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2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por il Maestro mascherato el Jue Mar 12, 2015 10:42 pm

Recuerdo del primer mensaje :




Amén
2ª Parte de la trama general.



Capítulo I




Uno de los muchachos orinó encima de la tarima de la horca. Otro subió a los escalones, se llevó los dedos a la garganta y se dejó caer contrayendo el rostro, parodiando de forma macabra el estrangulamiento. Sus amigos lanzaban voces de admiración. Todo parecía ser muy divertido hasta que un grupo de hombres jóvenes, irrumpieron en la plaza y despojaron a bofetadas y puntapiés a los chiquillos de la tarima mientras comentaban con afectada seguridad la muerte por ahorcamiento.

Si tienen suerte... — afirmó uno — el cuello se le rompe tan pronto como cae, una muerte rápida y sin dolor. Pero de no ser así se queda ahí colgado, se pone amoratado, con la boca abierta y se agita como un pez fuera del agua hasta morirse.

¿Cuantos son? He oído que también sacarán la guillotina — añadió el otro joven, bajando de la tarima de un salto —¡Una guillotina! ¿Te lo imaginas? Dicen que sirve para cortarles la cabeza de cuajo, ¿alguna vez has visto algo así?

Risas, regodeos, los jóvenes comenzaron a pelearse y agarrarse del cuello entre alboroto. Uno de ellos interpretaba gestos desagradables sobre su cuello, simulando que le cortaban la cabeza. De repente, más o menos en el momento en que la luna apareció por detrás de las densas nubes grises, se abrieron las pesadas puertas de madera de la iglesia y salió un pequeño grupo. El militar iba en cabeza, montando un hermoso corcel negro, seguido por un carro tirado por bueyes que transportaban a los prisioneros maniatados. Detrás del carro cabalgaban tres hombres; y aunque a aquella distancia no podían distinguirse sus rostros, su indumentaria delataba a un caballero, un sacerdote y un monje. Dos hombres de armas cerraban la procesión. Conforme llegaban a la tarima, el resto de ciudadanos se habían concentrado alrededor de la horca; más guardias los rodeaban, manteniendo la mirada al frente y empuñando sus armas de fuego. Entre los últimos en llegar se encontraban los ciudadanos más destacados: aristócratas, nobleza, sacerdotes y exorcistas, los cuales fueron obligados a asistir a la penitencia.

Se escucharon algunos insultos y silbidos al entrar los presos en la plaza. Era dos, un hombre adulto con un saco en la cabeza y una niña pequeña que ibas tras él, ambos acompañados por dos guardias. Todos suben a la plataforma, el guardia que acompaña a la niña va con dogal en mano. Los prisioneros forcejean y el otro le mete puñetazo en el estómago al varón, este se retuerce, gime y le escupe. Así solo lograría que los minutos que le quedaban de vida se consumieran más rápido, pero parecía no importarle. El segundo guarda conduce a la niña al centro de la tarima, le ata las manos a la espalda y coloca el dogal en la cabeza. Lo ajusta, y se aparta a un lado.

Uno de los sacerdotes baja del caballo y se sube a la tarima, colocándose al lado de la niña y sosteniendo la biblia abierta en una de sus manos — Se les castiga de infracción a la iglesia, pecado concebido, unión entre vida y muerte. Deslealtad — las gotas de lluvia comienzan a caer desde los espesos y negruzcos nubarrones el cielo, empapan la biblia pausadas, sin prisa — El castigo será la pena de muerte — le tiembla la voz y cierra la biblia en un golpe seco. Mientras el sacerdote se aparta a un lado, uno de los guardias retira el saco de la cabeza del varón que acompañaba a la niña. Era Albertino, uno de los exorcistas más queridos y conocidos en toda la Academia. La niña en el centro de la tarima: su hija Valentina, una mestiza. Y él, junto con sus compañeros, presenciaría su muerte esa misma noche.

Se hizo el silencio, todo el mundo estaba ahora expectante de lo que estaba a punto de ocurrir. Valentina, tierna y dulce, miraba desconcertada al público, sus piececitos se movían inquietos sobre la tabla, pues era demasiado pequeña para saber qué era lo que estaba a punto de acontecerse. Tan siquiera 6 años. El lamento de su padre le hizo girarse hacia él, pero fue silenciado con un paño raído en la boca. Valentina volvió la mirada al cielo, observando la oscura noche que se cernía sobre ella a través de esos ojos puros e inocentes, permitiendo que las gotas de lluvia se estrellaran frescas sobre sus párpados. Una voz tímida y miedosa pero dulce comenzó a brotar de su garganta, siguiendo la triste melodía de una canción:

Sta piovendo la città.
Le mie pupille allargano le immagini
di mille incidenti planetari.
Sotto le orbite degli occhi
transita lo scheletro putrido
di quello che fu una colomba.

Mientras cantaba, la niña bajó la mirada para dirigirla a alguien entre el gentío. Lentamente se fue abriendo un hueco alrededor de la persona a quien contemplaba: Francesco de Medici.

Non è l'innocenza che continua a filare ciò che è rimasto di un verso
a pochi centimetri dal salvarsi dalle gocce.
Si tratta di tutto ciò che non fummo e ci neghiamo di essere
prima che la pioggia cadesse
e il mar traslocasse nei nostri corpi
e l'acqua ci strappasse gli occhi..
.


Traducción de la canción:

La ciudad está lloviendo.
Mis pupilas amplían las imágenes
de miles de incidentes mundiales.
Bajo las cuencas de los ojos
ha transitado el esqueleto podrido
de lo que fue de una paloma.

No es la inocencia aquello que continúa en lo que quedó de un verso
a centímetros de salvarse de las gotas.
Se trata de todo lo que no fuimos y nos negamos a ser
antes de que la lluvia cayera
y el mar se mudara a nuestros cuerpos
y el agua nos desgarrara los ojos...

Cuando al niña termina de cantar, Francesco hace una seña al guardia sobe la tarima y de inmediato retiran la tabla bajo los pies de Valentina. La niña quedó suspendida en el aire. La cuerda se tensó y el cuello se quebró con un chasquido. El sacerdote, a espaldas del joven cuerpo inerte, extendió su mano y dibujó en el aire el símbolo de una cruz.

In il nomine patri, et fili, et espiritu santi...


. . .


AVISO

En este tema puede postear todo usuario que quiera participar en el transcurso de la trama general del foro. Pedimos que los usuarios multi-cuentas posteen con más de un personaje si puede ser posible. No hay prisa, podéis tomaros el tiempo que queráis, pues este tema estará abierto el tiempo suficiente hasta que se planeen los demás capítulos.

No es necesario hacer narraciones muy extensas, pero sí pediremos que ante todo os concentréis en narrar los pensamientos de vuestros personajes y su opinión personal respecto a la situación que están presenciando.



Última edición por Krory Milium el Miér Oct 14, 2015 12:34 pm, editado 2 veces



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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Invitado el Vie Mar 20, 2015 12:07 am

Era demasiada su conmoción. Ni siquiera él, siendo vampiro podría ejecutar tal barbarie hacia algo tan pequeño e inocente. Aquella niña no habría cumplido los siete años, la edad de su sobrina Samantha. ¿Qué iba a ser lo siguiente? desde luego era normal que su señor estuviese impactado a su vez, por eso, en el momento que Amadeus se giró para estamparle aquella bofetada no se sintió alarmado ni sorprendido ; cayó al suelo por su fuerza propinada, sintiendo el escozor adormecer su mejilla, enrojecer tenuemente su piel nívea.— I'm so sorry Master, I understand you, this is a terrible tragedia, a terrible event. Siento haberme perdido y separido de usted. But there are mucha gente today. —Se excusó buenamente, como pudo. Trató vanamente de alisar su camisa y adecentar su gabardina. A tientas buscó con torpeza el monóculo en el suelo, con la mano aun temblorosa por todo lo que había presenciado. El británico, a pesar de su naturaleza aun preservaba sentimientos humanitarios, y lo cierto era que los niños le agradaban sobremanera. Para él eran angelitos abriéndose paso por una vía con inocencia, y el haber sacrificado algo que posiblemente jamás habría hecho nada malo le había dolido como si se tratase de su propia hija. Él era así ; sensible y afectuoso, y era algo que jamás podría cambiar.

Con todo, la llegada de Elric fue inesperada, y pareció abrir puertas hacia el cielo para el británico. Su tono de voz y su acento, indiscutiblemente inglés proporcionó un deje de bienestar en momentos tan confusos y duros como aquel ; giró el rostro, observando al exorcista plantarse a su lado. Elric era un joven amable que sufría de tuberculosis, y la tentación de tratar de curarlo con su habilidad había sido grande, pero tratándose de un humano no quería asustarlo ni perder su amistad, puesto que entonces sabría que se trataba de un vampiro. Por otro lado habían sido varias las ocasiones que había ido a comprarle el pan, una exquisitez que siempre adoraba acompañar con su té y que de hecho a su Master y a Lady Angelika le encantaban.—Sir Elric...  you... —Lo escuchó atentamente. Sus palabras calaron en él profundamente e incluso lo conmovieron, puesto que al siguiente instante se vio abriendo los ojos de par en par— Thank you very much, I will remember your words. Also...maybe...maybe are you...AN ANGEL? —La pregunta fue plenamente en serio. Lo vio a contraluz, tan glorioso con aquel haz suave que apenas había asomado fugazmente tras las espesas nubes negras, pero Amadeus rompió su emoción de buen cristiano al plantarle la pistola en la cabeza ; no cupo en su asombro— WAIT MASTAH! HE IS NOT OUR ENEMY! —Justo estuvo a punto de retirar aquel arma de la cabeza de su amigo cuando éste fue entretenido por una mujer ¿pero qué estaba sucediendo? todo era demasiado confuso.

Cuando se vino a dar cuenta Elric ya se había perdido en la multitud y se vio solo y aturdido mirando su alrededor, como un cachorro perdido y desamparado... hasta escuchar la melódica voz femenina al otro lado.—¿Lady Irina? —Giró de un lado a otro el rostro hasta topar con ella. Su alivio fue tal que casi se le cae el alma al suelo ; se vió avanzando hacia ella a paso torpe pero imperioso— LADY IRINA, WHAT ARE YOU... —No continuó, la visible angustia que ella aparentaba lo dejó devastado ; de inmediato sus ojos verdes esmeralda de humedecieron al verla tan afectada y la abrazó delicadamente contra su cuerpo, meciéndola con ternura—I understand lo que usted siente. Please tranquilícese... I'm fine —Trataba de reconfortarla, irónico después de que la otra estuviese tan solo fingiendo. La dejó enjugarle las lágrimas retenidas y la leve suciedad de su rostro. La sangre brotaba de su comisura derecha ante la bofetada de su señor, pero fueron sus palabras...sus últimas palabras las que lo dejaron congelado.— ¿has dicho...exorsiste? —Su mirada se perdió en un punto indefinido, porque ahora todo coincidía ; recuerdos fugaces del pelirrojo poniéndolo a parir y mandándolo a su país. ¿Cómo era posible que ese exorcista fuese tan parecido a su master? incluso compartía su terrible mal genio. No lo pensó dos veces ; siguió a Irina, asintiendo reiteradamente con los ojos abiertos de par en par y una cara de espanto que reflejaba lo cagado que estaba encima— Ay lady Irina... I believe that he comitido algo muy grave. Mastah will cut my huevitis si sabe que yo he conversado con ese exorciste. —La tomó de la mano, deteniéndola unos instantes— POR FAVORE LADY IRINA, DON'T TELL MASTAH WHAT HAPPENED HERE.

Aquella fue su última súplica, antes de que el telón se abriese nuevamente a San Francesco, y su rostro se girase despacio para escuchar con mudo asombro aquel discurso que le ofrecía a absolutamente todos.

Definitivamente debían marcharse cuanto antes.


Resumen:
Bueno, nada especial con éste personaje. Cree que Elric es un ángel salvador, aun pensaba que Amadeus era Ludwig hasta que Irina ha llegado a rescatarlo y se le han puesto los huevos de corbata al comprender quién era Amadeus :lefazo: justo andaba marchándose con Irina cuando se ha quedado con cara de :retra: escuchando todo el discursito. De los otros disturbios no se ha enterao pero na. Fin :china:
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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Silcius Rocafort el Vie Mar 27, 2015 3:23 pm

Esto se ponía interesante, aunque mis planes no iban a salir tal y como yo quería, al fin y al cabo los exorcistas habían decidido destruirse internamente antes que luchar contra los vampiros, si ellos empezaban a resquebrajarse como parecía ahora mismo que iban a hacer los vampiros lo tendríamos más fácil para destruirlos a todos, aunque como bien había pensado antes, sería mucho menos divertido el acabar con ellos.

De repente una de esos exorcistas salto hacia mí y comenzó a intentar zarandearme mientras me gritaba improperios, pero de repente un hombre subió al estrado y comenzó a recitar nombres, ahora delante de todo el mundo y sabiendo que había un vampiro sobre la tarima el cardenal se iba a dedicar a apresar a los suyos en vez de acabar con nosotros, esto cada vez se estaba desmadrando más. Un par de hombres vinieron a coger a la chica que estaba zarandeándome, me pareció bastante gracioso que pasase eso justo después de su comentario ya que parecía ser que se habían dado cuenta de que era una mestiza, mitad vampiro y mitad humano, vamos, un ser asqueroso.

Me acerque a su oído cuando los guardias fueron a cogerla –Parece que sí, que voy a salirme con la mía mientras tú vas derechita a la horca, aunque bueno, ahí deberíais estar todos los asquerosos sangre sucia como tú y los demás mestizos – hice una pausa acercándome aún más a su oído – y recuerda, yo estaré aquí el día que tu cabeza abandone tu cuerpo y lo último que veras será mi sonrisa en mi cara que se encontrara en mi cabeza que estará encima de mis hombros.

Los dos guardias comenzaron a tirar de ella para llevársela, yo me arregle un poco mis vestiduras que esa sangre sucia había manchado con su contacto y me decidí a ver el espectáculo que estaba por llegar, así que me senté en la tarima donde acababan de ahorcar a la niña y observe divertido como se iban a desarrollar los acontecimientos.  Observando a mi alrededor pude ver como los guardias se habían atrevido incluso a ir a por Amadeus, cosa que me alegro sobremanera, seguramente uno de los placeres de la vida a parte de beber y follar debía ser ver la cabeza de Amadeus fuera de su cuerpo.

Aunque era un poco hipocrita el cardenal ya que no me habia atacado justo después de decir que los vampiros no debian estar por la calle, la verdad es que tenia un par de huevos al poner sus ideales por delante de los rangos –Pronto llegara la hora-
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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Adelei D'Cielo el Lun Mar 30, 2015 12:59 pm

Su confrontación con aquel vampiro, al que ahora se fijaba bien en él conocía de sobra, se vio interrumpida por la intervención del cardenal. El pueblo calló, todos los ojos estaban puestos en él y parecía que todo cuanto tenía que decir era realmente importante; el que aquel hombre abriese el pico de nuevo reclamando atención y además escupiendo sandeces no contribuyó a que dejase de hervirle la sangre a la joven mestiza, lo único que consiguió fue hacer que su mal humor aumentase. Ya no deseaba solo arrancarle la cabeza a aquel asqueroso vampiro sino que además ardía en deseos de ver como la cabeza del cardenal se separaba de su cuerpo con un sonoro crujido, derramando toda su sangre por el suelo… observando como su cuerpo decapitado se convulsionaba antes de quedar completamente inerte. Soltó al vampiro, aquellas ideas de asesinato llenaban su mente por lo que no hizo demasiado caso del discurso que aquel pelele escupía como un actor escupe todo el guion que se aprende para una obra de teatro.

Apretó los puños con fuerzas, clavándose las uñas en las palmas de las manos, pronto la sangre comenzó a brotar… estaba fuera de sí, ya no sentía ni miedo, ni pena, ni dolor, era presa de la ira que corroía su cuerpo.
¿Cómo un hombre como aquel podía conseguir tanto apoyo? Era un ninundi, un payaso que lo único que quería era deshacerse de los exorcistas y llevar a cabo su plan –fuese cual fuese.- sin importarle cuantos inocentes acabarían muertos por su absurdo y egoísta plan. Sin los exorcistas no solo no podrían mantener a la población vampírica a raya sino que además podría poner al borde la extinción a la raza humana. El señor Medici, un trozo de carne con piernas y ojos creía poder hacer mejor el trabajo de los exorcistas, en ese caso era tarea de los suyos, de los compañeros de Adelei, demostrarle que sin ellos estaban todos perdidos. Guardó silencio, sin escuchar el soliloquio del cardenal don protagonismo, y le  dio la espalda al vampiro; sabía que no podía fiarse de él, que podría atacarla en cualquier momento y aún más aprovechando que le daba la espalda pero sabía que aquel hombre no era estúpido y que no atacaría en un lugar tan público y aún menos rodeado de tantos exorcistas. Su dorada mirada dejó de mirar al hombre que tanto odio y asco despertaba en ella y estudió a la población, todos y cada uno de los asistentes a la ejecución parecían haber sido callados por algún tipo de magia ¿Sería respeto? ¿O más bien miedo? Lo que pasase sobre la tarima, con la guillotina a Adelei ya le daba igual; estaba claro que el padre de la mestiza acabaría muriendo, al igual que su madre, y no podían hacer nada por evitar tal destino… lo único que harían sería empeorar la situación y no era el momento.  Buscó a sus compañeros con la mirada, desesperada, necesitaba verlos y saber que todos estaban bien que a ellos aquel hombre que había sido nombrado cardenal les importaba menos que una mota de polvo. No pudo localizarlos pues tras escuchar el sonido de la hoja de la guillotina al caer sobre el cuello del hombre, separando la cabeza de sus hombros con un movimiento certero, su nombre, pronunciado por un guardia del cardenal resonó en su cabeza.

Cuando quiso darse cuenta unos fornidos brazos la agarraban con fuerza. Había sido condenada y no era la única, muchos de sus compañeros… gente importante, corrían la misma suerte que ella. Se revolvió en el agarre, incómoda ¿Habrían descubierto quien era? Quería huir y alejarse de todo aquello. Aquel mazazo le devolvió a la realidad, no tenía escapatoria; por el momento no le quedaba otra que acatar las órdenes y dejarse apresar. Su destino había sido dictado desde el momento en el que nació, un ser como ella no tenía lugar en aquella sociedad… su final estaba cerca, más de lo que se imaginaba y no podía hacer nada por evitarlo. Dejó caer la mirada al suelo, avergonzada. Era una desdicha de hija ¿Qué sería de su padre cuando conociesen la verdad sobre su hija? No podía aguantar la rabia y la vergüenza. Sus negros cabellos cayeron sobre sus ojos, tapando su apagada mirada dorada que parecía estudiar el suelo con minuciosidad.  

Y para rematar, el gracioso y asqueroso vampiro con el que, minutos antes, Adelei tenía planeado enfrentarse le dedicó unas preciosas palabras –nótese el sarcasmo- . Su mirada se elevó muy levemente, sus ojos volvían a arder levemente… era el odio, el odio alimentaba las pocas fuerzas que le quedaban. Fijó sus ojos en los ajenos y sin decirle nada,  cuando se acercó a su oído para susurrarle sus últimas palabras, le regaló un escupitajo y una patada, o un intento de ella.

- No tientes a la suerte chupasangre, si yo caigo… me encargaré de que caigas conmigo.

Gruñó entre dientes, segundos antes de ser arrastrada por los guardias mostrando una fugaz y demencial sonrisa. Ella podría morir, pero se encargaría de que aquel hombre también fuese de cabeza al infierno. Pronto, se unieron a ella sus otros compañeros arrestados: su maestro, Sterling, el señor Komui, el señor Caruso y la asiática, a la cual no conocía; les esperaba el mismo destino, o al menos algo parecido. Le aliviaba levemente el saber que no estaría sola hasta el final, que al menos los tendría a ellos… pero no quería que ellos corriesen el mismo destino que ella, tenían las horas contadas; estaba ya cansada de luchas y de esconderse, aquel había sido un día muy largo en el que había experimentado un torbellino de emociones, se sentía derrotada, sus ropas y cabellos mojados comenzaban a incomodarla y el frío había calado bien hondo en sus huesos… no le quedaban fuerzas pero tenía claro que si podía salvarlos a cambio de su vida lo haría, los exorcistas eran su familia y si con su vida podía salvar cinco vidas más lo haría.

No pensaba luchar más, su momento había llegado.

Resúmen:
Adelei le tiene cada vez más asco al marica del cardenal, básicamente le ignora y pienso en lo mucho que le odia, en lo mal que estarán sin los exorcistas y el peligro que corren todos ellos. Ignora a Sil porque ya no le interesa y finalmente, a pesar del odio y las ganas de matar al cardenal y al vampiro, se deja arrestar aceptando su destino. Piensa que si con su muerte puede salvar a sus otros compañeros así lo hará. Se rinde.


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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Invitado el Mar Mar 31, 2015 1:21 am

Se dejó mimar por ese inglés tan dulce que la consolaba. Es que acaso la pobre mascotita se había tragado su actuación? No podía culparlo, porque era demasiado buena y bien lo sabía. Por eso debía seguir hasta el final. Pronto entendió porque el buen Alfred había seguido al General Wolfgang de esa manera. El pobre había pensado que se trataba de Ludwig, y si no estuviese en medio de aquello, seguramente se habría reído a carcajadas de él. -No te preocupes Alfred. No diré nada, pero debemos irnos ahora. -le dijo con calma iniciando de nuevo la marcha. O al menos era lo que se proponía hasta que escuchó al Cardenal en la tarima del ahorcado, diciendo todo aquello. Era un idiota.... ¿Acaso no los humanos se alimentan de los cerdos? Les dejan crecer, los cuidan con amor solo para ser devorados en navidad. No era muy diferente con la humanidad.

Silcius estaba alli, a unos pasos de ese hombre y nadie entre la gente del Cardenal se molestó en hacerle daño. Algo bastante curioso, pero nadie se quejaba. Todos se encontraban en completo silencio. Cuando finalmente el discurso terminó, los guardias nombraron a algunos de los exorcistas. A penas pudo contener la risa ante aquello. Todo estaba marchando increíblemente bien. Era hermoso. Pero no era sitio para quedarse en ese momento.

No sabía como reaccionarían los exorcistas ante aquella situación. De momento parecían controlados por los guardias, pero sin duda no estarían nada felices siendo atrapados como ratas mientras Silcius permanecía en esa tarima burlandose de ellos. Apretó la mano del rubio. -Debemos irnos ahora mismo, no podemos perder más tiempo. -susurró al joven inglés y apresuró sus pasos para alejarse de ese sitio. No paró, ni dejó que el rubio le entretuviera. Continuó por varias calles rumbo al hotel y pronto estuvieron muy lejos de la plaza y a salvo completamente. Y finalmente no pudo más. Primero un suave temblor se adueño de sus hombros, un par de quejidos muy bajos, y finalmente aparecieron las carcajadas maliciosas que ya no podía contener por más tiempo. -Están perdidos... -continuó riendo con malicia, mientra avanzaba tan rápido y elegante como podía con el rubio a sus espaldas. -Son tan idiotas... se... se mataran entre ellos!! -continuo riendo, cubriendo sus labios delicadamente para que no se escuchara tanto. -Ay y la niña.... colgando como saco de patatas... -tuvo que detenerse pues la risa era difícil de contener. Finalmente pudo parar y se limpió una lagrimita que recorría su mejilla por tanto reír. Suspiró profundo. -Bueno, debemos ir y contar a todo mundo lo que vimos Alfred, es nuestro deber. -dijo recobrando la compostura como una gran dama y de nuevo marchando hacia el hotel.

Ese sin duda alguna era un momento importante para ellos. Una situación muy favorable si sabían jugar sus cartas. Lo único que había que hacer, era esperar un poco y tirar de unos cuantos hilos tras el telón. Y pronto, sería ese mismo hombre, el Cardenal Di Medici quien les entregaría Venecia en bandeja de plata.

Resumen:
Un post corto. Irina ya no tiene mucho que hacer. Se une al fin a Alfred y luego de escuchar el discurso de aquel hombre, ambos se alejan de la plaza San Marcos hasta estar seguros. No tardarán en llegar al hotel ya que en ese sitio no hay más que hacer.
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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Invitado el Mar Mar 31, 2015 4:15 am

Al bajar de aquellas gradillas, no tardó en tener a la vista a Amadeus quien le recibió con ese saludo tan agrio. No le sorprendía demasiado. La verdad, es que ellos dos eran así y punto, por lo que no se sentía ofendida tampoco. La sonrisa le llegó a los ojos y continuó acercándose a él hasta quedar a su lado. -Hasta los lobos solitarrios sabemos cuando es conveniente forrmarr alianzas.... parra cazarr prresas más grrandes, porr ejemplo. -explicó y posó su mirada en lo que sucedía en la tarima.

Lo primero fue la aparición del vampiro, afiló la mirada al escuchar sus palabras , esto era una burla. Justo cuando estaba por callarle la boca a ese sucio ser, Adelei, la alumna de Amadeus apareció en el escenario para darle lo que se merecía ese tipo. Pero no pudo, hubo silencio. El Cardenal estaba ahora en el centro de la atención, en el ojo del huracán que él mismo había creado. Hablaba de muchas idioteces. Palabras sin sentido alguno, ese hombre no entendía nada. Seguramente era un sujeto que había crecido en un ambiente seguro toda su miserable vida, no tendría ni idea de lo que era enfrentarse a los vampiros, la ayuda que los mestizos representaban. Y lo complicado que era encacillar a todos los vampiros como "malos". Lo peor de todo... es que el Cardenal acababa de darle la espalda a los suyos, al condenar a Albertino y no emitir una orden para capturar a ese vampiro justo en sus narices.

Esto era ridículo. Un insulto.

Albertino se arrodilló frente a la guillotina, no se molestó en hacer algo. Después de todo es pobre hombre estaba muerto desde que el cuello de la niña crujió de esa manera tan cruel. Salvarlo ahora de su muerte, tan solo sería aún más cruel. Lo entendía con ver su mirada vacía ahora que estaba más cerca. La cabeza cayó en el cesto y todo acabó. O al menos eso era lo que pensaba.

Pronto un guardia se acercó y con mucha palabrería rebuscada que solo Erik entendería, dio la orden para que fuesen apresados. La ira se encendió de nuevo. Era absurdo, una orden para capturar exorcistas y nada para ese sucio ser en la tarima. Adelei fue capturada de inmediato, ella era una mestiza, los exorcistas cercanos a ella o a Amadeus su maestro lo sabían bien. Si ella era atrapada... aunque fuese inocente, moriría. Y el mismo pelirrojo, el mejor amigo de copas que conseguiría, también estaba en riesgo. Todo por qué? Por un error cometido hacía demasiado tiempo? Ambos morirían no le quedaba la menor duda. -Sabes Wolfgang... crreo que deberrías irr porr tu alumna. Y luego deberríamos irrnos a tomarr una copa de vino. No crrees? -le miró de soslayo, indicándole que debían oponerse. Debían irse de allí y que ella estaba más que dispuesta a ayudar para que ambos escaparan.

Amadeus era todo lo puto, borracho, agresivo y loco de mierda que quisieran. Pero nadie podía negar que era un exorcista muy capacitado, y perderlo por un error de una juventud estúpida, no era algo que ella estuviese dispuesta a aceptar.

Y eso era todo. Los guardias se acercaban para apresarlos y ella miró a lo alto, donde estaba el otro General. La mirada verde de la chica se clavó en la mirada glacial del rubio y no hacía falta más. Ellos siempre habían sido capaces de entenderse sin palabras. Aquella mirada era un "adiós", una disculpa y a la vez un ruego. La petición de que no se olvidara de sus palabras, de que lo meditara y de que no esperara por verla colgada para hacer algo. La disculpa de que quizá si le hubiese escuchado no estarían en eso, y una disculpa más por.... si le forzaban a ver rodar su cabeza por este acto de rebelión. Mientras le veía sus manos se extendieron y entonces la energía empezó a fluir, manifestandose como ondas de energía purpura que emanaban desde su cuerpo hacia el exterior. Pronto los soldados fueron empujados, la fuerza era tal que muchos cayeron y fueron arrastrados como objetos inertes lejos de ella, de Amadeus y los exorcistas cercanos. -VE!!! -le gritó al pelirrojo. No tenían mucho tiempo. -CORRRAN,CORRRAN!!! -vociferó a los otros, dando a entender que esto era todo lo que podía hacer por ellos.

No podía salvarlos a todos, no sola. No si ellos no ponían de su parte y se enfrentaban. Pero al menos, salvaría a los más propensos a morir. Wolfgang y su alumna. Confiaba en que sus compañeros no permitirían la injusticia, no permitirían que Komui, Carruso o incluso ese panadero idiota murieran injustamente. Alguien les ayudaría a escapar, estaba segura. Confiaba en su gente. Dicho esto siguió al pelirrojo esquivando y golpeando a algunos guardias. Cuando estuviesen junto a la chica, desaparecerían.
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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Katya S. Kravinova el Vie Abr 03, 2015 9:41 pm

La joven chica llegó tarde a todo aquél espectáculo. Había salido corriendo de la tienda de su tío en cuánto la multitud empezó a agolparse delante de la tarima de la horca. "Una condena a muerte" pensó nada más ver la gente allí colocándose. Se quitó el delantal que llevaba para atender a los clientes de la pequeña frutería de tío, y lo arrojó sin el más mínimo cuidado sobre las enormes cajas de madera sobre las cuáles se sentaba cuando no había clientes. Le pidió al hombre si podía ir a ver qué estaba ocurriendo allí, y éste, sin ni tan sólo mirarla, cogiendo las peras más viejas y en peor estado para una ciega anciana, asintió con un gruñido. Le daba igual a quién mataran o a quién dejaran de matar. Los clientes se iban de su tienda para ir a ver algo. No había mucha gente, así que dejó marcharse a la rusa.

La chica echó a correr lo más rápido que pudo hacia la horca. La plaza de San Marcos estaba abarrotadísima de gente, pero eso no impidió que desde la tienda hasta la mitad de ésta, ella corriera lo más rápido que sus delgadas y pálidas piernas le permitieron, que no era poco. Era estudiante de exorcista, al fin y al cabo. Sujetó el viejo colgante que su maestro le entregó cuando no era más que una niña, allá en su madre patria, la fría Rusia, y el crucifijo que perteneció a su padre, de oro puro y con una delgada cadena que lo sujetaba a su cuello, con miedo. Sentía que tanto su maestro como su padre estaban allí cuando llevaba esto en sus manos.

Sostenía las dos alhajas encerradas entre sus dedos con mucha fuerza, sin dejar de correr y tratando de no engancharse con las hebras de algodón sueltas de su vestido y caerse estrepitosamente. No era de los buenos vestidos de calidad que se trajo de Rusia. Ella era de buena familia, pero viviendo en Venecia, trabajando en la frutería de su tío, era lo mínimo que la joven podía permitirse con la paga que le daba mensualmente. No eran más de diez ducados, pero él la alimentaba y le daba un techo bajo el cual dormir, así que no le importaba demasiado.

Se chocó bruscamente con la gran espalda de un hombre vestido de marrón que observaba la escena desde la periferia del lugar. No se había dado cuenta, pero cuando un mechón de su largo cabello cayó delante de sus ojos, se fijó en que su melena era de un color intermedio entre el marrón y el rubio, tirando más bien al primero. Sí, estaba asustada, y así lo demostraban su cabello castaño claro y sus ojos a medio camino entre el verde y el azul, pero no le importó para nada. Tenía que saber qué ocurría allí. Se puso de puntillas y apoyó sus manos sobre el hombro de aquél hombre tan grande de delante suyo y una mujer de mediana edad con su melena negra como la noche recogida en una torpe trenza.

-¿Qué... Qué está ocurriendo? -Preguntó, marcando su acento del este, dando algunos saltos para ver por encima de toda es multitud de cabezas que se encontraban delante suyo. La rusa no era especialmente una mujer alta, apenas llegaría al metro sesenta, y la gente de delante, parecía haber crecido sólo para impedir que ella pudiese ver nada. El hombre le dirigió una mirada realmente de molestia. La muchacha extranjera le ponía muy nervioso y ella parecía no darse cuenta de nada. Finalmente resopló y respondió con una voz ronca y áspera. Tal vez así dejaría de saltar.

-Un exorcista va a ser guillotinado y van a colgar a su hija. -Dijo como toda respuesta. Pero ella ni dejó de saltar para ver algo en aquella bandada humana ni dejó de preguntar. Se puso pálida al oír que era un exorcista y puso más empeño en saltar.

-¿U-un exorcista? ¿Y sabes a quién? ¿Y... y por qué lo cuelgan? -Volvió a preguntar, impulsándose sobre los hombros de aquél hombre aún más para ver quién era el condenado. Ahora sí que estaba preocupada y se arrepentía de no ser uno de esos equilibristas rusos de las calles de San Petersburgo dónde su madre la llevaba, además de para exhibirla como un mono -medio albino- de feria, para que viera todas esas personas hacer virguerías en el aire. Ahora ella deseaba ser uno de esos.

-¿Y cómo mierda voy a saber quién es el tío al que cuelgan, niña? Y lo cuelgan por haberse tirado una de esas mierdas con dientes, creo, y haber tenido un híbrido. ¡Y déjame en paz, cojones!- Definitivamente, la chica hoy no se había encontrado con el hombre más amable y paciente de Italia, no señor. Pues nada, si el hombre no iba a darle respuestas, iba a encontrarlas ella misma.

Al ver que sería imposible para una chiquilla delgada y pequeña como ella, abrirse paso entre la multitud, pensó que, todo y no ser una equilibrista rusa de las calles, se subía a los árboles de pequeña, y ese hombre, grande, alto y vestido de marrón, era lo más cercano a un árbol que tenía cerca. Dejó de saltar y colocó las manos sobre sus hombros. Pegó un salto mucho más potente que antes y se encaramó a la espalda de aquél hombre, y se impulsó de nuevo, para sentarse en sus hombros. El vestido había dificultado bastante la tarea, por eso, al estar encima suyo, rajó con sus propias manos la falda de éste levemente y se agarró a los canos cabellos del hombro.

-¡¿Pero qué se supone que estás haciendo, niña?! -Gritó, intentando sacársela de encima. Pero el bullicio de la gente sólo permitió que la propia niña y la mujer aledaña se dieran cuenta.

-¡Dios se lo pagará, señor! -Respondió, apresuradamente, buscando el rostro del condenado con la mirada. Había más gente ahí arriba, pero sólo le importaba un rostro ahí. No, no era ninguno de sus amigos, ni su maestro, todo y que a ese hombre lo vio alguna vez en la academia. Suspiró de alegría y el hombre, finalmente, pudo sacársela de encima y tirarla contra el frío y duro suelo de piedra de la plaza.

-Ay... -Todo y que le dolió, se levantó de nuevo, y se encaramó de nuevo a su espalda, no sin antes decirle.- Tengo una espada... Y bueno... Sé algunos movimientos. -Pareció callar al hombre, pero pronto bajó, y echó a correr para colocarse cerca de la tarima. Estaba demasiado llena, pero no dejaba de intentar hacerse hueco para poder subir, sosteniendo sus dos alhajas en su mano derecha. "Bog neba , zashchishchayet tekh, kto umret nespravedlivo." y tras esta pequeña oración en su lengua, siguió intentando abrirse paso.

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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Victoria S. Blueflame el Vie Abr 03, 2015 10:41 pm


Amén
2ª parte trama general
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Rumores, habladurías, chismes malinfundados...Eso pensaba Victoria cada vez que salía de su camarote y escuchaba las conversaciones de sus bucaneros. La llegada de un nuevo Cardenal había causado demasiado revuelo en Venecia, y en cierta manera sentía que ese tipejo de la Iglesia no acarrearía nada bueno. Una mañana de lo más tranquila, entre cartas de navegación y el diario de abordo, uno de sus grumetes la informó de una gran aglomeración de gente en la plaza de San Marcos, testigos de dos ajusticiados...El ir a echar un vistazo era una idea que la movilizó sin saber muy bien porqué o como, pero en un tiempo récord, allí estaba.

Victoria había llevado con ella a un par de sus muchachos, para por si acaso, quién sabe lo que podría pasar, a fin de cuentas, era un vampiro y que le dieran caza o lo intentaran era el pan de cada día.

Conforme llegó pudo ver una escena que la quebró en mil pedazos por dentro. Habían ahorcado a una niña delante del que aparentemente era su padre, por orden del Cardenal, posteriormente la vida del padre fue cortada de raíz por la guillotina, ese maldito invento del diablo asesino llamado "Clero", y presos sobre la tarima...Un segundo...¿¡Eran exorcistas e iglesia apresando exorcistas!? ¿Qué diablos estaba pasando? Victoria no entendía nada, estaba confundida, pero en el momento en el que uno de sus muchachos le confirmo que el decapitado era exorcista y que su hija era mestiza, la ira y la venganza emergió del interior de la pelirroja. Ya no es que hubieran asesinado a una niña, sino que era mestiza. Parte de esa criatura inocente era de su raza...

Sus colmillos aparecieron al apretar los dientes, su ceño se frunció y en cuestión de segundos, la capitana vampira, desapareció entre el gentío. Por un instante la imagen de Sarah se le vino a la cabeza, siendo colgada por ser mestiza. ¡Por Dios, iba a arrancarle el corazón a ese maldito Cardenal y hacérselo tragar! Todo se había vuelto silencio en el entorno de Victoria, hasta que volvió a clavar la vista en la tarima. ¿Silcius estaba allí? Maldito hijo de puta, estaría disfrutando como el que más con todo esto...Quizás pudiera sacarle provecho en un futuro, pero antes...

Un disparo. Luego otro. Gritos, revuelo. Eso causó los dos disparos que arremetió contra el lector de los nombres que ordenó la detención de los exorcistas, y contra el guardia encargado de Amadeus. En su momento él la salvó, era hora de saldar su deuda, máxime siendo el padre de su hija. La posición de Victoria quedó al descubierto y se deshizo de la capucha que cubría su rostro. Supuso que su aparición desconcertaría a los presentes, pero eso ahora mismo le daba igual. Su objetivo era la cabeza del Cardenal, por matar a una mestiza, pero primero tocaba liberar a los "rebeldes". ¡Maldita sea! ¿Cuándo se había ablandado tanto? A la mierda todo.

-¡MALDITOS BASTARDOS ASESINOS! ¡YO, VICTORIA S. BLUEFLAME, JURO QUE OS MATARÉ A TODOS!- Gritó ante la vista de todos, preparando sus dos pistolas de nuevo. Sus muchachos se habían acercado a escoltarla y protegerla, a la par de que esta apuntase a un par de guardias más, acertando en la cabeza de serrín que posaban sobre los hombros. Vaya, ¿acababa de liberar a Raffaello y una muchacha mestiza? Sí, era mestiza, lo podía notar en su aroma.

-Inútiles, nos queréis cazar a mí y mi raza, cuando el verdadero enemigo lo tenéis al lado...O me ayudáis o largaros...Pero no os metáis en mi camino. Mataré al Cardenal...- Les dictaminó desde abajo, para subir a la tarima de un salto, quedando junto a Silcius, al que miró por encima del hombro con cierto desprecio acumulado, más del normal y le susurró, dejando sin final momentáneo la frase anterior. -Eres un pedazo de mierda, ¿lo sabías? Sí, claro que lo sabes, por eso estás ahí sentado sin defender a los tuyos, aunque sean mestizos...¡Lárgate de aquí, rata de cloaca! Bastante mierda hay aquí ya reunida.- Dicho esto, Victoria enfundó las pistolas y desenvainó un par de espadas, a la espera de lo que ocurriría a continuación. Bueno o malo, daba igual, estaba tranquila en cierta manera, varios de sus muchachos se sumaron a la fiesta y quedaron tras ella a la espera de órdenes. -...Quiero la cabeza de ese maldito perro al que llamáis "Cardenal", y la tendré; con o sin vuestra ayuda. Finalizó, maldiciendo entre dientes, y preparada para el ataque. La guerra había comenzado.

Thanks Sabine

resumen:
Victoria se entera de lo que pasa, va a mirar y se encuentra con las muertes de la mestiza y su padre. Victoria se cabrea y clama venganza. Les revienta el coco a los guardias a balazos y deja libres a Amadeus, Adelei y Raffaello. Quiere la cabeza del cardenal. Conclusión: que la ha liado parda(?)




Última edición por Victoria S. Blueflame el Lun Ago 10, 2015 1:42 pm, editado 1 vez
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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Raffaello Caruso el Sáb Abr 04, 2015 11:46 pm

La situación pasaba de castaño a negro mierda. Primero el cardenal apretando más y más, los guardias, el idiota de Silicius creyéndose mas importante de lo que era y... Espera, ¿¡Esa era Victoria!? Mierda, esto se va de madre, hay que hacer algo o la gente se va a desmadrar y aqui no todos se sanan como yo... Por eso en cuanto el guardia me agarró, no lo dudé un segundo, un golpe de cabeza, mi nuca contra su nariz, un chorro de sangre y su cabeza salió despedida... Hasta que una bala le atravesó el melón, regando a los asistentes con su sangre.

No me paré a ver quien había pensado en que necesitaba ayuda para salir de esta, si no que cogí algo de carrerilla, y con un salto estampé mis botas en la cara del vampiro que gentilmente se había sentado, dejándome un blanco inmóvil y bien preparado para tal golpe, que le lanzó lejos de la tarima, sobre la gente de bien. Con un poco de suerte, saldrá de aquí con algún que otro tomate en su vestimenta de mamarracho... Pensé mientras me levantaba del suelo.

Un ejemplo de patada voladora:

Mientras lo hacía mi vista se fijó en una figura, una mujer tratando de llegar hasta nosotros, me costó ubicarla, pero su largo y sedoso cabello varicolor me dio la única pista que necesitaba.- ¿Katya?- Por dios, con el jaleo que hay, ¿Que demonios hace aquí? ¡La multitud la aplastaría! Alargué la mano y la alcé a la tarima, poniéndola tras de mi, alejándola de los guardias.- ¡Vaya momento para tener una cita, ocharovaniye!¡Ponte a cubierto!

Los ánimos estaban demasiado tensos, entre exorcistas, cardenales y vampiros íbamos a hacer una carnicería con los ciudadanos. Parece que los exorcistas se defendían, los guardias volaban por todas partes, pero lo mejor sería retirarse y dejar que las cosas se calmaran.

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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Salvatore D'Angelo el Miér Ago 05, 2015 7:34 pm

El aire pesaba, húmedo, como un manto lúgubre que amenazaba a ahogar a todos los que se habían congregado esta tarde en la Plaza de San Marcos. Cientos de personas se aglutinaban delante de la atracción principal, una tarima donde el mismísimo cardenal daría muerte a dos pecadores. ¿Semejante pecado han cometido para que el mismísimo Di Medici venga a ejecutarlos? A decir verdad, no sé por qué estaba allí, viendo la “atracción” desde las alturas. Me gustaba estar al tanto de los principales acontecimientos de la vida veneciana, aunque estos fuesen tan crueles y desagradables como una ejecución. Pero esa era mi especialidad, los asuntos sucios, crueles, desalmados. Y todo se veía de una mejor perspectiva desde las alturas de la Basílica. Colarse había sido fácil, puesto que la mayoría de guardias y exorcistas se encontraban en la plaza en este momento.

Las puertas se abrieron, y por ellas salió el susodicho cardenal. –Todo esto me pone enferma… -Dijo Violeta, tras de mí. Observé el carruaje, sin responder a su insustancial comentario. Cuando éste se abrió, dejando ver a los prisioneros, noté como algo se revolvía ligeramente en mi interior. Allí, confusa y asustada, se encontraba una niña acompañada de un hombre, que por los pocos gestos que pude avistar a lo lejos, parecía el padre de la criatura. –Dios mio… - Mi sonrisa se esfumó en seguida. ¿En serio iba la Iglesia a ejecutar a una niña? Me mantuve impasible, con una expresión estoica e impertérrita en el rostro. Pero por dentro, algo se movía. Repugnancia. La Iglesia, la voz del Señor en la Tierra, iba a ejecutar a una niña. La Iglesia, que debía guardar la moral, estaba condenando a una niña a la horca. La Iglesia estaba acabando con la poca inocencia que le quedaba a esta ciudad, a este país. A este mundo. La Iglesia estaba traicionando a Dios.

El viento sopló. A parte de algunos gritos que no llegaba a discernir con claridad, pareció que toda la plaza se había quedado congelada. Se oía la tenue voz de la niña llenando la plaza, y pronto su eco se extinguió. Nunca llegué a oír los motivos por los cuales habían condenado a estos desgraciados. Tan solo oí el crujido del cuello de la niña cuando su alma abandonó en este mundo.  Sabía exactamente, detrás de mí, la mueca de espanto que Violeta acababa de poner. Sabía que, aunque estuviera allí, respirando, el padre acababa de morir también en ese momento. Lo que no sabía, ni me explicaba, era como la Iglesia daba lugar a matar a un ser inocente. Porque un niño no puede ser culpable de nada. “Ya no hay cabida para la inocencia”, pensé, y miré al cielo ennegrecido.

-El cielo tiene un ángel más –Dije, para mí mismo, y volví a bajar la cabeza. –Vámonos –le dije a Violeta, sin apenas mirarla. Ahora, más personajes empezaban a unirse al triste espectáculo, y las cosas empezaban a revolverse. No nos convenía, ni a mí ni a Violeta, quedarnos mucho tiempo en un lugar infestado de guardias y exorcistas, y estábamos a punto de darnos la vuelta cuando una estruendosa voz y, por desgracia, una voz conocida, invadió el tenso y lóbrego ambiente de la plaza.
-¿Pero qué cojones está haciendo ese subnormal? –Aquello me salió del alma. Silcius, el tocacojones chupasangre número uno estaba encima de la tarima, pavoneándose delante de los exorcistas -¿Es ese Rocafort, capitán? –La voz de Violeta me llegó perfectamente, pero toda mi atención estaba centrada ahora en lo que sucedía en la tarima. Ojalá matasen a ese maldito pirado. Iba a disfrutarlo más que cualquier cosa en este mundo.

El caos estaba empezándose a desatar, y era una visión demasiado tentadora como para irse tan pronto. El discurso del cardenal, la decapitación del otro reo, la detención de los exorcistas que se habían atrevido a irrumpir en la ejecución… Y, oh sí, el enorme patadón que se acababa de comer aquel jodido vampiro, por gilipollas. Aquella escena tan chabacana me animó un poco la moral, y una media sonrisa volvió a dibujarse en mi rostro.


-Parece que vamos a disfrutar de un buen espectáculo, Violeta.
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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Adelei D'Cielo el Miér Ago 05, 2015 9:50 pm



Amen

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Un extraño revuelo comenzó a formarse en la plaza en cuanto fueron recluidos los exorcistas; gente en contra de tal atrocidad y gente que apoyaba la moción tan solo por  saciar su sed de sangre y dolor. Adelei observaba todo aquello ajena a todo, no le parecía estar realmente allí; todo a su alrededor daba vueltas y seguía sin hacerse a la idea de que su final había llegado, que su padre se quedaría solo y no podría hacer nada... entonces, de la nada apareció una cabellera roja como el fuego y tras ella una horda de hombres, piratas. No cabía duda de que aquella era la famosa capitana Blue Flame, la jefa de su amiguisima vampiresa Marie Labov. Le resultó extraño que no anduviese por aquel lugar, quizás estaba encargándose de algo más.

El que apareciese semejante mujer con otros tantos no auguraba nada bueno. La situación de por si ya era complicada y les sería difícil salir de aquella pero con la señorita Blue Flame, vampira, de por medio aún más. Poco a poco parecía que Adelei despertaba algo, aún seguía sintiendo aquel nudo en el estómago y la garganta. Estaba nerviosa, no sabía que pasaría. Iba a necesitar un milagro de algún tipo para poder deshacerse de los guardias, su mente había comenzado a dar vueltas; hacía un rato había decidido rendirse pero al entrar Victoria como distracción creyó que podría urdir un buen plan para sacarlos a todos de la plaza.  Y entonces, para su sorpresa, aquella llamativa mujer plantó la semilla definitiva del caos. Disparó a diestro y siniestro a los guardias ¡Estaba ayudando! No podía creérselo. Sus ojos se abrieron como platos y le costó procesar la información como era debido, si no se daba prisa perdería la oportunidad de huir junto con los suyos.

Más disparos. Sangre. El olor de esta llegó a ella y la hizo despertar del todo. Cualquiera habría pensado que estaba desequilibrada y desquiciada, que sus cambios de humor y animo no eran normales pero en aquellas circunstancias qué era normal y qué no. Negó con la cabeza e hizo rechinar los dientes, por su padre saldría de aquella y ayudaría a los suyos; no le gustaba deberle nada a un vampiro, y aun menos una como Victoria Blue Flame pero era aquello o la muerte. Se deshizo del agarre del soldado propinándole un cabezazo en la barbilla y después un codazo en la base del estómago. Estaba distraído y no se esperaba tal ataque fortuito, Victoria había sido la distracción que necesitaba.

Desenvaina su pequeña daga y aprovecha el revuelo y el asombro de los soldados para degollar al que sostiene al General Amadeus y seguidamente a Sterling, sabía que habiendo liberado a aquellos dos el resto estaría a salvo. Estaba pasando todo tan rápido que a los lentos de los soldados no les daba tiempo a reaccionar con rapidez. Perfecto. La balanza se estaba equilibrando, no acabarían con ellos. Tras enfrentarse a sus opresores consiguió bajarse de la tarima de un salto, no quería permanecer más en aquel suelo manchado de sangre inocente. Corriendo como alma que lleva el diablo se acerca a la Capitana, sus ojos se cruzan por instante con ella y le dedica una reverencia; le debía la vida y no se le olvidaría. Los había ayudado aun siendo de bandos enemigos y a Ady tal gesto le pareció un gesto desinteresado que no le pasaría desapercibido. Esperaba que pudiesen salir de aquello ilesos, tanto ellos como los suyos.

No miró atrás, debía ir a buscar a su padre si le permitían salir de allí; tenía que avisarle y ponerle al corriente de todo lo sucedido. La gente se agolpaba a su al rededor, no era capaz de mirar al cielo ni al frente, no veía la salida... y entonces algo acudió a su cabeza, unas palabras. Su padre. Su padre le había hecho saber por activa y por pasiva que los exorcistas eran y son una gran familia, que han de protegerse los unos a los otros... y en aquel momento las entendió del todo. No podía huir, no podía dejarles solos ante el peligro. No había avanzado mucho por la plaza así que retrocedió sobre sus pasos y volvió a la tarima, se mantuvo entre los suyos, firme.

Se había comportado como una cobarde, había pensado solo en ella misma cuando debería haber pensado en su "familia". Y allí se quedaría, con los suyos, peleando.

Sabine © Credits.


Última edición por Adelei D'Cielo el Miér Ago 12, 2015 3:07 pm, editado 1 vez


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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Komui Lee el Miér Ago 12, 2015 2:51 pm

El gentío ya comenzaba a dispersarse más después de que aquel irrespetuoso de Elric dejara de acalorar más y más a la gente. Hablaba del pueblo, y aquella guerra no tenía nada que ver con éste. Era un enfrentamiento entre los altos cargos y los vampiros. Y Komui estaba dispuesto a luchar por la victoria de los suyos. Escuchaba hablar a los exorcistas, y a los vampiros, y se daba cuenta de una cosa; compartían un objetivo. Aquel cardenal pretendía entrometerse en asuntos que se escapaban de su conocimiento. La Iglesia hacía años que no participaba en las decisiones de las Academias, y mucho menos en la suya. La rabia que recorría el cuerpo del supervisor se había manifestado a base de palabras esta vez, pero él no era sólo eso. Como supervisor debía mantener la compostura, y no perder las formas como la mayoría de los que estaban ahí habían permitido. Komui simplemente no comprendió la razón de todo aquello, del enfado del joven exorcista con él. Siempre pretendía empatizar con las personas, en especial con los exorcistas. Era consciente de las presiones a las que estaban sometidos, pero con honestidad, no podía permitir tales faltas de respeto hacia él y hacia la Academia. ¿Desde cuándo Komui no había luchado por los derechos de los integrantes de Krory? Parecía que aquel joven no lograba entender la influencia que había tenido Komui en mantener alejada a la Iglesia de la Academia, y la cantidad de enfrentamientos que había tenido que afrontar con ésta a lo largo de los años. "¿Palabrería? Mis palabras son algo más que eso."

El discurso del Cardenal no le vino grande. Se esperaba cada una de las palabras que salieron por aquella sucia boca. Komui no pudo evitar mirarle con desprecio mientras éste farfullaba tentativas de llevar a la gente a su terreno. Prefirió no dirigirse a él entonces, pues no era ni el momento, ni el lugar. Todos estaban acalorados, todos tenían algo que decir. Pero mucho más importante, todos tenían algo que hacer. Algo que estaba en la cabeza de muchos. La cabeza de Albertino rodó, el guardia recitó los nombres como un autómata y Komui suspiró, invadido por el resentimiento ante una superioridad que les abandonaba a su suerte, y se sintió solo en el mundo. Aguantó las lágrimas como pudo ante aquel desorden de la vida.

-No será necesario que investiguen al señor Sterling, ha perdido su cargo como exorcista en este mismo momento.

Dicho esto, consiguió zafarse de la retención de los guardias momentáneamente, que parecieron aún sentir un mínimo de respeto por Komui. Observó al Cardenal, escoltado hasta las cejas por sus guardias. “Maldito iluso”. Komui volvió a posicionarse junto a Carusso, Amadeus, Adelei, Fath, Katya… Todos ellos estaban a su lado en aquel momento trascendental en sus vidas, y en medio de aquel caos, consiguió articular una sonrisa. Sin duda, él tenía a los mejores protectores que podía desear. Y su neurótica preocupación por ellos jamás dejaría de estar ahí.

- Salid de aquí. No importa cómo. –Les dijo con voz una voz temblorosa que pretendía ser firme.

Miró entonces con cierta extrañeza a la vampiresa Victoria, que había conseguido liberar a algunos de los exorcistas retenidos. Una mujer influyente y muy fuerte, echada para adelante, y que actuaba por puro instinto. Tenía especial fijación en ella porque durante los años, siempre se había entrometido entre los exorcistas y sus propósitos. Pero por una vez, coincidió con ella. Esto era la guerra.


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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Victoria S. Blueflame el Miér Ago 12, 2015 5:44 pm


Amén
2º parte trama general
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Esto era de locos. Gritos. Balazos. Muerte. ¿En qué momento se había llegado a esto? ¿En qué momento se había involucrado Victoria en toda esa mierda? Exorcistas matando a su raza, era el pan de cada día, pero...¿Niños? ¿Incluso a sus propios compañeros? Eso sí que era una mierda. Todo estaba del revés, máxime cuando una vampiresa, objetivo de esos que ahora eran cazados y juzgados, estaba subida en ese maldito estrado, junto a ellos, salvándoles y ayudándoles. ¡Maldita sea! Ellos le importaban una mierda, pero Sarah...Sí, esa fue la razón de su situación, el pensar que algo malo pudiera pasarle. Toda esa mezcla de ira y defensa de lo que es suyo la había vuelto aun más peligrosa si cabía, y con sus actos estaba clara una cosa: el mundo que conocían, había llegado a su fin.


La entrada de Komui, que al fin veía su aspecto, la desconcertó. Despojó de su cargo a uno de los suyos, no sabía muy bien porqué, pero tampoco es que le importase. Estaba hecho, fin. Y pensar que solo conocía su nombre gracias a todos y cada uno de sus mandados a darle caza... "Já, quién sabe, quizás esta maldita guerra sea el comienzo de una bonita amistad" Pensó y como respuesta solo soltó una leve y esfímera risotada. Su rostro volvió a enseriarse, adornado con un fruncido cejo, y miró al representante de reojo, dedicándole unas palabras al posicionarse a su altura, tras asentir con la cabeza, y una ligera sonrisa ladeada, al saludo de la muchacha mestiza a la que acababa de ayudar.


-Me gustaría saber qué siente alguien como tú cuando eres el cazado y no el cazador, Komui...-
Le miró fijamente, relajando la mirada, pero ni mucho menos desapareció la furia de sus orbes celestes. Continuó.
-...Pero, hoy, estoy dispuesta a ayudarte, ya que tenemos un enemigo común. ¿Qué me dices, unimos fuerzas?-


Su objetivo era ese maldito Cardenal, le importaba poco si contaba con la ayuda de los exorcistas o no, aunque toda ayuda era bien recibida. La Capitana dio orden a sus muchachos de proteger a los presentes; de echo, ya lo hacían. Unos sacando a la gente de la plaza, y los suyos, con los presentes. Derramar la sangre de los seguidores de ese "Siervo de Dios" era su segunda misión. Todos a lo suyo y Victoria terminó la palabrería.


-No te preocupes, Komui...Esta "alianza" no será un problema para que saldemos cuentas en un futuro próximo. Ahora, dile a tus exorcistas que se pongan en marcha...No hay tiempo que perder.-


Victoria nunca había estado más seria. Furiosa. Peligrosa. Su sed de sangre nunca había sido mayor, y conforme obtuvo una respuesta, su instinto la invadió: sus ojos se volvieron carmesí, sus colmillos aparecieron, junto con los de algunos de sus marineros, y se abalanzaron sobre las gargantas religiosas. ¡A la mierda la discrepción! Sangre, eso es lo que quería ver...¿Qué consecuencias acarrearía? Ni Dios mismo lo podría saber...





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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Amadeus Westerman el Jue Ago 13, 2015 1:07 am



Варшавянка

De vez en cuando me pregunto la razón por la que decidí quedarme en Europa; y esta era una de las razones. Admito que el atrevimiento que mostraron mis compañeros me pilló por sorpresa, sobretodo viniendo de la pequeña Adelei, Fath y la follonera de Victoria — a la cual cada vez más temo que se parezca Sarah — y sin embargo, otros de los exorcistas me decepcionaron tanto que decidí derrocarlos de su puesto es cuando me fuera posible. El resto de la escena se basó en puñetazos, empujones, disparos y juramentos que sólo me sirvieron para quitarme a la chusma de encima, y por alguna razón, después de todo, yo me sentía de lo más tranquilo y confiado. Adelei desapareció correteando de mi lado después de degollar salvajemente a dos guardias, la verdad es que ni me enteré; todos estaba pasando demasiado rápido. En cuanto vi el camino despejado simplemente chasqueé a Komui y lo aparté ligeramente del gentío.

No tienen nada que hacer— afirmé —Todos se han levantado.

La cruda realidad es que nosotros, los exorcistas, no somos meros mortales. Y la realidad de todo esto era que por lo visto ninguno de nosotros estábamos de acuerdo con que se aplicaran esas medidas tan radicales. El papado no podía con nosotros, al menos no ese día... y ellos lo sabían.

No esperé ninguna respuesta y me aparté a un lado de la tarima para patear en la cara a todo guardia que intentara subir. La carnicería comenzó a relajarse, ya que todo ciudadano abandonaba la plaza presa del pánico, dejándonos solos a los guardias, exorcistas y vampiros. Escuchar la voz de Raffaelo y Katya me relajaba en parte, me tranquilizaba saber que ambos estaban ahí, que estaban bien. Adelei volvió a aparecer y le revolví el pelo en cuanto subió al escenario con sus compañeros. Sonreí —Vas a ser una General admirrable, malyshka (pequeña, chiquitita)— ratifiqué decidido para seguidamente retirarme en busca del causante de todo aquello.

Dicen que la verdad no existe más que en la experiencia e incluso sólo en la experiencia personal. Pero a cada paso que daba me percataba de que mi verdad era que este día supondría un cambio no sólo en la estructura social, sino también en la moralidad, tolerancia e incluso historia.

        ... pero, lo que más me maravilló de todo, fue cuando al volver la mirada hacia mi compañeros, advertí cómo inconscientemente habíamos hecho del lugar del juicio final nuestra propia trinchera.
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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Elric Sterling el Vie Ago 14, 2015 5:23 am



AMEN

Con la muchachada del Krory



No los entiendo, lo intento y no lo logro. No me entienden, siquiera intentan, no lo logran. Todo se ha desbordado, no hay una autoridad visible que logre frenar dicho disparatado acto. Inclusive un vampiro se había hecho presente en el disturbio, delante de todos. Ady solo atino a devolverme mi maldita tortuga, ¡¿POR QUÉ CARAJO RECHAZA DOS VECES MI TORTUGA?! Da igual, que me la devuelvas, pero no lo hagas… Lo hiciste. Encarar tu sola a esa escoria en la tarima. De alguna forma está bien, es nuestro trabajo…no, ahora es suyo, no mío.  Ni bien pueda salir de aquí, tirare este atuendo a donde merece estar, en la basura. Me quede expectante, esta vez no haría un alboroto, ya mis ánimos estaban por el suelo.

El frío congela mis pensamientos, lo estoy sintiendo, nada vendría mejor que salir de este sitio. Sería agradable encontrarme en mi panadería, horneando pan casero y tomando algo caliente, oh que placer. Debo concentrarme, con la aparición de ese monstruo todo podría empeorar. “Elric Sterling”… Ese es mi nombre.  ¿Qué seré investigado? Instantáneamente ya estaba siendo agarrado por un soldado, aunque no di resistencia alguna, era un humano, no tenia deseos de lastimarlo. Ellos actuaron con velocidad, el resto con ferocidad y discrepancia. Inclusive Komui, ese chino falso y traidor a los nuestros me nombraba. – Ese inepto piensa que tiene el derecho para nombrarme… - Primera vez que me encuentro  de acuerdo con ese supervisor venido a menos, yo ya no pertenecía al cuerpo de exorcistas, no lo valía, no eran más que unos hipócritas y cobardes.  Aún puedo contar con los dedos de una sola mano aquellos que valen como personas, y como compañeros. Ellos serían a los únicos que tal vez, podría llegar a ayudar…

Todo estaría perdido, mi ejecución no sería simplemente natural y se adelantaría, no me molesta en lo absoluto, morir es solo un paso más en el camino. Sin embargo me vi ensuciado por la sangre de otro humano. Adelei acababa de arrebatar la vida a ese pobre hombre, dándome mi “libertad”. Quede atónito, eso ya no me lo podía creer. ¿Un exorcista quitando la vida a un protegido? ¿Los protegidos dando caza a sus protectores? ¿Y AHORA LOS CAZADOS DANDO PROTECCIÓN A SUS CAZADORES? No, esto ya no es lo que era. Ese anciano de aquella vez tenía razón, antes era mejor. Intente reponerme, pero comencé a toser sangre por la boca. Todo debido a los nervios.  Volví de vuelta al barro, vomitando sangre a desmadre, dando un tono más pálido de lo normal.

Los exorcistas se unificaron y atrincheraron en la tarima, los mire desde mi miseria, no me acercaría, no me merecían. A lo sumo Ady, o ese pelirrojo inútil que llevaba el título de General… nunca desprecio el pan.  Seguí en mi intento de reponerme, pero era absolutamente absurdo, la sangre corría sin parar.  Me sentí agotado e inerte, observando ahora la situación como un espectador, todavía con una carta sin colocar en la mesa, pero completamente fuera de combate.



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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por il Maestro mascherato el Vie Ago 14, 2015 9:34 pm




Amén
2ª Parte de la trama general.



Capítulo I





¡EXORCISTAS TRAIDORES! ¡TRAIDORES!

Los venecianos comenzaron a dispersarse y huir inmediatamente en cuanto el sonido de las pistolas y los gritos dominó la plaza. Otros tantos se habían largado antes nada más ver la presencia de vampiros. Sin embargo, aún quedaban en la plaza ciudadanos coléricos y disgustados con la imagen que presenciaban; no se trataba de la carnicería que habían montado hace tan solo unos segundos, sino de ver cómo los exorcistas no hacían absolutamente nada para asesinar a Silcius Rocafort y Victoria S.Blueflame: dos de los vampiros más conocidos en Venecia y parte de Italia. Era absurdo, inconcebible; era la imagen de inútiles que estaban dando a su pueblo. En pocos segundos los exorcistas pasaron de ser héroes, a traidores.

¡CORTARLES LA CABEZA! ¿¡A CASO NO VEIS A VUESTRO VERDADERO ENEMIGO!?
— ¡ELLOS MATARON A MI FAMILIA!
— ¡A LOS VAMPIROS, LOS VAMPIROS!
— ¡EXORCISTAS INÚTILES, LA JUSTICIA NO ES NUESTRA RIVAL!


Zapatos y piedras volaban tanto hacia los exorcistas como los vampiros. El público indignado no cesaba de protestar, aún con la esperanza de que alguno de ellos decidiera hacer lo que tenía que hacer y acabar por el verdadero enemigo: los vampiros.

Mientras tanto, el Cardenal Francesco Di Medici, (que estaba siendo escoltado a su carruaje) volteó la mirada hacia la plaza en cuanto escuchó la voz del supervisor de la academia: Komui Lee.

Ese hombre debe ser derrocado de su puesto como supervisor de la academia en cuanto nos sea posible — el cardenal se dirigió a uno de los guardias del vaticano que lo acompañaba personalmente hasta el carruaje. Su tono era áspero y absolutista, su mirada y posturas firmes, su ira indomable. El guardia asintió sin mencionar palabra y empujó con delicadeza la espalda del cardenal para acercarlo más hacia el carruaje, pero este se impuso y apartó — Adelei D'Cielo ha asesinado a hombres inocentes y debe ser trasladada a Poveglia por su delito. Quiero ver arder el cuerpo de esos dos vampiros y empezar de inmediato con la investigación a fondo de todos y cada uno de los miembros de la academia... — su ira incrementaba a cada palabra que decía; el guardia intento hablar para tranquilizar al cardenal pero de nuevo, fue inútil  — ¡RECORDAR QUE NO SON USTEDES LOS QUE DECIDEN SOBRE EL FUTURO NI LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE ESTE PAÍS! ¡RECORDAR QUE EL PODER QUE TENEIS OS FUE OTORGADO POR UNA RAZÓN Y DE NO USARLO CORRECTAMENTE OS SERÁ ARREBATADO! Recordar quién es el verdadero enemigo...

Una vez el cardenal calló, los guardias abandonaron el forcejeo contra los exorcistas y se retiraron de inmediato. Los ciudadanos dejaron de alborotar y gritar y todo permaneció en silencio por unos instantes; parecía que la guerra había acabado en tan solo unos segundos, sin dejar absolutamente nada.

Lo único que pudo escucharse antes de que todo terminara en calma fue el sonido de las cadenas sujetando las muñecas de Elric Sterling.




Minutos más tarde en el interior del carruaje del Cardenal:

Escúchame bien... — la voz del Cardenal se percibía pasada por años, pero sólida —En esta vida he presenciado muchas rebeliones e injusticias que han hecho de la humanidad este charco de mierda por el que se le conoce hoy día — tanteó con la mirada a su acompañante durante unos segundos para después volver la mirada hacia la ventanilla, manteniendo una postura distante —Pero jamás había visto nada tan denigrante como lo de hoy. Héroes perturbados por el presente, olvidándose de quienes son y por qué están aquí... olvidando cual es el verdadero mal que reside en nuestras calles... los que fueron héroes. — El carruaje dio un giro brusco al desaparecer por las estrechas callejuelas de Venecia. Los cascos de los caballos se escuchaban avanzar rápidos y nerviosos por el suelo adoquinado.

En unos minutos los cascos aminoraron el trote y el carro terminó por detenerse. El Cardenal suspiró impasible sin tan siquiera despegar la mirada de la ventanilla. Los huesos de su espalda chasquearon como aviso de vejez, pero su mirada y porte únicamente indicaban autoridad.

Espero que el paseo haya sido de su agrado — uno de los guardias abrió la puerta del exorcista, invitándole a bajar del carruaje —Hoy es una buena noche para pensar... — el Cardenal interrumpió repentinamente el silencio. Ahora su voz había adquirido un tono mucho más fuerte y sus ojos se despegaron de la ventanilla pare concentrarse especialmente en el chico — ...para pensar que  la vida es el recuerdo de nuestras decisiones y que no podemos cambiar lo que somos, pero del mismo modo podemos elegir lo que seremos. Muy buenas noches, Señor Sterling.

El guardia tiró del brazo del exorcista para hacerle bajar del carro y seguidamente cerrar la puerta. Los cascos de los caballos volvieron a originar ruido en los adoquines, el cual iba amainando conforme se alejaban de la calle hasta quedar en completa quietud; dejando resaltar únicamente la humedad de la ciudad y el agradable olor a pan.


FIN DEL CAPÍTULO I


AVISO

→NO SE PUEDE IMPEDIR LA DETENCIÓN DE ELRIC.
→NO SE PUEDE ATACAR A EL CARDENAL.


El capítulo II de la trama se abrirá el 1 de septiembre y se avisará de los cambios y castigos que ha recibido cada personaje en consecuencia de sus actos.

Este tema seguirá abierto hasta entonces, con lo cual podéis seguir posteando libremente y desenvolviendo y poco a vuestros personajes después de lo ocurrido. Es una forma de no perder el hilo, (a parte que es maravilloso tener un tema todos juntos donde interaccionar).

Muchisimas gracias a todos por participar :')



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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Adelei D'Cielo el Dom Ago 16, 2015 10:10 pm



Nombre del Tema

Con Nombre del Personaje



¿Ya había acabado todo? Los hecho se habían precipitado de una manera vertiginosa pero estaba segura de que aquello no había terminado, no había hecho más que empezar... pero en cierta manera se sintió aliviada cuando contempló como el Sacerdote salía huyendo de la plaza gritando y refunfuñando improperios. Ahora las cartas estaban echadas y su futuro dependería de sus actos y de lo que aquel monstruo ordenase. Sabía que su futuro no brillaba con esplendor, que probablemente lo que le esperaba era una muerte segura pero ya le daba igual. Nunca llegaría a cumplir su sueño de ser General de exorcista pero ayudaría a llevar a cabo un cambio que haría historia en Venecia.

 Observó a sus compañeros, estaban todos juntos, en grupo. Parecía que esperaban alguna orden para atacar, pero todo había terminado ya por aquel día... al menos para ellos, porque al parecer Sterling había decidido irse con el Sacerdote ¿Acaso los había traicionado? ¿Adelei había arriesgado su integridad física por mantenerle a salvo y a caso se lo paga así? No terminaba de creérselo... allí tenía que pasar algo más.  Además, se había ido con su tortuga y la quería de vuelta, así que procuraría no morir hasta hacerse con su tortuga y pedirle explicaciones a Sterling, destituido ya de su cargo.

- ¿Y ahora qué... qué haremos? -Les pregunto a todos sus compañeros. Era la más joven allí presente y por tanto la más inexperta pero no pensaba dejarlos solos.- ¿Qué pasará con nosotros? He asesinado a dos personas...

Aquella había sido la primera vez que empuñaba un arma en contra de un humano, no sentía remordimientos por ello pero acababa de caer en la cuenta de que por semejante acto iría de cabeza a la orca. Suspira cansada, peina su pelo negro despeinado y mira a Amadeus, su maestro (el cual le había animado diciendo que sería una gran general). Ella no sabía qué pasaría con todos ellos, solo sabía que no podían rendirse pasase lo que pasase y no iba a huir ni a dejar a los suyos solos ante el peligro como había llegado a pensar en aquel día. No conocía a muchos de los presentes, ni si quiera a Komui Lee, pero sabía que con ellos estaría bien... como había dicho su padre, y además, confiaba en que su padre estuviese bien también.

Estaba tan atontada después de tanto estés que hasta se había olvidado de los vampiros ¿Qué pasaría con ellos? ¿Se aliarían contra el Sacerdote? Seguramente aquello sería lo que más les convendría a ambos bandos, unidos podrían contra aquel bicho pero sería difícil.  Eran razas enemigas por naturaleza y los mestizos, como Ady, se veían atrapados en medio del conflicto, ya que no pertenecían ni a un bando ni a otro.  No entendía del todo las intenciones del Sacerdote... si quería deshacerse de los exorcistas desde luego aquella no era la manera, solo conseguiría hacerlos más fuertes y acabarían encontrando la manera para acabar con él... no lo veía un buen plan, por lo que seguramente tendría algún as guardado bajo la manga, pero claro, él tampoco se esperaría que vampiros y exorcistas pudieran trabajar juntos. No era algo difícil de ver, a ambas razas les convenía deshacerse de aquel hombre, el problema vendría después; cuando la amenaza común dejara de existir ¿Seguirían siendo razas enemigas o serían capaces de vivir en “paz”?

- ¿Y con ellos...?

 Pregunta finalmente, señalando con la cabeza a la capitana de cabellos pelirrojos y a su tripulación; el maldito vampiro al que se había enfrentado ya había huido... se había quedado con las ganas de darle su merecido, por subestimarla. Eso le hizo fruncir el ceño y arrugar la nariz, quería acabar con aquel ser, no se merecía seguir con vida... suspiró y prefirió relajarse, bastante tensión había sufrido ya en aquel día. Ahora solo quería llegar a casa, comprobar que su padre estaba bien y probablemente refugiarse en la academia; aquel era el único lugar en el que estaría a salvo y en el que podría prepararse con los suyos para lo que viniese en el futuro.


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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

Mensaje por Elric Sterling el Lun Oct 26, 2015 1:44 am



AMEN

Con la muchachada del Krory



Comencé a reír, ya estaba delirando a causa de la anemia. ¿Por qué me muevo? No, me encuentro arrastrado por sobre el lodo. Estoy siendo apresado y nadie hace nada. ¿Qué? Ady… ¿Por qué me miras con esos ojos? Ayúdame, has algo. Pero no, prefieres mirarme con esos ojos de pecadora insensible. Es igual a ellos, quienes no lo saben, pero se parecen más a mí de lo que jamás sabrán… Escoria. Da igual, todavía tengo mi panadería a mi regreso, eso es lo más importante de todo aquí.

Soy un desastre, siquiera puedo ser llamado un exorcista. Mira como estas, sumergido casi por completo en el barro, das asco. Míralos, uno al lado del otro, junto a vampiros y mestizos. No me preocupan del todo los segundos, pero… ¿vampiros? Eso ya no. La frase “los enemigos de mi enemigo, son mis amigos” no corresponde a esto. ¿Acaso te haces amigo de tu propio asesino? ¿Qué sigue? ¿Las adolescentes tortugas exorcistas mutantes? Jo… Pinky eres diabólica, estas detrás de todo esto. Antes de subir, o mejor dicho, que me subieran al carruaje, aviste con último suspiro a aquellas personas que se sumergían en la traición a su humanidad. Prácticamente no los reconocí, físicamente eran idénticos a las personas que un día logre concebir como colegas. Al contrario, los divise entre la lluvia, como pedazos de carne helados, sin sentimiento alguno hacia su propia raza. Entendí en ese instante que todo se había perdido, y que por mucho que quisiera, el único que pagaría ese precio por tal traición…era yo…

Minutos más tarde en el interior del carruaje del Cardenal:

¿Por qué? Era el mismo carruaje que ese ser abominable. Me toca mi último viaje compartirlo con esta escoria de Cardenal. No lo acepto. No puede terminar todo así. Mañana… si, el mañana no es lejano, y mi pan estará de vuelta en mis manos. Solo debo resistir unos cuantos latigazos.  - “Escúchame bien”  - Inmediatamente mire de reojo a esa persona que me acompañaba, se lo veía decrepito, pero era más bien mis pocas energías para mantener el foco de mis ojos centrado.  Escuche cada palabra, y mentiría si dijera que no estaba de acuerdo con cada una de ellas, en un principio claro. – Puedo entenderlo… - Murmure casi para adentro, “Puedo entenderlo, pero no es la manera…”, varias frases de ese estilo rondaban en mi mente, todavía siento el ancla sentimental dentro de mi despreciable humanidad.

Al cabo de unos momentos, ya podían mis ojos mi nuevo hogar, ¿merecido? Nadie es capaz de afirmarlo.  Otras palabras insulsas, una broma de mal gusto. Dispuse de descender perezosamente, sin embargo, frene mi descenso por otras palabras efusivas del vejestorio. Le mire, con una mirada tan intensa como mi tenacidad. Nadie podría doblegarme, así es como me habían criado. La crianza obtenida de los padres, era algo que se respetaba, aun siendo el más cabrón egoísta.  Volví a escucharlo, cualquiera podría caer ante tales palabras, pero solo tenía una respuesta para el. Sentí el agarre del indigno guardia, generando que baje y volviese a sentir el frío de la humedad esparcida por el aire, aunque ya no lloviera. Le di un último vistazo al Cardenal, con una grata sonrisa de lado. – Lo que fui, es lo que seré… Un panadero…

Con mis últimas palabras, mi respuesta digna del hombre que soy, la puerta fue cerrada con fuerza y los caballos alejaron a ese despreciable hombre de mi vida, o eso creí en el momento. Analice con la mirada ese sitio y no tuve otro remedio, con la frente en alto seguí a mi castigador actual, aun con la tenacidad de mi persona, lo que me pasaría aquella noche, no era un castigo, no tendría nombre alguno. Solo se, que exorcista ya no seré, pero panadero moriré…

RESUMEN Y PUNTO DE VISTA:
Elric fue apresado. Se sintió decepcionado de las acciones de los exorcistas. Entiende en parte al Cardenal. Eligió ser encerrado como Panadero, no como Exorcista. El no esta del lado del Cardenal. Es lo que sucedió hasta el momento. En su ficha explicare lo que le pasara luego en la celda.



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Re: 2ª parte de la trama // Capítulo I: Amén

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