil jamás. – No importa lo que lleve puesto, mientras que eso no cambie el hecho, de que estés aquí. – Ante esto último, cerré ambos ojos con una sonrisa galante, no acostumbraba a los halagos, pero ella de alguna forma los conseguía de mi parte.

Me dijo cuál era su primer deseo, uno bastante obvio y compartido completamente. Logre conseguir la flor y entregársela, la acepto gustosa, ganándose una sonrisa llena de gracia. - ¿Sus favoritas? Lo había supuesto…  -Mentí pero era obvio que no lo sabía.  – Una de gran porte y presencia. – Respondí sin siquiera titubear, teniéndola ahora atrapada en mi brazo. A pesar del contacto, me mantuve tranquilo, era una costumbre caballerosa típica de un ciudadano. Ella respondió que si tenía hambre al igual que yo, debí imaginarlo por la historia del atuendo. Le mire algo extrañado, pero más bien sentí algo de… ¿pena? No, tal vez era solo una sensación sorpresiva.  -  Como diga… - Respondí todavía chocado por el comentario, si no pensaba lo que decía, vaya de cosas que saldrían luego de su boca. – En lo absoluto, desconozco sobre flores… - Dije sincero escuchando atento al caminar. De a momentos le miraba y por otros intentaba evitar a la muchedumbre. Ella me pregunto cuál era el motivo, la relación que mantenía en mis deseos el obsequiarle dicha flor. – Definitivamente no deseo la muerte… Pero no tenía idea, creo que se lo piensa demasiado. – Suspire denotando el sarcasmo, con una leve risa. – Tal vez… pueda aceptar que tus ojos me enloquecen y lo consiguiente, ya es una obviedad. – Dije al aire acercándonos al fin al primer puesto.

No era mas que un puesto al paso, un restaurante se alejaba de mis posibilidades. Prácticamente todo lo que vendían ahí era pescado ya listo para el estómago. – Eso pareciera vivo… Oiga, incauto. – Llame al cocinero que instantáneamente se acercó. – Una porción de arroz con anguila para llevar. – Prácticamente le exigí, dando lugar a que ella seleccionara lo que quisiera. – Puedes elegir lo que gustes, yo invito esta ronda… - Le murmure, tampoco era tan malo como para no dejar que comiese lo suficiente como mínimo.  Inmediatamente recibí mi pedido y me quede mirando los pedazos de anguila ya cortados. – Don, ¿piensa que lo comeré con la mano? – Pregunte al no tener ningún utensilio de cocina.  – Para la dama hay, pero para un sucio animal como tú, no. – Fue la respuesta bien merecida que obtuve. Tome una de las porciones de carne con los dedos, alce la cabeza, proseguí por abrir la boca y lentamente deposite dicho pedazo en la boca, saboreándolo con la lengua en su cara. – No soy la clase de hombre que teme ensuciarse las manos… - Comente luego de tragar esa exquisita porción. Al decir ello, murmure cantidades de obscenidades en alemán, para que no se entendiera, y esa típica sonrisa denotando las maldades. Me aleje de dicho puesto, esperando a que Vayolet tuviese su orden. Mientras comía no dejaba de mirar las estrellas, se veían resplandecientes como nunca. Algo muy cierto, es que aún no había pagado la cena.


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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Vayolet Merlott el Mar Ene 20, 2015 6:55 pm


Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

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L Suspire largo y profundo cuando me repitió que yo llegue tarde una vez mas, cerré los ojos y retire los mechones estorbarte en mi rostro hacia atrás -esta bien yo llegue tarde me queda claro olvidemos el asunto de quien llego o no primero, más bien creo que usted llego primero pero no pudo reconocerme y se perdió ¿a que eso esta mejor?- ya me daba cuanta yo que este hombre no era de esos que dan su brazo a torcer si decía algo lo mejor era seguirle la corriente o mas bien las olas por que va por el mismo camino siempre, -en todo caso ya no importa quien llego primero o después lo que importa es que nos hallamos encontrado– escuche su siguiente comentario con una gran sonrisa no podía creer que dijese aquello, tampoco me importaba mucho que llevara puesto, y si fuera desnudo probablemente ni me acercaría a el pero debia suponer era un chiste aunque esta vez no llevaba su tono sarcástico de siempre puede que si se atreviera a hacerlo, yo solo me puse el vestido por cambiar de ambiente un poco además que no creo que salir con un hombre en mis habituales prendas fuera lo mejor.  Al fin de cuentas entre tanto sarcasmo algo lindo salía de la boca del hombre  tenia razón lo importante es que fuera no importa con que ropas anduviera.

-Caro que lo sabia es que lo ve usted todo– menciono irónica por supuesto que solo fue una casualidad una muy buena casualidad en su caso –la presencia he de tener pero el porte se lo imaginado usted de seguro– permití que me guiara entre las personas de la plaza aun prendada de su brazo no tenia idea de que suponía debíamos hacer ahora que estábamos juntos, además su mirada paso de ser invasiva a ser extraña dándome al sensación de que provoque lastima con mis palabras algo que en definitiva me desagradaba, fue un completo error de mi parte mencionar esas palabras pero cuando el hambre llama mi cerero no coordina lo que digo y tal parece tomo a mal lo que mencione por que lo único que llegue a oír de sus labios fue un lo que diga y hasta ahora debia haber causado una pésima impresión pero como siempre suelo decir la sinceridad es lo mas importante nada mas y nada menos, así que de mi boca saldrían muchas cosas que puedan le fueran indecibles al joven pero lo menos que me preocupaba era eso. siempre que sea sincera no he de avergonzarme, muy por el contrario si mis labios mintieran-

Asenté pues el parecía desorientado conmigo pregunta no era mas que un modo de buscar un tema de conversación pero ya veía que este había sido el peor –tal vez me lo pienso mucho es verdad además solo era un comentario al aire no tenia por que contestarlo– baje la mirada por que las cosas no había salido exactamente como esperaba pero había obtenido una respuesta favorable en todo caso, aun caminábamos en sentido a algunos puestos de comida intente guardar silencio mientras llegábamos no si antes mencionarle –aprecio su sinceridad y creo que lo he podido notar– cuando estábamos frente al puesto el simplemente llamo al cocinero y pidió su orden luego me dijo que escogiera –lo mismo que tu esta bien– le dije sin mucho afán mirando como el señor le entregaba su plato  -lo mismo señor– le dije al cocinero que rápidamente empezó a servir y mi acompañante se quejaba de no tener utensilios para comer, sonreí tapando mi boca por siempre hacia algo graciosos, negué mientras tomaba mi plato y le veía comer con las manos, -la comida es mucho mas deliciosa cuando se come con los dedos– pero el ya se encontraba diciendo un montón de palabras en un idioma que para mi era desconocido y la verdad apenas y podía mirar a los lados para rascar mi nuca y sentirme un tanto incomoda ante la situación, simplemente le seguí notando que el miraba las estrellas, tome un poco de arroz en el tenedor que me habían entregado y le dije –AHHH– abriendo mi boca para que me imitase y pudiera darle de comer  aquella acción me hiso sentir un poco apenada pero no le hice mucho caso, una ves tenía mi tenedor en su boca lo deje ahí y tome mi comida con los dedos para probar la anguila  estaba acostumbrada a comer así por lo que no me importaba pero para el parecía muy importante comer con un utensilio así que bueno si esta vez podía hacer algo para calmar su enfado lo haría –escucha quédate con mi tenedor pero mantén esas vociferaciones ocultas no se ve bien para un caballero y mucho menos si esta con una mujer ¿no lo crees?-
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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Elric Sterling el Dom Ene 25, 2015 7:01 pm



Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

Vayolet Merlott&Elric Sterling


Acababa de aceptar que ella era quien había llegado tarde, no hice mas que bufar suavemente al escucharle. – No lo está… - Negué con tranquilidad, era normal, era cambiante. – He llegado tarde, le pido disculpas. Como dice, lo importante es que nos hemos encontrado. - Acabe por hacerle un alago, o eso creí, la costumbre mía no era muy adepta a crearlos. Me regalo una gran sonrisa, mis ojos se deleitaron con tal belleza, ¿la perfección existe? No, pero se acercaba bastante. Luego con su respuesta no dude, comencé a reír, era graciosa la situación. Termine negando entre risas. – No lo he imaginado, puedo notar que es una gran mujer, fuerte en cuerpo y alma. – Comente recomponiéndome. Al caminar a su lado, me encontraba extrañado, de alguna manera no lograba concebir a la idea de que se trataba…de una cita. Ella se excuso por semejante discurso sobre flores, no es como si me hubiese disgustado. Solte una bocanada de aire, a veces yo podía ser incordioso. – No me malinterprete, me ha interesado lo que ha dicho, es solo que… en ciertos temas me vuelvo algo ignorante. No se inhiba por mi trato incordial. – Al decir esto ultimo, coloque la palma de la mano, sobre el brazo que acompañaba, dando unas leves caricias a Vayolet. Tal vez, esa fue una forma de disculpa, o una caricia deseada. Exactos tres segundos luego, separo la mano, aun llevándola del brazo.

Muy fuera de lugar me encontraba, comiendo con los dedos, pero siquiera lograba importarme las miradas ajenas. Aun mirando las estrellas, balbuceaba algún insulto en alemán aislado, sorprendiéndome por un gesto un tanto… ¿tierno? Por parte de mi acompañante. – No… - Con una simple frase, iba a mantener la distancia entre ambos, pero al verle, de verdad se estaba esforzando. Abrí la boca en pleno suspiro, con una sonrisa estúpida en mi rostro, me veía algo avergonzado. Termine tragando esa porción, con las mejillas rosadas en ese tono pálido que tenia en mi rostro. Me quite el tenedor de la boca para poder hablar. – Oye, hasta los caballeros de la alta clase insultan y de maneras que siquiera los piratas conocen.  – Me excuse pero era cierto, insultar era de caballeros. – Vale, me comportare, aunque lo del tenedor no es problema, ¿sabes que hay civilizaciones donde comer con los dedos es… clase? - Le pregunte, a pesar de ser algo descuidado en mis actos, había ido a la escuela de su pueblo natal. A la espalda de ella se hacía notar el mercader que deseaba su pago. – Son 6 ducados… “caballero” – Reclamo resaltando la última palabra. De malas ganas, me acerque al cocinero, extraje unas monedas de mi propio y chico monedero, para colocar con suavidad los seis ducados en la mesada. – Tienes suerte de que tu cocina sea exquisita, sino ni me gastaría en pagarte. – Bufe, pero al final ambos nos sonreíamos, el entendimiento entre los hombres difiere demasiado de la realidad.

Luego de terminar de comer, limpie mis manos con al menos unas servilletas que se dignó el hombre a darme. - ¿Qué te ha parecido? No pareciera que te haya gustado demasiado. – Pregunte acercándome a Vayolet, extendiendo el brazo nuevamente para invitarle a pasear. – Caminemos juntos. Sé que en el centro de la plaza hay malabaristas. Resulta ser que la gente del circo viene a practicar a esta zona, y obviamente pasan la gorra. – Comente, ya que se notaba a leguas que no tenía ni idea, de que hacer en una cita. – Espera… - Murmure, viendo como una semilla de arroz estaba impregnada en la mejilla de Vayolet. Acerque atrevidamente mi boca a su mejilla, muy cerca de sus labios, besando su mejilla para quitarle esa semilla. Un movimiento atrevido de mi parte, tardándome solo un segundo en separarme, uno que pareciera que hubiese durado un siglo.


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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Vayolet Merlott el Lun Ene 26, 2015 1:27 am


Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

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E scuche bien que lo que dije ¿no esta mejor? pero si solo quería dejar el asunto hasta ese punto por un momento me asuste un poco hasta que continuo la frase y simplemente sonreí –ya veo se le ha de haber presentado un percance, tranquilo he esperado mucho por un joven que se interesase en mi un par de minutos no haría la diferencia– le comente para hacerle sentir mejor tampoco me importaba si llego o no tarde todos teníamos cosas que hacer y yo no era nadie para juzgarle si yo fuera sido quien llego tarde me habría gustado que el me esperase y no se enfadara conmigo por ello. Por lo visto los halagos empezaban a caer como un lluvia cálida de verano, yo solo los oía encantada aunque era una pirata y por apariencia dura y fuerte tenia razón y como dicen por ahí –a las mujeres se les conquista por el oídos así que quien sabe y hacia merito a la frase por que escucharlo me agradaba mucho. Creí que no debí hablar tanto que mi explicación de las flores le había fastidiado pero resulto ser aparentemente lo contario –ya veo ¿es usted el tipo de hombre que le incomoda la mujer sepa mas que usted?- podría equivócame y tal vez solo no quería parecer tonto delante de mi aunque no me lo parecía ni tampoco lo pensaría me gustaba como era con todo y su trato incordiar en ocasiones, haciéndome pensar si lo que hacia le gusto o por el contrario le disgusto. En este caso mas me dejo pensativa su acción de tocar mi brazo son una leve y fugas caricia, debí sonrojarme un poco por lo que simplemente voltie a ver quienes caminaban a nuestro alrededor disfrazando mi reacción.

Luego de pedir la comida y todo el asunto ya me encontraba yo frente a el ofreciendo darle comida en la boca, de un tenedor viejo, la escena parecía muy hermosa y encantadora pero no sabía muy bien que pensaba el al respecto incluso escuche un no por respuesta y casi tengo ganas de tirar el utensilio y inventar una escusa para no sentirme tan avergonzada como lo hacia ahora, yo solo me quede inmóvil en la misma posición sin saber que hacer ahora parpadeando repetidas veces, el también se veía algo avergonzado y tímido de recibir el ofrecimiento atrevido de mi parte pero a la final cedió probablemente por mis palabras –ahhh– y para no dejarme tan mal después de haber hecho aquello, sonreí mientras el comía la porción algo colorado me di la vuelta y empecé a comer la comida que el día de hoy seria la segunda y probablemente la ultima por lo que me tome mi tiempo de disfrutarla –necesito un mejor trabajo– repetía mientras comía debía parecer que no me gustaba el platillo pero no era eso estaba lamentándome de no tener para comer mejor, disfrute cada granito de arroz debí dejar el plato sin nada en su interior y no me avergonzaba de aquello ]i]–umm-[/i] Murmure cuando dijo los de los caballero y seguido de eso lo de las civilizaciones -no lo sabia, pero no era yo quien se quejaba de no tener utensilio,- le comente con una sonrisa –es como eso de que en china dejar un grano de arroz en el plato es de mala educción– me excuse antes de que me dijera algo por dejar mi plato tan inmaculado.

Después de eso el señor fue a cobrar sus dinero no preste atención a lo que hacían deje el plato en su lugar y espere a ver que seria lo que haríamos ahora no había salido con un hombre, a algo mas que no fuera ir a tener relaciones sexuales y ya esta eso es meramente lo que hace un pirata con las chicas o lo que ellos hacían conmigo no llegaba el indicado y en mi circulo social no había mas que eso así que esto era algo simplemente nuevo para mi, jugué un tanto con la servilleta hasta que se reincorporo a mi lado y me hiso una pregunta umm, no para nada me gusto mucho la comida es un buen cocinero claro que yo fuera agregado algunas cosiatas mas para mejor el sabor pero en general esta bien– le mencione no pudiendo evitar la critica era cocinera era natural en mi hacer eso –es solo que pensaba en otras cosas mientras comía– agrega para asegurarme de que si me había gustado sobre todo darle de comer a el. Me prendí una vez mas de su brazo y paseamos por la plaza creo que veríamos malabarista –jamás he ido al circo, en los barcos vez tantas cosas que el circo te parece algo normal. Le comento mientras caminamos, hasta que simplemente me pidió que me detuviera me miro fijamente y luego vi que se acercaba tan solo cerré los ojos por que jure que me besaba, pero no solo fue un leve toque en la mejilla para limpiarla aunque tan cerca de mi labio que dejo mi corazón palpitando con fuerza y mis mejillas sonrojadas –gr..aci..as– mencione bajando la mirada claramente apenada  -si gustas podemos ir al prado donde nos conocimos no tienes que gastar tu dinero para que pasemos una linda noche ¿no crees?- le mencione haciendo un esfuerzo por mirarle a los ojos.


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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Elric Sterling el Vie Ene 30, 2015 8:38 pm



 Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

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La noche se prestaba para que tuviésemos una conversación sana y saludable, que hablemos de cualquier interés que tuviéramos, para conocernos, como dos personas normales. Ella reflejo en mi una pregunta que era algo perspicaz, pero errónea en mi. – No, no me incomoda que una mujer sepa más que yo, simplemente el que no se puede aceptar a si mismo que una persona sepa más que yo. Se debe más que nada a un simple deseo de auto superación, nada más, aunque mis modos a veces son algo, abruptos.- Ella mostro un jolgorioso tono rojizo en sus mejillas, desviando precipitosamente la mirada. A pesar de ser un hombre algo egoísta, esa imagen podría derretir a cualquier frío sujeto, fue fugaz, pero mi atención se concentraba en ella.

Ambos habíamos terminado de comer, vaya, se limpio el plato, que… ¿educación? – En la vida hay que quejarse, para ello pagamos los tiranos impuestos. – Respondí bromeando, ya que la naturaleza del hombre siempre había sido de quejas, en petición del porvenir. – Eso debe de ser cierto… por ejemplo en Japón eructar luego de una comida, es señal de provecho y buena educación. Aquí en cambio… - Dejo la frase allí, se daba a entender sola. – Escucha, si te has quedado con hambre, podremos comer más en otro puesto más caída la noche. – La realidad es que de alguna manera, se me había ocurrido una sorpresa para la dama, pirata, mujer… como sea, para Vayolet.

Extrañamente me sentía algo nervioso, ¿la estaría pasando bien? A decir verdad, la única experiencia que tenía, eran solo aventuras de una noche, típicas de la adolescencia, me encontraba algo perdido en ese sentido. Para colmo, ¿qué podía hacer con una mujer de mar? Algunas preguntas me cuestionaban mentalmente mis actos. – Ciertamente, algún dia espero probar alguno de sus platillos.  – Acepte con sinceridad, a pesar de ser panadero y no adepto a la cocina tradicional, me encontraba algo interesado.  – Yo le hubiese agregado diversas tostadas saborizadas con especias.  – Intente repercutir al debate, todo debía de llevar pan en mi mente. Continuamos caminando, ese elegante caminar que ella tenía, cualquiera diría que era más una dama, que una pirata, ¿O sería la noche? – Tienes que contarme alguna historia o aventura que hayas tenido en algún viaje. Debes de tener un sin fín de historias. – Respondí intrigado, o al menos eso parecía, siquiera yo podía entender cómo podía estar interesado en otra persona que no sea yo. El atrevimiento de un hombre se basa, normalmente, en el nivel en que se encuentran sus deseos, por ello, accedí a tal atrevido movimiento. Al separarme lentamente, le mira con mis ojos, rojos como el brillo del rubí, ella se tornó del mismo color que mis circunferencias. Desvió su mirada, no, la bajo, acababa de avergonzarla, algo que me daría pena, pero me gane prácticamente, el alivio. – Es una esplendida idea, el prado es un sitio hermoso y mágico. Pero quisiera dejar algo en claro. – Le tome del mentón, con la suavidad de mis dedos, obligándole dulcemente a que me mire. – Esperaba otro tipo de reacción, al haberme apresurado. Al menos de ti, ya que eres una pirata. – Acepte, la realidad es que esperaba un golpe o algo por el estilo, no que actuara completamente sumisa, pero en verdad me rompió el corazón verle así. – Tal vez esté hablando demasiado… - Alce los hombros, soltándole, de esa caricia más que agarre. La deje ahí, quieta seguramente, para caminar en dirección al prado, cualquiera diría que fue un acto bastante cruel, sinceramente cruel.

Hice solo tres pasos, hasta bufar con fuerza, me detuve al notar que la luz de la luna, enfocaba directamente a ambos, era esplendido. Retrocedí un paso, pegando la vuelta para mirarle. Deje exhibir un fuerte pero tenue rubor en mis pálidas mejillas. Mi acto fue rápido y fugaz, sin detenimiento. Le tome una mano, acercándome a ella cual zorro en acecho, galante y sigiloso. Una caricia al dorso de su mano sedosa, y mis labios impregnados por sorpresa en los suyos. Le tome de la mejilla, mi cálida mano se compenetraba con su piel, vaya delicia. El ruido de la muchedumbre se convirtió en silencio, y solo podía concebir, la boca de Vayolet en mi adicta perdición.



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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

Mensaje por Vayolet Merlott el Sáb Ene 31, 2015 10:33 pm


Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser

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C reo con cada acción que intentaba desviar su atención de mi persona mas conseguía robarla de su parte, escuche lo que dijo acerca del conocimiento no me quedaba dudas de que este hombre podría ser de los mas, ególatra y creído, era increíble que aceptara eso pero por lo menos esta consiente de lo que hacia y no se hacia el inocente después de sus comentarios extrañamente precipitados –ya veo así que intenta saber mas que todos pero el conocimiento es infinito y solo podemos aprender cantidades limitadas perdería su vida en ello, si quisiera superar a todo el que se le pase en su camino creo que su limite es superarse así mismo a nadie mas, la inteligencia no esta en el conocimiento esta en la sabiduría sabe como se es sabio sabiendo cuando retirarse y conociendo tus propios limites– compartir aquel pensamiento con el por que la verdad no podíamos hacer nada mas que hablar, aun nos faltaba tomar confianza y yo no quería parecer más una doncella estúpida al lado de su caballero sonrojándome por sus acciones las cales no paraba de llevar a cabo.

Tras terminar la comida pude apreciar alguno que otro comentario al aire siendo que yo podría responderlos o simplemente guardar algo de silencio –ese es un deber que yo no cumplo por que si lo hiciese estaría muriendo de hambre en alguna callejuela acto que no me falta mucho por hacer pasar, los impuestos solo empobrecen al pueblo y la miseria es quien lo gobierna– suspiro por que debí guardar silencio pero ya lo dicho esta hecho y no puedo recoger las palabras esas son algo que se sueltan y jamás regresan, -las culturas son interesantes y variadas es lo hermosos de conocer el mundo ningún lugar se repetirá– comento con una sonrisa escuchando lo demás que es obvio a mal interpretado el que dejara el plato sin un grano de arroz ya me lo temía después de todo –oh.. No, no es necesario– comente bajando la mirada aun de su brazos pero murmure un poco mas –aunque si es su desear no he de oponerme-

Por un momento el silencio nos invadió y es que ya no había más que decir, es decir que tanto podrían hablar una pirata y un campesino, hasta que el hace uno de comentarios a los cuales ya empezaba a temer alguno venían con halagos y otros mas bien resultan hacer que mi persona se sintiera incomoda por decirlo de algún modo. para mi fortuna se trataba de probar mi comida asenté un poco con una sonrisa –claro por que no le prepararía una comida después de todo dicen que al hombre se le conquista por el estomago– luego me dijo que agregaría el –a mi me encantaría probar esas tostadas algún día también– mencione a modo de alago además de que hacia mucho no probaba algo como eso se me hacia agua la boca de tan solo imaginarlo casi podía danzar como lo hacia en las mesas de las tabernas mientras caminaba imaginado el sabor hasta que me pregunta si algún día le contare una historia, ya me lo veía venir,¿ por que piensan que los piratas tiene muchas historias?, raque mi cabellera y lo mire confusa –umm claro supongo– comente evasiva pasaba más tiempo en al cocina de los barcos que de aventurera pero siempre si había alguna que contar, sin animo de exagerar pues era bien sabido que los hombres solían exagerar sus historias con mostros marinos, sirenas y esas tonterías fantásticas que ni en mis mejores viajes habría visto.

Después de aquello, estaba un tanto conmocionada por lo ocurrido me había tomado por sorpresa y no sabia como actuar mas bien mi rubor y mi cuerpo lo hacia todos solo, a pesar de desviar la mirada oía lo que decía mi idea del prado le gusto pero que quería dejar en claro algo,  no entendía aquello hasta que toma mi rostro y me obliga a mirarle a los ojos no refuto solo le miro esperando que mis orbes miel no se derritan ante el, no tengo palabras para decir mas que –ha hablado demasiado ya le dije antes de ser pirata soy mujer siento si le decepciona mi actuar solo que me ha tomado por sorpresa– y debió molestarle por que simplemente se alejo que pretendía que hiciera que le siguiera o era su modo de dar por terminado el encuentro me coge totalmente desprevenida y solo me quedo mirando como se aleja, miro a los lados buscando una posible salida a tan incomoda situación pero no la hayo hasta que lo noto mirándome una vez mas. La luz daba en nuestros ojos como si deseara iluminar con su luz que lo que podría pasar a continuación , aunque la había visto hermosa cada noche aquella tenía que ser la mejor de sus galas, el retrocede para mirarme y yo estoy apunto de dar un paso hacia atrás mi pierna se detiene a medio movimiento cuando el toma mi mano y de la nada sin previo aviso esta mas que cerca de mi por que esta con su rostro pálido lleno de color, siento una caricia en mi mano que es opacada por el beso que este me da en los labios, abro los ojos como nunca por que ahora si que me deja sin oportunidad , toma mi mejilla y sedo tranquila apenas es un leve rose y me siento inactiva ante este, vaya que si la plaza era bulliciosa era como si por ese corto segundo todo se detuviera para darle espacio aquel magnifico acto, mi corazón se acelera al igual que mi respiración tomo la manos que tiene en mi mejilla y doy un paso atrás cortando el cálido beso sin soltar su mano, como un acto casi espontaneo y por inercia le abofeteo sin mas dejando solo el sonido de mi mano al chocar… para cuando caigo en cuanta de mi acto llevo las manos a mi boca y luego le miro con una sonrisa de lo más seductora –no robe a aun pirata lo que ella le puede hurtar– di un paso de nuevo al frente y en un rápido movimiento lamo su labio inferior para pasar de eso y caminar dejándolo a mi espalda –entonces mi querido me acompañaras ¿o quieres seguir viendo que me puedes robar?-
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Re: Yo ho, yo ho... Pan y vino siempre ser -Priv. Vayolet Merlott-

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