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Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Mar Abr 26, 2016 10:42 pm



- Palabras -




Han pasado meses desde aquel inconveniente en la Plaza de San Marcos. Aquella carta en la prisión destruyo toda mi alma. Mi panadería completamente quemada por los mismos vecinos que compraban pan a diario. Es doloroso como toda una vida de alegría se derrumba de un día para otro. No he vuelto aquí, a Venecia, desde mi huida de Poveglia. No mentiré, no extraño en nada esta ciudad de mierda. No me ha quedado prácticamente nada, a excepción de ti, Pinky. Se que ha pasado el tiempo, pero, aquí me encuentro, a caballo, cabalgando a una lenta velocidad. Cubierto hasta la cabeza con un tabardo oscuro de baja calidad.  He vuelto mi preciada tortuga, ¿has logrado sobrevivir estos meses sola? Claro que sí, yo te conozco, si no fuese por estar atada a mi serías la dueña de este inmundo mundo.

Esa es mi misión, encontrarte y llevarte de regreso a casa. Donde ambos pertenecemos. No es esta ciudad nuestro hogar, solo es una prisión de dolor.  – Un hombre tiene que terminar sus misiones. Creo tener más de una. – Comente observando los pasillos entre los edificios. Uno de ellos llevaría a la panadería, lugar a donde más tarde debería de visitar. Mi actual destino es el cuartel general, aquel donde se supone encontrare a mis salvadores, y posiblemente, a aquellos que me miraron ojos de traidor. ¿Os deberé algo? A algunos de ellos sí, sobre todo, más de una disculpa. El ultimo tiempo con mi familia, todo lo sucedido, me ha llevado a recapacitar lo que estamos haciendo aquí, lo tan equivocados que estábamos respecto a todo. Algo estoy seguro, he de proteger lo que no se ha protegido hace tiempo, y no solo dentro de las paredes de la ciudad…

El camino se acorto, pronto estaría frente a aquellos que me disgustaría ver, pero, a la vez, podrían a generarme alguna sonrisa. Ese sería el caso de Adelei, quien extrañamente me respondió cálidamente a mi carta. Esperaba que fuese algo más cruda. Uno de los motivos de mi regreso, definitivamente es aclarar todo con ella. – Así es, tengo un deber como maestro. ¿Quién lo diría? Siendo responsable. – Sumergido en mis pensamientos siquiera me había dado cuenta que ya estaba en el patio de la residencia.  Varias personas habían intentado frenarme, pero, hasta los había ignorado. Al final, uno termino por frenar al caballo con las riendas. Observe mí alrededor volviendo a la realidad. – Mis disculpas señores, he estado algo perdido. Me apellido Sterling. Seré el panadero por un tiempo indefinido…

“Maestro Sterling, le hemos estado esperando por meses. ¿Cómo ha tardado tanto? Se creyó que jamás regresaría. ”


Un poco de respeto, suena bien. Baje del animal, ofreciéndolo a que sea cuidado como es debido. Proseguí por caminar dentro del establecimiento, un sitió demasiado excéntrico para ser un cuartel. Mis pasos me adentraron al área de entrenamiento, apenas había aprendices aprendiendo el arte de guerra. ¿Qué tan flojos podrían llegar a ser? Es primavera, despabilar.  - ¿Cuántos años han pasado desde que he estado en su lugar? -  Demasiados. Tome de mi bolsillo un pañuelo blanco, tosiendo en él. Quedo algo ensangrentado, nada que hacer. Lo devolví a su sitió, mas tarde lo necesitaría.  Observe a los precoces, combatiendo contra muñecos de maderas estáticos.  – Bravo, gran trabajo pequeños prematuros. Han aprendido como matar un pedazo de madera. – Comente aplaudiendo, atrayendo la atención de la juventud. Siquiera se para que, honestamente, no daría clases apenas llegando de un largo viaje.

Mi único deseo es cocinar un rico pan y saborearlo con la grácil compañía femenina.



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Miér Abr 27, 2016 12:46 am


Privado con Elric Sterling


L

os días y las horas pasan sin ningún motivo cuando no tienes nada interesante que hacer, nada que enlace tu alma o nada que te anime a ponerte en pie y continuar con tu día. Adelei estaba harta de pasar las horas entre aquellas cuatro pequeñas paredes, leyendo y estudiando; alguna que otra vez le daban permiso para salir a hacer algún recado y refrescarse, pero no era suficiente. Extrañaba el entrenamiento, el sentir el sudor correr por su espalda con cada golpe que daba, el dolor en sus músculo... la adrenalina.

  Después de varios días tirada mirando al techo de su habitación, la joven mestiza desesperada por encontrar algo que le devolviese el ánimo bajó al sótano de la mansión; lugar que parecía estar abandonado que para su sorpresa no era así. Poco después descubrió que estaban habilitando aquella zona para que los alumnos como Ady, aquellos que debían esconderse por la amenaza del Cardenal, o todo aquel que quisiera pudiese ser con sus entrenamiento con total normalidad. Y encontró la razón por la que se despertaría todas las mañanas casi antes del alba, la razón por la cual conseguiría no volarse los sesos antes de poder presenciar la revolución y su más que cantada victoria; sí, las tenía todas consigo para poder conseguir de nuevo su libertad y fundar una sociedad por encima de aquellas estúpidas retrasadas reglas morales. Venecia necesitaba un orden y era su generación y la que les precedía quien debían marcar un antes y un después.
[…]

 
Aquel como otro cualquier día, con una radiante sonrisa en el rostro Adelei bajo las escaleras casi al trote, lista para otra intensa sesión de entrenamiento. No estaba al nivel de los entrenamiento que llevaba a cabo con el General Amadeus, pero al menos podía seguir en forma y no perdía el tiempo estúpidamente. Sus ojos relucían con especial moción, no sabía muy bien por qué pero aquel día tenía un bien presentimiento. También, habría que remarcar el hecho de que la llegada de Damon y la carta de Elric habían ayudado bastante a cambiar el ánimo de la joven, que hasta hacía más bien poco era casi un alma en pena que arrastraba su ser por los pasillos de la extravagante casa. Estaban todos mucho más animados y parecían llevar mejor la presencia de la joven ahora que ella estaba de mejor humor.

 En su recorrido una voz bastante conocida llamó por completo su atención. Le faltaban unos cuatro escalones por bajar antes de llegar al sótano y aún así tuvo que pararse pues frente a sus ojos le pareció estar contemplando un espejismo ¡No podía ser! ¿Realmente era él? Anonadada espera a su epalda, al albino y aquella voz eran reconocibles en cualquier lugar. No terminaba de creerselo del todo. Su sonrisa se ensanchó aún más si cabía, tuvo que reprimir reirse y con educación se quedó en las escaleras. Las caras de sus compañeros eran un poemas, muchos no sabían si reir o si llorar... o directamente no sabían quien era aquel personaje. Sin emabargo Adelei le conocía de sobra y verle allí, después de haber recibido su carta hacia apenas unos días, no hacía más que revivir su hasta entonces muerta alma. Bajó sigilósamente las escaleras, haciendo que su pelo recogido en una coleta alta se balancease a su espalda, dejando tras de si su particular olor dulce, como a frutos del bosque. Este parecía estar disfrutando, quizás con demasiada sorna, del entrenamiento de los más jóvenes iniciados. Era cierto qeu eso de pegarse contra muñecos de madera no hacía mucho, pero era todo cuanto podían permitirse por el momento.

 Sus botas apenas hicieron sonar la madera bajo sus pies cuando finalmente pisó el sótano. Era sigilosa como un gato y ágil como una pantera pero realmente si que quería que la descubriese, aunque no en aquel preciso instante. Estando a su lado saltó sobre el albino, sobre Elric. Al cual llevaba queriendo ver desde hacía ya un par de meses, para ser exactos desde el incidente en la isla. Tenían mucho de que hablar y tanto que aclarar... que tenerle ahí a su lado le parecía irreal. Su efusividad fue tal que estuvo a punto de tropezar y caer ella sola, pero consiguió redirigir la dirección de su salto y acabó sobre le espalda de Elric, agarrandose con brazos y piernas.

 - ¿Contemplando a la juventud? ¿O es que acaso no se atreve a batirse en duelo con sus novatos?

 Enseguida se bajó de su espalda, no quería incomodarle ni que pensase que le faltaba al respeto. Era una manera diferente de saludarle, que comprobase que no estaba enfadada ni molesta con él, sino todo lo contrario. Su visita iba a ser el tema de conversación para la joven que ahora no cabía en si de gozo. Con una preciosa sonrisa en la cara le rodeó por un costado mostrándose frente a él. Vestía pantalones de cuero que se ajustaban a sus caderas, marcando con divinidad sus glúteos bien entrenados, botas hasta las rodillas sin tacón alguno, eran más de estilo militar y un top dejando al descubierto su pálido torso. El motivo de dicha vestimenta era pura comodidad, de haber sabido que se encontraría con un superior como lo era ahora Elric, en su vida se habría puesto dicho conjunto. Sería una total falta de respeto, pero iba a entrar no podían esperarse nada más de ella.

Además de aquella bonita sonrisa que no desaparecía de su rostro le regaló una elegante reverencia con la cabeza, para después regresar a una postura ergida, aquella que tanto le caracterizaba. Si ya estaba animada, aquello era lo último que le faltaba. Ahora no serían capaces de refrenar a aquel torbellino y acabarían ignorándola de nuevo por demasiada efusividad. Aunque eso a ella le importaba más bien poco, Elric estaba allí aquel día y no sabía cuantos días más estarí apresente, asi que lo que más deseaba era disfrutar del momento y compartir alguna que otra importante palabra con él.



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Sáb Abr 30, 2016 5:10 am



- Palabras -




Tediosos eran aquellos días de entrenamiento, agotadores y mal implementados. Nos enseñaban como defendernos, proteger al inocente y aniquilar al enemigo. Existió un momento en la vida donde creí que eso, era el plan que un exorcista podría aceptar; hoy es todo lo contrario, alguien debería de implementar un nuevo tipo de enseñanza, yo no obviamente, mi deber es disfrutar mis últimos caudales de oxígeno. – Pequeñajos, jamás aprenderán a defenderse como es debido si lo hacen con un muñeco. Aprovechen a pegarse entre ustedes. Uno o dos ojos morados no hace mal a nadie. – Dispuse con toda la tranquilidad, así es como uno se criaba fuerte. Las caras incrédulas  e incomprendidas desconocían mi rostro, mi presencia apenas era una reconocida por la mitad de los alumnos. – “Los encargados dela limpieza tienen prohibido bajar aquí en horarios de entrenamiento, señor. “ – Repuso un amanerado bastardo de la sociedad. Claramente un mimado de su madre prostituta, lo comprendo, no entiende de la vida.

Antes de poder responder con gracia y astucia, sentí a mi espalda el calor y empuje de una precoz dama. La sorpresa fue tal que casi logra tirarme al suelo, pero el equilibrio de mis dos piernas nos mantuvo en pie. Gire el rostro para reconocer a dicha fémina, con sus pechitos de manzanita en mi espalda. Su aroma se incrusto en toda mi ropa, angelical como de costumbre, tal vez, lo mejor sucedido desde que he dejado a mi familia atrás. ¿Qué clase de trato amistoso era este? Mujer, lo último que recuerdo era tu mirada asesina. Es cierto, imposible mantenernos de esa manera, mas demostrando el rubor en mi pálido rostro, como si la sangre se concentrara en ese sitio.

“¿Contemplando a la juventud? ¿O es que acaso no se atreve a batirse en duelo con sus novatos?”



No dije absolutamente nada, desde que ella hizo su comentario altanero, tocando el suelo con sus pies y rodeándome para admirar mi esplendorosa belleza con mayor detenimiento. Contemple con veneración la circunferencia de toda la pomposidad de sus glúteos. Seguramente me señalara como viejo verde, algo ya típico en ella, pero, ¿acaso es mi culpa ser un ferviente aficionado al verdadero arte? La respuesta es sí. – Adelei D’Cielo... – Predispuse mi selecta sonrisa panificada, rebosante de harina y nutriente de vida, devolviendo dicha reverencia por respeto mutuo. – ¿Te estas llamando novata a ti mismo? – Pregunte, en respuesta a su pregunta burlona. Claramente, si ella está aquí, es para entrenar con estos ascos.

Reí a carcajadas, sintiendo cada mirada en nosotros dos, ¿tanta curiosidad por esta pareja dispareja? Camine hacia un costado, observando a todos los presentes, pero, por sobretodo, con la mirada absorta en ella. ¿Cuándo has convertido tu puberal cuerpo de inocencia en esta pequeña dama asechadora de la sensualidad? – Han pasado pocos meses, aunque, ha sido una eternidad. Te presiento…demasiado cambiada, Ady… - Me acerque hasta la pared, apoye ciertamente el brazo contra esta e hice equilibrio para quitarme los zapatos, uno por uno. Ambos cayeron al suelo, zapatos malgastados por el largo viaje. – He de calcular que verte así vestida, significa que pretenderás un entrenamiento como se debe. Todos, a decir verdad.  – Proseguí por deshacerme de la capa, aquella que oculto mi presencia en la ciudad. Presente mi típica camisa de tela gruesa, con las mangas largas cubriendo todo el largo de los brazos. Los pantalones de cuero marinado, apretando cada sección de las piernas, dispuse unos glúteos decentes como todo ser humano, el cuero puede hacer magia. – No estaría en toda mi comodidad, eso es una ventaja para ustedes. Empezaremos con un entrenamiento simple, usando sus puños, maten al otro. – Determine un entrenamiento de combate directo, entre parejas obviamente. – Adelei, yo seré tu adversario. Es simple, tú atacas, yo defiendo. Deben apuntar sus golpes a donde clavarían sus armas. – Me acerque a mi pequeña preferida, aquella que rechazo mi ofrenda de amor, o mejor dicho a Pinky, no engañemos. Frente a ella, me despoje de mi blanca camisa, renovando cada una de mis cicatrices al aire, demasiadas de sobra para mi gusto.

Exhale profundamente, clavando la mirada en quien sería mi oponente. Incline mi cuerpo, posicionándolo a 45°, dejando más adelantado mi brazo derecho. – Antes que nada, deberían de saber mis pequeñas ternuritas, la vida no es un corazón latiendo, sino un deseo de vivir. Por eso mismo, tienen prohibido dar golpes no mortales. ¿Debo aclarar que no se lastimen? No lo hagan. Señores, quien “mate”, gana. Quien, no lo haga, pierde. ¿Comprenden? – Es extravagante lo contradictorio que ha sido eso, sin embargo, una lección siempre viene luego de un golpe duro. – Ady… el pan está en su estado más crocante… - Me dirigí a ella, dando a entender que estoy preparado, va a ser un enfrentamiento difícil, lo sé, uno donde no venceré, ¿o tal vez el perder es una victoria? Si es ese cuerpo el que me vence, con gusto sucumbiré…  



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Miér Mayo 04, 2016 6:08 pm


Privado con Elric Sterling


Y
a le gustaría poderme llamar novata, Elric Sterling pero sabe de sobra que no es mi caso. -Sonríe divertida mientras comienza a vendar sus manos bajo la atenta mira del albino. Parecía que no había sido ella la  única que había cambiado, le encontraba de mejor humor y con una actitud que terminó por llamar su atención ¿Qué estaba pasando en aquella cabecita?- El tiempo no perdona a nadie, todos cambiamos a mejor o a peor pero cambiamos. Y por lo que veo no soy la única que lo ha experimentado  ¿O me equivoco?

  Nota su mirada analizándola, pasando por todas y cada una de sus curvas y no puede evitar sonrojarse muy levemente, que la examinen de una manera tan directa no es algo a lo que esté acostumbrada. La sonrisa no se borra de su rostro en ningún momento, le alegra volver a verle y aún más que ambos puedan estar de bueno humor y debatir todo cuanto deban con un buen entrenamiento. La joven mestiza aprovecha el paseo del panadero para ella, a su vez examinarle de más cerca. No había tenido, desde que le conocía, ni un solo momento para contemplar su constitución. Elric podía parecer frágil pero no había que mirar sus espaldas para advertir que no lo era, su cabellera albina llamaba sin duda alguna la atención y aquella sonrisa tan inusual en su rostro, sorprendía a todos. Se podría llegar a decir que podía parecer incluso hasta apuesto. Su mirada dorada enseguida se desvió y pudo ver ante si las caras incrédulas de aquellos nuevos aspirantes a exorcistas, no conocía el nombre de muchos de ellos pero sus caras si que le sonaban. No pudo evitar estallar en carcajas según escucha a Elric hablar con ella y con sus nuevos alumnos, desde luego aquella sesión de entrenamiento iba a ser de lo más entretenida.

 Con paso decidido y haciendo que su coleta se balancease a su espalda se alejó de Elric para colocarse en una posición más central, en una zona en la que no pudiesen molestar a nadie ni hacerse excesivo daño. Alza la cabeza hacia Elric mordiéndose su propio labio inferior divertida, no podía evitarlo, estaba excesivamente de buen humor. Sí, había cambaido desde que había llegado a Venecia, no era la misma gruñona y niña cerrada a todo. Ahora era mucho más madura, una mujer y sabía con mucha más certeza lo que quería y eso era vivir lo mejor posible y el tiempo que pudiese; por ello, aprovecharía esos momentos al máximo sin mirar atrás o arrepentirse de nada.

- Bien panadero ¿Listo para que le cruja? No tenga miedo, no le haré mucho daño... pero prepárese para morir.

 La amenaza no iba a malas, todo lo contrario, es más, la sonrisa en su rostro le delataba. Le señala con un dedo antes de tomar posición, con los puños cerrados delante de la cara y dando pequeños saltitos con la punta de los pies. Llevaba toda su vida entrenando, su padre le había enseñado lo mejor que había podido y después había pasado a las maestras manos del General Amadeus. Era una de las alumnas estrellas y una joven dedicada y tozuda con aquello que deseaba obtener, para ella su meta era llegar a obtener el mayor reconocimiento y estatus posible entre los exorcistas y lo conseguiría costase lo que costase. No pensaba achantarse antes las adversidades y le demostraría a Elric de que madera estaba echa.

Iba a ir a matar, así que no esperó ningún tipo de señal para lanzarse sobre él, rodeándole primeramente y después lanzando un primer golpe con su brazo derecho. Un gancho directo a la mandíbula del panadero. Aquel acto fue todo cuanto necesitaron los otros aspirantes para comenzar el ejercicio, parecían animados por el buen ambiente entre aquellos dos singulares personajes. Estaba claro que sabían quienes eran y que su presencia allí, la de los dos y no solo la de uno, era un evento cuanto más interesante pero habían ido a lo que habían ido y estaban a punto de contemplar un entrenamiento que no podrían borrar de sus retinas para el resto de sus vidas. Adelei era joven sí y quizás un poco inexperta y Elric... bueno, Elric era panadero. Ninguno de los novatos se esperaría que aquellos dos pudiesen dar tanto de si, ni albergar en sus cuerpos una habilidad y maestría envidiables.

- Vas a descubrir de qué harina está hecha esta mestiza, Sterling... espero que no se arrepienta después.

Su cuerpo se movía con agilidad hacia él, marcando su musculatura y no demasiado exuberante pero atractiva figura. Sus ojos dorados refulgían con fuerza y era incapaz de dejar de sonreír con malicia. Nunca antes había tenido la oportunidad de entrenar de aquella manera con un superior, muchos de ellos ni si quiera se atrevían a dirigirle la palabra por su mestizaje y lo que conllevaba pero aquel día cerraría muchas bocas. Habían conseguido atraer la atención de los de arriba, seguramente alguien había subido a avisar de lo que había ocurrida y en aquel preciso momento, ojos curiosos y sorprendidos les observaban desde las escaleras. Les faltaban las palabras, pero más vale una imagen que mil de estas ¿No?





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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Mar Mayo 10, 2016 1:22 am



- Palabras -




Lo sé, no es necesario utilizar mentira alguna para desmentir tus palabras, no eres para nada una novata, para nada santa. Pero, ambos hemos cambiado, demasiado entre los intrigantes sucesos. No sabes cuánto ha sido la transformación en mí, ¿cómo ha sucedido? ¿Por qué? De ser un inmundo ser egoísta, he pasado a ser un inmundo ser egoísta que ha aprendido a pensar en el otro. Cada quien evoluciona a su manera, a mí me ha dolido, pero, el esfuerzo ha valido la pena.

El humor en el ambiente no es tan tétrico como al inicio, definitivamente los jóvenes se encuentran más distendidos, por el humor proveniente de ambos. Eso implementa aún más la necesidad de responder al clima con una sonrisa, después de todo,  el jolgorio de la juventud es la alegría del mañana.  Así es como cada quien comenzó a revolear puños por doquier, ¿pero que clase de gente entrena a estos mierdecillas? Ya no hay moral, siquiera tienen los dedos quemados por el horno.  – Oh, ten mucho cuidado conmigo, soy una persona muy débil e indefenso. – Repuse ante su tosca amenaza, claro, soy un tuberculoso, cada día es una alegre agonía. A pesar de ello, cada cicatriz era muestra de experiencia, dolores que se han convertido en agradables sonrisas de harina.


“Vas a descubrir de qué harina está hecha esta mestiza, Sterling... espero que no se arrepienta después.”



Oh… - De verdad, ¿cómo concentrarse cuando esa vestimenta demuestra aún más de lo que deseo ver? No es sano para mi corazón Adelei, menos mal que son mis pulmones los heridos. Admire tu velocidad, y no solo ello, también tu ferocidad, todo un diamante en bruto esperando a terminar de ser tallado. Ese firme gancho derecho, algo tosco y directo, definitivamente si fuese una cuchilla iría bien direccionada. Mis pies, giraron en mi propio eje,  avanzando simplemente luego un solo paso hacia ti. Ingrese en tu propio espacio para desequilibrarte, la ventaja que he tenido gracias a esperar el primer golpe. Ingrese mi brazo derecho por debajo del tuyo, tomándolo con algo de fuerza en el agarre, flexionándolo al nivel de la axila; entonces unifique mi mano en un puño, lanzándote por encima del hombre.  El giro en mi cadera, junto a la flexión de ambas rodillas y las piernas todavía algo separadas, dio la rotación perfecta para la maniobra. Un movimiento de autodefensa muy típico de cualquier arte, bien perfeccionado por un maestro panadero como es bien debido. Te mantuve agarrada de la manga, con una sonrisa en el rostro.

Adelei, eres mejor que esto. No debes atacar sin pensar, analiza primero a tu oponente, piensa en sus posibles fortalezas y debilidades. – Comente, ahora distrayéndome – obviamente – a causa de intentar dar una lección. – Esta mestiza… - Si, aun me cuesta decirlo, no he tenido en cuenta jamás mi convivencia tan cercana con tal raza. – Le creo mucho más capaz, teniendo tales habilidades. No hay que dejarse llevar por el jolgorio del momento, siempre debes mantener la compostura, mas siendo… lo que eres… - Recalque lo último, atrayendo a mi cabeza ciertos pensamientos que jamás se me habían cruzado. ¿Cómo poder entrenar a una hibrida en el arte del exorcismo? ¿Es acaso un adiestramiento común y corriente? ¿Qué sucede con su propia sed de sangre? ¿La posee? Basta, puras distracciones en un momento inoportuno.

Algunos de los pardillos dejaron de pelear entre sí, al escuchar esas palabras y obviamente, al ver semejante golpe que había dado el suelo. ¿Cómo no quedarse absortos por mi presencia? Joder, ¡Que soy un panadero! En fin, este momento es para ella, ayudarle en lo más que pueda. He cambiado, lo estoy demostrando. No soy para nada un santo, ya que en mi pasado he dejado morir compañeros, aquellos a los que no veía con tales ojos. Siquiera me interesaba en enseñar, mucho menos en entrenar para proteger al resto. ¿Por qué desperdiciar mi tiempo en ellos cuando tan poco es lo que me queda para mi lecho? Ahora lo sé, me siento más vivo que nunca. Hay vida allí afuera a la cual deseo dejarle un mundo mejor, un pequeño y débil corazón que late en crecimiento. Otro de una mujer que espera pasar sus días viéndole crecer; por último, uno mucho más cercano al cual estoy deseoso de verle crecer hasta el último de mis días…



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Mar Mayo 10, 2016 2:43 am


Privado con Elric Sterling


N

o había hecho bien en subestimar a su veterano de aquella manera, sin embargo parecía que aquello había servido para que el albino no se confiase y diera todo lo mejor de él en aquel entrenamiento. El golpe de Ady había sido tosco y predecible, lo sabía y sabía que como resultado de aquello se llevaría un buen golpe por parte de su compañero; pero no le importaba, de los golpes se aprendía también y así le daba la oportunidad de lucirse también un poco.

 Adelei se vio a si misma siendo lanzada contra el suelo entarimado del sótano, aterrizando sobre su espalda con un ruido seco. Aquella había sido una llave espléndida ejecutada a la perfección por su maestro, incluso había conseguido dejarle sin aliento durante unos segundos. En aquel tiempo, mientras él hablaba y ella trataba de recuperar, observó como aquellos novatos que habían empezado a entrenar, animados por sus chascarrillos y risas, ahora contemplaban completamente absortos el espectáculo. No solo parecían atraídos por el combate sino además por aquellas palabras de Elric. Parecía que la palabra “Mestiza” les era completamente nueva, eso o que nunca habían sabido que la mestiza que había huido de la isla junto al panadero era ella y acababan de descubrirlo, llevados por la curiosidad deseaban contemplar como era apalizada... si es que aquello verdaderamente pasaba. A  Ady aquello le daba igual, siempre había sido tratada de manera condescendiente por culpa de su mestizaje, no sería ni la última ni la primera vez que era contemplada de aquella manera; pero ya que había captado su atención, demostraría de qué era capaz.

 - Bien Elric, puesto que le das tanto importancia a lo que soy. Espero que no le importe recibir una buena paliza por parte de esta mestiza. - Susurró, tras toda aquella verborrea que no les iba a llevar a ninguna parte, se estaba distrayendo demasiado y Ady que aún seguía en el suelo, agarrada del brazo por él, aprovecharía el momento para golpear.- Tenga cuidado no se haga pupa.

 Alzo sus caderas, enredando sus piernas en el brazo del panadero. Iba a utilizar el impulso de sus caceras y piernas para tirar del mayor hacia ella, desequilibrándole primero para después empujarle de manera horizontal, intentando que este cayese al suelo como ella, a su lado. El movimiento era sencillo pero requería de una velocidad de movimiento y fuerza propias de un atleta y no de un simple novato. Ady llevaba entrenando desde que tenía memoria y aquella llave se la había enseñado su padre, la había repetido hasta la saciedad y aquel era el momento de lucirse. Poseía piernas ágiles y fuertes y su cuerpo solía moverse con rapidez por tanto, esperaba poder conseguir con éxito tirar a Elric al suelo con aquello. Quería dejar con la boca abierta a todos aquellos que les miraban expectantes, tanto a los que estaban postrados en las escaleras tanto a los novatos que parecían querer aprender algo nuevo aquel día. Adelei era parte de la siguiente generación y quizás una de las muchas que encabezarían la revolución en Venecia; la presión se palpaba en el ambiente y estaba claro que se esperaba demasiado de ella ahora que se conocía quien era... pero claro, no era ella la única que estaba siendo analizada bajo el ojo crítico de sus compañeros, Elric también y si no hacían aquello bien, pese a ser no más que un sencillo ejercicio de entrenamiento, divertido y un práctica distendida, acabarían por ser la comidilla de decepción de aquella casa durante semanas o incluso meses.  Se les llevaba subestimando desde que habían ingresado en la Academia, lo sabían, aquel momento era el de brillar y demostrar que estaban equivocados, que si estaban donde estaban era porque se lo merecían y habían evolucionado de una manera bestial.

  Adelei observaba con una sonrisa en el rostro, feliz y jovial, como el cuerpo del albino, ancho y más atletico de lo que en un principio parecía, salir despedido contra el suelo tal y como su cuerpo, el de la joven había hecho segundos antes. Había sido descuidado por su parte el haber golpeado tan directamente, sí pero ahora había sido error suyo el bajar la guardia de aquella manera. Una vez conseguido aquello y con Elric en el suelo y su brazo entre sus piernas, haría presión con estas mismas retorciendo levemente su cuerpo para crear una sensación de tirantez y dolor en el contrario. Había recibido la mejor educación posible y haría alarde de ello, esperaba que Elric también y que dejase las palabras para más adelante.

 - El que sea una mestiza no dicta como deba comportarme, soy como tu y como el resto. No pienso dejarme avasallar y mucho menos dejaré que vuestras palabras me afecten, panadero. Al fin y al cabo, el que ahora está en una situación complicada es usted ¿O me equivoco?  - Suelta una risueña risita, mirándole por encima de sus piernas. Realmente se lo iba a llevar genial.- Un primer acto, quizás erróneo no determina el resultado de una batalla. Pase lo que pase, uno nunca debe rendirse... aún así tendré en consideración sus palabras.



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Mar Mayo 10, 2016 11:32 pm



- Palabras -




Gratificante el sonido de su espalda golpear contra el acolchonado suelo, bien merecido lo tiene, por subestimarme indebidamente. En este preciso momento me he llevado el orgullo de mis alumnos, lo acepto, inclusive el rubor de mis mejillas lo demuestra, ¡me está gustando! Tener la autoridad en la sala y ser admirado por pequeñajos precoces. Todo un sentimiento de jolgorio juvenil que revitaliza el alma. Si madre me viese, estaría más orgullosa que nunca. Es doloroso para mí, a pesar de toda la diversión y la gracia, que como maestro, me he encontrado distraído por el momento, cayendo en mis propias palabras. Si, tu lenguaje incrusto en mí la anticipación de tu contra ataque, a partir de mi propio error. Intente reaccionar, pero no, es muy tarde.

Incluso desequilibraste mi eje, debo aceptarlo, es un movimiento tan mítico que me entusiasma hasta el punto de darlo todo. Caí, como quisiste, sintiendo el dolor en todo el brazo el cual lo convertí en pura rigidez. Inconscientemente tome mi propio puño, con la mano libre obviamente.  En un solo instante quede sometido, con una rodilla apoyada en el suelo, y la otra pierna totalmente flexionada, más distante del cuerpo. Solo costo ese periquete para encontrarme con las venas marcadas en cada articulación. No es necesario mirar al suelo, me encuentro bastante cerca de tocarlo, ese, sería mi propio fin. Ofrecí para tu deleite, un rostro que desplegaba dolor por el buen agarre que tenías, insensato de mi parte, se escapaban de mi boca leves gruñidos que lo certificaban. Duele, no lo suficiente. ¿Romperás mi brazo? Tienes la fuerza para lograrlo, la agilidad para agilizarlo, pero sorpresa, no podrás.

“El que sea una mestiza no dicta como deba comportarme, soy como tu y como el resto. No pienso dejarme avasallar y mucho menos dejaré que vuestras palabras me afecten, panadero. Al fin y al cabo, el que ahora está en una situación complicada es usted ¿O me equivoco?  - Suelta una risueña risita, mirándole por encima de sus piernas. Realmente se lo iba a llevar genial.- Un primer acto, quizás erróneo no determina el resultado de una batalla. Pase lo que pase, uno nunca debe rendirse... aun así tendré en consideración sus palabras.”




Te equivocas, todos en esta sala estamos en una situación complicada. – Comente crucial entre muecas de dolor. Poco a poco mi cuello se fue tensando, demostrando que ya estaba utilizando toda mi fuerza para confrontar el daño y el movimiento. – Además, ¿no te dejaras afectar por mis palabras? Dime, ¿Pinky sigue viva siquiera? – Murmure de forma que ella sola pudiese escuchar. Si, te mire por encima de tus sensuales piernas rebosantes de perfección, con los rubíes vacíos, y un solo atisbo de luz en ellos. Nadie sabe nada de ella, hasta debería de haber muerto con la escarcha. Trague saliva, he sido cruel con ese comentario, aunque, solo ha sido para tomar ventaja de la situación; respire profundamente, pudiendo así oxigenar cada sección de la musculatura corporal; con el brazo completamente trabado, apoyado por el libertino, emplee mi fuerza en las articulaciones de la pierna, suministrando más potencia en el tronco. Intensifique mi robustez, elevándote del suelo, desplegando mi rodilla del suelo y flexionando ambas para devolver mi equilibrio al eje. En nada tendría toda tu espalda contra mi muslo, y posiblemente tu pomposo trasero contra mi pan más sabroso, no hay que ser tan preciso, pero, ¡oh my god! Te dejare de cabeza, obligándote a mantener todo tu agarre hasta llevar toda la sangre que tengas hasta tu testera. No hice un comentario más, esta vez, no seré tan idiota como para distraerme. Mi visión se dispuso a dejar atrás todo elemento que este más allá de nosotros dos, puedo darme ese lujo, mi entrenamiento en este momento es absolutamente contigo, si, tienes toda mi atención…

Un movimiento totalmente tosco, atraído por una consonante labia hiriente. No ha sido un comentario de mala gana, aunque así lo he demostrado. Al contrario, ha sido solamente para probarte, comprobar tu control mental. Eres quien eres, lo que eres, ¿sabes? Poco me importa Adelei, estoy aquí para ayudarte… a mi manera, improvisando mi pan más sabroso como se me ocurra. De algo podrás estar segura, el más exquisito panecillo siempre se creara a partir del esmero y delicadeza del panadero…


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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Miér Mayo 11, 2016 12:47 am


Privado con Elric Sterling


S
atisfecha Adelei escucha el sonido sordo que hace su cuerpo al precipitarse contra el suelo. Sonríe, ahora es ella quien se ha ganado la ovación de sus compañeros con aquel movimiento. No volvería a subestimarla, pero tampoco él debía volver a confiarse con ella. Era solo un entrenamiento pero había sentenciado que el que no iba a matar no ganaría, así pues ella se lo había tomado al pie de la letra. Sus ojos dorados le observaban en aquella extraña posición, contemplando su cara de sufrimiento casi con deleite. El que avisa no es traidor.

Pero poco le dura aquella victoria, pues el albino, pese a estar sufriendo por aquella llave, saca fuerza de flaqueza y consigue colocarse de pie con las rodillas flexionadas. Las piernas de Ady siguen sujetando su brazo por lo que este lo utiliza para su propia ventaja. Coloca su joven cuerpo contra su muslo y lo que no es su músculo. Ady nota en su trasero algo extrañamente potente, algo que quizás no debería estar notando. Entre aquello y su comentario sobre pinky, con las mejillas completamente sonrojadas deshace el agarre y aprovecha que sus manos están libre para estirarse hasta el suelo, colocándose de manera vertical buscando alejarse del panadero como puede. Tensa su cuerpo en cuanto está de nuevo con los pies en el suelo, intentando ocultar como puede el rubor de sus mejillas ¿Qué era lo que acababa de pasar? No terminaba de entenderlo, pero lo mejor era no darle mayor importancia de la que realmente tenía. Ahora estaban a mano, debía superarle o no conseguiría ganarle nunca. Iba a utilizar su rabia con el tema de Pinky para asestarle un buen y merecido golpe.

- No metas a Pinky en todo esto, sabes de sobra que la llevo buscando desde hace mucho. -Toma aire, volviendo a ajustar las vendas de sus manos con los dientes.- Te la di para que la protegieras y la sacases de la plaza, si se te escapó no fue culpa mía. Y aún así no he dejado de buscarla ¿Y ahora saltas con esto?

Niega con la cabeza, sonriendo muy levemente, pues pese a lo delicado del tema no quería dejar atrás el ambiente que momentos antes inundaba la sala. Todos los ojos seguían puestos en ellos, parecía que no eran los únicos que finalmente disfrutarían de aquello. Aprieta la coleta que se balancea a su espalda con las dos manos y vuelve a tomar posición. Pinky era un tema delicado para ella y no dejaría pasar por alto semejante incitación, aún así tomaría las palabras que le había recomendado momentos antes y no atacaría sin ton ni son. Tenía una estrategia.

Se acerca hacia él con los puños en alto, sus ojos están fijos en los ajenos, completamente taimada y tranquila; llevaba tanto tiempo entrenando y preparándose para aquello, que a la hora de combatir, por lo general, se mostraba impasible. Se acerca a él dando pequeños saltos sobre las puntas de sus botas, el siguiente movimiento que ejecuta la coloca de espaldas al panadero tan solo por unos segundos; da una media vuelta frente a él, mostrándole la espalda. Había girado hacia la derecha por lo que todo el impulso de dicho movimiento se vería impreso en la patada lateral que le daría a Elric con pierna izquierda; elevaría esta casi a la altura de su pecho, encogida para estirarla en cuanto fuese a golpear el costado de su oponente. El movimiento en si no era muy enrevesado, era directo y bastante sencillo; ejecutado con rapidez y precisión. Sin embargo, lo realmente importante llegaría después de aquello. Le golpease o no, aprovecharía la inercia de aquel movimiento para acercarse a Elric y hacerse con uno de sus brazos, antes de que se desequilibre si es que ha logrado golpearle, y acto seguido, tirando de su muñeca para abajo, colocándole a él tras ella, llevaría dicho brazo a su costado contrario, el izquierda, doblando la mano por la muñeca y el brazo por el codo; lo siguiente sería hacerse con su barbilla tirando de su rostro hacia la derecha para quedar cara a cara. Tal era la cercanía que hasta podía olfatear su fragancia a pan recién horneado y sus hormonas masculinas pulular a su al rededor. Sonríe divertida, mordiéndose el labio inferior con suma suavidad. Estaban demasiado cerca, pero visto como reaccionaba él al tenerla tan pegada, puesto que ahora mismo estaban sus pechos contra su espalda y antes al estar su trasero había notado... cosas; podía utilizar aquello a su favor.

- ¿Ahora qué Elric? ¿Qué le ha pasado a su pan más crocante, se ha puesto duro?
 



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Miér Mayo 11, 2016 7:28 am



- Palabras -




Si, todo un golpe bajo que dio mi libertad. No lograste mantener la calma, lo presentí. Tu mestizaje tal vez no sea le problema que te afecte, sino, posiblemente tus perdidas. Te admire dar esa grácil pirueta, ya que cada movimiento que haces, despliega elegancia y excelencia. Esa figura tan bien esculpida entorpece mi vista, lo admito, muestra que sigo siendo un hombre vivo y jovial. Te observe ruborizada, algo avergonzada, ¿por qué? No es tu culpa Adelei, mi tortuga se ha perdido porque así ha tenido que suceder, claramente, tu rubor debe de ser por ello. - ¿No que no te dejarías afectar por mis palabras? – Sepulte haciendo una mueca de desapruebo, ignorando la conversación sobre la amada Pinky. Hice un ademan con una de mis manos, como si se tratase de una boca hablando. – Demasiada labia, poco movimiento. - Un instante de respiro, para acomodarnos nuevamente y proseguir con el combate como es debido.

Me encuentro concentrado, sintiéndome orgulloso del momento, analizando con detalle tu forma de ser. Quiero entenderte, registrar cada respiro y que afecta en ti cada uno de ellos. Por ello, mi mirada rojiza la mantuve incrustada en la tuya, intentando detallar tus próximos movimientos, algo muy obvio, el ataque. Dispuse mi defensa con ambos puños elevados cubriendo mi rostro. No me sorprendí en lo absoluto al verte girar, debo de decir, una vuelta de lo más lenta para alguien tan rápida. Las vueltas no duran segundos (XD) no me aprovecho de esto simplemente porque no me gustaría cortarte el rollo. No me costó mucho uso de mi intelecto para saber que usarías una patada, incluso podría haberme ido y vuelto, solamente para encontrar que no has girado aun, ¿es una broma? - - Tu pierna izquierda, potente por tu propia fuerza, más la rotación de tu cuerpo, detenida por mi antebrazo izquierdo en apoyo de mi brazo derecho. Lo acepto, ha dolido algo, de no haber estado preparado hubiese sido más crucial.  No obstante te perdí de vista, por detener tu golpe, gran error el concentrar mi inspección en tu golpe. Pareciera un elegante baile, experimentado con gracia, has hecho un excelente trabajo, me has sometido nuevamente. Otra mueca de dolor, acompañada de un porcentual rubor en mis mejillas pálidas por tu cercanía.

“¿Ahora qué Elric? ¿Qué le ha pasado a su pan más crocante, se ha puesto duro?”


Los murmullos comenzaron a hacerse oír, cuales ignore rotundamente, me encontraba extasiado de concentración. Eres joven Adelei, pero restregar tus pechos de seductora precoz en mi espalda, eso, es insinuación pura. Además, ¿Qué clase de vocabulario es ese hacia tu superior? Ya no hay moral. Esta vez estaba algo más adolorido, mi brazo definitivamente necesitara mucho hielo en la tarde. – Adelei… - Murmure, mirándola apenas de reojo, demostré mi vergüenza, ante este pecaminoso acto que implora exceder mis promesas. Respire profundamente, el dolor increpo nuevamente el brazo, oh, no sabes cuánto. Debo contrarrestar tu llave con otra que podría significar mi rotura, pero, ¿qué significado tiene entrenar nuestro arte de batalla? No, estoy para más que ello. En mis ojos se notó delicadamente, la viva llama del cariño que te he llegado a tener; esboce una sonrisa, casi sumisa ante la derrota, algo sarcástica como de costumbre, pero inocente. Lo que haré, posiblemente no tenga perdón posible, es cuanto mejor puedo hacer, después de todo, es un combate a muerte. - ¿Acaso piensas en mi pan duro y caliente en tu casto e inocente horno? – Si, mis palabras no han sido siquiera cerca lo que mi rostro y visión han mostrado. No es necesario mover mi brazo, para humedecer tus labios con los míos, un beso que impregne sorpresivamente en tu entrañable boca...

Nuestro primer beso, el cual posiblemente sea el último que exista, previsto en una situación con público incandescente. Esto es demasiado, presiento en mi la vergüenza de sentimientos encontrados, ¿por qué? No así. Me encuentro con la guardia alta, e igualmente me dispuse a desequilibrar mi barrera, transmitir sentimientos que no debían salir así por así. Una caricia tan torpe, en unos labios suaves y carnosos, exquisitos inclusive a la par del pan de campo, natural y casero. He perdido, por mi propio acto; Quien sabe cómo reaccionaras, posiblemente te retuerzas en el suelo del asco, o podrías ir a rebuscar tus armas para acribillar mi cuerpo hasta mutilarlo. Nada de eso importa, porque de esta gran lección he sacado un provechoso aliento de vivir.

“I feel you… a little bit closer”

Es cuanto quisiera decirte…


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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Miér Mayo 11, 2016 4:42 pm


Privado con Elric Sterling


C

onsiguió hacer enmudecer a Ady y a todo aquel que les rodeaba. El cuerpo de la mestiza no fue capaz de reaccionar debido al estupor del momento. Sus mejillas vuelven a colorearse de escarlata y pese a esos sus ojos se entrecierran y corresponde de alguna manera aquel suave pero intenso roce de los labios del panadero sobre los suyos. No lo había visto venir, jamás se habría esperado aquel acto temerario por parte del panadero. El aliento y las palabras huyeron de Adelei, dejándola cual muñeca de trapo. El beso fue efímero, apenas duró un minuto y consiguió empezar una ristra de murmullos que Adelei no llegaba a entender ¿Era aquello una declaración de intenciones o sencillamente estaba jugando con ella, provocandola?

 En cuanto sus labios se separaron, Adelei aflojó el agarre de su muñeca y soltó también su rostro. Sus ojos dorados refulgían con un fuego nuevo, hacía demasiado tiempo que alguien no la besaba; el último había sido Velkan pero había desaparecido, nadie había vuelto a preocuparse por ella o mirarla de aquella manera. Traga saliva sin apartar al mirada de aquellos ojos rojos como la sangre, a juego con sus mejillas. Eso le pasaba por entrar en un juego de provocación imparable, la culpa había sido suya y no podía recriminarle nada a Elric... sin embargo, sentía algo en lo hondo de su corazón, una pequeña luz que empezaba a crecer lentamente ¿Le había gustado? Imposible, no, no con el panadero. Si hasta hacía nada se odiaban a muerte. Quizás por eso dicen que del amor al odio tan solo hay un paso, que la línea es tan fina que cuando quieres darte cuenta es tarde y ya la has cruzado. De un momento a otro frunce el ceño, escondiendo una sonrisa divertida y quizás avergonzada por la situación que estaba viviendo. Tira de su muñeca hacia ella para girar el cuerpo del albino, quedando cara a cara pero en lo que este gira, interpone una de sus piernas en medio de la trayectoria con la idea de hacerle caer de espaldas al suelo suavemente.

- A eso se le llama juego sucio Elric, y por más que quieras escuchar salir esas palabras de mi boca... no las vas a escuchar.

 Le ataca, sentándose a horcajadas sobre su cuerpo, inmovilizándole por las muñecas. Pasa sus brazos por encima de su cabeza, apoyándolas contra el suelo; quedando su cuerpo a escasos centímetros del de Elric, apenas rozándolo de una manera inocentemente incitante. Sus ojos le analizan lentamente. Si quería jugar sucio, jugaría sucio ella también. En el arte de la guerra se decía que todo valía y aunque no fuera un método de lo más ortodoxo si quería llegar a aquel nivel, ella estaría a la altura. Tener aquel tipo de acercamiento con un superior era indecoroso, Ady era consciente de ello pero puesto que había empezado él y la idea que todos tenían de ellos dos no era muy positiva ¿Qué más daría? Les darían tema para meses y encima serían la comidilla de nuevo, no estaba tan mal; peor era que no hablasen de ellos de ninguna u otra manera. Puede que la guerra física la hubiese ganado la joven, dejando boquiabiertos a los nuevos sin embargo, aún le quedaba otra cosa por ganar. Muchos no lo entenderían, pero había pillado a Elric en su propio juego y no iba a perder, no le gustaba perder. Si quería morir, moriría en condiciones.

 Sonrió con malicia, no le quería dar más importancia de la que debía a ese beso delante de todo esos ojos; eso sería un tema que discutirían en la intimidad. Sus labios se acercaron peligrosamente a su cuello. Podía notar la sangre correr por este de manera vivaz, era tan preciosa aquella mortalidad. Su dulce aroma a juventud y energía... era extraño puesto que Elric estaba enfermo, pero aún así su sangre no le olía a enfermedad, sino a ganas de vivir. Roza aquella clara piel con la superficie de sus jugosos labios, robándole escalofríos y quizás algún suspiro. Acto seguido su lengua, ávida saborea su carne lentamente, sin prisa alguna, mirándole de reojo y sin soltar en ningún momento el agarre de sus muñecas. Sabía que se estaba pasando, pues para ella siendo mestiza, provocarle de aquella manera podía significar dos cosas: que quisiera que la devorase allí mismo o que iba a ser ella quien le devorase con pleitesía ¿Qué sería?

- Quien juega con fuego acaba corriendo el peligro de quemarse y señor Sterling, usted ha entrado de lleno en la hoguera y se consumirá lentamente entre las llamas de este fuego fatuo.

  Tras susurrarle aquellas palabras al oído, de tal manera que tan solo él pudiese escucharlas, abrió la mandíbula, encajando sus pequeños colmillos en su cuello pero sin llegar a hacer presión alguna. Realmente solo quería darle un pequeño susto, que creyese que de verdad era capaz de hacerlo y sin embargo, siendo exorcista como era jamás llegaría hasta aquel extremo; desatando a su parte más animal. Le regaló un suave mordisco sin dejar marca alguna en su cuello. Tras lo que, rauda, se puso en pie dirigiéndose a su estuporosa audencia, que ya no sabe qué pensar de lo que acaban de presenciar. Ady les dedica una mueca socarrona, una sonrisa divertida y una reverencia elegante, como todos y cada uno de sus movimientos. Sabía que muchos no la aceptarían, otros, quizás más entre los novatos, volverían a acudir a ella para que les aconsejara o entrenara; no podía gustarles a todo, lo había aprendido con el paso de los años en Venecia y pese a eso, mientras ella misma estuviese a gusto con su misma persona, era todo cuanto importaba. Alzó la voz por encima de los murmullos, aquella voz que antes sonaba apática pero atrayente ahora se había convertido en un torbellino poderoso que no dudaba en hacer saber su opinión y pensamientos. Adelei Di'Cielo ya no era una niña, ahora era una guerrera.

- Bien, damas y caballeros temo anunciarles que el espectáculo ha llegado a su final. Ahora si me lo permiten, me gustaría hablar con el General Sterling en privado sobre algunos asuntos. -Hizo énfasis en la palabra General, dejando caer que aquel hombre del que muchas veces se habían mofado, ahora estaba por encima de muchos de ellos y por méritos propios. Además, se habían lucido con aquel entrenamiento.- Piensen mal si quieren, que tengan unas mentes calenturientas no es culpa mía... sin embargo, ya que la curiosidad parece poderles, los asuntos de lo que vamos a discutir son meramente profesionales,no creo que les interese lo que hablemos sobre la desaparición de Pinky  y tampoco  les incumben a ninguno de vosotros. Ahora, si son tan amables de dejar la sala...



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Miér Mayo 11, 2016 10:13 pm



- Palabras -




¿Cuánto tiempo ha pasado desde los últimos labios que he besado? Tanto que mis pulmones quemados proveen un sabor amargo. Ella, con sus labios de la mejor calidad, atrapada en sus fantasías, derritiéndose como pasteles en el verano, me has dado mi plena vida. No lograré continuar este entrenamiento, no luego de perder mi mente en este retorcido beso. Me ha correspondido, lo presiento, no ha habido otro tipo de respuesta. ¿Es esto la ausencia de calor humano? Podría ser mucho más que solo cariño. Mi atrevimiento oportuno dio a luz libertad a mi pobre brazo, dando tranquilidad al dolor que me estaba engendrando. Toda una oportunidad para aprovechar, que en mi dubitativo momento, no lo utilice a favor. Encontré su mirada prestada a la mía, sí, me tienes sumiso a tus deseos, ablandado por mi propio acto. Te devolví la misma sonrisa, “si, la he cagado”, es todo lo que se definía en mi rostro. Podría reclamar piedad, de tal modo, me encuentro derrotado.

“A eso se le llama juego sucio Elric, y por más que quieras escuchar salir esas palabras de mi boca... no las vas a escuchar.”


Otro movimiento que acompaña tu figura, me has tendido en el suelo casi sin generar un bendito ruido. Definitivamente, tienes un don que va más allá de la media. Así mismo, ha sido sorpresivo tenerte encima de mí. ¿Cómo podré concentrarme nuevamente cuando lo único que se me cruza en este momento es rellenarte con mi barra de pan? Basta de esta tortura, basta. Trague saliva, reflejando en el rubor de mi rostro, la situación en la cual me encuentro. En silencio, expectante a cada uno de tus sensuales movimientos. Mi piel se erizo instantáneamente por su respirar en mi cuello, todo un atrevimiento de su parte. Presentí dentro de mi cuerpo el fervor recorrer cada centímetro cubico de mi fluido rojizo. Aquel que intente controlar para que su desaforado fluir no infringiera una herida de gravedad en esta joven provechosa. Cerré ambos ojos, el control que me haces perder… has conseguido la llave para generarlo y no poder disfrutarlo, es  un castigo que no estoy dispuesto a aceptar. No solo eso, tus palabras incendian cada parte de mi ser, ¿cómo quieres que me comporte contigo? ¿Qué poco necesitaría para tomar la situación y sumergirte en un mundo de placer sin retorno? No juegues, no así. Cerré con demasiada fuerza los ojos ante la mordida, exigiendo a mi sangre no salir disparada hacia su cerebro. Aquella que se revoloteaba inconvenientemente en la zona de su mordida.  

Decidiste por fin dejar tu pretencioso acto, dejándome en el suelo totalmente derrotado. Abriendo los ojos algo agotado y agobiado. Te escuche ahuyentar a la audiencia, con unas palabras prepotentes. ¿Y qué es eso de General Sterling? No soy uno en lo absoluto. Respire profundamente, intentando  mantener la calma, sino, básicamente violaría su cuerpo sin importar consecuencia. Alce un puño, extendiendo el dedo índice de este. – No se olviden, en un combate, todo es válido. Hagan lo imposible para desconcertar al oponente, pero, no caigan en sus propias tretas. Close the door, please. – Dispuse solamente para acompañar el fin de la clase. Me recompuse sentado, apoyando un brazo por encima de la rodilla. Observando la salida de los aprendices con incertidumbre. Así mismo, desprendí de cada poro cierto brillo rojizo, el cual se dispersaba y perdía al contacto con el oxígeno. – No te atrevas a volver a hacer eso. ¿Naciste idiota acaso? – Pregunte acariciando la mordida, la cual, en gran parte me ha encantado. – No tengo problema con que juegues conmigo, intentando lo que fuese. Pero, no te atrevas a morderme, podrías herirte a ti misma. No podría jamás perdonarme el herirte a ti. – Explique preocupado más que nada por ella, es quien importa en verdad.– Aunque admito que ha sido un buen movimiento, de estar sano te habría hecho mía en ese instante. – Bufe una leve risa, explayando una breve broma.

Te observe nuevamente, estas esplendida aún luego de entrenar un poco. – No puedo creer que este tan oxidado como para caer en mi propia treta. No debí darme a la vida de hermano mayor. En fín, Adelei… - Relamí mis labios, en un intento de humedecer estos, aun sintiendo en ellos tu calidez y perfección. – Perdona por intentar molestarte al pelear. No era más que ver tu capacidad de mantener el control en línea. No te culpo sinceramente por lo de Pinky.  – Respire profundamente, es cierto que pierdo noches de sueño por ella. – Es mi culpa por haber sido débil. ¿Cómo puedo proteger a quienes verdaderamente amo? No puedo siquiera protegerme a mí. He perdido demasiado tiempo de mis últimos respiros, en vivir mi límite sin pensar en el otro. Todo esto me ha hecho recapacitar, y por supuesto, tener la necesidad de mantenerme con vida el mayor tiempo posible. Tengo deseos de mejorar las cosas, dar un mejor lugar para quienes respeto. – Empece explicando deteniéndome por un segundo, mirando mis manos, aquellas pálidas como todo el cuerpo. – Ahora me siento vigoroso, y repleto de energías, ¿tendré la capacidad de generar un cambio? Incluso dudo de mí, antes no lo hacía. Fui preso de mi egocentrismo. – Me mantuve en el suelo, verdaderamente estaba cómodo. Alce una de mis cejas, cayendo en la cuenta anterior, mirando de nuevo a sus ojos rebosantes de profundidad y seducción.- ¿Por qué me has tildado de General? Jamás llegare a ser tal. Mucho menos con el tiempo que me queda. – Pregunte tranquilo, todavía esparciendo en toda la habitación el dulce aroma a sangre y pan, lo cual en minutos toda la habitación estaría impregnado de este. ¿Qué efecto tendrá en ella este delicioso manjar?



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Vie Mayo 13, 2016 1:30 am


Privado con Elric Sterling


E

n cuanto todos abandonan la sala y ella se queda a solas con Elric, toma aire, nerviosa. Se gira sobre los talones, escuchando sus palabras con los brazos en garras, apoyados sobre sus caderas, y dejando caer todo el peso sobre una de sus piernas. Era una postura relajada, normalmente se habría mostrado a la defensiva con aquel hombre -y casi con cualquiera- pero había cambiado mucho más de lo que se creía en aquellos meses; había escuchado aprendido a escuchar con mayor detenimiento, a tomarse las cosas con calma y sobre todo a disfrutar un poco más de los pequeños detalles que la vida le regala. Antes su primer pensamiento era el de ascender, conseguir su sueño sin importar nada o nadie más a parte de ella y su padre. Quizás había sido muy egoísta y por eso mismo se había perdido muchas cosas, pero aún estaba a tiempo de experimentar y vivir todo aquello que había estado a punto de dejar pasar.

- Sé que ha sido temerario por mi parte arriesgarme de esa manera con lo que he hecho; pero en el juego de la guerra todo vale como tu has dicho y sabía de sobra que no dejarías que te descontrolases de tal manera que yo saliese herida. Por eso lo hice, quería poner en tu propia contra aquello que te hace a la vez tan fuerte.- Sonrió al decir aquello, finalmente sentándose frente a él con las piernas cruzadas y las manos reposando sobre su propio regazo. Sus ojos dorados le miraban con cariño, animados y felices. Era raro ver a la mestiza de aquella manera después de haber podido contemplar con sus propios ojos de lo que era capaz aquella muchacha, de lo cruel que podría haber llegado a ser. La evolución en ella había sido increíble.- Ya bueno, si eso tan solo se queda en una amenaza no sirve de nada, Sterling. No hables si no puedes estar a la altura...

 Una suave risa se elevó por encima de aquel ambiente por un momento un tanto tenso, no pudo evitarlo. Se lo había dejado en bandeja y no podía evitar tomar la oportunidad. Ahora era la joven que debería haber sido desde un comienzo, pero la vida no siempre nos enseña de la manera que debería y acaba llevándonos por un camino equivocado, aunque al final puede que nos corrijamos. Aprieta su coleta de manera distraída, pues notaba que poco a poco se había ido deshaciendo y acabaría cayéndose. No podía estarse quieta sentada, estaba completamente activa después de todo cuanto había pasado y su cabeza funcionaba como una locomotora a vapor. No parada de darle vueltas a todo y a lo que podría llegar a significar.

- No me ha molestado mucho el tema de Pinky, ya que sabes que llevo buscándola desde que conocí de su desaparición... me dio mucha lástima. No había tortuga como ella sobre este mundo. -Suspiró con aquel pensamiento. Verdaderamente le había sentado mal que hubiese desaparecido después del incidente en la Plaza de San Marcos pero ya no se podía hacer nada para remediarlo. Solo intentar encontrarla. Toma de la mano a Elric, pudiendo notar por primera vez aquel aroma metálico a sangre, algo que puso completamente alerta a la mestiza. Su espalda se tensó y se vio obligada a soltar su mano casi en el instante.- Todos.... -Tose intentando sacarse aquel aroma de la cabeza, distraída.- En algún momento de nuestras vidas llegamos a un punto de inflexión, un tan solo momento, un instante que nos hace percatarnos de que había algo que estábamos haciendo mal... nos damos cuenta de que estábamos equivocados y que no estábamos viviendo como deberíamos... No eres el único que ha tenido que pasar por eso en estos últimos meses Elric, desde el incidente y la isla me he llegado a plantear tantas cosas... ya no soy la misma niña que llegó a esta ciudad, he aprendido a mirar por mis compañeros, a vivir un poco más esta existencia pero sobre todo a pelear por aquello que defiendo junto a los demás... no estoy sola. Eso ha sido lo más importante, que no estoy sola...

Se deja caer hacia atrás en el suelo, no quería mirarle a la cara, estaba segura de que podría leer en sus ojos el esfuerzo inhumano que estaba haciendo por controlar sus instintos, deseaba saltarle a la yugular y hacerse con aquel delicioso olor a sangre; pero no podía dejarse llevar. Su mirada se clavó en el techo, en un punto fijo y despejó la mente de cual cosa que pudiese hacerle pensar en su sed. Poco a poco notó como aquel poder animal sobre ella iba desapareciendo que al final, era capaz de pensar con total claridad. Permaneció de aquella manera, un poco más calmada y cómoda. La voz de Elric ayudó a distraerla, efectuando una pregunta que le robó una infantil y alegre sonrisa de sus labios.

- Es lo que eres Elric, no eres solo maestro. A mi parecer ahora mismo estás al nivel de Amadeus y por encima de muchos de tus compañeros. Además, a ellos que  más les da, no saben absolutamente nada de lo que ocurre... tan solo creen tener una leve idea de todo cuanto esta ocurriendo y por lo que hemos pasado, pero no se acercan ni lo más mínimo a la realidad... y la realidad es... que deben abrir los ojos de una vez e iniciar el camino, de lo contrario no podrán ver más allá de la revolución que amenaza Venecia y al Cardenal.



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Miér Mayo 18, 2016 4:12 am



- Palabras -




Te escuche sin poder aceptar tus propias palabras, has sido imprudentemente idiota. ¿Qué sería de mi si te hiciera daño por un simple entrenamiento? Debería de darte panes de bofetadas. – Estamos solamente en una ejercitación. Asemejas demasiado un beso a tu propia vida. – Respondí acariciando el área de la mordida. Con gusto dejaría que tú tomases de mi sangría, pero, ¿con qué coste? Bufe pesadamente, es reciproco intentar controlarse. Te admire reírte, favorece a mi bienestar esa sonrisa angelical. Acalle puesto que no quería arruinar ese momento tan magnifico que mis ojos estaban admirando. No tuve respuesta, su sonrisa lo era.

Te escuche hablar de Pinky, ¿he de repetir que no te inculpo? Jamás volveré  a hacer prejuicioso contigo. E incluso el rubor emergió nuevamente en mis mejillas, ante tu tacto delicado. Si, un fugaz instante que lo he sentido, no eras así de confianzuda, mucho menos cariñosa. Te  has vuelto suave, enérgica, me enorgulleces. Aun así el hedor a sangre ha hecho su cometido, alejando tu caricia de mí, maldita suerte.  – He de suponer que tienes razón. Siendo así,  nos encontramos en la misma condición. Aunque nuestros ideales difieren un tanto. Vivirás por defender a los tuyos, aquellos que se presentan con nuestro traje. Yo en cambio, viviré por defender a un círculo por lejos más angosto. – Respondí a la vez que te vi relajarte en un intento de evitar esa sed de sangre. Debe ser difícil, tanto como me has hecho conmigo. Es definitivamente un poco de tu propia medicina, con la diferencia de que lo necesitas.

Me encuentro sorprendido por tu capacidad para mantener la total calma, eres quien eres, entrenada por uno de los más fuertes hombres.  – No, solo soy un maestro.  – Dictamine tocándome el pecho con la palma de la mano, casi queriendo acariciar los pulmones. – Solo aquellos que han nacido predestinados a ser generales lo logran. Tú eres un definitivo ejemplo. – Respondí  terminando de escuchar sus palabras. – Venecia, el Cardenal, todos pueden besarme el trasero. Oh, lo siento. – Reí, casi sin haber medido mis palabras frente a ella. ¿Qué puedo decir? Es cierto. - ¿Y qué está ocurriendo? Digo, entre ambos. – Pregunte, aprovechando la situación para colocarme con gracia encima de ella. Adopte cierta distancia corporal, aprisionando tus brazos tal cual lo hiciste conmigo. Una sola pierna entre las tuyas y la otra  por fuera, dejándote cierto movimiento. – Estamos en pleno entrenamiento, jamás dije que descanses. – Sonreí prepotente, casi instigándola. ¿Quién ha dicho que el juego había terminado? Nadie. – Quien verdaderamente importa ahora eres tú. El resto como he dicho, puede besarme el culo. ¿Qué ocurriría en ti si mis labios acariciaran tu jovial cuerpo? – Murmure acercando mi rostro, encorvando toda la columna. Mi respirar humedeció tu cuello, manteniendo la mirada rojiza en tus ojos de reojo. Sí, esto sigue siendo un entrenamiento, y algo más.

Deambule en la cercanía, con mi enigmático aroma a pan. Provocador como debo ser, después de todo soy un panadero. A su vez, a los pocos segundos desplegué nuevamente ese cálido polvillo de sangre por los poros, esta vez más cercano a ella. ¿Qué tanto soportaras este pecaminoso castigo? Tranquila, aquí estaré para calmar tu angustia. Un último esfuerzo de ambos, todo sea por superar tus límites y volverte la mujer fuerte destinada estas a ser.





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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Jue Mayo 19, 2016 9:08 pm


Privado con Elric Sterling


S

us palabras dejaron de tener sentido alguno en cuanto su cuerpo entro en contacto con el de la mestiza. Sentía el latir de su corazón y su sangre correr por sus venas, aquella tentación superaba todo límite de su razón y aún así el esfuerzo que hacía por mantenerse allí presente y no dejarse llevar por lo que sentía, era titánico. Sus ojos dorados observaban al mayor con detenimiento, jamás se habría imaginado a sí misma en dicha situación y aún menos con un superior. Traga saliva intentando no perder los papeles, el calor de su cuerpo humano y su vitalidad conseguían arrancar lo peor de ella y no es que él lo estuviera precisamente fácil.

- Lo que este ocurriendo u ocurra  entre nosotros dos lo dejo a su propia decisión señor, interprételo como quiera pero no deseo que por ello su  reputación se vea manchada por esto; al fin y al cabo es usted superior mio. Quizás, a sus ojos no sea más que un maestro pero yo sé que puede ser mucho más. - Su voz no era más que un leve susurro. Su garganta quemaba desde el interior hasta el exterior. Jamás se había visto en tal tesitura, por lo general procuraba no tener un contacto demasiado prolongado con el olor o la influencia de la sangre y aquel hombre no hacía más que provocarla. Maldita habilidad suya... no la entendía pero desde luego para ella era toda una tortura. No podría mover los brazos, pues la tenía aprisionada pero si podía mover las piernas y no tardaría mucho en deshacerse de dicho castigo.- Será un entrenamiento... pero juega sucio, muy sucio... y todo acto conlleva una consecuencia. Ya le avisé antes, si no quiere quemarse no debería jugar con fuego...

La última palabra se escapó de sus labios cual suspiro, provocado por su aliento al rozar contra su joven piel. No podía evitarlo, su cuerpo reaccionaba casi de manera involuntaria. Sus ojos se cerraron al roce, no pudiendo contemplar aquella mirada escarlata que la contemplaba con detenimiento. Echó la cabeza hacia atrás en un intento por tomar aire, aquel juego les llevaría por un camino del que podrían llegarse a arrepentir llegado el momento, sin embargo... ¿Realmente se arrepentiría de algo? No, no debía arrepentirse de nada, mirar hacia atrás es de cobarde y nuestro pasado es aquel que nos constituye, cada paso y cada decisión nos acerca o nos aleja de nuestra meta pero pese a eso, siempre nos enseña algo. Justo cuando creía que podría soportar aquello, que no saltaría a destrozar el gaznate del albino, que aquella caricia podría ser tan placentera como dolorosa y mortal... justo en ese momento volvió a ocurrir. Era él, era él y lo hacía a propósito. Sus ojos dorados se abrieron de golpe, refulgían con fuerza, aquel fuego si que era animal, básica y simplemente salvaje. Contempló el techo con rabia, sus labios se abrieron mostrando aquellos pequeños colmillos que asomaban por entre su perfecta dentadura... saltaría, si no le quitaba de encima, saltaría y se arrepentiría de ello.

 Aprovechando aquella provocadora posición consiguió doblar una de sus piernas, la que quedaba por fuera, colocando la suela del zapato contra el pecho de Elric y la rodilla casi contra su propio pecho. Debía apartarle, así que hizo de tripas corazón y le empujó con fuerza, intentando separarle de ella a toda costa. La había llamado temeraria, pero su jueguecito era mucho más temerario que su provocación anterior. Una vez por fin se ve liberada se aleja de él de un salto poniéndose en pie. Le da la espalda, avergonzada y a la vez insultada. Odiaba aquella parte de si misma, ella no había elegido nacer de aquella manera y sin embargo era algo que no podía controlar, no tenía elección. De ahí que estuviese considerando muy seriamente el ofrecimiento de Damon, si conseguían la cura para aquella enfermedad ¿Sería ella capaz de dejar atrás lo que era para convertirse en lo que tanto ansiaba ser? No estaba segura de que pudiese hacerlo... al fin y al cabo, era su mestizaje la que hacía de ella Adelei D'Cielo. Toma aire, tapándose la boca con una mano... poco a poco empieza  notar como el escozor en su garganta disminuye y el animal que habita dentro de ella la abandona muy lentamente.

 - Estáis loco ¿Sois consciente de lo que acaba de hacer? Me llamáis  temeraria a pesar de saber de su autocontrol, pese a no haber llegado a hacer nada... ¿Y hace esto? ¿Es consciente de que yo si que podría no llegar a controlarme? Esto es lo que soy...

 Con cada palabra daba un paso al frente, acercándose a él de manera inquisitiva, terminando por llegar hasta su altura le empuja contra la pared más cercana colocándose frente a él, con sus ojos dorados desentrañando cada secreto de su alma. Había cruzado una línea que no debería haber tocado, había hecho que Adelei se sintiera un monstruo; cosa que nadie conseguía desde hacía un año casi. Colocó ambas manos en su pecho, agachando la cabeza, escondiéndola entre ellas para no mirarle más. Había errado, había metido la pata y había conseguido sacar lo peor de ella y quizás lo mejor también. Le aprieta contra la pared.

- Prometí que protegería a los que quiero y aprecio, a aquellos que darían la vida por mi... desgracia o maravillosamente para mi, usted se ha convertido en una de esas personas a las que no pienso hacer daño y a los que pienso proteger, no me lo pongo tan difícil.- Sus ojos volvieron a encontrarse con los suyos, el silencio se apoderó de la sala y Adelei no supo qué más decir, había estado a punto de caer en su propio juego, había estado a punto de clavar aquellos colmillos en el exquisito cuello del panadero, había estado a punto de dejarse consumir por su demonio y todo por él.- No sé porque se empeña en quemarse, cuando podría bailar con él...



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Vie Mayo 20, 2016 5:17 am



- Palabras -




Mantuve el contacto, la cercanía y el hedor a sangre potenciando sus instintos. ¿Tan obvia es mi intención de sacar su desquiciada parte animalista? Si, incluyendo el provocativo dialogo que ofrecí en su cercanía. Escuche en tus palabras tanta honestidad como miedo tenías en tus ojos. – Me halagas, ¿pero cuál reputación me hablas? Apenas se me tiene respeto. – Es cierto, ¿quién lo tiene siendo tuberculoso? Poco se observa de las capacidades y habilidades de uno. Ignore su posterior comentario, mi decisión ya estaba tomada, arriesgarlo todo. Apoye los labios en un leve rose, en toda la suavidad de su cuello. Note en ti toda la reacción de tu cuerpo, poco a poco, estas cayendo en una línea tan cerrada y peligrosa, ¿con cuál lado te alinearas?

Mantuve mi observación en ti, entendiendo que aquella provocación determino la salida de tu forma bestial. Que bellos colmillos, tan puros y castos. No cederé a mi intención. Así es como creí, sin embargo, su pie libre propulso todo mi cuerpo. Retrocedí con fuerza, dando un leve giro hacia detrás hasta quedar arrodillado. ¡Vaya fuerza! Mantuve mi silenció, mirándote como demuestras tu espalda con gracia. ¿Cómo estarás? ¿Esperaras a que me acerque para ver cómo te encuentras, luego y me atacaras directo al cuello como si de una obra teatral de terror tratase?  Me quede algo más tranquilo ni bien pude escuchar tu angelical voz.  – Ade… - Siquiera respondí, te observe acercarte con tu peculiar carácter menstrual. Esta cabreada. ¿Cómo no estarlo? He faltado a su voluntad. Prácticamente me encontré contra la pared, siendo sostenido por sus manos en mi cálido pecho de harina y carne. Te escuche, como ya me acostumbro a hacer. Lo entiendo, tienes miedo de ti misma, soy quien más puedo comprenderte. Honestamente, tu mirar me conmovió, robando todo suspiro de mi alma. Tu sincera labia, capaz de dejar sin palabras mi ego de panadero.

Al terminar ese sugerente discurso, estalle en risas inocentes en su pleno rostro. Fueron unos pocos segundos, hasta demostrar una sonrisa predilecta de luz. A pesar de todo, tranquilo me mostré para ella. Con mi instinto de panadero, apoyo ambos puños en sus mofletes apretándolos con ternura. No importaba lo que estuviese dispuesta a hacer, ella así y todo se veía adorable. – Soy consciente de cuanto ahora te preocupas por mí. Mucho más se todo el peligro que eres. Sin embargo, aquí estoy para ti. Para ayudarte a protegerte a ti misma. – Gire en sus cachetes ambos puños, algo ruborizado por el acercamiento y ese rostro angelical. – Adelei, ¿quieres acaso dejar de tener tu lado demoniaco? No has aprendido nada de todo lo que hemos pasado. Somos especiales, todos,  no por nuestros poderes, sino por quienes somos. Tú, querida, eres una hibrida. – Sentencie con suavidad en mi labia. Descendí el puño, rodeando su cuello. Te atraje a mis brazos empujando suavemente de tus hombros. Respire profundamente, analizando con detalle cada palabra. – Si soy quien crees, debo ayudarte a mantener tu sed. Acompañarte en tu camino hasta que te aceptes tal cual eres. Soy tu maestro después de todo. – Levemente acaricie tus cabellos, con ese delicado tacto de panadero. Hueles tan exquisitamente, ¿cómo poder ser un diablillo si te tengo tan cerca? Mejor dicho, como comportarse si estas tan dulce. – Tendré cuidado, lo prometo. No me lastimaras, no te permitiré ese sufrimiento. Por sobre todo, mi meta será ayudarte a sacarle todo el potencial posible, demostrarle al mundo que alguien como tu puede marcar la diferencia. ¿Es ese mi deber?

Posiblemente todos hemos pasado por el momento donde éramos incapaces de entender nuestra fuerza, cuidar todo nuestro alrededor de nosotros mismos. Ella necesita sobre pasar este estado, de no ser así, ¿cuándo podría perderle todo? Es imposible saberlo. – Si me rechazas, lo seguiré intentando de todos modos, por ende, ¿Qué te parece si obtengo un beneficio de todo esto? -  Pregunte cerrando los ojos, con la grata sonrisa en el rostro. – Si tú me hieres tan solo una vez, te verás obligada a una cita conmigo. Se cuan odioso puedo ser, así que, no me imagino que peor castigo habrá. – He de sonar tan estúpido, pero, tranquilizarla es el primer paso para una larga sesión de entrenamiento, y dolor… para mí. Ella lo merece, si, mi sufrir.




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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Vie Mayo 20, 2016 10:58 pm


Privado con Elric Sterling


E

s increíble como una sola caricia puede llegar a borrar todo el dolor o el miedo de la faz de la tierra. Sus ojos se abren cuan grandes son, eclipsados totalmente por la risa del panadero. No sabe qué pensar o qué hacer. Este eleva su rostro para poder mirarla, apoyando sus puños en sus mofletes. No sabe qué hacer ¿Cómo aquel ser a veces podía llegar a ser desquiciante pero angelical a la vez? Al parecer ella no era la única con la labia suficiente como para a un tren que marchaba a mil por hora.

 - Elric, si me lo permites pasaré a tutearte... creo que después de todo seguir con las formalidades es estúpido. Sé que perder mi mestizaje no me haría más que otro exorcista más pero mi sufrimiento acabaría; no dañaría a nadie más siendo híbrida. Esto no es una bendición, es una maldición... vivo con el temor de acabar matando a alguno de mis seres queridos. Eso es algo que no puedo permitirme.- Su tono de voz era un tanto desalentador. Tenía razón, si seguía así al final acabaría muriendo alguien por su culpa... sin embargo, era lo que le había única y lo que la diferenciaba del resto, tal y como Elric había dicho. Tenía razón, no podía perderse.- Aún así, es todo cuanto soy... si me deshago de ello dejaría de ser Adelei D'Cielo, pro eso sigo entrenando con tanto afán. Quiero ser grande, Elric. Quiero ser recordada por mi trabajo y no por una estúpida mezcla de razas. Sé que junto a ti puedo conseguirlo y agradezco tu ofrecimiento.

 Se ve envuelta en aquellos brazos adoradores del pan, el contacto es cálido y agradable. Se siente caer en un suave vaivén de sentimientos, no sabe qué pensar de todo aquello pero no puedo escapar, es ya demasiado tarde. Ambos han pasado por mucho y prácticamente, juntos. Dicen que las experiencias traumatizantes o alguna que otra pérdida grande une más a las personas... ¿Podría ser aquel el caso? Jamás lo sabremos, el caso es que algo comenzaba a surgir, despacito y con buena letra. Corresponde al contacto, terminando por dejar caer su cuerpo contra el ajeno, escondiendo la cabeza en su hombro.

  Llevaba planteándose su cambio desde la isla, y aunque a veces le parecía tener su decisión bastante clara, en otras ocasiones dudaba y se dejaba llevar por aquel deseo que consumía su tortuosa alma ¿Cambiaría su vida si dejaba de ser mestiza? Pero más importante, ¿Cambiaría ella misma? Eso era algo que nadie podía asegurarle y por ello debía arriesgarlo todo con aquella decisión. El momento cada vez estaba más cerca, lo sentía y pese a ello, no podría decir con certeza que llegado el momento tomaría la decisión adecuada... al menos sabía de sobra que no estaba sola, ahora más que nunca. Antes creía que nadie le aceptaba, que estaba sola y que jamás llegaría a encajar. Ahora, entre aquellos brazos, aquella opción la veía cada vez más lejana. No sabía qué decisión tomaría, pero hiciese lo que hiciese, sabía que no estaba sola.

- No hace falta que apostemos nada, sé que me ayudarás y daré todo lo mejor de mi por mejorar... por ello no es necesario que me amenace con una cita. Si es lo que quieres yo te daré una y me aseguraré de no dañarte ¿No suena mejor así? Además, tu compañía últimamente es lo mejor a lo que puedo aspirar.

Levanta el rosto, rozando sus labios con la piel expuesta del panadero. Sus ojos le miran, ahora un tanto más animados, había conseguido tranquilizarla y animarla; pocos conseguían aquello con la tozuda Adelei D'Cielo. Sonríe, contagiada por él y pese a desear caer de nuevo en su juego, se contiene. Tan solo se pone en puntillas, besando su mejilla lentamente antes de separarse de su cuerpo, completamente. Se aleja casi a regañadientes, ayudándose de sus propias manos, colocadas en su pecho... notando que cuando se alejaba de aquel agradable calor dulce, su cuerpo instantáneamente lo echaba de menos en forma de un leve pero intenso cosquilleo que recorría su piel. Suspira, mordiéndose el labio inferior sin perder la sonrisa. Había tenido una idea brillante que les ayudaría a olvidarse de todo aquello, se divertirían y además uno de ello, más bien los dos, podrían conseguir algo bastante jugoso.

- Vamos a hacer una cosa en cambio, puesto que se supone que esto es un entrenamiento... prosigamos con él. Pero voy a poner una condición, más bien un premio para incentivarte un poco. Si me ganas, pese a haber aceptado tener una cita contigo, te daré un beso... pero un beso de verdad y sino te quedarás con las ganas ¿Qué te parece? ¿Sigues queriendo quemarte o prefieres bailar con el fuego?




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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Sáb Mayo 21, 2016 8:06 am



- Palabras -




Has pedido dejar de lado la formalidad, ya  era hora que sucediera. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que he dejado de tutearte? Demasiado. Esto es definitivamente una total muestra de confianza entre ambos. Podía tener en mi nariz la completa impregnación de su agradable aroma. ¿Podría embalsamarla para tener en mi cama todas las noches este exquisito olor? Todo un aromatizante. – Este será tu nuevo trabajo. Por aquel que serás recordada. No por tu raza, sino, por haber sabido aprovechar los beneficios de esta. No serás grande, Adelei, tu serás gigante. – Repuse con mi plena sonrisa. Es cierto, ella puede llegar mucho más lejos que cualquiera que conociera.

Aceptémoslo, nos encontramos en una situación demasiado embarazosa pero por todos los cielos, ¡qué bien sienta! Así fue como te escuche, sorprendido por tus palabras de adolescente no promiscua. Tu labia conllevo a mi completo rubor, ¿tan así? Ni siquiera todos los panes sabrosos del mundo podrían describir la emoción dentro de mí, que intente no demostrar. – Pero, ¿qué dices mujer? – Respondí toscamente, sin saber dar una puta respuesta. Por sobre todo, ese leve rose en aquella zona vital, descendió toda mi defensa, desenfocando mi cerebro. – Su…supongo que tienes razón. ¿No es una broma? – Pregunte inconscientemente al sentir la calidez de tus labios en mi ahora rosada mejilla. Mi pecho se encontró paralizado, y aun así bombeando con tanta esplendorosa fuerza. - ¿Un beso como incentivación? Adelei…

Las esporas de sangre dispersas en el aire regresaron lentamente hasta mi cuerpo. Poco a poco se iban pegando a mi propia piel por los brazos. Se fue denotando una fina capa de sangre que recubría la zona del antebrazo. Así mismo, unos pocos espacios del abdomen estaban recubiertos por la misma capa fina. Volví a colocarme en la posición de combate, sin embargo, esta vez mostre mi verdadera intención, le venceré. - Ninguna de las dos he de elegir. Prefiero la tercera opción… conquistar tu fuego interior. – Respondí admirando toda su pose. Definitivamente tiene el porte, la habilidad y agilidad para vencer a este panadero. Mi experiencia es mi única ventaja, eso y el aroma a pan. Respire tan profundamente, tranquilizando ese fuero interior a causa del cariño físico y verbal de la hibrida. Lo presiento, esto se trata de toda una puesta a prueba, una situación que sobrexcede al entrenamiento.

Camine lento hacia ella, acortando la distancia. Mantuve mi silenció, ¿para qué hablar? Desperdiciaría mi concentración. ¿Qué es este deseo incontrolable por vencer? ¿Cómo mierda una simple apuesta encendió todo mi espíritu competitivo? Doy pena, siquiera debería de esforzarme. No basto más que mi mirada para dar el siguiente comienzo, y si, esta vez atacare yo. Al lanzar un último suspiro, corrí hacia ti con velocidad, los músculos se tonificaron por el movimiento. Salte hacía ti de frente, si, te sorprenderá de mi un ataque frontal. En pleno salto, por acción continua alce las rodillas en tu contra, un ataque direccionado a tu pecho, a la altura de la clavícula. A su vez, descendí ambos brazos por encima de tu cabeza, en un intento de golpearte con los codos. Un movimiento con gracia, mayor fuerza proporcionada por la propulsión y el volumen de la masa corporal. Todo un intento por empujarte, hacerte perder el equilibrio e incluso hacerte algo de daño. ¿Quién sabe? Posiblemente te marearía de ser efectivo. No más que ello, la pequeña capa fina de sangre amortiguaría un golpe tan potente, así mismo como de evitarlo, en problemas yo me encontraría. Es hora de arriesgar, colocar la seriedad como pertenencia y bonificación a mis habilidades, sí, me encuentro motivado y ella es el motivo…




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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Dom Mayo 22, 2016 1:02 am


Privado con Elric Sterling


Y

o cuando apuesto no lo hago en vano Elric, si digo algo lo digo en serio. No te tomes mis palabras como mera palabrería... y quien avisa no es traidor.


  Sigues sonriendo con picardía, alejándose de él para empezar a dar pequeños saltitos, preparándose para volver al entrenamiento. Hizo crujir las primeras vértebras de su columna antes de elevar los brazos, doblados por los codos y con los puños en alto; tomando postura defensiva y pese a aquello, cuando el albino saltó hacia ella no se esperaba dicho ataque. Consiguió bloquear sus rodillas con los brazos por el siguiente golpe con los codos, bastante ágil y rápido debía admitir le fue imposible esquivarlo. Todo cuanto pudo hacer fue apartar el rostro y ponerse de costado para que el golpe fuese directo a su hombro. Intentó disimular una mueca de dolor, retrocediendo perdiendo por un momento el equilibrio. Parecía que el incentivo del beso había funcionado tal y como ella esperaba, Elric iba a por todas; quería conseguir besarla a toda costa.

- Ya veo que para que des el cien por cien, hay que incentivarte con algo que realmente quieras... lo tendré en cuenta  para la próxima vez.

  Rodeó a su contrincante sin apartar la mirada, atenta y alerta, de él. Ahora le tocaba mover a ella y no pensaba pararse solo para dedicarle unas palabras. Aprovechando la cercanía que Elric había tomado como ventaja, atacó directamente hacia sus piernas, golpeando la base de sus rodillas por detras, iba a evitar golpear en aquellas zonas en las que se había elaborado aquellas protecciones de sangre, el golpe no iba con mucha fuerza solo querías desequilibrarle para que cayera de rodillas al suelo sin hacerse mucho daño. Sí, querías que ganase pero no pensabas dejarle y aunque fueses con todas, no  le harías daño... al menos no mucho. Aprietas la coleta con fuerza tras golpear, el siguiente paso que seguiría a la patada sería coger uno de sus brazos desde uno de sus costados; pues sigues diagonal a su posición. Llevaría dicho brazo hacia la espalda del albino, inmovilizando y tirando de él para que tan solo con un movimiento sienta que podría romperle el brazo; y mientras esa mano está ocupada con su brazo, aprovecharía para tomarle suavemente por la melena elevando su rostro hacia ella, que estaría a su espalda de pie sonriendo de  nuevo, divertida. Acercaría su rostro a él de manera sensual y apenas rozaría sus labios con los ajenos, saboreando su dulce sabor a panadero con su juguetona lengua. Pensaba dejarle saborear fugazmente la miel pero no llegaría a sucumbir a ella, no de momento. Quería que de verdad pelease con todo lo que tuviese y la destrozase, aunque claro estaba ella no era cualquiera aprendiz y Elric lo sabía. Aquel entrenamiento sería bastante divertido y prometedor, no solo para ella en cuanto a aprendizaje sino por que él ganaría mucho más de lo que se imaginaba.

 Tras aquello le soltaría echándose hacia atrás de un salto, de verdad que deseaba la cercanía de su cuerpo pero no era el momento, y a partir de aquel momento comenzaría una batalla mucho más fluida, en la que no se daría por vencida aunque ya no pueda ponerse más en pie. No iba a perder contra él, le había prometido un beso si ganaba pero lo que él no sabía es que se lo daría ganase o no; lo único que pretendía con todo aquello era que pelease de verdad que no se reprimiera, que si a la mañana debía amanecer con moratones por el entrenamiento a Adelei no le molestaría ni lo más mínimo, eran muestran de aprendizaje. Aquel día habían quedado en hablar pero en lugar de palabras, sus cuerpos hablarían por ellos.

 - Entonces, conquistelo y cuando lo tenga, podrá decir que me tiene a mi.




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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Sáb Jul 09, 2016 8:42 am



- Palabras -





Efectivo el golpe que he propiciado, aunque un fuerte detalle es el que lo haya recibido con el hombro. Maldita sea, no he podido dar el mayor daño posible, no puedo subestimar los reflejos de esta mujer así como así. - ¿Lo que realmente quiera? – Pregunte perdiendo la concentración por un instante en esas palabras. Morir, eso es cuanto he querido este último tiempo, que llegue la hora donde deje de sufrir por esta enfermedad pulmonar. Mi equilibrio cedió ante la patada baja en una zona muy eficaz. Nuevamente bajo mi guardia por simples actos o por palabras en este caso. Una mueca de dolor ejercí sobre mi rostro, al recibir nuevamente el tratamiento en mi brazo con firmeza. Otro agarre por mis albinos cabellos conllevo a poder mirarle de reojo, jugando con el sensual rose labial, incluyendo un obsequio de más, ¿acaso me tomas como tu maestro? – - El rubor creció en mi tono pálido, creciendo el fuego en mí.

¿Por quién me tomas? Soltarme como si nada, aún pudiendo soltarme. Sonreí, claramente lo disfruto, por lo que dure. He vencido a criaturas más temibles que un simple rostro angelical, es ciertamente deshonroso. Como el accionar de una resortera, mi brazo, aquel que estuvo en libertad se movió con agilidad hacia mi espalda direccionando el puño hacia tu rostro. Es demasiado obvio que el golpe no te alcanzaría, no es como si tuviese brazos de dos metros de largo. No obstante, la sangre que yacía cubriendo dicha extremidad se abalanzo hacia tu semblante mejilla en forma de empuñadora, simulando la continuación de mi articulación.

Proseguí con tomar algo de distancia, girando en mi propio eje para poder visualizarte de nuevo. En mi sitio, lance tres puñetazos al aire, con dirección hacia tus pies lanzando así tres estacas de sangre que clavadas en el suelo quedaron. Cada una de una capa tan fina que pareciera una capa de caramelo con colorante más que el fluido humano. – Sin remordimientos querida, mi forma de combatir es muy peculiar… - Pareciera que fuese una advertencia más que un movimiento. Respire profundamente, exhalando al instante de proyectar nuevamente otros tres puñetazos al aire, beneficiados de precisamente puños sangrientos que se abalanzaban hacia tu rostro. Cualquiera diría que estaría boxeado con mi propia sombra. De no golpear nada, cada proyectil volvería en la misma dirección hasta pegarse a la fina capa de piel de mis extremidades, singular y característico estilo.

Así continué, combatiendo con el oxígeno a la distancia tuya. Arroje puñetazos de sangre entremezclados de patadas con el mismo diseño de forma sangrante desde distintas direcciones sin moverme de mi eje y sitio. ¿Importa la cantidad? No me pondría a contar ya que cada golpe volvía instantáneamente a mis articulaciones. Quería ver como solucionaba este ofensivo estilo dominante. No me he detenido a hablar siquiera una palabra, solo preste atención a la victoria. ¿Cuánto soportarías dichos ataques? ¿Podrás superarlos? Espero que lo hagas, he guardado una sorpresa para tu intento suicida por molerme a moretones. – Adelei, soy un hombre que solo da una oportunidad… - “Y esa es saborear el pan más sabroso…

(Nota: Mañana te explico por whazzap cualquier duda, asi como alguna aclaración del post. Estoy molido para explicar bien ahora x,D)




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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Lun Jul 11, 2016 2:31 pm


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U
n salto. Un salto a tiempo le había salvado de recibir aquellos inmundos proyectiles. Seguía sin entender del todo como era que funcionaba aquel don; si tenía algún límite y si su usuario acabaría desmayándose por anemia... al fin y al cabo, es un hombre enfermo, no sabía cuales eran los límites que su cuerpo podría soportar. No quería verle colapsar por un reto tan estúpido como aquel.

Toma distancia, puesto que se veían venir los consiguientes ataques. La sangre volvía a impregnar la sala , pero la joven mestiza había sido capaz de inmunizarse al aroma casi al completo. El truco estaba en evitar pensar en el olor y centrarse en el entrenamiento. Quería ganar, no se distraería por una minucia como aquella.

Golpe al aire tras golpe veía volar aquellos proyectiles hacia ella, no iban a matar por lo que con retroceder con una pirueta hacia atrás era todo cuanto hacia para esquivar. Hasta que aburrida de aquel baile de ataques y protecciones, decidió lanzarse hacia él. Quizás por el camino podría recibir algún corte pero era el precio a pagar. En la batalla, quien bien quiere ganar algo debe de perder. Es ley de vida.

Coje carrerilla, todo lo que puede -claro-, y acto seguido se deja deslizar por el suelo, roo su torso resbala por el suelo rozando incluso los brazos, recibiendo alguna que otra quemadura; con los pies por delante hacia su objetivo, queriendo derribarle al suelo, así dejaría de atacarla con su sangre y tomaría algo de ventaja:

A.

De ser capaz de derribarle le tomaría por uno de los brazos para inmovilizarle por completo en el suelo de espaldas a ella. Una vez inmovilizado con una mano y su propio cuerpo; alargará su otra mano hacia la bota y se haría con el pequeño cuchillo que esconde en el tazón de esta. Sí, había decidido pelear mano a mano, sin embargo él estaba utilizando su arma. No, no es física pero hace daño de igual manera y como tal Ady también usaría sus propias armas; su inteligencia e ingenio en batalla. Presionará la pequeña hoja del cuchillo contra su gaznate y acercaría sus labios a su oído con malicia.

- Quien algo quiere algo le cuesta señor Sterling, y no debería confiarse tanto... las mujeres contamos con muchas armas a nuestro favor.


B.

Sin embargo, si la situación se complicase y Elric esquivaba su ataque, pasaría de largo y se pondría en pie con facilidad y agilidad. Clavaría su mirada dorada y brillante en él, sonreiría divertida y daría un solo golpe de talón al suelo; de dos compartimentos secretos en los talones, más exactamente en el tacón de la bota, asomarían las hojas de dos pequeños cuchillos.

– Te va a costar caro Elric, tu tines sus armas y yo las mías....

Se hace con uno de los cuchillos en la mano y con ayuda de este aprovecha para desabrochar dos de los agarres del corsé, dejando al descubierto mucho más de lo que debería una señorita. Sabía que aquello sería efectivo y que en cuanto dejase al descubierto algo de carne la mirada de su oponente se desviaría en dicha dirección. Dicho y hecho. Aprovechó su despiste para atacar de nuevo. Soltaría el cuchillo, dejando que se precipite contra el suelo también como maniobra de distracción. El metal tintinea al golpear contra el suelo y en un pestañeo ejecutaría una patada con mucha floritura como para ser considerado un ataque digno de mención. El objetivo era hacerle retroceder al ver la hoja del cuchillo pasar rozando su rostro; y cuando echase un pie hacia atrás le tomaría de un brazo y tiraría de él hacia ella.

Aquella cercanía le dejaría fuera de combate, puesto que sentiría su pecho contra su torso pudiendo observar desde ahí con mayor claridad su escote. Su mano libre rodeará su mandíbula para evitar que se aleje, sus labios apenas rozan los ajenos al hablar. Le tenía a su merced y esperaba que se dejara caer, de lo contrario el batalla se complicaría.

- ¿Te rindes ya?


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Como verás son dos opciones diferentes, serás tu quien decida cual de las dos tomar. Elije la que más te guste.




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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Jue Jul 14, 2016 6:35 am



- Palabras -





Ella esquiva eficazmente y con gran facilidad mis proyectiles, algo muy obvio viendo su elasticidad a la hora de moverse. ¿He de esforzarme más? No, para alguien en mi estado, de hacerlo debería de  utilizar más sangre, por ende podría sucumbir ante mi mayor debilidad. Todo está bien controlado, con un plan tan eficaz e inesperado.  Mantuve mi ataque por unos cuantos segundos hasta el momento donde ella cedió ante sus deseos de pasar a la ofensiva. Te admire correr contra mi propia munición, cuantas agallas.

Me dieron ganas de golpearme la frente al verte deslizarte boca bajo de tal manera inesperada. Podría estamparte ahora mismo contra el suelo, tumbarte y dejarte inconsciente aquí, en este sitio. Por otra parte, quería ver tu movimiento, ya que tan vigorosa te encuentras que no quisiera dañar tu bello rostro. Por esto decidí esquivarte, con un salto frontal tomando la distancia suficiente para darme vuelta sin tener que preocuparme de ataques sorpresa.

Trague algo de saliva preocupándome al verte con una de tus cuchillas en mano, ¿he de preocuparme de salir de aquí como un fiambre? – Mi sangre no es mi arm… ¿ah? - Quede hipnotizado, sin esperarlo. ¡¿CON QUÉ NECESIDAD HACES ESO?! Mujer, me darás un completo infarto. –- Lo acepto, me distraje con sus atributos, ¿cómo evitarlo? Soy un panadero. Retrocedí de inmediato, por inercia ante el acercamiento. Intente elevar mis brazos nuevamente para defenderme, pero, un segundo es demasiado tiempo en un combate. Así mismo, note el caer de tu arma blanca, otra distracción sabida, pero muy efectiva. La he cagado, lo entiendo, y me lo hace entender demasiado al patearme como si fuese un pedazo de carne congelado. Dicho puntapié termino por retroceder mis pasos hasta toparme con las estacas de sangre que yo mismo había clavado al suelo. Perdí mi total equilibrio, a tal punto que me hubiese tumbado en el suelo de no ser gracias a ella. “He perdido”.

¿Con qué clase de juego pecador me estas venciendo? Es tan…injusto. Mantuve la mirada algo desviada, intentando no imaginarme aquel cuerpo que se mantenía firme y pegado al mío, no es ético. ¿Yo pensando en la moralidad de la ética? ¿En qué me han convertido? El rubor en mis mejillas es bastante notorio, denotando que aún tengo sangre en mi cuerpo como para utilizar. - ¿Rendirme? So…solo porque te aprovechas. Es…esto es muy… - Respire profundamente, cruzando la mirada con la de ella, denotando el castigo que estaba sufriendo por contenerme. Dispuse una mano por tu cintura, suavemente, con la suficiente fuerza para que entendieras que no quería separarte de mí. – No puedo exigirme mucho más… pesadamente lo acepto…

- Tú ganas… -

Murmure para ti, ante esos roses de labios de ambos. Sonreí, prestando ese sentimiento de orgullo al haber perdido contra ti. – Pero, sabes, podría haberte vencido… - Murmure juguetón; ante esas palabras, de la yema del dedo índice, exhale una fina e indetectable aguja de sangre. Eleve con ferocidad la mano por tu cuerpo, con aquella que te sostenía. Sorpresivo actué cortando los agarres de tu corsé, al completo. Claramente es una venganza por tu sucio juego, y una manera interesante de desviar tu atención ya que dos podemos jugar el mismo entretenimiento. De cortarlo y encontrarte distraída, elevaría con fuerza el puño derecho, aquel libre que no había sido sometido por nada. Del suelo, las tres estacas de sangre se elevarían con fuerza hacia el techo. Estas estando precisamente entre nosotros, las dirigí hacia tu mentón, en un intento de noquearte con fiereza. No te cortarán, pero si llevan impregnado entre las tres, la potencia de un fuerte gancho derecho. De no funcionar, mi verdadera derrota sería firmada ante la falencia del as bajo la manga. Sí, mi arma soy  yo mismo, mi táctica, mi estrategia, mi experiencia… mi orgullo.

"No es el deseo de ganar para demostrar mi valía. Es del deseo de vencer para demostrar cuanto vales."



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Vie Jul 15, 2016 3:34 pm


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P
odría haberse rendido en aquel preciso momento. Él había caído pero sabía como hacer tornar los acontecimientos a su favor y ahora era ella la que se encontraba a su merced. Vapuleada y prácticamente desnuda. Daba gracias a aquella extraña manía suya de vendar sus senos diligentemente entre vendas blancas. Si mirada furiosa y su corazón aún más feroz destilan venganza. Le demostraría que le costaría mucho más que el romperle el corsé para hacer que se rinda, es una luchadora nata y no se da por vencida por chiquilladas de ese estilo.... sin embargo...



I will show you
that I am more than just a girl.
A man is nothing without a girl or a women
remember that.

- Esto si es juego sucio...

Su voz apenas es un susurro, pareciese que habla consigo misma más que con su rival. No iba a tener tiempo como para esquivar aquellos proyectiles sin embargo, si lograba girar a tiempo recibiría el golpe en el hombro en lugar de en el mentón. Le aleja de su cuerpo con un suave empujón, sus talones se deslizan con la mayor rapidez que puede con el objetivo de darle la espalda sin embargo no le da tiempo a girar con toda la rapidez que pretende y acaba recibiendo el golpe entre el hombro y su escápula. Dicen que en el amor y en la guerra todo vale, puede que tengan razón pero en dos seres con una ética y valores medianamente aceptable, lo justo es que una batalla sea igualada; que ambos bandos tengan las mismas posibilidades y oportunidades. Había sido juego sucio. En su debido momento se vengaría pero aquel no era el momento. Era una buena luchadora y sabía cuando decir basta, cuando era el momento indicado para rendirse pese a no ser justo.

El golpe hace tambalearse a la mestiza. Acaba de rodillas en el suelo, no muy lejos de su adversario. Aquella especia de puñetazo dejaría un hematoma en su blanquecina piel. Lo maldecía por aquello. Esperaba salir sin ningún rasguño y ahí la tenía, tendida a sus pies, medio desnuda y herida ¿Qué más podría pedir? Ah sí, se me olvida mencionar el hecho de que al retroceder a causa del golpe la sujeción de las vendas se aflojan y se pisa la tira que sobre sale. Con una mano sujetándose los pechos y otra en el suelo le mira con el ceño fruncido. Casi pareciera una angelical obra de arte, un cuadro al óleo de un artista fetichista. Herida, semi-desnuda y enfadada con el hombre al cual contemplaba.

- ¿Le parece bonito ganar de esta manera tan sucia, dejando a su contrincante en el suelo, a medio vestir y sin armas? Supongo que le parece la perfecta manera de jugar. - Se atora las vendas con fuerza al rededor de su cuerpo, frunciendo aún más el ceño al rozar el hematoma provocado por su puñetazo. La piel comenzaba a verse amoratada y enrojecida. Bufa por lo bajo y se pone en pie, recta y con la cabeza bien alta. Da un paso al frente, un paso que demostraba que era mucho más que una simple mujer exorcista, no se daría por vencida.- No se merece usted ni un beso ni una cita. Tendrá que hacerlo mejor.

Otro paso al frente la coloca a milímetros del albino, su mirada se muestra relajada y sus labios incitan al contrario pero no se mueve, espera a que sea él quien actue. Sí, estaba enfadada. Su corsé estaba destrozado, su hombro con un golpe que tardaría dos días en curar y un tramposo frente a ella. Sí, estaba enfadada pero no por ello le odiaba ni mucho mes. Él creía que había ganado, sin embargo había perdido toda posibilidad de ganar algo con la mestiza; al menos a parecer de la muchacha. Si quería algo con ella debería pedir perdón de la debida manera. Arrodillándose en el suelo como un caballero, sin embargo, sabía que no lo haría y tendría que conformarse con lo que este quisiese demostrar. Podría haber ganado una batalla, que no son más que meras palabras, sin embargo no había ganado la guerra. Las guerras se ganan de otra manera señor Sterling, al menos si dicha guerra ha sido iniciada y encabezada por una señorita como Adelei.

Espero que aprenda la lección Elric y que sepa valorar la importancia de sus actos y palabras.





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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Jue Ago 11, 2016 6:53 am



- Palabras -




Mi obviamente eficaz movimiento atrajo el final del combate, para mi bienestar, ya que honestamente no duraría mucho mas en pie, mi palidez lo demuestra. Así mismo, cubrí parte de mi mirada al verte en el suelo, tan resplandeciente y sensual, cual pieza de arte a la espera de ser idolatrada. Un leve rubor en mis mejillas reapareció, demasiado poco por el faltante de sangre en mi cuerpo. - Adelei... - Respire profundamente ante sus palabras, mirando con mi par de rubíes directamente a sus ojos sin huir a la mirada. En cuanto se acomodo sus vendas, baje mi mano hasta tomar mi propio codo el cual había estado bajo asedio momentos antes.

Tragué algo de saliva al tenerle de frente, seguramente no me daría solo una reprimenda, sino que más de un moretón me llevaría. Para mi sorpresa, no sucedió. Al contrario, pareciera una incitación a algo, esta dolida y no solo físicamente. - No creo merecerme demasiado ya en esta vida... Adelei, no se trata de ganar o perder. Te he demostrado cual es mi ética en un combate real, hasta cuanto estoy dispuesto por protegerte. - Estas demasiado cerca, aún enojada te encuentras preciosa ante mis ojos, es honestamente increíble. - No existe la igualdad en una pelea a muerte, no puedes detenerte hasta no haber inhabilitado al otro. Y con ello no me refiero a asesinar, en mi caso, he encontrado una forma de proteger tanto a mis enemigos, como a mis pocos aliados. Esa es mi actual ética Ade, no se trata de quien gane o pierda, se trata de preservar la vida de ambos jugadores y todos los que les rodeen. - Desvié la mirada por un instante, estoy siendo sincero, pero aún así estas molesta y lo entiendo. - Poco me importa un simple beso o una cita, creo merecer disfrutar un poco de lo que resta de mi vida, si, pero...

Tome unos segundos de silencio, analizando que es lo que iba a decir, simplemente no dije nada mas. Alcance una de tus mejillas con la palma, dando pie a dejar un calido beso en tu frente, todo un acto que despliega protección de mi parte. Podría decirse que es una forma de pedir disculpas, o no. Al despegar mis labios, tome un poco de distancia, no iría mas alla del limite, no en este momento. - Pero mi intención es librarte de todo este malestar que no permite que puedas vivir tu vida como mereces. - Alce la mano, enfocando mi concentración en el dedo indice. De la yema, un minusculo agujero se hizo, del cual un hilo de sangre comenzó a fluir por el aire. Poco a poco se fue concibiendo una flor de sangre que imitaba a la forma de una Dalia rojiza. En cuanto esta se termino de crear, la arranque de mi dedo entregando este preciado tesoro a ti, malhumorada y todo, ¿qué importa? El significado si.

Plante una ultima sonrisa para ella para así emprender mi camino hacia la puerta. - Da igual si no me quieres dar la cita, a medianoche te esperare en la cocina para que me ayudes con algo, puedes llamarlo... una orden de tu maestro. - "O incluso puedes llamarlo una cita" - Lleva ropa holgada y cómoda. - Alcance las escaleras caminando muy despacio, me encuentro agotado. - Yo por ahora, me retirare a descansar, creo que si es algo que me merezco luego de un gran viaje y ver como me pegas una paliza. - Comente honesto dandole la completa espalda, no por egocentrico, sino porque mi palidez me delata. Siquiera salude al cruzar la puerta y cerrarla a mi espalda, simplemente intente apresurarme a caminar hacia las habitaciones. Así crei que llegaría sin embargo termine por desmayarme en el comienzo de unas escaleras, mi lugar de descanso por varias horas...¿quién puede culparme? Esa flor termino por arrebatar casi toda mi sangre.

"¿Qué más dará como nos conocimos? Se justificará con las heridas que vayamos recibiendo en el momento en el que fuimos atraidos."

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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Adelei D'Cielo el Dom Ago 14, 2016 6:56 pm


Privado con Elric Sterling


P

alabras iba y venían ¿Quizás alguna de ellas con algún significado real? ¿Permanecerían ahí después de aquel día? Obviamente no. Las palabras se las llevas el viento, así como los actos prevalecen en el recuerdo ante las palabras.

 ¿Respondería a alguna de sus palabras? No, no necesitaba darle respuesta alguna. Ambos habían ganado aquel día. Tanto el perder como el ganar puede ser una lección aprendida si ambas partes tenían algo que aprender. En ese caso. Así era. No tenían que aprender algo en particular en cuanto a la batalla, sino que debían aprender algo entre ellos. Algo que iba mucho más allá de una simple lección entre maestro y alumna. A simple vista no podría ser contemplado, era algo entre ellos dos, pero cualquiera que indagase un poco más en la situación vería lo mismo que ellos. Dos seres que habían vivido una larga y abrupta historia que ahora realmente se daban a conocer el uno al otro. Por eso, por esta misma razón, Adelei guardaría silencio y no replicaría a las palabras de Elric.

 Disfruta del roce de sus labios contra su piel, sus manos y sus miradas. No sabe porqué esconde lo que realmente quiere decir cuando con tal solo una mirada se descubre ante ella; quizás es su orgullo de hombre el que no le permite deshacerse de aquella mascara que más bien parecía un velo transparente, que apenas distorsionaba un poco la vista pero dejaba entrever la realidad. No era al único al que le costaba admitir la realidad, Adelei se encontraba bastante reacia a dar su brazo a torcer. No podía dejarse llevar por aquel camino aunque lo estuviese deseando. En aquel momento debía atender asuntos mucho más importantes que el de su propio corazón....  y aún así, ¿Por qué deseaba ser egoísta?

– Elric... -Sopesaba aquella flor de sangre entre las manos cual tesoro. La guardaría cual oro en paño, aunque a él no se lo diría. Se tomaría sus últimas palabras al pie de la letra. No lo llamarían cita abiertamente, pero lo era. Iría aquella noche a verle a la cocina, como mandamiento de maestro que era dicha orden... pero antes...- Un segundo.

 Este parecía querer abandonar la sala cuanto antes, no sabía a que venía ahora las prisas, pero no dejaría que fuese él el que abandonase la habitación con la última palabra. Le arrastra por el brazo hacia ella, haciendo girar su cuerpo para quedar cara a cara. Aprovechó la inercia del movimiento para lanzarse hacía él, no tan literalmente, sencillamente acercó sus cuerpos, se puso de puntillas y cerrando los ojos le regaló un último y fugaz beso en los labios. Al menos se iría con buen sabor de boca a su habitación, y no lo pensaba por ella precisamente. Aunque por que negar lo obvio, aquel tipo de movimientos inesperados le encantaban y henchían su pecho de emoción.

 Se separa de él con una dulce sonrisa en la boca que intenta esconder mordiéndose el labio inferior . Agacha la cabeza y pasa por su lado, rozando sus brazos, dejando tras de si aquel aroma que tanto la caracterizaba. La tarde había resultado en unos eventos que ninguno de ellos se esperaban, o al menos eso pensaba  Adelei. Con la misma confianza con la que él se había dispuesto a abandonarla ella emprendió su marcha escaleras arriba, dejando al panadero solo con sus pensamientos en aquel momento. Sabía que quedaría traspuesto tras aquel inesperado y salvaje beso por parte de la mestiza. Aquello era lo que pretendía Adeleia ¿Cuándo se había convertido en una mujer que jugaba al pilla pilla con un hombre?

- Espero verle en la cocina, de lo contrarió iré a buscarle y eso no le gustará...

“Volveremos a vernos Elric, antes de lo que cualquiera de los dos se imagina ¿En qué resultará todo esto? ¿Está prepardo?”


Abandonó el lugar con aquella extraña sensación en el pecho ¿Debía dejarse llevar? ¿No era aquello acaso peligroso para ambos? La situación no era la más indicada ¿Acaso era el momento? Era cierto que habían tenido toda una historia juntos y que los eventos traumaticos unen más de lo que uno se puede imaginar ¿Por qué afloraban de aquella manera tan repentina sentimientos? No entendía nada de lo que estaba ocurriendo, tan solo sabía que se sentía feliz de haberle vuelto a ver y que, al igual que él, deseaba que nada le ocurriese.



“Puede que las palabras se las lleve el viento, pero las tuyas, Elric, las que hoy has pronunciado, quedarán grabadas sobre piedra para mi.”


 



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Re: Palabras (Priv. Adelei D'Cielo)

Mensaje por Elric Sterling el Mar Ago 16, 2016 6:31 am



- Palabras -




***Un segundo***


Un segundo es todo cuanto necesito para acallar mi mundo. Ella daba confianza y yo me perdí completamente en ella. Fui atraído a una trampa glorificada y endulzada de una mujer resplandeciente de libertad. No existe depreción o malestar alguno en este momento, todo un pacto con esos labios que hipnotizaron mi mente y sometieron mi alma. Mis ojos cerrados por inercia, mi respiración completamente cortada por el acto y mi pecho a punto de estallar por el momento. ¿Hace cuanto que no he tenido este sentimiento en mi pesar?

Te separaste, dejando entrever en mi mirada un gesto en el cual quisiera perderme día y noche, navegar en tu sonrisa. Cruzaste a mi lado en un rose que desplego esa estela a vida y alegría, me encontre hecho en mi totalidad. Siquiera te mire, estoy estupefacto en mi silencio, con lo poco que me queda de sangre ruborizando mis mejillas. ¿Por qué? Si tanto me he resistido a este sentir, he sucumbido ante este día, el primero desde mi regreso. Conviertes mi soledad en un caudal de sentimientos y emociones, sensaciones que fluyen a un ritmo apresurado, totalmente extraño en  mi.

"Espero verle en la cocina, de lo contrarió iré a buscarle y eso no le gustará... "


Tu te fuiste dejandome aquí perdido en mis pensamientos. Recuerdos me ahogaron la mente, aquellos que deambularon de repente por cada momento en que nos hemos cruzado. Primero aquella fiesta veneciana donde desgraciadamente nos desagradamos instantaneamente, increible. Eras tan torpe bailando, al igual que yo. Incluso siquiera conocías lo que era una tortuga, bendita eras. Y yo ebrio, pasado en solo una copa bien sabida mi tolerancia al alcohol de por sí. Luego aquella oportunidad donde nos hemos cruzado en la Gran Plaza de San Marcos, definitivamente un día para el olvido. Aquella vez has rechazado la protección de mi querida Pinky, cuan desagradable eras, aunque, así y todo trajiste cordura a mi pesar. ¿Luego? El frívolo e inolvidable escape de Poveglia, oh Adelei, ¿cómo hemos podido terminar así? Tantos años separados tras otros donde no nos hemos llevado como corresponde, ¿por qué ahora así?

Soy un idiota, haber desperdiciado tanto tiempo lejos de ti, quedando cada vez poco de mi. Podríamos haber aprovechado cada segundo en nosotros. Este beso que me has dado es tan doloroso para mí, si, definitivamente me duele. No lo niego, has logrado romper toda barrera hacia mi corazón, y ahora no puedo creer cuanto quiero seguir viviendo por tí, el dolor de no haber aprovechado mi tiempo, aquel que ahora lo invertire en ti, Adelei.

*** Energías ***

Siquiera salude al cruzar la puerta y cerrarla a mi espalda, esto claramente por salir momentos mas tarde que ella, simplemente intente apresurarme a caminar hacia las habitaciones. Así crei que llegaría sin embargo termine por desmayarme en el comienzo de unas escaleras, mi lugar de descanso por varias horas...¿quién puede culparme? Esa flor termino por arrebatar casi toda mi sangre.

TEMA CERRADO

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