¡Bienvenido a Krory Milium, Invitado!

Nos alegra verte por aquí.




Últimos temas
» Returning to Venice (WIP)
Ayer a las 11:59 pm por Adelei D'Cielo

» ۝ Petición de Afiliación.
Ayer a las 5:04 pm por Afiliados Krory

» Eki Minamoto [ID. Academia Cha]
Miér Mayo 23, 2018 11:09 am por Adelei D'Cielo

» Krory en mareas misteriosas: La búsqueda del origen - TRAMA [Prólogo & inscripción]
Miér Mayo 23, 2018 11:02 am por Petrucio Farnese

» ¿Donde le darías un beso?
Mar Mayo 22, 2018 10:18 pm por Anaïs Larousse

» ¿Qué harías si...?
Mar Mayo 22, 2018 11:58 am por Kira Minamoto

» {A} ۝ REGISTRO GLOBAL OBLIGATORIO.
Mar Mayo 22, 2018 11:32 am por Kira Minamoto

» Kira Minamoto[ID. Academia Cha]
Mar Mayo 22, 2018 11:02 am por Victoria S. Blueflame

» Blooming [Priv. Enzo]
Lun Mayo 21, 2018 2:23 am por Astoria Pendragón

» Лана передает привет [Priv. Gabrielle Mori] +18
Lun Mayo 21, 2018 2:19 am por Svetlana Dragunova

» El deber es un dios que no consiente ateos [Priv. Raffaello Caruso]
Dom Mayo 20, 2018 11:51 pm por Raffaello Caruso

» Only You...What's else? [Priv. Petrucio Farnese]
Dom Mayo 20, 2018 9:58 pm por Petrucio Farnese

» Cierre de Temas
Dom Mayo 20, 2018 3:34 am por H. Meredith Lawson

» Sólo negocios, nada personal. [Priv. Silcius Rocafort]
Vie Mayo 18, 2018 1:28 am por Salvatore D'Angelo

» Réquiem w/ Amelia
Jue Mayo 17, 2018 10:09 pm por Franz von Habsburg

» Babydoll w/ Gabrielle
Jue Mayo 17, 2018 9:15 pm por il Maestro mascherato

» Révolution française w/ Edward
Jue Mayo 17, 2018 8:34 pm por E. Sabine Baker

» Shake and Fingerpop —Marco.
Miér Mayo 16, 2018 11:06 pm por Marco Farnese

» Always together [Priv. Victoria]
Miér Mayo 16, 2018 10:09 pm por Sarah Westerman

» Two flowes [Priv. Victoria S.Blueflame]
Sáb Mayo 12, 2018 1:49 pm por Marie Labov

¿Quién está en línea?
En total hay 5 usuarios en línea: 1 Registrado, 0 Ocultos y 4 Invitados

Eki Minamoto

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 54 el Jue Mar 19, 2015 10:15 am.






Compañeros







Damos crédito a HeySpace y RavenOrlov eget posuere mi. Aliquam faucibus gravida aliquet. Curabitur odio urna, tristique et porta eu, bibendum et ex. Phasellus vel eros ante. Maecenas et pellentesque risus. Praesent in quam at mauris convallis scelerisque.
N U E S T R O S — A F I L I A D O S
Crear foro


VÓTANOS!




CRÉDITOS
Agradecemos a todos los miembros del foro su dedicación y participación en Krory Milium, sin vosotros esto no sería posible. Gracias al Staff por su ayuda para mantener el foro y sus diseños que le dan al foro una imagen increíble. Les damos las gracias a todos los miembros del staff de ForoActivo que nos han ayudado con nuestros problemas y nos han tratado y atendido de maravilla.

La trama del foro es original, inspirada en la serie D-Gray Man. Todas las tramas, historias, diseños y códigos son creación del staff. Por favor no copies o toméis sin permiSo.

Las imágenes que ambientan el foro han sido extraídas de DeviantArt, Pinterest y zerochan.


SÉ ORIGINAL, NO COPIES.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Vulcan D. Sahin el Mar Mayo 03, 2016 2:59 am

Görünmez bir iplik
«Los buenos modales valen más que el oro»
                                                            Lo qué más me impresiona, es cómo en profundo desamparo, ciertos personajes —digo ciertos para no sentirme solo—, se atreven a vaguear en las entrañas de lo inexplorado, arriesgar sus propios cuellos en la búsqueda terca de avivar una aventurera alma. Las razones son muy evidentes: Tememos por el porvenir. Así que nos entusiasmamos en sobrevivir porque, no sabemos si moriremos hoy a la tarde, a la nochecita, mañana en el último desayuno, cagando detrás de un arbusto o sacando el lustre para hacer una meada. Cualquiera o cualquier cosa es capaz de asesinarte. ¡El mundo es tramposo, estimado!

     Pero yo, mientras no muera gordo y eunuco, lo demás es discutible.

     Sin embargo, hace unos instantes, estuve en lo que fue mi persecución del año. Una historia graciosa y corta, que sé yo. La voy a contar para que entendáis la gravedad, y no me tomen por exagerado: Me había escabullido en las faldas de una dama, —con su permiso por supuesto—, aguardando severo en una de ésas reuniones mafiosas. La mitad no lo he entendido bien, y no por el idioma, sino por las cosquillas que le hacía a la preciosa cortesana bajo sus pétalos. Su respiración irracionalmente agitada y sonrosadas mejillas, llamó la atención. No la culpo. Se sintió intimidada por los escrutadores ojos de los varones criminales, y sin haber sido interrogada, me echó a perder los planes de la noche cuando dejó que me descubrieran. ¡Y ya se imaginarán lo siguiente! Lucha por allá, lucha por allí. Vinieron en patota, quisieron romperme la jeta... ¡Unos pendencieros, nena! Para desgracia de ésos cutres, no soy un tarugo ni un blanducho, por ello luché sintiendo en mis venas el ardiente calor del mismísimo sol  —aún en plena noche, claro—. Cuando creí que he acabado a cada uno de ellos, otro salió como fantasma detrás de las cortinas, clavándome la espada en la zona baja del abdomen, ¡a traición! Mira, yo no soy un hombre que desea el peso de más muertes en mis hombros, a lo que creí sensato correr como flecha de indio a una salida próxima.

   En estos momentos, estoy sangrando cómo un cerdo miserable, dejando rastros carmesí en las desoladas calles venecianas. Por fortuna, la imagen no es una asquerosidad, con los sobacos empapados y la espalda bañada, ¡todo lo contrario!, es una pintoresca silueta con olor a macho. He estado en peores situaciones, créeme, esto no es nada. Aventado por un dolor que acaricia mi pudiente abdomen, presioné afligido las mojadas telas con un rostro de haber lamido limones. En el fondo deseo lavarme con agua de jazmines y rosas, no pido demasiado, ¿no?, mientras bebo el jugo extraído de una fruta dulzona en una copa de cristal —nada más para darle elegancia—. Limpié el sudor aguado de mi frente, ciego pero tomando una bocanada de fuerzas bajo la protección de Alá.

    No voy a morir ésta noche.

     Mi única oportunidad es asistir a Esin, la cortesana turca del burdel Doux et Épicé. Escalé en los ventanales, asomándome y cerciorándome cual pudiera estar abierta para mí. No es complicado, ella siempre la abre a estas horas en la espera de un perro apaleado. Moribundo, me impulsé al fin en los barrotes del balcón, los pulmones se me estrujaron. Lo primero que mis ojos anhelaron, fue la plácida cama. No llegué. Acabé desplomado en el piso, boca abajo, tirado como un borracho paleto en medio del alfombrado. Lo teñí, y se formó un pequeño charco inconcebible a mí alrededor. Cerré los ojos, imaginándome a una Esin furiosa. Un rayo de luz cálido que usa sus manos curadoras sobre mi piel cicatrizada. Aprecio que no haga demasiadas interrogantes, soy un renegado a confesar las verdades más puras.

    —Ya sé... que vas a decir —inquirí fatigado—: El rojo no es mi color.



avatar
Extranjero — Nobleza



Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Gabrielle Mori el Miér Mayo 04, 2016 4:52 pm


U
na suave y fresca brisa entraba aquella noche por tu ventana, la habías mantenido abierta para poder refrescar la habitación y tu propio ser. Aquel había sido uno de los días con mayor movimiento desde que habías llegado y te sorprendía la facilidad con la que poco a poco te ibas ganando tu pequeña fama, es lo que tiene la novedad supones. No le das mucha importancia y prefieres mantener una actitud modesta, la prepotencia nunca lleva a ninguna parte. Empiezas a encajar con tus compañeras de trabajo, con los clientes y con el lugar y lo menos que quieres es arruinar esos avances por algo tan banal como la modestia y el ego. La jornada había tocado por fin a su fin y por la ventana observas una redonda y plácida luna que ilumina el firmamento, aquella noche despejado pero aún así tan oscuro e insondable que no eres capaz de imaginarte la cantidad de almas vagantes que alberga. Cepillas tu melena negra lentamente sentada en el tocar al lado de la ventana, absorta en tus propios pensamientos mientras tu mirada, brillante y audaz, admira la belleza de la noche.

 Tu mente gira en torno a un sin fin de temas que te encantaría abordar con más profundidad, pero no es el momento de dejarse llevar por el pasado y los secretos y misterios que dejaste en él. No eres ya la misma joven de aquel entonces pese a que tu vida se asemeje a aquellos tiempos de telas de colores, música oriental y vestidos de fantasía. Se ve en tu mirada la madurez y el pesar, los conocimientos que has adquirido a lo largo de tu vida y lo mucho que habías anhelado aquella vida, la de servir al prójimo y entregar tu cuerpo completamente al placer y las manos de un hombre. Puede sonar impensable para muchas mujeres, aquel trabajo de meretriz no está todo lo valorado que debería estarlo; pero a tu parecer, solo muy pocas han nacido para servir y ya que posees dicho don, debería ser utilizado como es debido. Tú, una joven hermosa, con un futuro no muy brillante, una rata callejera, con una sonrisa que encandila y unas manos suaves y delicadas al roce no podrías estar más orgullosa con el camino que tu destino había tomado, y en ningún momento desearías dedicarte a otra cosa... quizás tus padres no estarían orgulloso con el camino, ver a su hija convertida en una puta no le agrada a ningún padre pero deberían comprender que es lo que te hace feliz y lo que te ha permitido salir de la miseria, consiguiendo un estatus impensable para una chica de clase baja.

  Suspiras, un tanto abrumada por aquellos pensamientos. Piensas que por eso mismo es mejor no remontarnos al pasado y vivir el presente con la mayor ferocidad posible, exprimiendo cada momento como si fuera el último. Dejas el peine de plata sobre el tocador con ligereza y te pones en pie, levantando levemente la falda de aquel camisón blanco de tirantes elaborado con seda que caía sobre tu cuerpo en cascada, insinuando tus curvas con sutileza. Te alejas de la ventana con la intención de ir a buscar agua fresca para las flores silvestres que reposan sobre una de tus mesillas, temes que si no las cuidas como deberían acabarían marchitándose mucho antes de lo que deberían. En si había sido una atrocidad cortarlas para exponerlas de aquella manera, pero ya que había sido un detalle no podías negarte a él. Tu mano rodea el frío pomo dorado de la puerta y antes de que puedas accionarlo un ruido sordo y una voz masculina llaman tu atención. Te giras cual resorte y sin pensarlo dos veces corres hacia la ventana, donde descubres, en el suelo junto a tu cama el cuerpo de un hombre. Es robusto y atlético, de tez oscura, vistiendo unos ropajes de colores que te resultan llamativos, pero que quedan completamente eclipsados por un color escarlata que parece nadar por la alfombra, el suelo y el cuerpo propio de aquel desconocido. Te llevas las manos a los labios, callando un grito ahogado; estás sorprendida, no sabes cómo ha llegado hasta allí ni qué le ha pasado pero no puede evitar sentir la necesidad de ayudarle. No sabes qué dice ni a quién cree que le habla pero trabajar con rapidez, para poder darle los cuidados que necesitaba antes de que perdiese tanta sangre que acabase por recordar aquella noche como la noche del cadáver en tu alfombra. Como puedes le tomar por debajo de los brazos y le subes en la cama, corres por la habitación para abrir la puerta y pedir ayuda urgente, no puedes hacerte cargo tu solo de aquella herida al costado del hombre, que no había más que sangrar, robandole minutos de vida al hombre enmascarado.

 El corazón te late a mil por hora en el pecho y no puedes evitar temer por su vida pese a que no le conoces. No quieres que muera y mucho menos sobre tus sábanas. A tu llamado llegan dos personas a socorrerle, se hacen cargo de su herida lo mejor que pueden e incluso se ofrecen a llevarle hasta su casa y avisar a sus familiares de su situación pero tu no les dejas, deseas hacerte cargo tu misma de él. Sientes que es tu responsabilidad el velar aquella noche por su existencia, no permitir que le pase nada; por lo que enseguida despachas a los que han conseguido cerrar su herida con creces, dejándole el pecho al descubierto. Tu camisón blanco ya no es completamente blanco, estás manchada de su sangre y pese a eso no deseas cambiarte, han limpiado la mancha del suelo lo mejor posible pero aún puedes observar el color rojizo sobre la alfombra; aquello consigue ponerte la piel de gallina. Sigues inquieta, te sientas a su lado sobre la cama, con suavidad y acaricias con una de tus manos su tez morena, contemplando con curiosidad aquella máscara que tapaba casi la totalidad de su rostro. Deseabas saber fervientemente quién es y que le ha ocurrido pero no te atreves a abrir tus labios, sientes la boca seca y temes que no despierte y hayan llegado demasiado tarde como para socorrerle.

  - Signiore, despierte... ya está a salvo.

 Cuando consigues hablar tu voz es apenas un susurro y tus ojos oscuros se encuentran fijos en él, esperando una respuesta. Tus rostro se encuentra quizás demasiado cerca del ajeno, incluso puedes notar su pesada respiración, eso es bueno, sigue vivo y al menos tiene una oportunidad de vivir después de aquella noche. Tu melena azabache cae sobre uno de tus hombros, rozando la piel de él, impregnándole con su fragancia suave y dulce de rosas; tu otra mano, alejada de su rostro, está apoyada sobre su pecho, teniendo cuidado de no rozar su recién curada herida. Tu mano libre se ve tentada de robarle máscara para poder contemplar su rostro en toda su plenitud, pero tus dedos titubean al borde de esta y no te atreves, tan solo te mantienes así.

  - Por favor, respondame... necesito saber si está bien. - No puedes contenerte más, tus traviesos dedos tiran de la máscara que tapa su rostro, cerrando los ojos por miedo a ser descubierta o sencillamente porque sí. Sientes tu estómago cosquillear y tu corazón saltar en el pecho. La curiosidad te ha podido y estás a punto de invadir la privacidad de aquel hombre sin su permiso, eso es impropio de una señorita, pero tu no eres una señorita. Sostienes la máscara entre tus dedos. No sabes que hacer, estás a solas con un completo desconocido al que le acabas de robar la máscara y el anonimato... finalmente abres los ojos y le contemplas ante ti, anonadada.- Perdóneme.




Última edición por Gabrielle Mori el Lun Ene 22, 2018 10:49 pm, editado 1 vez
avatar
Cortesana


Frase Desiere is my second name

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Vulcan D. Sahin el Mar Mayo 17, 2016 6:25 pm

Görünmez bir iplik
«Los buenos modales valen más que el oro»
                                                            ¿Cómo nos está quedando la alfombra? ¿Bonita, verdad? Después me van a mandar la factura, ¡venga! Estuve entre el desmayo y la somnolencia, dormido por el dolor agudo. Me dejé hacer por sus maravillosas manos, abrigándome en el calor de una fémina preciosa. ¿Por qué Esin está tan callada? Viejo, me está asustando. Esperaba discusiones en qué no sabes cuando van a terminar, te impacientan y lo cortas el rollo con un: “Cálmate, piruja y cúrame de una maldita vez”. Y cuando crees que eran dos personas en la habitación, se multiplicaron a diez manos.  ¿Se van a montar una fiesta con mi cadáver? ¡Lo que faltaba, nena! Parecen una estampida de bisontes, frenéticas, de un lado a otro manoseándome sin el privilegio de mi permiso. Es molesto, no puedo mangonearles y dcirles qué tocar porque, “accidentalmente” me tocó una el culo. ¡Eh! Allí estoy sanito y bonito. Pero, me atreví a descansar unos minutos antes de qué me despabilarás con tu calidez.  

     —Signiore —¿Signore? ¡Manda narices! Esin no tiene una exquisita pronunciación en el italiano, ¿comprendes? Es una total negada, y apenas sabe conjugar verbos. Tuve miedo de abrir los ojos, ¿dónde diablos estoy? Fingí dormir un poco más, quizás estoy en el cielo, junto a un ángel amable que se apiada de éste miserable, que tuvo una noche desafortunada. Presentí un resplandor de luz azotándome en el rostro, iluminándome como los primeros rayos de la mañana. Cálida e ingenua; yo, teatral, satírico, burlesco. Déjame solo, vete y podré desaparecer tranquilamente, ¿te vale?—. despierte... ya está a salvo. —Tu dulce voz, un murmullo de cascada, acaricia mis oídos. Casi me convencías de despertar, casi… Voy a seguir dándome por muerto—. Por favor, respóndame... necesito saber si está bien. —Es en ése preciso momento, en que una mujer desconocida rompe el espacio vital de un hombre, un maldito espacio en el que no debe cruzarse la línea... ¿Sabes el peligro que causa tu perfume cuando se estampa en mi nariz? ¿Tu indulgente caricia sacudiéndome el espinazo? Apreté la mandíbula, me está volviendo loco, sentí un escozor de molestia en el que mis párpados, apretándose con fuerza, evidenciaron. Quería retorcerme como una lombriz, y esconderme bajo tierra. Vuestras manos cerca de mí son un puto peligro. ¡Quita! ¡Quita!

    Maldita provocadora.

     En un inesperado arrebato a mi identidad, te tapé los ojos. Empujando mi cuerpo hasta rozarte los labios, ¿adrede?, ¡para nada! ¡Ha sido la adrenalina, cariño! Has logrado ponerme los pelos de punta. Un error que lo comete cualquiera cuando se les antoja curiosear mi cara. Fruncí el entrecejo, teniendo a la vista mis esculpidas y duras facciones; entonces, tomé lo que me pertenece para ponérmela de inmediato. He de seguir el juego del anonimato. Siempre y cada vez.

    —Perdóneme.

    —No te disculpo, nena. —He dicho. Y sin anestesia. Mortífero como una serpiente de desierto y agresivo como el león más territorial. Me suavicé de repente, no pongas ésos malditos ojos de gatito ahumado, no me van a convencer… Bufé. Acabando por curvar una sonrisa en recompensa, sólo para apaciguar la tensión entre ambos—: Gracias por… —respiré profundamente, cansado hasta de pensar—: ayudarme —adolorido, me tomé de las vendas e intenté levantarme de la cama. Creí que el suelo retumbaba por el pisar de un elefante, amigo, y mareado me invadieron estrellitas de colores, cegándome la vista. Sinceramente, no podría quedarme a dormir aquí sin pagar. ¡Ni en sueños! ¿Y si me cobras? Quién luego chupa mi dinero como sanguijuela: Es la dueña. He oído que es cruel y villana. Una viuda del demonio, vamos. ¿Se habría preocupado por mí? Estoy seguro que no, y en cambio tú, eres un halo de alegría color rosa que ha salvado mi culo. Debo alejarme de tu presencia lo antes posible, no quiero mancharte más de lo que ya he hecho.

     De repente, me asaltó una duda estrepitosa volcándose en mi cabeza, una muy lejos de mi situación física—: ¿De verdad trabajas aquí? —Me es difícil creerlo dulzura, mírate, pareces una duquesa. Paseé la mirada a todas partes, excepto a ti, quería verlo todo, menos tu engatusadora belleza. Vulcan, Vulcan, estoy decepcionado de ti. ¡Oh, cállate! Discutir con la voz de la consciencia masculina, se vuelve una tortura. Quiero resistirme, angelito, me lo pones muy difícil. ¿Qué debo hacer ahora? La inquietud se apoderó de cada extremo de mi cuerpo, necesitaba salir de aquí. ¿Por la ventana? ¡Estás loco! Por la puerta es más saludable, gracias.  

    —De nuevo agradezco su ayuda.Vamos. Dile algo bonito, esfuérzate, hombre—: Es una dama muy gentil —asentí varias veces, buscando una aprobación a lo siguiente que diría, rascándome la barbilla—: Debo marcharme, soy un caballero ocupado, ¿sabe? —A ver si con ésta te convenzo. ¿No? ¿No cuela? No importa, estoy en proceso de largarme y tomarme los vientos. Pero resulto lo contrario, hago tiempo, recorro la habitaicón aún con una gran voluntad de seguir aferrado a ésta vida.


avatar
Extranjero — Nobleza



Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Gabrielle Mori el Mar Mayo 17, 2016 11:14 pm


O

scuridad, eso es todo cuanto tus ojos pueden contemplar los segundos que estos se mantienen ocultos bajos las cálidas manos del hombre al que le acababas de salvar la vida. Un soplo de aire, tan solo eso es lo que consigue poner tu clara piel de gallina, sintiendo la cercanía del rostro ajenos, de sus labios al rozar apenas los tuyos ¿Había sido adrede? Quizás sí o quizás no, nunca lo sabrás puesto que no has podido contemplar que era lo que sus ojos te decían en el momento.  Tu cuerpo reacciona por instinto propio, la curiosidad te puede. Quieres saber quien es aquel misterioso hombre con la máscara sobre el rostro. No es de extrañar todo lo prohibido atrae a los mortales... y a los no tan mortales.

  - No se mueve, debe reposar. Esa herida era bastante grave.- Tus pies tocan el suelo con suavidad, como cuando una pluma se posa sobre la superficie de la tierra. Corres hasta él, interponiendote en su camino. Tu cuerpo bloquea la puerta y tu mirada se clava en él, inquisitiva. No le vas a permitir marchar ni aunque lo intente, no puede dejar la mansión en aquellas condiciones. No puede analizar su rostro, tan solo una mirada que se asoma bajo una máscara; pero aún así sabes con certeza que es un hombre apuesto y que no tendrás la oportunidad de estar frente a él en ningún otro momento. No de aquella manera, de tú a tú. - Nadie sabe que está aquí, si sale por la puerta acabarán descubriendole a usted y a mí... y no queremos eso ¿Verdad?

 Tus palabras suenan convincentes, acompañadas por la suave brisa primaveral que entra por la ventana haciendo que las cortinas ondeen, el bajo de tu camisón las siga y tu cabello baile muy suavemente frente a tu rostro. Una sonrisa se dibuja dulce y encantadora sobre aquellas dos gemas rosadas que tienes por labios, sabes de tu don y sabes como usarlo. Tus manos que se habían escondido tras tu espalda ahora rodean uno de los brazos del moreno, sabes de su dolor e incomodidad no hay más que comprobar como camina y sus muecas; quizás intente hacerse el duro pero con la herida que amenaza su tórax es imposible intentar serlo sin ser descubierto. Casi a rastras le guía de nuevo hacia la cama, intentando que se siente sobre las sábanas; acomodando su adolorido cuerpo. Sientes la tentación de acariciar su piel de ébano, parece suave y a la vez tosca, no sabes qué es lo que tiene que tanto te atrae, será el misterio y el anonimato lo que alimenta tu alma. Ahora agradeces no haber podido conocer su rostro cuando tuviste la ocasión.

 - Sí, trabajo aquí. Soy una de las musas de la señora Baker... puede llamarme Bastet. Ahora por favor, acuéstese y estese quieto, no voy a permitir que salga de esta habitación sin haber descansado.- Cierras las ventanas y acto seguido las cortinas, buscas algo de intimidad en una noche en la que pese a la oscuridad miles de ojos inquisitivos pueden estarte observando. No es conveniente que sepan que un hombre que no ha pagado por tus servicios yace en tu cama, pero no contigo. Le das la espalda por un momento, sopesando tus palabras para no equivocarte con lo que dices, aún eres nueva en todo esto. No sabes si debes confiar en él o no, su picardia te halaga y te divierte... sin embargo creer vislumbrar algo más bajo aquella máscara, pero no sabes del todo qué es. De ahí que tu gata interior desee saciar con ansias su insaciable curiosidad.-  Esta noche es mi invitado, el invitado de una señorita no tiene por qué preocuparse de nada ¿Me hará caso o me veré obligada a atarle a los barrotes de la cama hasta que amanezca?

Tus sonrisa es deslumbrante y tu humor sagaz, tus mejillas se sonrojan levemente por aquella insinuación que podría dar a segundas ideas mal intencionadas. Lo sabes de sobra y te da igual, al fin y al cabo es a lo que te dedicas ¿No es así? Te dejas caer a un lado del moreno, sobre la cama, sentada y preparas un vaso de agua fresca para entregarle a tu invitado. Con la cantidad de sangre que había perdido no le vendría na mal recuperarse un poco. Empezarías por un vaso de agua, si aceptaba aquello podría aceptar la fruta que habías traído para él. Quizás era un desconocido y en algún momento de la noche podría intentar herirte o incluso algo peor, sin embargo no te importa; te sientes responsable, ya que el hecho de que acabara en tu habitación solo te hace pensar que ha sido el destino quien le ha colocado ahí ¿Inocente verdad? Pero así eres, inocente y pura como la sonrisa de un bebé. Será por eso que eres la musa de la comedia, con es juventud que irradias por cada uno de tus poros, casi parecieras inexperta y sin embargo, sabes perfectamente lo que estás haciendo. Aquel hombre herido, seguramente este por encima de ti en cuanto a posición social. Tu escalafón es tan deplorable que cualquier trato con alguien superior solo significa un contacto más, otro amigo más a la lista de aliados y alguien más en quien confiar. Uno nunca sabe cuando ni donde una nueva amistad, una alianza puede surgir.

  - Bebe, has perdido mucha sangre... deberías reponer fuerzas, Signiore.- Le ofreces el vaso de agua entre tus manos. Tu sonrisa ya no es divertida, sencillamente amable y deseas de corazón que acepta aquella ofrenda; solo quieres que se mejore y pueda dejar el burdel al amanecer, sin ser visto por nadie.- Sé que no soy nadie y pasaré inadvertida entre tantos de sus recuerdos, pero esta noche para mi será la noche en la que pude hacer algo útil por el prójimo y salvé una vida. Así que, como favor hacia mi persona no sea tan cabezón y déjese cuidar un poco por mi ¿Lo hará?


Última edición por Gabrielle Mori el Lun Ene 22, 2018 10:59 pm, editado 1 vez
avatar
Cortesana


Frase Desiere is my second name

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Vulcan D. Sahin el Sáb Mayo 21, 2016 3:57 am

Görünmez bir iplik
«Los buenos modales valen más que el oro»
                                                                    Irrumpes mi camino, cariño. Quizás te gusto, quizás ha visto mucho de mi cuerpo serrano pero, hoy no, darling… Ésta noche no te digo con mucho pésame. Cómo un nómada debo partir, pero éste encuentro no será olvidado jamás… Cómo diablos te llames. Torcí mi boca en una clara mueca, impedido en apartarte. Oye, no puedo con ésa boquita dirigiéndose a mí, ¿vale? ¿Qué poder estas usando, mujer?

     —No se mueva, debe reposar. Esa herida era bastante grave. —Una mujer así de encantadora, hospitalaria, dulce, y encima preciosa, sólo debe ser producto de un sueño bastante fuerte, de aquellos que crees tan real que cuando menos lo piensas, despiertas de sopetón. ¡Eso es! En realidad debo estar convulsionando en un callejón oscuro, y lo que en verdad me acaricia, es un roñoso mendigo intentando socorrerme—. Nadie sabe que está aquí. —¿Estás segura de eso? ¿Y qué pasa con las cuarenta que vinieron? Qué… ¿No cuentan? Porque, tengo entendido que a éstas alturas deben estar hablando de mi buen culo y no de lo mal que la estoy pasando—. Si sale por la puerta acabarán descubriéndole a usted y a mí... —¿Descubrir qué? ¿Qué una cortesana supuestamente me dejó fatigado? Hay que inventar sobre la marcha—. y no queremos eso ¿Verdad? —Aguarda un momento, nena, creo que ya entiendo tu jueguito… Me quieres tener de rehén hasta que pague por tus servicios. Mierda. Demasiada bondad era muy buena para ser cierta.

    No, no suenas nada convincente. Me niego a quedarme, acompañando la idea en gestos negativos; te señalé, tengo la frase en la punta de la lengua. Quería decir… ¿Cuál es la palabra? ¡Arpía! Sí. Arpía. En cambio, tus ojazos clavándose en mi corazón de bandido, es estrujado muy fácilmente, lo atrapas en tus manos y juegas con él. ¡Eres tirana, muñeca! No puedo confiar en ti, ahora estoy seguro. Ni en ninguna mujer, maldita sea, que no debo pero, me pueden. ¿Entiendes? Cómo un pobre anciano desecho en una de ésas raras enfermedades sin cura, me dejé guiar trémulo, dónde la suavidad de tu mano sacude mis fibras de macho. Intenté resistirme, oponiéndome a la idea de convertirme en una carga y un prisionero en un lugar que abunda el sexo… ¿En serio tendré qué soportar los gemidos de las habitaciones cercanas a ésta? Arriba, abajo, derecha e izquierda. Los estoy contando con los dedos. Nos van invadir, y a mí me va a picar el cuerpo como si me poseyese una bandada de hormigas desfilando sobre mis testículos.  

     Me acomodé, echando un suspiro infantil, al menos deberías darme una almohada para la espalda—: Sí, trabajo aquí. —¡Venga ya! Ahora ya tengo más claras tus intenciones—: Soy una de las musas de la señora Baker... —¿Musa? ¿La señora Baker se volvió pintora? Mira tú lo que uno se entera a medioanoche—: puede llamarme Bastet.¿Gatita, te vale más?—: Ahora por favor, acuéstese y estése quieto, no voy a permitir —tiemblo con ésa palabra: “no voy a permitir”, cómo si fuera una misión de vida o muerte, ¿eh?—: que salga de esta habitación sin haber descansado. Esta noche es mi invitado —¿invitado de qué? A mí no me incluyas en tu fiesta—, el invitado de una señorita no tiene por qué preocuparse de nada.Me preocupa más la mancha de tu alfombra—. ¿Me hará caso o me veré obligada a atarle a los barrotes de la cama hasta que amanezca? —Sï, definitivamente estás recluyéndome, seguramente, estás pensando en cosas malvadas ahora mismo, escondidas en una atrayente sonrisa que me empalaga al punto de la bobera. Devolví tu sonrisa en una aún más perlada, de oreja a oreja como idiota hipnotizado… La esfumé de repente. ¿Qué diablos estoy haciendo? Yo debería estar ahora mismo regresando a mi choza y no jugando, al paciente y la enfermera.

     —Bebe, has perdido mucha sangre... deberías reponer fuerzas, Signiore. —Tragué sediento, sin delicadezas, me chorreo por los costados de la boca y te lo devolví vacío. ¡A su salud! Si tenía veneno pues, lástima, no me enteré. Sequé mi boca con el dorso, aprovechando el momento de tomar las riendas de nuevo. Al ataque, ya sabes.

    —De hecho, soy fuerte como el roble —aseguré, con aires de poderoso, sorbiéndome la nariz—: No necesito sus cuidados y tratamientos, gatita. Entenderé que lo qué sea en qué usted creayo creo en Alá o como le dicen aquí: Dios—, me ha puesto en el camino un precioso ángel como usted pero… —¿Cómo decirte qué me quiero ir a la mierda sin herir tus sentimientos aparentemente, si son o no son, yo qué sé, nobles?—. Sino regreso antes del alba, decepcionaré a muchos. —La nitidez de tu rostro cerca del mío, me altera la sangre—: Diablos, eres preciosa —no evité pensar, o mejor dicho, decir en voz alta sin darme cuenta—: Lo siento. No te he dicho mi nombre, me llamo Ihan1Qué mentiroso, hermano. Pero me creo cada una de ellas. Soy un embustero académico—, el trotador mágico de mundos. Voy de país en país a repartir alegría y regalos a los niños… Ellos esperan a recibir en sus medias comidas por las ratas un regalillo, y una sonrisa. ¿Comprende? ¡Piense en ellos y la infelicidad que van a sentir si no aparezco ésta noche!

—Nota:
1. Ihan es un nombre turco que significa: "Deshonesto" o "Indecente".



avatar
Extranjero — Nobleza



Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Gabrielle Mori el Dom Jun 12, 2016 9:34 pm


Y

a bueno, supongo que esos niños tan buenos comprenderán que está herido y no debe forzarse o podría acabar en la habitación de cualquier otra jovencita y quizás esta vez no con tanta suerte.
- Dejas el vaso sobre la mesita de noche que acompaña tu cama y te pones en pie rodeando la cama para colocarte junto a aquel caballero desconocido, del cual eres consciente que no debes creer ni una sola palabra que salga de aquellos exóticos labios pues sin duda alguna son cuentos chinos.-  Ahora se lo digo seriamente, no pretendo nada de usted. Mañana al alba le dejaré marchar sin objetar nada al respecto y sin pedirle nada, es esta noche mi invitado secreto y nadie a parte de usted y yo sabemos que está aquí ¿Le queda eso claro?

 Tu mirada azulada perfora la ajena, pasando por alto aquel cumplido entre tanta palabrería; tus mejillas apenas se sonrojan una pizca, haciéndose resaltar sobre tu pálida piel. Tus manos se ven tentadas a acariciar el poco rostro que muestra bajo su máscara, no sabes el por qué pero hay algo en aquel mentiroso patológico que te hace sentirte irremediablemente atraída hacia su psique. Sin embargo, más capaz que él, refrenas tus impulsos y no dejas que tus deseos más secretos vislumbren bajo el espejo de tu mirada o tus actos. Te mantienes mansa y serena pese a desear saber como saben aquellas dos frutas prohibidas. Finalmente te alejas y dejas caer tu joven figura sobre uno de los pequeños pilares que decoran tu cama, te sientes exhausta y levemente apenada pero no puedes dejar de cuidar de aquel hombre, temes que en cuanto baje la guardia este se aproveche y huya de ti. Que lástima ¿No? ¿Tanto anhelas el cariño y calor de un hombre? No es de extrañar y aún así es raro pues en tu trabajo te ves reconfortada y arropada por los brazos de hombres casi a todas horas entonces... ¿Por qué aquel deseo? ¿Es que acaso anhelas en lo más profundo aquel sentimiento como amor? Niegas con la cabeza para ti misma y fijas la mirada en el techa, perdida, mirando pero sin ver nada... en el fondo solo piensas y acabas suspirando.

- En realidad, márchese si le place está en su derecho... no puedo retenerle es inútil el tratar de convencer a alguien que no desea ser convencido y que además juega al gato y el ratón, mintiendo y manipulando. Si quiere irse váyase, solo le pido que tenga cuidado con su salud... – Te alejas de la cama para abrir la ventana, el azote fresco de la noche roza tu piel y cabello. Cierras los ojos distraída pues aquella frialdad alivia tu estrés y preocupación. Te haces a un lado y le dejas libre el paso, te aposentas en la butaca de tu tocador. Tomas el peine de plata y comienzas a desenredar tu melena, mirando tu propio reflejo en este y de reojo los movimientos del ladrón mentiroso.- Puede irse, no le retendré más.

 No sabes qué es, quizás tu propia naturaleza o la suya pero sabes que aquello es lo correcto y que debe ser él el que elija, pese a que su elección puede ser irremediablemente errónea. La elección es clara, bien puede huir o pasar la noche y con discreción regresar a su casa sano y salvo a su casa.. si es que tenía una. Poco debía importarte, no le conocías y no llegarías a hacerlo, así que ¿Por qué te molestaba tanto que se marchase? ¿Quizás sea que estoy en lo cierto o solo quieres aparentar pura educación? Eres la única que tiene la respuesta a dichas preguntas y la llave a tu propio corazón, pero déjeme avisarle señorita Mori engañarse a uno mismo jamás le llevará a ninguna parte. Solo te queda ser sincera contigo misma y dejar de lado modalismos y fachadas, sé tu misma y jamás te arrepentirás de nada jovencita... Lo sabes y pese a eso jamás me escucharás... entonces, qué harás ¿De verdad le dejarás marchar? ¿Acaso no sucumbirás a tu deseo de compañía y le obligarás a permanecer allí postrado? No, parece que no. Eso es valiente por tu parte, como el también permitirle a un extraño y además herido permanecer sin coste alguno en tu habitación.

 Dejas el cepillo sobre el tocador y dejas la mirada sobre tus manos, que reposan temblorosas sobre tu regazo. No sabes qué hacer, ir en contra de ti misma no es tu estilo y pese a ello le dejarás ir. Esperas paciente para después poder cerrar la ventana y esconderte bajo las sábanas de tu cama sin nadie que te juzgue o mire por dicha actitud infantil ¿ Se irá?


Última edición por Gabrielle Mori el Lun Ene 22, 2018 10:59 pm, editado 1 vez
avatar
Cortesana


Frase Desiere is my second name

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Vulcan D. Sahin el Jue Jun 30, 2016 8:10 am

Görünmez bir iplik
«Los buenos modales valen más que el oro»
                                                                    —En realidad, márchese si le place está en su derecho...Psicología inversa le llaman a esto, ¿no? ¡Que te jodan! Alcé la cabeza con desorientación, dirigiéndome a la ventana y apreté la mandíbula. ¡No me jodas! ¿Es parte de tu plan qué me tiré por ahí? Es decir, yo no tengo alas, lindura y créeme, aunque lo fuera éste pajarillo no podría volar. ¡Demonios! ¡Qué te jodan! ¡Y no me importa repetirlo tres mil veces en el puto tema!—. No puedo retenerleSi que puedes, sólo no lo intentas como es debido, mujer—, es inútil el tratar de convencer a alguien que no desea ser convencidoparece que lo vas pillando—, y que además juega al gato y el ratón, mintiendo y manipulando.¡Wow! Espérate un momentito, ¿vale? He luchado con asesinos capacitados, me liberé de muchas persecuciones, arriesgué mi vida por esclavos y lo más importante, aún tengo en los hombros la mancha de mi pueblo culpándome por algo que no hice, pero lo que no soporto, es que una puta éste intentando joderme en mis narices con sus lloriqueos y jueguitos de persuasión. Por cierto, ¿tú qué sabes si he mentido? Ni me conoces—. Si quiere irse váyaseme voy, claro que sí—, solo le pido que tenga cuidado con su salud...¿Y eso es parte del teatro? ¿Aplaudo ahora? Inspiré aire con fuerza, agitándome en mi lugar pese a no mover ni un músculo—. Puede irse, no le retendré más.Ciertamente, ¡eres muy confusa, baby!

     Más allá de mis principios poco éticos, observé a la mujer que se deleita frente al espejo y oculta frustración en acciones cortantes. O quizás, se trata de una risa esperando a ser desahogada. ¡No sé! Esto es tremendamente extraño, por no decir, un coñazo. Debes entender que tipos como yo, embaucadores y estrafalarios, no se aferran a las personas por temor a que si se entrometen tanto en sus vidas, acaben perjudicadas. Dime, ¿quieres salir dañada en todo esto? ¿Qué ése precioso rostro tuyo terminé rajado porque he permitido ser débil a ti? No quiero ser quién lo presencie… Yo, quién tiene un caso severo por perder el juicio por un par de tetas, para arrepentirse después mientras, una vocecita te recuerda cuánto la has cagado. ¡Una plasta entera del tamaño de un elefante! Para rematarla, otro te toma de los huevos y los retuerce con un gustillo maricón porque a veces la vida es demasiada arpía para dar tantos regalos.

   Porque dónde hay luz, habrá oscuridad; donde hay oscuridad, habrá luz.

      Exasperado, froté mis sienes con las yemas una y otra vez. Ése momento se sentía como si alguien tirará de mis cojones, acariciándolos en toda su estampa de manera áspera. Me esmeré en permanecer cauto, y terminé acercándome a ti en pasos largos, acortando las distancias tras presentarme a tus espaldas. Descubrí entonces un aroma refrescante, una belleza sublime y una lisa cabellera que me invita cada vez más a enredarla y deslizarla entre el espacio de mis dedos. Mi mano quiso obrar por su cuenta, estirándose al desear consolarte, se dirigió lentamente hacia tu hombro, cayendo como una estúpida mosca a una planta carnívora; pero no lo hice, a cambio me hundí en tu cabellera, besándote la coronilla como parte del agradecimiento.

    —Sé que las despedidas son duras, nena. —De voz cálida y suave, rompí la frialdad de la habitación, rompí aquél sentimiento de pena, ése deseo a quedarme para no permitirte lo que a muchas no: Desnudar mi alma.

    —¿Quieres un abrazo? —La sonrisa pérfida provoca, la intención es de hacerte sonreír aunque sea un momento porque me sabe mal dejar las cosas a medias… Abandonar las cosas, en teoría—:  No soy la mejor compañía del mundo, y no te mentiré, alguien realmente me espera ahí afuera, porque si desaparezco toda una noche, se preocupará por mí más de lo que pienso esperar.No puedo mantener a tantas personas contentas, ¿vale?—.  Pero… —cogí aquella mano que reposa quebradiza en tu falda—.  No deseo que por mi culpa, derrames una lágrima. —Besé tus fríos y rosáceos nudillos—:  He soportado el escozor del desierto en mis hombros y pasar días sin agua, pero créeme, no soporto fallar a una mujer. —Me aparté rápidamente, espantado de mi mismo, de mis palabras. ¿Qué digo, tío? Allí no habla el ladrón ni por asomo pese a que ame a su gente, ni tampoco el príncipe desinteresado, narcisista y descarado.

    Ya no sé a quién interpreto.


avatar
Extranjero — Nobleza



Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Gabrielle Mori el Jue Jun 30, 2016 8:09 pm


¿

En que momento de aquella velado las tornas se habían vuelto a tu favor?  No cabes en ti de gozo, un hombre como aquel sintiéndose confuso por tu inocente juego de azar. Tu prueba ha dado sus frutos, sin embargo aquella noche no conseguirás saber quien es aquel caballero que esconde su rostro no solo tras una máscara, sino además tras mentiras y cuento chinos mal contados. No te muevas, el escenario es ideal y está cayendo, deja que caiga con suavidad sobre tu regazo y después no será capaz jamás de volver a olvidarse de ti.

 Juega bien tus cartas y si consiguen hacer efecto, tendrás a un hombre más bajo tu influjo, bajo tu esencia pura y blanca. Aquella inocencia que atraía a los caballeros como moscas a la miel.


...

 El roce de su cálida mano es electrizante, en tu interior te retuerces pero no lo demuestras; si el quiere jugar con máscaras, a interpretar, tu también lo harás. Le miras de reojo, acariciando la piel que muestras con tu sedosa melena oscura. Aquella con la que él parece deleitarse, su olor y su tacto, regalándote un suave beso en la coronilla. Suspiras tan suavemente que apenas es perceptible. Te toca llevar la voz cantante, ser la fría e imperturbable mujer de compañía... pues al fin y al cabo no eres más que eso, una puta barata ¿Qué hombre querría enamorarse de una meretriz? Ninguno.

 Le observas, su reflejo te devuelve la mirada con descaro ¿Quién eres caballero enmascarado? Puesto que su mirada no refleja aquello que pretende interpretar. La máscara se le cae levemente, el parece no notarlo ¿O si, pero prefiere disimularlo alejándose? Su roce sigue siéndote extraño, no acostumbras a aquel tipo de trato con un hombre. Por lo general no te rozan con suavidad, no hablan con sinceridad ni tratan de evadir la realidad de aquella manera, si quera son capaces de mantenerte la mirada. Tu corazón se rompe una pieza más, otro trozo más que abandona la seguridad de la muralla que habías conseguido construir con el tiempo entre sonrisas y chascarillos. Tragas saliva, notando como estabas a punto de abandonar aquella actuación de actriz de drama griego. Tan solo te ladeas, para poderle seguir con la mirada. Temes abrir la boca, puede que la fuerza se te escape por esta misma. Eres débil, jamás has sentido en tus propias carnes lo que se siente el ser amada y el amar de manera igual, correspondida... es uno de tus más oscuros secretos, pero siendo una puta cara ¿Quién te iba a amar? Continuarás con tu actuación hasta el final, esa es una verdad irrevocable.

 - De ser así, no le entretengo con mi estúpida palabrería caballero. Si hay alguien que le espera márchese, pero por favor por la puerta.- Una sonrisa falsamente segura, un juego. Otro más. No titubeas sabes qué decir, pese a saber que ambos mostráis una falsa cara, una cara que no siempre es tan eficaz como uno puede imaginarse. Su mirada le delata pero la tuya, oscura, igualmente te delata a ti señorita Mori.-  No se preocupe, no derramaré una lágrima por usted embaucador... márchese en paz, con su conciencia tranquila. No decepciona a una servidora. Cuídese y dele recuerdos a esos niños que tanto esperan sus regalos.

 Te giras en el acto, casi de manera dramática volviendo a entretener tus manos con tu pelo. Lo trenzas y lo retuerces, observándole por el reflejo nítido que el espejo te devuelve. Las luces de las velas titilan con la suave brisa que entra por la ventana, amenazando con apagarse en el acto, sin previo aviso... así era él, como una suave brisa de verano, de esas que entran en la madrugada por la ventana, fugaz pero que logra aplacar aquel insoportable calor que no te permite el descansar. Sí, así era él. Y esperabas con ansia que abandonase por aquella puerta y no volviese o que si lo hacía sería como otra ráfaga más de aquella suave brisa, apenas perceptible, rauda pero cruel.



 Todos deseamos ser amados por encima de cualquier pero, aún así hay quien no puede optar a dicho sentimiento... puesto que su condición se la impide. Una puta jamás podrá ser deseada, quizás hasta envidiada... pero, jamás amada.


Última edición por Gabrielle Mori el Lun Ene 22, 2018 11:07 pm, editado 3 veces
avatar
Cortesana


Frase Desiere is my second name

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Vulcan D. Sahin el Sáb Jul 16, 2016 5:17 am

Görünmez bir iplik
«Los buenos modales valen más que el oro»
                                                                   La descarada putilla que busca seducir al ladrón. La impertinente gatita que intenta hacerle frente al león. Los ojos de una dama destinada a las tragedias, y un hombre destinado a lo inconcebible. A los deseos que se despiertan en pequeñas capas sin siquiera notarlo. Te deseo, tanto que temo quemarme en mi propio fuego. Mis labios, enmudecidos, buscan los tuyos entre la oscuridad y el balance de dos cuerpos móviles.

    Pero comienza a afectarme el calvario ante el irrespeto: —De ser así, no le entretengo con mi estúpida palabrería caballero.Sólo es confusa y dramática, joder—. Si hay alguien que le espera márchesequisiera creer que sí—, pero por favor por la puerta. Coño, ¿en qué quedamos? Me estás volviendo loco con tus putos dramas, gatita—. No se preocupeme preocupo más de lo que quisiera, me has salvado después de todo—, no derramaré una lágrima por usted embaucador…¿Ni una?márchese en pazparece que alguien no entiende de indirectas, y tu voz, denota enfado reprimido aunque intentes hundirme de la manera más rastrera—, con su conciencia tranquila.¿Y tú la tendrás ésta noche?—. No decepciona a una servidora.A mí si me decepcionas—. Cuídeselo haré si posas tu cálida boca sobre mi mejillay de le recuerdos a esos niños que tanto esperan sus regalos.

    Mi cuerpo siente el látigo de tus palabras, me azotan en la espalda y se vuelven eco. Así que me abalancé sobre ti en segundos, tomé tu brazo sin derecho a objetar, obligándote a que me mires a los ojos, unos que congelan el alma y hacen perder el aliento—: Mírame —te lo ordeno, te lo exijo. El dolor parece desaparecer cuando la furia caldea en mis entrañas, la otra mano, se esmera en atrapar tu mandíbula, acercándome pasmoso y permitirte una peligrosa cercanía—: Será mejor que dejes la actuación y los truquitos mentales, querida —alcé la ceja, estrujándote más la cara—. Porque me estás impacientando con tus tonterías—escupí tajante, el juego cambió ligeramente cuando te suelto, maniatando tus manos con las mías y llevándotelas hacia tu espalda para que no intentases nada—: Te he dado la indirecta de que me quedaría, cediendo a tus caprichos al fin; a cambio, intentas despertar al león dormido con dramas de esposa. ¿Qué quieres ganar exactamente con eso?

    Respiraba agitado sobre tu oreja, descubriendo un aroma dulzón que alborotó mis sentidos. La suavidad de tu cuello saltaba a la vista, y el palpitar de mi corazón se asemejaba a una estampida de toros. Te solté, no lo soportaba. Tenerte a una merced semejante de esclava… me turba la noción de la realidad. Arrastré los pies hacia la cama, y allí me tumbé boca arriba, estirando los brazos como un Jesucristo crucificado—: Me quedaré —inspiré aire, exhausto—, haré lo que quieras pero, no hablaré de mí, ni me quitaré la máscara. ¿Has entend…—al levantar la vista me obligué a callar.




Última edición por Vulcan D. Sahin el Jue Mayo 17, 2018 10:20 pm, editado 1 vez
avatar
Extranjero — Nobleza



Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Gabrielle Mori el Dom Ago 14, 2016 7:53 pm


E
 l poder de una caricia, así como el de una mirada o el de un simple aroma ¿Acaso es él tan débil a aquello? Tu mente divaga sobre su reacción en cuanto te roza. Sus palabras poco te interesan, puesto lo único que pretendías era ver a aquel león saltar sobre ti, deseabas su furia y su descaro; es a lo que estás acostumbrada y te perturbaba el hecho de que no mostrase dicha faceta.

 Tu mirada en ningún momento se aleja de la ajena, tu cuerpo absorbe su odio implícito y el calor que su cuerpo desprende. Deseas que aquel momento se alargue cuanto más posible, pero sabes que no le perteneces al igual que su tiempo no te pertenece. Una mirada anhelante así como un roce perturbador ¿Está acaso prohibido soñar con algo que nunca podrás poseer? No, no lo es... pero no debes dejarte llevar. No te lo mereces. No deberías aspirar a algo que queda tan por encima de tu Gabrielle. Eres una puta, que no se te olvide.

Le observa en silencio, acariciando uno de tus brazos cuando este te suelta y sigue si camino, precipitándose sobre la cama. Perdida en tus pensamientos no te percatas de que de aquella manera das una imagen equivoca de lo que ocurre. Corriendo debes apurarte a elevar el rostro hacia él y mostrar una felina y ladina sonrisa. Si no le confiesas tus intenciones quizás si que llegue odiarte y en ese momento, si que no podrás soñar con nada.

 - Yo no gano nada con nada caballero,  ¿Acaso se le olvida que soy una puta?  ¿Una rata callejera? No puedo aspirar a nada más que no sea complacer por dinero al hombre que se presente ante mi ¿No le parece penoso? -Das un paso al frente, acercándote lentamente hacia él. Él te rehuye, no quiere acercarse. Puede que sea tu belleza o puede que sea tu profesión. Hazte a la idea de que seguramente sea la segunda opción... pero no por ello no puedes ganarte al menos un sentimiento de él. Su odio. Pero recuerda, si te odia, no podrás soñar.- No soy más que un deshecho de la sociedad, una muñeca de usar y tirar ¿Qué voy a querer de usted si no es más que una simple mirada o quizás su odio? No puedo aspirar a nada más.

 >> Aún así se ha quedado, no hablaré más.


 Posas tu cuerpo con delicadeza a su derecha en la cama. Notas los muelles ceder bajo vuestros cuerpos. Las sábanas envuelven el cuerpo del caballero y no puedes evitar contemplarle cual obra de arte ¿Quién es? ¿Por qué ha aparecido así en tu habitación? Es toda una incógnita para ti, es algo que si que no puedes disimular. Lentamente, con sigilo y casi sin percatarte de ello, colocas las manos en la cama y te vas acercando peligrosamente hacia él. Sus palabras se cuelan por tus oídos y solo despiertan tu alma felina un poco más. Tu cuerpo acaba recostado casi rozando el del hombre, tu rostro, a apenas milímetros del suyo buscan sin encontrar absolutamente nada. Sus ojos parecen también cubiertos por una máscara. La impotencia se hace cargo de tu cuerpo y es entonces, cuando su voz se disipa que vuelves en ti.

¿Máscara?

Te habías olvidado de ella con el trajín de aquel encuentro. Pero ahora volvían en ti y volvías a preguntarte el por qué de aquel accesorio ¿Qué tenía que esconder del mundo que usaba aquella máscara? ¿Alguna vez mostraba su verdadero rostro y su verdadero ser? ¿Sería hermoso? Tu mano, traviesa vuelve a acercarse juguetona hacia el borde de la máscara pero no para quitarla, sino tan solo para pasar sus dedos sobre el material con suavidad. Notas su mirada fija en ti, es inevitable que te mire. Eres hermosa y joven. Está haciendo un arduo trabajo tratando de no poseerte en ese mismo instante, Gabrielle ¿Lo sabes? No, prefieres no saberlo. Tu mirada sigue los dibujos que tus dedos hacen sin dibujar nada. Su calor vuelve a poseerte y su aroma es casi como una afrodisíaco, te sientes volar sobre una nube de la que no deseas bajar nunca. Jamás habías sido mirada o rozada de una manera que no tuviese una segunda intención más carnal. Nunca serías

- ¿Qué es aquello que tanto esconde bajo esta máscara, caballero?No creo que pueda ser peor que lo que contemplan sus ojos ¿Acaso esconde alguna herida, una cicatriz, una deformidad? No, no creo que así sea... seguramente es usted apuesto... – Tus labios divagan solos, no esperas una respuesta y aún así pronuncias las palabras en voz alta.- ¿Qué será que tiene lo oculto que atrae a todo incauto?

 Recuerdas su agitada respiración cuando estaba a apenas milímetros de ti, como sus manos te rodeaban, su mirada incauta y sus labios humedeciéndose nerviosos ¿Me deseas Vulcan o acaso me odias? Siendo quien eres solo puedes optar a dos sentimientos Gabrielle, deseo y odio. No puedes admirar si quiera el amor a lo lejos. Este sentimiento no está hecho para ti. Si quiera está destinado a ti. Lo sé, es injusto. Pero solo se permiten amar aquellos que tienen algo que perder, tu no te puedes permitir el perder nada ¿Entonces, por qué lo deseas con tanta ansia? ¿Es que acaso no aprender la lección de una vez? Ningún hombre te amará nunca, eres una puta. Deja de disfrazar la verdad con una vana máscara. Si quiera este hombre que yace en tu cama sin atreverse a ir contigo más allá de la barrera de lo racional podrá amarte nunca. Sueña, sí sueña si te mantiene con vida pero no te ilusiones con nada.

 Destrozame,
 torturame,
 Odiame.
 Jamás me ames.
avatar
Cortesana


Frase Desiere is my second name

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Görünmez bir iplik —Priv.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.