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Tortugas de pan (priv-Elric)

Mensaje por Invitado el Dom Mar 15, 2015 6:17 am

Era ya la hora del ocaso, cuando decidió escaparse del barco. Durmió por la mañana y en la tarde la jauría de rufianes que tenía por familia no dudó un minuto en empezar a sacarle de quicio. Fear estaba demasiado entusiasmado por la idea de la pelirroja en el barco, su dichoso regalo de cumpleaños. Y como a él se le había olvidado el dichoso cumpleaños, el rubio no había parado de recriminarselo en toda la semana. Le tenía hasta los huevos con su cantaleta y su dichosa "ley del hielo".

Por eso es que ahora, había aprovechado para escaparse del barco e ir en busca  de un regalo digno para su hermano. Para callarle la boca de una vez y que dejase de actuar como una señorita sentida. Y.... porque como lo extrañaba al muy puto! El barco no era el mismo sin sus bromas y sin pegarse hostiones por cualquier tontería. Debía disculparse adecuadamente, pero eso de encontrar un regalo era completamente difícil pues el rubio tenía gustos muy diversos. Y a la vez no podía darle cualquier cosa, pues la ofensa al parecer había sido grande.

Caminando por la calle de las tiendas un aroma llegó a su nariz superdotada, olfateó con disimulo y suspiro. Pan recién horneado... no pudo evitarlo, siguió su olfato hasta dar con la maravillosa fuente de ese aroma que cualquiera disfrutaba. Estaba seguro, de que no había ser en el mundo que no amara el olor del pan recién salido del horno. Los recuerdos de su infancia empezaron a brotar, borrosos por ser tan lejanos. Recuerdos donde Giselle una criada enorme como vaca con tetas del tamaño de su cabeza, horneaba delicioso pan para su familia. Entro en la panadería, y lo primero que pudo ver en el mostrador, fue una obra de arte maravillosa.

Una puta tortuga de pan, con chocolate adornando el caparazón y pequeños ojos de jalea de fresa.

Era increíble! Ese debía ser el regalo perfecto para el glotón de su hermano! Si le llevaba un par de esas seguro le perdonaba! Un par de tortugas de pan, un barril de ron y un vale para la casa de putas más lujosa de Venecia. Eso le compraría el perdón con total seguridad. Y volvería a escuchar la dulce voz de tonto de mierda de su hermano del alma, a quien tanto amaba. lo mismo, empezó a tocar el timbre sobre el mostrador con insistencia. Un toque cada 7seg exactos, para que el panadero se apurara y le vendiera un par de esas tortugas.
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Re: Tortugas de pan (priv-Elric)

Mensaje por Elric Sterling el Dom Mar 15, 2015 6:58 am



Tortugas de pan

Con Eikki

Que día más maravilloso. Primero, eche a golpes a esos niños que siempre molestan. Lo mejor, es que sus madres hayan venido a quejarse. Segundo, cree esa obra maestra, a partir de una idea que tuve al vender mis preciadas tortugas. La gente amaba las tortugas, pero por sobre todo, vivian a costa de comer pan. ¿Qué mejor que una obra de arte donde una tortuga se convirtiera en pan? Qué maravilla de día. Por tercero, último y más importante. Tener en frente a tres de las madres de esos mocosos, todas con poca ropa divirtiéndose como locas prostitutas. – Oh…Elric… eres tan excitante amasando masa. – Me encontraba exactamente preparando pan para la mañana siguiente. Frente a ellas, que jugueteaban ante mi golosa mirada. Prácticamente casi me babeaba sobre la masa.  – Por favor ladies, todas las mujeres inconscientemente saben, que los panaderos somos los más irresistibles y sensuales. No se contengan.
– Les comente, llevándome risas y afirmaciones atrevidas. Me encontraba vestido simplemente con el delantal de cocina rojo exótico, y luego, todo desnudo con el culo al aire.

Panadero… Dinos, ¿asi amasaras nuestros cuerpos? ¿Nos llenaras de masa y harina? Quiero engendrar a tu hijo de pan y miga… - Por el amor a todo dios inexistente, que placer. Mi actividad preferida, con mi libertinaje favorito, todo en un paquete. Iba a ser uno de esos días memorables. RIN…RIN…PAN… PAN RICO… RIN RIN… el timbre, malvado sea el destino que un cliente entre a la tienda, ¿Por qué tuvo que entrar? ¿Por el simple hecho de que estuviese abierto? Más le valiese que fuese la muerte de alguien, porque le echaría a panasos. Camine hasta el mostrador, el cuarto consiguiente, para ver de quien se trataba.

Al llegar le vi, anonadado por la tortuga, en definitiva y de primeras ya me cayo bien. No solo porque era alto y guapetón como yo, sino porque era fanático del pan, o al menos tenia buen ojo para dicho arte.  – Tienes suerte, te iba a moler a golpes. – Confesé honesto, postrándome contra la pared, cruzando tanto piernas como brazos, marcando sin darme cuenta el bulto. – Tu… sabes apreciar el arte verdadero.  Me ha tomado un tiempo prepararlo. Yo lo llamo “Tortugas Alfredianas de Pan Sabroso” Inclusive, gracias a un consejo, logre hacer que tengan un leve movimiento por un tiempo indefinido. – La tortuga de pan aparentemente, movía las patitas de miga.  – Aunque claro, no es mas que un truco que logran grandiosos panaderos. Digame caballero, ¿ en qué le puedo servir? – Pregunte tranquilo con una sonrisa. La realidad, es que adentro de ese pan, había una tortuga viva…por poco tiempo.


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Re: Tortugas de pan (priv-Elric)

Mensaje por Invitado el Mar Mar 17, 2015 2:59 am

La cara del finés fue digna de retratar, cuando vio aparecer al panadero quien tan solo vestía un delantal. La esbelta figura se posó contra la pared y por el movimiento de sus extremidades se marco por completo su hombría. De pronto sentía una necesidad profunda de pegarse un tiro en la cabeza.... Elevó una ceja confundido cuando dijo que le molería a golpes. Por que? Si tan solo quería comprar pan. De pronto todo encajo. Seguro ese panadero picarín andaba de putas y lo había interrumpido. Nada más importante que aquello, ahora hasta sentía pesar en su corazón de vampiro y hasta estuvo dispuesto a darle una disculpa de ser necesario. Sin embargo algunos concejillos debería darle, como cerrar la puta tienda para que no le interrumpieran.

Le escuchó hablar del arte y su expresión paso de la sorpresa a la pura solemnidad. Por supuesto que entendía el arte impreso en la tortuga de pan. Era sin duda alguna un objeto valioso y delicioso a juzgar por el olor. En cuanto dijo eso de que se movían de nuevo se sorprendio. -No me jodas! En serio se mueven?!!! -preguntó por demás encantado, colocandose de inmediato en cuclillas y pegando las manos al cristal de la vitrina. Juzgando con sumo interés y notando al instante que los dichosos animalitos de vez en cuando movían una que otra patita. Y es que el pirata no podía evitar actuar de aquella manera. Aun siendo un hombre adulto de casi dos metros de altura con una musculatura desarrollada, y fuese encargado de patear traseros a montones en el barco, aún mantenía el espíritu de un niño en su interior. Por eso disfrutaba de las pequeñas cosas como aquella. Su hermano Fear era igual, por eso estaba seguro de que le gustaría ese regalo.

-Por la vida de todas las putas en Venecia.... -murmuró impactado. Ese tipo, aunque muy pobre en vestimenta, era un genio del pan sin duda alguna. -Veras, buen hombre. Necesito un regalo para mi hermano, y quiero que me venda un par de estas cosas maravillosas de..... eso que dijo! -no podía recordar el nombre de tan exquisita obra de arte, para eso no era bueno. -De que están rellenas? -preguntó con inocencia infantil.

-No entiendo como lo haces hombre, pero estas tortugas son lo mejor que he visto en mucho tiempo. ¿Qué más tienes que valga la pena? -ahora su consciencia no le permitiría marcharse de alli con tan solo un par de tortugas. Debería comprar algo más para compensar el hecho de haberle interrumpido en el sagrado arte de copular. Y por tanto se puso a ver por la tienda con sumo interés.
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Re: Tortugas de pan (priv-Elric)

Mensaje por Elric Sterling el Mar Mar 17, 2015 4:08 am



Tortugas de pan

Con Eikki


Supe desde un principio que para hacer cochinadas, debería de mantener la tienda cerrada, pero, en realidad, la mantenía abierta por una simple razón, el pan era más importante que el sexo, simple y claro… sin contar que esas mujeres olían a orines, puta zona de mierda. – De veritas tas tas y  tas. – Respondí con una sonrisa altanera, pero al mismo tiempo juguetona. Solía mimetizarme con el prójimo muy seguidamente, por algo era guapo, porque me igualaba al resto de guapetones. – Con que un regalo para otro hombre. Ha venido al lugar perfecto. Aquí los más machos vienen a comprar pan para otros caballeros, normalmente inclusive más machos que ellos mismos. – Tome del mostrador un par de las tortugas, con las manos limpias aunque con algo de harina. Le escucho y obviamente, no podía decirle la cruel verdad.- Vera, estas exóticas piezas de masa, están rellenas con algunos pequeños pedazos de carne muy suave y sabrosa. No llega a ser pan de carne, obviamente, pero si le da un sabor exquisito. Acompañando a esto, una crujiente capa de un…no puedo decírselo con exactitud, es un secreto de maestro. Pero si le puedo decir, que al sentir el crujir de esta capa en su boca, se babeara encima con facilidad. Por último, tiene distintos tipos de hiervas para generar una mayor armonía en los gustos. – Termine de explicarle, para no decirle simplemente que había una tortuga dentro.

Si es lo mejor que ha visto, espere a sentir su sabor. Una de las dos corre por cuenta de la casa, para que usted también pueda probarlo. Veamos, pues, tengo varias excentricidades para presentarle. – Hice una pausa, al escuchar risas y gemidos en la otra habitación. – Espereme un momento, por cierto, le pido, si se piensa quedar a ver, tendrá que quitarse toda la ropa. – Señale detrás suyo, junto a la puerta, un  pequeño banco.- Puede dejar la indumentaria ahí, y tomar un taparrabos de los que están colgados encima de la silla. No lo tome a mal, es una cuestión de higiene. No por nada, mi pan es el más exquisito de Venecia, no, de Europa. – Me mostre con mi predilecta sonrisa de falsedad, pero estaba siendo serio. Me di media vuelta, mostrando mi culito blanco como la nieve al aire, retomando camino al cuarto de atrás.

Ya en la cocina, mire a cada una de las tres “damas”, estaban en pleno toqueteo, vulgares incautas. – Escuchad sucias, idos de mi cocina, sus bocas huelen a sarna y probablemente el aroma de sus putrefactas almejas mohosas infecte mi pan. Salgan… - Tome la escoba, aquella que apenas le quedaban pelos para limpiar, y directamente las saque a escobazos por la puerta trasera, ellas totalmente en bolas. – Malditas sucias, me regalan ropa… - Deje la escoba donde estaba, volviendo a la parte delantera de la tienda, con el hombre que deseaba comprar sabroso pan.

Buen hombre, me olvide de presentarme, puede llamarme Elric Sterling, el panadero de su vida. – Me presente con una sonrisa, señalando los mostradores del lado derecho, en esa tienda pequeña. – Tengo figuras de pan, en representación de distintos seres reconocidos de la sociedad. Son coleccionables, están a la moda.  Tengo una pieza en especial, fue furor el mes pasado. – Camino por detrás del mostrador, hasta plantarse delante de la figura y señalarla. – La nombre, Sabine, la putarraca del mes. En esa pose tan sensualona, y por defecto, promiscua. A su lado…. – Hice una pausa, señalando a la derecha de esta. – Es otra que ha tenido mucha aceptación, una joven virgen de cabellos rojizos, con una suculenta cabra del demonio. Los cuernos de chocolate representan la tentación de esta joven hacia el lado oscuro. Los cabellos están hechos de crema de frutos secos. Aun me falta una pieza para terminar esta obra de arte, pero, desconozco cual, no me ha llegado la inspiración. – Lo que no supe, era que el caballero de adelante, había sido parte del rumor que tuve sobre la cabra y una pareja dispareja. – Si no os gusta, pues, tengo algunas galletas que representan el exótico escupidor animal, la llama que llama, son fabulosas entre los mocosos.



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Re: Tortugas de pan (priv-Elric)

Mensaje por Invitado el Jue Mar 19, 2015 3:00 am

Escuchó atento la explicación del panadero sobre el contenido de aquel delicioso pan. Incluso estaba dandole hambre al imaginarse lo deliciosa que debía estar esa carne. Y es que olía tan bien que definitivamente debía ser una exquisitez. -Entiendo, los buenos cocineros nunca revelan sus recetas. Debe ser igual con los panaderos. -aceptó. Sus ojos brillaron ante eso de que incluso iba a regalarle una tortuga para él. Ese buen hombre tenía un corazón increíble. -Le agradezco buen panadero! Le recomendaré con mis conocidos sin falta! -prometió. ¿Cómo no hacerlo? Si era tan amable y talentoso.

Tuvieron que frenar la charla, y en medio del silencio pudo escuchar bien risitas y gemidos eróticos de la parte trasera de la tienda. Se quedó simplemente con la cara de piedra mirando al albino frente a él, no iba a preguntarle nada. También era hombre y entendía mejor que nadie de esas necesidades imperiosas de meter a algunas zorras a un lugar prohibido para hacer de las suyas. Juzgar a un hombre por follar, era como juzgar a un perro por roer un hueso o a un ratón por comer queso.

Lo que si le sorprendió fue la siguiente petición de aquel hombre tan extraño. ¿Quitarse la ropa? Por higiene decía.... quizá era que los productos que iba a enseñarle eran tan finos y delicados que podría contaminarles con eso y ya no podría venderlos. No tenía idea! El de pan solo sabía mucho más que el resto. Miro el banquillo y miró los taparrabos colgados, parecían bien confeccionados. Había que admitir que esa tienda era muy interesante, muy exclusiva. El panadero se fue y el moreno se encogió de hombros, sin más empezó a quitarse la ropa hasta quedar como Odín le había puesto en el mundo. Tomo uno de esos taparrabos y se lo colocó.

Para cualquiera que entrara, sería un completo banquete para la vista. La musculatura del nórdico y aquel llamativo tatuaje en su hombro. Escuchó lo que sucedía en la trastienda, pero no se preocupo por esto. Esperó pacientemente a que regresara el vendedor, quien no tardó demasiado.

A su entrada, le siguió calmado, sin preguntas ni reclamos. Ese hombre iba a enseñarle su arte, y no debía ofenderle. -Mucho gusto buen Elric, mi nombre es Eikki Koskinen. Y desde hoy, el cliente de su vida. -dijo con voz solemne. Luego de esto observó una a una las figuritas que le mostraba. La figura a la que llamaba Sabine, estaba muy bien ejecutada. Se parecía en extremo a la pelirroja anfitriona del evento al que le obligaron a asistir. Incluso esas tetas de uva tenían la proporción perfecta para representar a la chica. Era talentoso en demasía! Y a la derecha.... la joven con una cabra. -Pero que..... -comentó anonadado con aquella imagen. Allí estaban, plasmados con crema coloreada, sus ojos brillantes, las curvas perfectas de su cuerpo.... el suave cabello que cubría su frente. La fuerza y belleza que poseía aquel ejemplar femenino tan perfecto. Su alma se emocionó, y casi sintió deseos de llorar al ver aquella figura que le traía recuerdos tan cálidos. -Lucy.... mi amor de verano.... -como extrañaba a esa puta cabra del infierno! Cada día de su vida luego de aquello, ese perfecto animal...

-No acaba de sorprenderme con su talento! Esta es la representación perfecta de Lucy la cabra..... y mi pareja de baile. -mencionó lo último sin mucho interés. -Empaque esa figura por favor! Me la llevaré. Y ponga en la bolsa además dos bolsas, cada una con una docena de galletas de llama, el animal más fantástico sobre la tierra después de la dulce Lucy.
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Re: Tortugas de pan (priv-Elric)

Mensaje por Elric Sterling el Vie Mar 20, 2015 12:38 am



Tortugas de pan

Con Eikki


Yo no soy un simple buen panadero, no existe uno mejor que mi persona. En parte me ofendía, pero, sé que debo de tomarlo como un halago. – Por favor, no  es necesario. Simplemente con que usted deguste mi arte me basta y sobra. – Cedí ante tal encanto. ¿Cómo no hacerlo? Era todo un machote varonil, todo un galante caballero capaz de conquistar toda Europa, de oriente a occidente, ida y vuelta.

Luego de expulsar a esas “damiselas”, regrese al frente de la tienda. Mi paso era tranquilo como de costumbre, marcando cada parte de mi cuerpo en ese delantal enharinado. Oh… No puedo con mi ingenio, pero menos con mi tentación. Intente aguantar la risa. El hombre se había desvestido y puesto lo que le había pedido. ¿Es qué tan inocente es? – Le queda fabuloso… - Comente señalando el taparrabos, ya sin poder soportar las risas, cayo gordito. Pase la mano por la boca, intentando tranquilizar mi regodeada risota. – Macho, que era una simple broma… Pero quédese así, se que luego servirá a mis propósitos. – Es verdad, muchas mujeres pasan. No por nada, atiendo vestido asi. No obstante, si tengo a un hombre aquí de tal contextura, tarde o temprano se empezara a llenar de ancianas alzadas compradoras compulsivas de pan integral.

Momento, él se presentó como Eikki Koskinen. Ese nombre  me sonaba de algo. De seguro es el eunuco del pueblo, debe de ser eso. – Oh…por favor, no me halague asi… me avergüenza. – Respondí simulando ser una damisela completita. Volviendo a la labor, proseguí mostrándole las piezas únicas crocantes. Alce la vista hacia el don, se encontró atontado por algo. - ¿Lucy? – Pensó que se refería a la mujer, pero luego se explicó. Totalmente sorprendido quede con tales dichos. Emprendí dicha misión, envolviendo las figuras primero. – O sea, que su pareja de baile ha sido una cabra. ¿No es acaso un delito la zoofilia? – Pregunte mirándole extraño, como si fuese una especie de depravado. Alce los hombros, no debía meterme en asuntos tan delicados.

Termine llenando las bolsas como pidió, e incluso le deje un par de tarjetitas, hechas de masitas muy suaves, con letras de chocolate. – E incluso le gustan las llamas. ¿No conoció a la cabra Mariquita? Los niños juegan con ella aquí cerca, a unas tres calles. Dicen que es toda una bribona para, bueno, usted sabe. – No quiso decir la palabra sexo por cortesía y respeto. Añadí también, las tortugas en bolsas apartadas, una de regalo. – Serán 29 ducados. Sé que parece demasiado, pero las tortugas son costosas. – Y es verdad, no puedo ir regalando por ahí. Bastante tengo con regalar pan a la gente de por aquí, que es bastante pobre y le cuesta comprar para comer.  A todo esto, se escuchó la puerta abrir.

¡Doña Petruña! ¿QUÉ DEMONIOS HACE USTED AQUÍ? – Casi grite exhaltado. Se trataba de una anciana encorvada, de mas de 90 años. Llevaba una bolsita tejida y un bastón todo lastimado. Lentamente entro a la tienda, con una gran sonrisa de lado a lado, demostrando que apenas le quedaban solo tres dientes. – Disculpe Don Eikki… - Corrí desesperado por al lado del mostrador, hasta alcanzar al vejestorio y frenarle. – Oiga, no puede estar aquí. Tiene que estar reposando en su hogar, protegida del frio. Le he dicho mil veces que le llevaría el pan cada día al cerrar mi tienda. Puede enfer… - Ella me freno con la mano, haciendo gala de su zorruna picardía la muy antigua puta de barrio. – Du..dulce Ric, ¿Quién es tu ami…amigo? – Pregunto la anciana, tratando de humedecer sus labios, pero ya siquiera le queda saliva en el cuerpo. Rápidamente se fue a atrapar a esos brazotes más grandes que un galeón español.  – Doña Petruña, ya le he advertido que no moleste a mis clientes. – Bufe alzando las manos, como si pudiese pararle de alguna manera. – Caballero, le pido mil disculpas, ella… - Nuevamente me interrumpió, puto vejestorio. – Lindo jovencito, que grandotes brazos que tienes. – Le comento la mujer a Eikki, aprovechando a tocarle sus bíceps.  

Doña Petruña

Vieja pervertida, amante del pan y los penes. Intenta no mezclarlos.
Le ha robado la virginidad a ya mas de 25 jovenes de 18 años. Esta marca la ha comenzado desde hace ya dos años.
En sus mejores tiempos, dentro del ambiente de la prostitución, se le conoció como "Doña Petruña, la carnivora."
Técnica secreta: Hiervas paralizantes.




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Re: Tortugas de pan (priv-Elric)

Mensaje por Invitado el Lun Mar 23, 2015 1:48 am

No se sorprendió con los halagos y tan solo asintió con cortesía, pues bien sabía que se pusiera lo que fuese, se vería bien. Era un hombre muy seguro de sí mismo, sabía perfectamente lo que tenía y lo que no. Sin embargo cuando le dijo que aquello de desnudarse era una broma se sintió un tanto indignado. Afiló la mirada y siguió al panadero con la vista dándole un claro reproche por engañarle. El que tan solo pensó en la integridad del pan, que seguramente era alguna norma para mantenerlo en buenas condiciones. Como magia o ciencia que venían siendo la misma cosa.

Pronto pasaron a hablar sobre Lucy y ante sus acusaciones soltó una carcajada divertida. –No me malinterprete. Mi pareja, era la chica que ha retratado sobre la cabra. Lucy, es tan solo una mascota a la que le tomé cariño. –explicó con paciencia. Pero los comentarios del albino dejaban en claro que no le creía del todo. No importaba demasiado. Por el contrario, prefirió ver las cosas con buen humor. –Ninguna cabra como Lucy mi amigo. –afirmó de buen ánimo.

El precio sin duda le impresionó mucho. Era mucho dinero por pan. Pero con la explicación del joven se calmó un poco. –Bien, solo espero que su fino arte pueda conquistar a mi hermano y me perdone por olvidar su cumpleaños. –esperaba que el bruto de Fear entendiese lo que era el arte de esa dichosa tortuga y que no se lo embutiera como simple pan. Se acercó a su ropa nuevamente para tomar las monedas y se las entregó al panadero. Con eso realizado, ahora era correcto decir que no llevaba ni un quinto encima. El albino le había dejado nuevamente en la pobreza. Tendría que volver al barco para tomar más dinero y salir por la dichosa cerveza con la que complementaría aquel obsequio.

Tomó la bolsa de pan y se dispuso a vestirse nuevamente. Pero algo cambió sus planes. Y es que una viejecita, prueba fehaciente de la existencia de los gnomos, entró en la tienda. La primera reacción fue quedarse paralizado completamente, no sabiendo como reaccionaría a su desnudez. Generalmente las mujeres mayores se escandalizaban y caían al suelo ante tales escenas. Pero para su sorpresa aquella viejecilla no hizo nada de aquello.

Muy pronto la tuvo prácticamente colgada de su brazo. En un principio sintió temor. Temor de que le robara y le metiese en su olla de oro, y le tocase vivir eternamente bajo el puto arcoíris. Pero luego ante sus palabras y el comportamiento del albino rió suavemente. –Gracias doña Petruzca. –dijo con cortesía, dando también a conocer un hecho interesante sobre su persona. Era pésimo recordando nombres.

No sabía muy bien como actuar ante aquello. Si fuese una mujer joven se la llevaría a la trastienda, la tomaría y fin del asunto. Mientras la chica estuviese inconsciente por el placer, el escaparía sin más. Pero con una anciana…. Aquella no era una buena ruta. Las ancianas no eran lo suyo definitivamente. Podría estar con cualquier mujer joven, o incluso con un hombre joven. Pero ancianos no. Preferiría mil veces poseer al panadero y no rebajarse con una abuela. Por eso a pesar de su buen humor y de que era cortés, lanzó una mirada de claro auxilio al albino. Tenía que rescatarle! El le había metido en ese embrollo!
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Re: Tortugas de pan (priv-Elric)

Mensaje por Elric Sterling el Miér Abr 01, 2015 6:29 am



Tortugas de pan

Con Eikki



Hombre, no debe mentirme. Si le gustan las cabras pues, no hay que negarlo. Las cabras tal vez sean el futuro – Respondí con una sonrisa, afirmando con la cabeza. ¿Quién sabe? Tal vez en un futuro las mujeres dejasen de existir, o en caso del hombre, los tíos activos…super activos. En definitiva solo quedarían las cabras, suculenta especie para el sexo desenfrenado. Cuentan los rumores que en la cama, dan de que hablar. Le escuche, dejando de lado los temas de sexo, la realidad es que, cada quien metía donde quería su cosita. – Se lo aseguro, de no ser así, entonces perdón la expresión… Su hermano no sabría nada del mundo.  Pero conquistar… - Esa palabra le dio algo de mala espina, en definitiva, no solo el caballero era zoofilico y homosexual, sino que incluso era incestuoso, vaya macho. – No importa, no le prejuzgare. – Tienes suerte de que no sea fan de la iglesia, ya mismo te estaría entregando para que te ahorquen. Le sonreí falsamente, ese tipo de calaña era para que ardieran en la hoguera.

Doña Petruña ya hacía de las suyas, y Eikki se limito a mirarme como si todo fuese culpa mia, vamos, que el tío estaba semi desnudo en una tienda de barrio. Rechace cierto pedido, ya que las ganas de divertirme a costa del caballero eran increíbles. Doña Petruña, por favor, no le incomode. – Me acerque hasta el vejestorio para murmurarle al oído. – Es un gigoló nato, por eso viste como si del Olimpo viniese. -  Esta vieja, se puso aún más feliz, abrazando con gran fuerza el brazo del pirata.  – Ric, deme 10 kilogramos de pan rápido, venga muévete. - Me sobe la frente, esa actitud me hacía querer dejarla despellejada en plena tienda. – Pero si tu no recibes más que dos flautas por día. ¿Para qué quieres tanto pan? Además no puedes cargar tanto peso. – Bufe algo desorientado.  Esta simplemente comenzó a reír de manera tenebrosa. Algo se traía entre manos.

Tu solo has lo que te pedí. Este joven fortachón hará el favor de llevar mi pedido. No puedes negarle esta petición a una débil anciana, ¿no? – Comento con tristeza la señora, acariciando la mejilla de Eikki con firmeza y devoción, como si mimar fuese todo un arte.  Me quede en total silencio, esa mujer se iba a violar a ese pobre e indefenso hombre. – Doña Petruña, tendré que pedirle que se retire de la tienda… - Alce la mano, mostrando las yemas de los dedos. Estas comenzaban a inflarse desmesuradamente. En determinado punto, la piel obtenía cierta punta, como si le estuviese pinchando algo por dentro. – Se lo advierto, si no se retira, me veré obligado a hacerle daño frente a este humilde cliente.  Usted es una mujer peligrosa a pesar de su avanzada edad. – Grandes rumores rodeaban a esa prostituta pasada de moda. Niños perdidos, vampiros fortachones desvirgados anal y sumisamente, entre otros rumores. No sabía qué, pero esta mujer era más de lo que aparentaba.

Pobre Eikki, el solo quiso un poco de pan sabroso, ahora estaba envuelto en tal feo momento. ¿Acaso ese indefenso muchacho podría salvarse de las garras de doña Petruña? Momento… Uno de los ducados es…  - Falso, me has dado un ducado falso. – Comente habiéndome dado cuenta de reojo de esto. Le señale con la misma mano que tenía el movimiento brusco de las yemas. – Debería de dejarte ser raptado por ella. ¿Intentas estafarme  a mí o qué? – Le pregunte tranquilo, pero por dentro eso podría hacerme zafar un tornillo.  Espere su respuesta, mirándole con firmeza, tal vez el se dignara a aclarar el asunto y a salvarse de la vieja, o al contrario, se iría con el ano roto y el pene algo más, rasurado de lo normal.




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"Y el pan. Es una auténtica maravilla, es el sabor y el olor de la infancia."
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Re: Tortugas de pan (priv-Elric)

Mensaje por Invitado el Dom Abr 05, 2015 11:34 pm

Ahora por esos comentarios entendía que aquel hombre era un panadero alegre y bastante agradable, pero eso no quitaba que estuviese un poco... "tocado". Parecía que cuando una idea se le metía en la cabeza, era imposible sacársela. Por eso prefirió callarse, negar lo que decía era gastar energía por gusto. El comentario sobre su hermano parecía que había despertado nuevas ideas locas en esa cabeza albina, pero prefirió no tratar el tema. De todas maneras ahora tenía un problema mayor. La ancianita esta que se le había colgado del brazo.

Se alarmó un poco por el comentario que el otro le hizo a la señora. No importaba si le susurraba, él tenía un oído increíble. -Ey!! No soy un gigolo! No le metas ideas equivocadas! -le dijo aún molesto por ese comentario. Con suavidad se logró desprender de la mano de la anciana y camino hasta sus ropajes. Se colocó el pantalón y luego se quitó el delantal. Tomo su camisa y se la colocó al hombro. -Lo siento buena señora, la verdad, es que no puedo ayudarle -sonrió suavemente. -Me espera mi familia y no estoy muy dispuesto a jugar con dulces abuelitas hoy. -se rió divertido. Tendría que huir de alli por su propia cuenta porque parecía que el panadero no tenía demasiada intensión en ayudarle.

O al menos eso era lo que pensaba, hasta que vio que extendía su mano en dirección a la anciana y las puntas en los dedos se hinchaban hasta casi reventar. Se quedó mirandole sorprendido por completo, no era vampiro, pues no olía como tal. Así que tan solo podía significar una cosa.... Exorcista. Había entrado a comprar pan a un puto exorcista! Pero... le estaba defendiendo, así que seguro no sabía que se trataba de un vampiro. Bueno, fuese la razón que fuera mejor aprovechaba para largarse de allí.

Pero de un momento a otro ese tipo alzó su mano contra él alegando una estafa. -Qué? Estas loco? No es falso hombre! -él mismo lo había sacado de un barco de los guardias de un alto funcionario. No había manera de que fuese falso. -Yo no soy un estafador! -le grito indignado. Podía ser un ladrón, un poco bruto, y quizá un mujeriego perdido pero estafador, no señor. -No es falso, solo es nuevo! -se acercó hasta él sin pena alguna y tomó el ducado de su mano. Se lo mostró más detenidamente. -Mira, aquí esta el año. Ves? No es falso. Ahora los están haciendo de este material de mierda que a nadie le gusta. Pero es completamente verdadero. -bufó un tanto cansado y decidió colocarse la camisa de una vez. -Vaya... tomarme por estafador y enviarme a que las ancianas me violen cuando solo quería una tortuga de pan y unas galletas de llama. -murmuró incluso melancólico por lo que sucedía. Él era un hombre inocente! Por favor!
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Re: Tortugas de pan (priv-Elric)

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