¡Bienvenido a Krory Milium, Invitado!

Nos alegra verte por aquí.




Últimos temas
» ۝ Confirmaciones.
Jue Nov 02, 2017 8:34 pm por il Maestro mascherato

» ۝ Cambios de botón y otros.
Jue Nov 02, 2017 8:31 pm por il Maestro mascherato

» ۝ Petición de Afiliación.
Jue Nov 02, 2017 8:19 pm por il Maestro mascherato

»  {INFO} ۝ Razas y Habilidades
Jue Nov 02, 2017 4:01 pm por il Maestro mascherato

»  {A} ۝ MODELO CÁMARA DE BANCO
Jue Sep 14, 2017 5:14 pm por Tesorero

» {A} ۝ MODELO CRONOLOGÍA
Jue Sep 14, 2017 11:04 am por il Maestro mascherato

» {INFO} ۝ ACADEMIAS EXORCISTAS
Miér Sep 13, 2017 11:50 am por il Maestro mascherato

» {A} ۝ REGISTRO GLOBAL OBLIGATORIO.
Mar Sep 12, 2017 7:20 pm por il Maestro mascherato

» {A} ۝ MODELO FICHAS
Mar Sep 12, 2017 4:40 pm por il Maestro mascherato

» Ho Seok ¡pruebas
Mar Sep 12, 2017 1:09 am por Ho Seok

» Who's the one hurting? [Priv. Zaira de la Vega]
Jue Feb 23, 2017 5:48 pm por Zaira De la Vega

» Mistery Dancing (Privado Marie)
Lun Ene 23, 2017 6:22 pm por Marie Labov

»  Una Banshee ( Eretreia)
Sáb Ene 21, 2017 1:54 am por Eretreia Bennett

» Fire [Priv. Alexander Wayland]
Sáb Ene 21, 2017 1:20 am por Eretreia Bennett

» Confieso que...
Miér Ene 11, 2017 1:24 pm por Victoria S. Blueflame

» Las caricias entre la noche pierden la cordura por la tentación. /Priv. Marie./+18
Mar Dic 06, 2016 11:55 pm por Marie Labov

» Shake and Fingerpop —Marco.
Miér Sep 07, 2016 12:35 pm por Marco Farnese

» ¿Qué canción...?
Lun Sep 05, 2016 3:54 am por Nuvak

» ¿Qué piensas del de arriba?
Lun Sep 05, 2016 3:29 am por Nuvak

» ¿Crees en el destino? [Priv Kaile Blair]
Miér Ago 31, 2016 3:03 am por Kaile Blair

¿Quién está en línea?
En total hay 3 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 3 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 54 el Jue Mar 19, 2015 10:15 am.






Compañeros







Damos crédito a HeySpace y RavenOrlov eget posuere mi. Aliquam faucibus gravida aliquet. Curabitur odio urna, tristique et porta eu, bibendum et ex. Phasellus vel eros ante. Maecenas et pellentesque risus. Praesent in quam at mauris convallis scelerisque.
N U E S T R O S — A F I L I A D O S


VÓTANOS!




CRÉDITOS
Agradecemos a todos los miembros del foro su dedicación y participación en Krory Milium, sin vosotros esto no sería posible. Gracias al Staff por su ayuda para mantener el foro y sus diseños que le dan al foro una imagen increíble. Les damos las gracias a todos los miembros del staff de ForoActivo que nos han ayudado con nuestros problemas y nos han tratado y atendido de maravilla.

La trama del foro es original, inspirada en la serie D-Gray Man. Todas las tramas, historias, diseños y códigos son creación del staff. Por favor no copies o toméis sin permiSo.

Las imágenes que ambientan el foro han sido extraídas de DeviantArt, Pinterest y zerochan.


SÉ ORIGINAL, NO COPIES.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Memento Mori — Libre.

Mensaje por Vittorio Luccio Rocafort el Sáb Nov 07, 2015 4:02 pm

MEMENTO MORI
TEMA LIBRE || +18 || MISTERIO

A

cabas de presenciar algo que no deberías haber visto, y lo sabes. Esto no es asunto tuyo, será mejor que te largues...    

Te encuentras en una mansión abandonada que se ubica en la zona vieja de Venezia. ¿Será la curiosidad la que te condujo hasta ahí, o qué cosa? ¡Ay, maldito el día en el que decidiste entrar! La estancia está ligeramente iluminada, dejando a la vista unas escaleras en perfecto estado, con su gran alfombra roja abriéndote paso. En medio de la entrada, una enorme estatua helenística rota en pedazos. Una pena, porque era un preciosidad.

Se escucha el grito desgarrador de una mujer que baja corriendo por las escaleras en busca de libertad, de piedad. Agarra las faldas de su vestido y corre descalza, con los ojos empapados en lágrimas y el cabello enredado. Parece que la reconoces, se trata de Brunetta Bellini, la esposa de Bardo, uno de los aristócratas más reconocidos de Venezia.

Brunetta se tropieza con los restos de mármol que hay esparcidos al final de la escalera. Grita, llora... sabe que va a morir. Ya ni lo intenta, y se desploma sobre el suelo ahogándose en llantos y esperando a su fin. Por las escaleras baja un varón a paso calmo, se ríe, parece disfrutar. Se trata de uno de los subordinados de Vittorio Luccio Rocafort, en resumidas cuentas: un sicario. En cuanto este llega al final de la escalera, se coloca frente a la figura de Brunneta y le dedica una sonrisa torcida.

Un último grito de terror.

Ahora los labios del sicario se ven impregnados de sangre, sus colmillos sobresalen punzantes y su mirada enloquecida parece escapar de sus órbitas en un éxtasis macabro. Agarra las muñecas de la mujer y comienza a arrastrarla, pero algo le interrumpe. ¿Ha sido un sonido, una sombra? No, ha sido tu aroma.

¡Eh, tú! — Te ha visto, el sicario te acusa con la mirada y suelta el cuerpo súbitamente  —. Te acabas de meter en un gran problema... ¿Quién te manda mirar? — Se sacude las manos liberándose de la suciedad y tantea tu posición en un intento de reconocerte. Las sombras y la noche parecen hacer más complicado el propósito, pero no hay ningún problema en ello; Son vampiros.

Antes de que siquiera intentes algo, el varón aparece tras de ti y agarra con energía tu cuello y muñecas, imposibilitando la escapatoria. Huele tu cabello y comienza a reírse con insolencia, como un puerco que se regocija en su propia mierda. Presiona aun más tu cuello, dejándote sin aire, imposibilitando tu respiración. Puedes sentir cómo te ahogas, cómo tu instinto se despierta alerta del peligro...

¿Puedes dejar de hacer el imbécil? — la voz autoritaria de Vittorio interrumpe al sicario y este afloja la presión que ejerce sobre tu cuello, más no te libera. ¿Será que te salvas?
© Vittorio Luccio



Última edición por Vittorio Luccio Rocafort el Jue Nov 12, 2015 4:36 pm, editado 1 vez
avatar
Mafioso — Jefe


Frase Los números para las cuentas, las palabras para las damas; y las balas, para tí.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Memento Mori — Libre.

Mensaje por Zaira De la Vega el Dom Nov 08, 2015 6:19 pm


Memento Mori

«Con Vittorio L. Rocafort»




Maldito cochero, mira que perderse...Si no lo hago yo, no salen bien las cosas.

En principio iba a ser una velada tranquila en casa de los Bellini, que por circunstancias de la vida, y de aristocracia, todo sea dicho, la joven Zaira acabó involucrada en lo que parecía el fin de la vida que conoció. Por cuestiones del destino y buenos contactos, mantenía la relación justa con ellos desde su paso por Italia; siendo una artista reconocida como ella además de noble, pasó por muchos lugares antes de acabar en Venecia, y una vez allí, su relación se volvió mayormente profesional.

Ruidos extraños sobresaltaron a la joven; algo rompiéndose, gritos, llantos y carreras. ¿Qué pasaba? Zaira simplemente supo acercarse para acallar sus dudas. Llegó a la puerta de la mansión. ¿Quién lo diría, parecía abandonada? Quién sabía...

¿Hola, hay alguien aquí?

Preguntó conforme dio un suave empuje a la puerta para curiosear en el interior. Maldita la hora en la que lo hizo. Un grito que corrompió su templanza y provocó uno propio ante semejante estampa. ¡Acababa de presenciar un asesinato! Dios santo, ¿qué iba a pasarle ahora? Sólo quiso correr, huir de allí, pero eso fue imposible cuando el asesino la agarró del cuello al aparecer tras ella y se topó de frente con él. El aire le faltaba y sentía como su vida se le escapaba. Miedo. El miedo recorría todos y cada uno de sus huesos, parecía que se quebraría como la más delicada muñeca de la más fina porcelana.

Pero entonces...Una voz. Su salvación. Conforme la soltaron, la joven morena dejó caer su peso y acabó desvaneciéndose, precipitándose hacia el suelo, quedando sentada sobre sus rodillas. Conforme recuperó el aire, golpes de tos aturdieron su pecho y lágrimas, producidas por la mezcla de terror, incertidumbre y miedo, brotaron sin vergüenza. Miles de preguntas arremolinaban en la mente de Zaira, sin embargo, solo supo levantar la vista sin dilación y pronunciar una delicada súplica.

No se quién sois, pero...No me matéis...Os lo ruego.

Zaira dejó de llorar; en ese momento solo sabía temblar como un flan. Ya no se trataba de ser un cabo suelto, sino que, los dos varones que se encontraban frente a ella, no eran como ella; solo su apariencia humana. Podía sentirlo, y por los movimientos y fuerza del asesino, lo corroboró. Eran vampiros. ¿Podría salir Zaira con vida de esa situación?





Volver arriba Ir abajo

Re: Memento Mori — Libre.

Mensaje por Vittorio Luccio Rocafort el Lun Nov 09, 2015 3:47 am

MEMENTO MORI
TEMA LIBRE || +18 || MISTERIO

L

a silueta de Vittorio se manifiesta desde las sombras junto con unos pasos rítmicos que establecen eco sordo en la mansión. No tiene ninguna prisa, y lo demuestra con esa mesura al caminar. Su mirada se fija en Carlo — el sicario — y termina suspendiéndose en la figura femenina, que ahora se desplomaba en el suelo y recuperaba el aliento. El mafioso detiene su paso frente a la mujer, manteniendo una distancia prudente.

Intente tranquilizarse — habló con un tono apacible y severo conforme sacaba un pañuelo blanco de su bolsillo y se lo tendía a la mujer para que limpiara sus lágrimas —. Acaba de alimentarse y está un poco excitado, ¿Verdad, Carlo? — ni siquiera se dignó a dirigir su mirada al sicario cuando preguntó, y el otro respondió con un bufido irritado. Vittorio volvió a incorporarse y adecentó su gabán.

La estudió en silencio, su mirada sangrienta parecía adentrarse hasta en lo más profundo de la mujer y tocarle el alma. Su sentido de la percepción le indicaba una mezcla explosiva de miedo, confusión, amargura e inquietud en la fémina que no le dejaban adivinar con claridad. Necesitaba que esta se tranquilizara aunque fuera lo más mínimo para poder trabajar.

A la mierda, Luccio, ¡Es sólo una puta humana! — Carlo explotó en un arrebato y agarró de la muñeca a la joven para levantarla y estrellar la espalda de esta contra la columna en un movimiento brusco. Volvió a agarrarla por el cuello con una de sus manos mientras la libre se dedicaba a levantar las faldas en busca de su sexo.

Vittorio suspiró, manteniendo una postura inalterable pese al estado delirante de su sicario. Observó con desinterés lo que se presenciaba, dando pequeños golpes en el suelo con su bastón, como si pretendiera de esa forma que todo aquello se le hiciera de un modo u otro más ameno. Carlo continuó obsesionado con la idea de violar y matar a esa pobre mujer, justo lo mismo que acababa de hacer con la esposa de Bellini hace apenas media hora. Las manos del sicario enloquecido arrancaron parte de la falda y ropa interior de la muchacha, dejando al descubierto tanto sus piernas como parte del sexo. No la soltaba del cuello, y sonreía endemoniado ante la idea de tomarla. Presionó un pecho femenino y lo estrujó hasta terminar sacando también esa parte del vestido. El bastón de Vittorio golpeaba el suelo cada vez con más ímpetu.

Basta ya, te estás comportando como un auténtico incompetente — la mirada de Vittorio comenzó a tornarse de un color escarlata intenso, y sus colmillos punzantes acrecentaban en una señal de cólera. Sin embargo Carlo no cesó con su cometido, y ciego por el apetito forzó a la mujer para que abriera las piernas. El Siciliano apareció súbitamente tras el sicario, lo agarro de la camisa y empujó con fuerza hacia el centro de la mansión. Carlo derrapó, llevándose por delante varios trozos de mármol que yacían en el suelo por la estatua quebrada. La actitud de Vittorio seguía manteniéndose en su templanza pese a la ahora notable largura de sus colmillos y ese brillo matador en la mirada.

Eres un completo desgraciado, Carlo — afirmó sin tan siquiera mirarle, pues su atención se fijaba en la joven. Rotó la mirada en un suspiro exasperarte —. Esta signorina conoce personalmente a los Bellini... ¿Sabes lo que significa eso? No, ¿Verdad? No lo sabes porque eres un ignorante descerebrado que actúa por impulsos... ¿Cómo puedo entregar mi confianza a una persona así, Carlo? — esta vez su mirada se enfocaba únicamente en el sicario, que intentaba recomponerse y volver a levantarse del suelo. Vittorio se acercó con unos pasos hacia él, sin subir el tono de voz ni mostrar en ningún momento ni un atisbo de ira o irritación.

¿Debería seguir confiando en él, signorina... De la Vega? — no la miró, sin embargo una pequeña sonrisa flemática se dibujó en los labios del siciliano al adivinar por fin su nombre — Responda por favor, no sea maleducada.
© Vittorio Luccio



Última edición por Vittorio Luccio Rocafort el Jue Nov 12, 2015 4:32 pm, editado 1 vez
avatar
Mafioso — Jefe


Frase Los números para las cuentas, las palabras para las damas; y las balas, para tí.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Memento Mori — Libre.

Mensaje por Zaira De la Vega el Lun Nov 09, 2015 3:54 pm

Memento Mori

«Con Vittorio L. Rocafot»



Estaba viva, por el momento, y el varón que se acercó a ella le pareció el mayor caballero que había conocido. Cierto es que su historial no es que fuera el mayor de los triunfos. No había conocido varón, jamás, aun estando prometida, su futuro cónyugue no es que fuera cariñoso precisamente. Al contrario, sus vivencias con ese bastardo la habían marcado...de la peor manera posible. Mas, estar al borde de la muerte, o tentándola, la había hecho reflexionar y querer retroceder en el tiempo; quizás hasta querer volver a España y quedarse en su boda, no huir como hizo ese mismo día. ¡Ay, Rodrigo! ¿Podría llegar a dejar de odiarla? ¿Y su padre, la perdonaría?  Todo eso carecía de importancia conforme vio una prenda inmaculada serle cedida, la cual tomó con agradecimiento.

Gracias, ¿Señor..?

Zaira limpió sus lágrimas. ¿Si quiera le dio tiempo? Por más que el varón intentase disculpar y controlar a su mandado, el sicario simplemente, lo ignoró y eso conllevaba la desdicha de la joven. Por más que intentó tanquilizarse, con Carlo como partícipe principal del acto, Zaira solo supo volver a llorar, gritar, ahogarse de nuevo, y resistirse dentro de su posible. ¡Por Dios, la iba a violar! Lágrimas y más lágrimas acompañaban a sus gritos de súplica para que cesara; cosa que no ocurrió. Sus ropas, rotas; su cuerpo, parcialmente visible y mancillado...Su orgullo de mujer, arruinado y por los suelos, por poner un límite.


Arañazos, golpes y forcejeo. Todo era inútil. Las fuerzas abandonaban el cuerpo de Zaira en el momento en el que sintió sus piernas abrirse contra su voluntad. Lo daba todo por perdido y se sentía sucia, pero entonces algo cambió. Quedó apoyada contra la columna contra la que embistieron tan bruscamente, seguro su espalda sufriría algún que otro hematoma, corte o magulladura; mas, lo importante era Vittorio, había vuelto a salvarla de las garras de ese...animal. Zaira solo pudo ver una nube de polvo tras el aterrizaje del sicario, recuperando ella el aliento. Cubrió su cuerpo, pecho y faldones, con su brazo y un apretón de puño.

Mientras escuchaba la discusión entre Vittorio y Carlo, más del primero que del segundo, Zaira buscó y localizó el cadáver de Brunetta, en el suelo, ensangrentado. ¡Por todos los cielos, habría acabado como ella si no llegaba a ser por Vittorio! Sin dilación, se acercó y arrodilló junto a ella. Incrédula, quiso reanimarla, inútilmente. Lágrimas por su amiga cayeron sobre el rostro frío y con restos de terror; ¿cómo había ocurrido todo esto, si solo venía de visita? Reaccionó conforme escuchó "De la Vega".

¿Cómo...Me conocéis? — Hizo un amago por relajarse y pensar, para después responder. — Ciertamente, quedáis en mal lugar si confiáis en él. Si no llega a ser por vos...Habría acabado como ella... — Miró de reojo a Brunetta, o lo que quedaba de ella. Se piso en pie y fulminó con la mirada al asesino. Sentenció. — Haced lo que queráis con él; yo no lo mataría, mas si le daría un castigo ejemplar y que esto...no vuelva a ocurrir jamás. Este es mi veredicto, la sentencia es vuestra.





Volver arriba Ir abajo

Re: Memento Mori — Libre.

Mensaje por H. Meredith Lawson el Miér Nov 11, 2015 11:46 pm

Memento Mori
 
Nunca iba a tener un sueño tranquilo, pese a ser libre de la esclavitud y estar en una tierra desconocida en donde podía reiniciarse, el pasado no paraba de atormentarle con aquellos horribles recuerdos. En donde, mayoritariamente, se pintaban escenas de color rojo y existía de fondo un coro sin cesar de gritos desgarradores. Abrió apenas los ojos perezosa, hallándose en medio de oscuridad total y sin ánimos de abusar más la gentileza de la señora Brunetta, decidió emprender viaje a otro sitio. Tomando cierto partido sobre ese pasadizo secreto que corría por aquella edificación vieja.  Se iba a guiar en la noche, tanteando paredes y…fue cuando lo escuchó todo.

Los pasos desesperados de la mujer. Sus corridas. Los gritos de ella. Su adrenalina aumentando frenéticamente. La risa del rufián detrás de ella. Silencio. Su desesperación que quería romper con aquellos muros con rabia. Silencio. Tiró de una manija. En otro cuadro, Brunetta que bajaba a prisas de las escaleras, ella que volvió a ocultarse segura detrás de un animal disecado al ver a una sombra pasearse; sin saber que era la del vampiro Carlo. Trato de tranquilizar el ritmo de su alterado corazón, por culpa de tanta carrera y contener las ansias de asaltar a lo fiera.  Ya que, en cierto modo, el peligro le incentivaba a que tomar cartas sobre el asunto.

Se asomó apenas a ver sin salirse de los límites de la escalera, se quedó sin habla y se agacho a la altura de los entre espacios del barandal.  Cerró los ojos. Mientras oía el perturbador sonido de algo succionando. ¿Qué diablos? ¿Cómo era posible? Luego, se mostró inquieta por la voz que resonó en el medio del salón claro y severo. Discutían entre ellos dos. Por lo visto, la voz no se encontraba del todo gustosa por el asesinato y el otro le importaba un carajo. ¿Qué cosa se podía comparar a eso? El poder de quitar una vida, borrarla de la faz de este mundo y creer por un segundo ser Dios.

“Son unos malditos”, pensó a punto de sacar una daga de entre sus ropajes y avistando que otra presencia se sumaba a la carnicería de aquella noche. ¿Y dónde diablos estaba Bardo Brunelli? A caso, ¿se entrego de una vez a la locura? Porque él fue quien destrozo la estatua a los pies de las escalinatas en un ataque de histeria, carcomido de las deudas y el peso de su posible perdida de estatus.  “¿Pero qué hace? ¡Huye, huye mujer!”  


Tarde. La ayuda del hombre con bastón le sabio a mal augurio. Y fue ahí cuando intervino no por causa de la chica, sino por el sacrilegio a la memoria de la difunta:
¿¡Cómo podéis derramar sangre y estáis tan tranquilos?!—Claramente, era una ignorante de la naturaleza verdadera de esos hombres y al ver a la mujer, no dudo a mostrar su molestia: —¿Y vos lo tratáis lo más bien? ¡Cuando aguardo a que estuviereis al limite! ¡Dais asco!—y terminó aquella frase soltando un escupitajo al suelo, en señal de disgusto.

Zaira&Vittorio— Noche—Casa media


avatar
Extranjero — Clase Baja



Ver perfil de usuario http://krorymilium-rpg.foro.bz/t242-helene-meredith-lawson-id

Volver arriba Ir abajo

Re: Memento Mori — Libre.

Mensaje por Vittorio Luccio Rocafort el Jue Nov 12, 2015 6:58 pm

MEMENTO MORI
TEMA LIBRE || +18 || MISTERIO

C

arlo terminó reincorporándose conforme limpiaba su vestimenta de los fragmentos de mármol. Su mirada se mantenía fija en Vittorio, dedicándole una expresión obediente y atenta. Podía ser un completo imbécil, pero sabía perfectamente cuando llegaba el momento de poner fin a su comportamiento. Y ese momento llegó en cuanto el Patrón se vio obligado a reprocharle públicamente.

Recuerda para quien trabajas — Vittorio concluyó la disputa entre ambos y suspiró manteniendo una postura firme. Era un hombre con una paciencia admirable, pero tener que corregir a sus subordinados en público era algo que no le divertía en absoluto.

Ambos asintieron sin apartar las miradas el uno del otro como símbolo de disculpa. Las reglas de la familia eran inexorables, y quebrantarlas frente a un hombre tan fiel a sus principios como Vittorio no era la mejor de las ideas. Carlo se dispuso a proseguir con su trabajo, pero la voz femenina de Zaira le interrumpió. De inmediato se giró hacia la posición de la mujer, y soltó una carcajada ruidosa tras escuchar sus palabras.

¿De verdad crees que nos importa tu opinión lo más mínimo, bagascia¹ ? — se dirigió a ella imitando el acento español con un tono de voz insultante. Soltó una risilla molesta y se acercó hacia su posición con un caminar agresivo — ¿Quieres que te la meta esta vez por la boca a ver si así la cierras y te pones a llorar de nuevo, eh? ¿Qué te parece? Podemos barajar opciones entre los dos; según tu valoración, por supuesto — se detuvo ante ella, fingiendo una postura educada y correcta conforme le dedicaba una sonrisa amable, aparentando falso interés por escuchar su opinión al respecto. Pero antes si quiera de que esta pudiera abrir la boca, Carlo pateó el cuerpo de Brunetta con desprecio, cambiando radicalmente a una actitud totalmente histérica y fuera de lugar —¡Métete tus veredictos por el culo!.

El sicario mostró sus colmillos a segundos de lanzarse hacia su cuello para atacarla. Pero esta vez fue una nueva voz la que le distrajo; una voz tan sedosa y juvenil que no pudo evitar detenerse y buscarla con la mirada. Se topó con la pequeña figura pelirroja de Meredith en lo alto de la escalera. Nada más considerar a la presa su mirada rotó directa hacia Vittorio, el cual estiraba su brazo y lo colocaba sobre su nariz para rehuir el olor de esa sangre inmaculada. El patrón se apartó, sus ojos ahora presentaban un brillo notablemente intenso y estremecedor. Carlo mantuvo la mirada en su padrino, totalmente confuso y sin saber cómo reaccionar ante la presencia de aquella joven. Vittorio asintió con la cabeza de una forma tranquila, dando a entender a su diligente que no debía de preocuparse. El siciliano se recompuso, apartando la manga del gabán de su nariz; sus colmillos afilados habían crecido tanto que se veía obligado a entreabrir los labios.

¿Te importaría meterte a ti también en tus asuntos, niñata? — Carló saltó como siempre, sin pensarlo y porque sí —. Deberíamos matarlas, a ambas. No sé a qué estamos esperando, Don Luccio — habló en un tono de voz considerablemente tenue, casi un susurro.

No creo que ir dejando regueros de sangre allá donde piso sea lo más inteligente, Carlo — respondió conciso. Se notaba tranquilo, sus colmillos volvían a disminuir, y sus pupilas recobraban una apariencia más humana. Carlo suspiró, y volvió a dirigir la mirada hacia la pelirroja.

¿Cómo puedes matar un cordero y comértelo tan tranquila? ¿Qué tipo pregunta es esa, estúpida? — emitió una risa burlona, sorprendido en parte por el comportamiento de la muchacha. No era muy habitual ver a una jovencita escupiendo de esas formas y mucho menos hablando así. Incluso Vittorio tuvo que contener la risa ante esa actitud.

No es nada personal, son... negocios.

___________________________

¹Bagascia: fulana, mujer sucia, puta.
© Vittorio Luccio

avatar
Mafioso — Jefe


Frase Los números para las cuentas, las palabras para las damas; y las balas, para tí.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Memento Mori — Libre.

Mensaje por Zaira De la Vega el Vie Dic 04, 2015 9:18 pm


Memento Mori

«Vittorio&Meredith»


Bagascia. Zaira no es que supiera mucho de italiano, aun, pero lo justo para defenderse en esas tierras. No obstante, teniendo en cuenta el tacto y la sutileza al hablar de aquel...¿ser?...no la había llamado princesa ni mucho menos. Lo ignoró, fijando su vista en su patrón; aquel hombre tenía algo que le llamaba la atención, aunque no sabría explicar el qué con exactitud. Volvió a poner los pies en la tierra, Carlo se encargó de ello con su brabucona figura y vulgar lenguaje dirigiéndose a ella.  

¡Por la memoria de mi madre, eres pesadito como tú solo, "mi arma"! ¿A caso estaba hablando contigo?  Déjame tranquila. — Le respondió ante sus insinuantes amenazas lascivas. Su vena española afloró en ella sobremanera; el miedo, voló, como su timidez. La tenía harta, demasiado, ese pedazo de merluzo y al final, se ganó lo que iba buscando. Zaira, al verlo  saliéndose de sí, agarró sus faldas, las alzó y le pegó tal pisotón en un pie a Carlo, que creía habérselo atravesado. Poco le importó, porque de segunda, una buena bofetada le dejó marcada en el rostro a ese animal con forma humana. — ¡Ay, si te cogiera mi madre, tanta tontería te la quitaba de un "babuchazo". ¡Un poco de formalidad! Y quita de mi camino, bisho.

Se deshizo del maromo con un aparte de la mano de la joven morena, guardando la compostura tras suspirar un segundo, mirando seriamente a Vittorio. Se dirigió a él, acercándose hasta su posición. — Querido Señor, debería controlar mejor a sus hombres, y si me permite... — La conversación fue interrumpida por por unos gritos, sutilmente conocidos e infantiles, que provenían del piso de arriba. ¡Por Dios y por la Virgen, ¿Pero qué hacía esa criatura ahí plantada, sola?! En un segundo de confusión, Zaira no supo reaccionar. El escuchar la conversación de ambos varones, la empujó , sin saber muy bien por qué, a correr escaleras arriba hasta llegar a la muchacha. Se arrodilló y abrazó, cubriéndola con su cuerpo y la examinó. — ¡Ay, pequeña, ¿estás bien?! ¿Te han hecho algo? Quédate conmigo, y saldremos juntas de aquí, ¿sí?

La mirada volvió de nuevo a los vampiros, y una pregunta emergió de los labios de la española. — Señor, ¿Vittorio? Sí, dígame una cosa...¿Qué tengo que hacer para salir vivas de aquí? Déjenos ir, por favor...





Volver arriba Ir abajo

Re: Memento Mori — Libre.

Mensaje por H. Meredith Lawson el Miér Dic 30, 2015 3:23 am


Afuera, sobre el firmamento nocturno, repentinamente las nubes comenzaron a ocultar el rostro de la luna. Lo que provocó que se extinguiera por unos pocos segundos la luz que se filtraba justamente por las ventanas a espalda de la chica, que seguía sin moverse y ahora se hallaba turbada por lo que vieron sus ojos, más allá de la nueva discusión entre la española y Carlo. ¿Qué le pasaba a ese hombre? Pensó que quizás podría ser delicado a las  escenas de matanza, pero aquella banal idea se disipo casi enseguida. La impresión fue tan terrible en ella, que le logro inquietar su valiente espíritu. Apenas le prestó atención a la pregunta de Carlo, ya no entendía nada y hasta se empezó a plantear si todo aquello no se trataba de un mal sueño. ¿Podría ser real?

A la velocidad del viento, Zaira ya estaba frente a la presencia de la egipcia y no tardo en quererla reconfortar con palabras dulces y la calidez de un protector abrazo. No contesto las preguntas de la contraria, simplemente se mantuvo estática. Pero, luego se separó ariscamente de la morena.  

¡¡No nos dejaran con vida, mujer!!  ¿Acaso no te das cuenta? ¡Mira lo que le hicieron a Brunetta! ¡Mirate a ti! ¡Por Ra, reacciona!—Le reclamó alto la pelirroja, de inmediato al recobrar valor frente al enfermizo parloteo que hacia su compañera ante Vittorio y finalmente la pelirroja tomó la iniciativa de sacarla de allí.

Le agarró una de las muñecas a la española, le invito a la fuerza a que corriera a su ritmo con la intención de que acabaran cerca de los cuartos de arriba. Necesitaba ganar tiempo. Pensar en frío. ¡Todo aquello le desesperaba!  Miraba de a ratos por sobre el hombro, aún no le seguían pero seguramente no tardarían en aparecerse a reclamar ambos cadáveres.

Tengo que ponerte a salvo...—Balbuceaba Meredith, con la respiración demasiado agitada y dispuesta a abrirle la puerta de uno de los cuartos libres a la mujer.—¡Métete! ¡Yo seré el cebo de esos dos! ¡Vamos!—Le señaló, sin mirar siquiera el interior y mientras trataba de tranquilizar el ritmo desenfrenado de su corazón. Aún sin aparentarlo en aquel instante, Meredith valoró cada pequeña cosa que saliera de la misteriosa española y que se haya justamente apiadado de un alma, que le trato tan frívolamente bajo aquella fea circunstancia. El hecho es que, anteriormente, no pudo soportar que ella pidiera clemencia a semejantes monstruos y por eso aumento su descontento con ella.

En eso, la audición de la egipcia captó el sonido de pies moviéndose en la dirección a donde se hallaban paradas. Por lo que en un intento de acelerar las cosas, la empujó bruscamente a que se metiera de una buena vez al cuarto y sobrevoló al del frente que se encontraba entreabierto. Dentro, le metió lo mejor que pudo la traba a la puerta, al mismo tiempo que investigó de manera rápida algo que le sirviera para reforzarla y encontrándose a disposición un sillón estilo Luis XV. Se apresuró a cambiarlo de lugar, ya estando a unos centímetros de la puerta está de repente se sacudió y de por susto, hizo que la susodicha cayera de culo al piso.

La mano izquierda de Meredith se clavó unos fragmentos de vidrio, los pocos que quedaron de una botella de un perfume y por consiguiente se la lastimó. Gruñó por la herida, mientras regresaba a la puerta le entró una doble dosis de adrenalina y le provocó que ignorara todo signo de dolor. Si no actuaba moriría. Si no los entretenía moriría también Zaira. ¿Qué debía hacer?¿Qué debía escoger? ¿Salvarse o sacrificar? Entonces, fue cuando recordó que dentro de aquella casa existían ciertos balcones que daban al jardín o directamente a la calle. Se levantó a duras penas, traspasó el umbral del ventanal con las cortinas flotantes y en efecto ella pudo dar con uno de esos balcones, pero tuvo la mala suerte de tocarle el de la vista al pequeño jardín familiar.  

No puede ser... ¡Mierda!
avatar
Extranjero — Clase Baja



Ver perfil de usuario http://krorymilium-rpg.foro.bz/t242-helene-meredith-lawson-id

Volver arriba Ir abajo

Re: Memento Mori — Libre.

Mensaje por Vittorio Luccio Rocafort el Jue Ene 07, 2016 1:27 am

MEMENTO MORI
TEMA LIBRE || +18 || MISTERIO

L

as súplicas dejan de tener importancia en cuanto se desvían sin quererlo hacia la llamada del salvajismo. Los gritos se vuelven sordos, las plegarias dejan de ser escuchadas por aquel que esperas que las reciba. Te delatas a ti mismo ¿No de tas cuenta? Tu respiración agitada y el bombeo de tu corazón sólo logran que tu sangre corra con más fluidez por las venas, que se agite descontrolada, como si fuera ella misma la que suplicara que la acorralen, que la beban, que la corrompan.

Ante la pregunta de la española, que quizás sonara estúpida o no, Vittorio reaccionó con calma y cortesía.
Eso debería preguntárselo a sí misma, no a mí —retiró su sombrero con una sonrisa incierta, alzando una ceja escéptico ante aquella desconfianza hacia su persona—. No pretendo hacerles ningún daño; de ser así, le aseguro que ahora mismo no estaríamos compartiendo términos —apartó la mirada hacia Carlo, el cual correspondió con un silencio un tanto susceptible—; Sin embargo —tanteó las palabras—, habéis presenciado algo que no deberías. Creo que no es necesario que de más explicaciones sobre un tema que salta a la vista ¿Capisci?

La reacción colérica de la pelirroja, de un modo u otro, hizo sonreír con agudeza al mafioso. Las observó marchar sin aliciente alguno, simplemente las siguió con su mirada escarlata, manteniendo una postura firme y calma. Por otro lado, Carlo se lanzó de inmediato a encorrerlas, ya no sólo por el apetito de alimentarse, sino porque el deseo que sintió en un principio por la española se había transformado en un odio intenso sólo en cuestión de segundos. Vittorio simplemente dio unos pasos cortos, volteó el bastón entre sus dedos enguantados quizás pensativo, o no. No le importaba dónde se escondieran, ni dónde pretendiesen ir; los simples sentimientos son tan perceptibles para él que no es necesario ni el molestarse.

[...]

Puedo sentir tu miedo, desprende un olor tan soberbio que incluso me alimenta. Te sientes perdida, confusa, sabes que no tienes el control de la situación y eso te estremece, te sacude en una bofetada hacia la exasperación. ¿Quién te piensas que soy? ¿La muerte, tu perdición? Quizás lo sea, pero también puedo ser algo peor.

Lo soy.
No soy nada.
Soy lo que quieras que sea;
y lo que no, también.



No le fue necesaria la molestia de abrir la puerta, ni siquiera estirar el brazo para voltear el manillar. La espesura de la noche le envolvía en una niebla que le convertía en un ser capaz de moverse entre las sombras más cercanas, de colarse por las rendijas más minúsculas y de caminar en un mutismo tan discreto que ni siquiera se advertía su sola presencia. Hay momentos en los que no puedes permitir cortarte o sangrar, momentos muy puntuales en los que se debería estar atento; porque si lo haces únicamente firmas tu propia perdición. Este no era el momento.

Aquella habitación desprendía un aroma penetrante. La brisa de la noche agitaba las largas cortinas de seda con un movimiento tan calmo que parecía estar acunándolas. No se podía apreciar nada más que la penumbra, y ese tono azulado que regalaba la luna a los contornos. Eso, y silencio.

Sin embargo, aquella paz momentánea se ve interrumpida violentamente cuando la alta y delgada silueta de Vittorio aparece tras el cuerpo de la joven. No da tiempo a gritar, ni siquiera a respirar por una vez más antes de que los colmillos se hundan en la piel ajena. Del cuello escurren dos gotas de sangre a causa de las incisiones; la pérdida de esta es tan rápida que instantáneamente se manifiestan los mareos, el decaimiento, las piernas fallan, se nubla la vista... oscuridad.

El mafioso alza el mentón en un gesto delirante, separándose por fin del cuello de la egipcia. Sus colmillos y labios presumen ahora de ese fluido rojo vivaz que va a juego con sus ojos. Sostiene el cuerpo desvanecido de la joven entre sus brazos, impidiendo que esta caiga al suelo. Es en ese momento, en el que por fin se concede tan solo un instante para observarla de cerca. Aún en su reciente estado de embriaguez puede apreciar una belleza inocente que pretende ocultarse entre las sombras, entre los reflejos de la luna que resaltan las curvas de su rostro... Y piensa, que es una pena saber que ella, tan bonita y pura, algún día envejecerá.

[...]

¿Qué?
¿Dónde estoy?

©️ Vittorio Luccio



Posdata:
No he hecho nada aún con Zaira por la simple razón de que no sé qué cojones va a hacer :'D Así que me espero a su próximo post  :lefazo: (Si postea algún puto día  :yaoming:  ).


PD2: La pequeña Mer ya está fuera de juego. ¡Hey! ¡No me mires así, Luka! Te lo dije (?) Vitto te ha llevado a un mundo mejor   :fat:   A no seeeeeer...  :lied:

Podemos abrir otro tema aparte para la continuación, si quieres (y más ligero) Y si no... simplemente lo dejamos en interrogante e_e Besis.
avatar
Mafioso — Jefe


Frase Los números para las cuentas, las palabras para las damas; y las balas, para tí.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Memento Mori — Libre.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.